Anagrama
Michel, parisino, funcionario, cuarentón, apocado y apático, incapaz de experimentar ninguna emoción, parte de vacaciones a Tailandia para olvidarse de todo y sumergirse en un paraíso de placer en el oasis del turismo sexual. Allí conoce a Valérie, directiva de «Nouvelles Frontières» y con ella decide crear una red mundial de colonias turísticas en las que el sexo se practique libremente, los deseos estén en venta y la prostitución sea legal. Pero tras el éxito inicial la tragedia se precipita, motivada por integristas de toda laya… Una novela que ha conmocionado a Francia por su provocadora visión del cinismo erótico de la sociedad de consumo
Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; por último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido. Son historias de los tiempos del silencio, cuando daba miedo que alguien supiera que sabías. Cuatro historias, sutilmente engarzadas entre sí, contadas desde el mismo lenguaje pero con los estilos propios de narradores distintos que van perfilando la verdadera protagonista de esta narración: la derrota.
Manuel Roca y sus dos hijos viven en una vieja granja aislada. Un día, un Mercedes con cuatro hombres dentro sube por el camino que lleva a la casa. Algo tan terrible como indescriptible está a punto de suceder, algo que cambiará la vida de todos de manera irremediable, sobre todo la vida de la pequeña Nina. Una historia que hurga en las profundidades del alma humana. Los protagonistas son víctimas de una guerra infinita que despierta las pasiones y los instintos más escondidos. La espiral de odio que engulle a los personajes sólo parece disolverse gracias a la decisión de Nina, quien sabrá dar sentido y futuro al dolor mayor…
A Tochtli le gustan los sombreros, los diccionarios, los samuráis, las guillotinas y los franceses. Pero Tochtli es un niño y ahora lo que quiere es un nuevo animal para su zoológico privado: un hipopótamo enano de Liberia. Su padre, Yolcaut, un narcotraficante en la cúspide del poder, está dispuesto a cumplir todos sus caprichos. No importa que se trate de un animal exótico en peligro de extinción. Porque Yolcaut siempre puede. Tochtli vive en un palacio. Una madriguera recubierta de oro en la que convive con trece o quizá catorce personas: matones, meretrices, dealers, sirvientes y algún político corrupto. Y además está Mazatzin, su profesor particular, para quien el mundo es un lugar lleno de injusticias donde los imperialistas tienen la culpa de todo. Fiesta en la madriguera, una excelente y más que prometedora primera novela, es la crónica de un viaje delirante para cumplir un capricho. Cabezas cortadas, ríos de sangre, restos humanos, montañas de cadáveres. La madriguera está en México y ya se sabe: México a veces es un país magnífico y a veces es un país nefasto. Las cosas son así. La vida, al fin y al cabo, es un juego y una fiesta.
Ana le cuenta a su hijo fragmentos de una vida de pequeñas miserias con las que se han tejido las relaciones personales y familiares. El autor renuncia a narrar los grandes acontecimientos históricos para poner su foco de atención en lo íntimo y cotidiano, en las vidas de unos personajes heridos por la traición y la deslealtad. La buena letra se convierte en deudora de la concepción balzaquiana según la cual la novela es la historia privada de las naciones y descubre los mecanismos que funcionan como silencioso motor de la historia, en cuyo devenir toda generación se levanta sobre las cenizas de otra y cada vez que el poder cambia de manos lo hace bajo el signo de la traición y de un sufrimiento que, siendo inútil, es también una forma descarnada de lucidez.
Julian Barnes nos regala un fascinante fresco de la Belle Époque a través de un personaje inmortalizado en un retrato de Sargent. En 1885, tres franceses llegaron a Londres para «hacer adquisiciones intelectuales y decorativas». Eran un príncipe, un conde y un plebeyo. Este último, de origen provinciano y apellido italiano, se llamaba Samuel Jean Pozzi. Era un dandi, un seductor que tuvo innumerables amantes, un hombre culto y liberal que tradujo al francés a Darwin, un pionero de la ginecología y también un cirujano. Su elegante figura fue inmortalizada por el gran pintor John Singer Sargent en un célebre retrato en el que posa ataviado con una bata roja. Julian Barnes indaga sobre este fascinante personaje y acaba trazando un sugestivo retrato cultural, social y político de la Belle Époque. Por las páginas de este libro desfilan Oscar Wilde y Sara Bernhardt, Huysmans, D’Aurevilly, Léon Daudet, Edmond de Goncourt, Proust, Zola, Whistler, Henry James, Beau Brummell, Swinburne, Ruskin, Pushkin, Baudelaire, Flaubert…, y aparecen los duelos, la comuna, los avances de la ciencia, el coleccionismo, el dandismo, el caso Dreyfus, las concepciones de la época sobre la mujer y la homosexualidad… El resultado es una aproximación deslumbrante a un tiempo y a un hombre que lo representó y que murió en 1918, pero no en el campo de batalla —fue cirujano militar— sino víctima de una venganza…
Ronda nocturna nos cuenta la vida de cuatro jóvenes londinenses durante el Blitz y la dura posguerra: el atribulado Duncan, su insatisfecha hermana Viv, la compañera de trabajo de ésta, Helen, fatalmente enamorada, y la ex enfermera Kay, siempre en busca de un nuevo amor. La acción se sitúa en 1947, 1944 y 1941: retrocediendo en el tiempo iremos descubriendo exactamente en qué medida afectó la experiencia de la guerra a estos personajes y se irá revelando la verdadera naturaleza de sus comportamientos actuales, así como la dimensión del laberinto sentimental en el que están atrapados y las inesperadas relaciones existentes entre ellos. Además de ser una conmovedora historia de amor y traición en tiempos de guerra, en Ronda nocturna, la mejor novela de Sarah Waters, se retratan los sueños rotos de toda una generación y se diseccionan las costumbres y la moral de la sociedad británica de posguerra.
En los Juegos Interaliados de Berlín, en 1946, al ver detrás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desmañado, todo el mundo se ríe. Pero después, cuando en los cinco mil metros acelera sin parar y cruza la meta en solitario, los espectadores estallan en un clamor. El nombre de ese chico que siempre sonríe: Emil Zátopek. En pocos años y dos Olimpiadas, Emil se convierte en invencible. Nadie puede pararlo: ni siquiera el régimen checoslovaco, que le espía, limita sus traslados y distorsiona sus declaraciones. Emil corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destierran porque ha apoyado a Dubcek. Ni siquiera Moscú puede pararlo. La nueva novela de Echenoz atraviesa cuarenta años de un destino excepcional y sin embargo misteriosamente parecido al nuestro. Y nos regala una escritura encrespada de esa impagable ironía que para Echenoz es sólo un pudoroso afecto.
Situada en la posguerra española, ésta es la historia de Kus-Kús, un niño de la alta burguesía del norte, una especie de gnomo que se inserta peligrosamente en el mundo de los adultos; de su extravagante tía Eugenia; de Julián, un criado con «pasado» y un glamour equívoco; de Miss Adelaida Hart, admirable institutriz inglesa; de la abuela Mercedes y de su acompañante y amiga María del Carmen Villacantero; de Manolo, el mozo de la tienda de ultramarinos La Cubana, acreditado semental y asiduo visitante de la tía Eugenia. Una magnífica e insólita novela, escrita con un personalísimo manejo de la ironía y el humor, y una combinación de lenguaje culto y cotidiano que situó a Álvaro Pombo ?un francotirador, un outsider, una voz propia? en primera línea de la narrativa española contemporánea después de ganar el I Premio Herralde de Novela. Situada en la posguerra española, ésta es la historia de Kus-Kús, un niño de la alta burguesía del norte, una especie de gnomo que se inserta peligrosamente en el mundo de los adultos; de su extravagante tía Eugenia; de Julián, un criado con «pasado» y un glamour equívoco; de Miss Adelaida Hart, admirable institutriz inglesa; de la abuela Mercedes y de su acompañante y amiga María del Carmen Villacantero; de Manolo, el mozo de la tienda de ultramarinos La Cubana, acreditado semental y asiduo visitante de la tía Eugenia. Una magnífica e insólita novela, escrita con un personalísimo manejo de la ironía y el humor, y una combinación de lenguaje culto y cotidiano que situó a Álvaro Pombo ?un francotirador, un outsider, una voz propia? en primera línea de la narrativa española contemporánea después de ganar el I Premio Herralde de Novela. «Fascinante. Una de las novelas españolas más interesantes y nuevas de los últimos años. Prosa excepcional» (Rafael Conte, El País). «Un placer, la he leído de una sola bocanada» (Robert Saladrigas, La Vanguardia). «Excelente» (Vicente Molina Foix).
Este libro habla de la historia que fue y dejó de ser, y de la que pudo ser y no fue, y de la realidad y la ficción. En tiempos del comunismo, los miembros del partido recibían cada mes las actualizaciones de la gran Enciclopedia Soviética. Cuando en julio de 1953 el temido Beria fue por fin detenido, la enciclopedia aún contenía una larga y elogiosa entrada dedicada a él. A los pocos días de la detención a los camaradas les llegó un sobre con una hoja y unas instrucciones: se les pedía que, con sumo cuidado y la ayuda de una cuchilla de afeitar, recortaran el texto sobre Beria y lo sustituyeran por el que se les adjuntaba, referido al estrecho de Bering. Así, Bering sustituía a un Beria caído en desgracia, que, siguiendo el método habitual de las autoridades soviéticas, desaparecía sin dejar rastro. Este ensayo, que ganó el Grand Prix de la Science-Fiction y Anagrama publica por primera vez directamente en la colección «Compactos», habla de la historia en condicional, la que pudo ser y no fue. Habla de la ucronía: de qué hubiera sucedido si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta o Napoleón hubiera salido victorioso de Waterloo… Carrère mezcla casualidad y causalidad, realidad y ficción, y nos propone un juego de lo más provocativo.
Margaret Prior parece destinada a una solitaria soltería. Tras la muerte de su padre ha intentado suicidarse, y ahora, para acabar de reponerse, se dedica a las obras de caridad. Comenzará a visitar la prisión de mujeres de Millbank e intentará ayudar a las internas. Y allí, entre asesinas, prostitutas y ladronas, la aguarda Selina Dawes, una médium espiritista. Acusada de estafa y de vejar a una jovencita en una de sus sesiones, Selina, de etérea belleza, insiste en su inocencia. Las visitas de Margaret se suceden, y crece su interés por la misteriosa joven. Y cuando Selina le anuncia que son los espíritus quienes han dispuesto que ella caiga presa para que las dos puedan encontrarse, Margaret sólo desea creerla, y está dispuesta a aceptar absolutamente todas sus sugerencias… Una novela de terror llena de suspense, pero también una elegante, refinadísima, apenas velada novela erótica.
Si Jed Martin, el protagonista de esta novela, tuviera que contarles la historia, quizá comenzase hablándoles de una avería del calentador, un 15 de diciembre. O de su padre, arquitecto conocido y comprometido, con quien pasó a solas muchas noches navideñas. Evocaría, desde luego, a Olga, una rusa muy bonita, a la que conoce al principio de su carrera en la exposición inaugural de su obra fotográfica. Esto sucede antes de que llegue el éxito mundial con la serie de «oficios», retratos de personalidades de todos los sectores (entre ellas el escritor Michel Houellebecq), captados en el ejercicio de su profesión.También debería referir cómo ayudó al comisario Jasselin a dilucidar un caso criminal atroz, cuya aterradora puesta en escena dejó una impronta duradera en los equipos de la policía. Al final de su vida, Jed alcanzará cierta serenidad y ya sólo emitirá murmullos. El arte, el dinero, el amor, la relación con el padre, la muerte, el trabajo, Francia convertida en un paraíso turístico son algunos de los temas de esta novela decididamente clásica y abiertamente moderna.
No hubo nunca mejor época que ésta para ser mujer: tenemos el voto y la píldora, y desde 1727 ya no nos envían a la hoguera por brujas. Pero, ¿cómo ser mujer? Esa es precisamente la gran, eterna pregunta a la que Caitlin Moran se propone responder en una obra que aborda a calzón quitado a veces literalmente, con inteligencia, desvergüenza e ironía y también una salvaje franqueza, los principales aspectos de la condición femenina. Alternando provocativas observaciones sobre la vida de las mujeres con historias ferozmente divertidas sobre sí misma, desnuda, deconstruye y arroja al fuego la imagen políticamente correcta de la mujer del siglo XXI.
«Desde que el mundo es mundo, vivir y morir vienen siendo la cara y la cruz de la misma moneda echada al aire, pero si sale cara es todavía más absurdo. Para mí, si quieren que les diga la verdad, lo raro es vivir», comenta uno de los personajes de esta historia. De hecho, la protagonista y narradora, una chica de 35 años que acaba de perder a su madre y busca un difícil acuerdo entre las heridas del pasado y la sed de presente, a lo que se enfrenta sobre todo es a la extrañeza de seguir viva y manteniendo abierta la curiosidad ante lo inexplicable. Una curiosidad atizada continuamente por los dispares personajes secundarios que jalonan el relato y que van dando pie al discurso quebrado de esta aguda, contradictoria y delirante joven. Tras una etapa en que cultivó el rock y se enfrascó en amores tempestuosos, se entrega ahora, para huir de sus propios enigmas, a investigar los de un extravagante aventurero dieciochesco cuyos embustes rozan el patetismo. Esta pesquisa de archivo provoca la que se le va imponiendo –lo quiera o no– sobre la propia infancia, las relaciones entre sus padres y los sentimientos que la mantienen cada vez más unida a un singular arquitecto, con quien convive.
Dell Parsons tiene quince años cuando sucede algo que marcará para siempre su vida: sus padres roban un banco y son detenidos. Su mundo y el de su hermana gemela Berner se desmorona en ese momento. Con los padres en la cárcel, Berner decide huir de la casa familiar en Montana. A Dell, un amigo de la familia le ayudará a cruzar la frontera canadiense con la esperanza de que allí pueda reiniciar su vida en mejores condiciones. En Canadá se hará cargo de él Arthur Remlinger, un americano enigmático cuya frialdad oculta un carácter sombrío y violento. Y en ese nuevo entorno, Dell reconducirá su vida y se enfrentará al mundo de los adultos. Una bellísima y profunda novela sobre la pérdida de la inocencia, sobre los lazos familiares y sobre el camino que uno recorre para alcanzar la madurez.«Uno de los mejores estilistas y uno de los narradores más humanistas de América… Es su libro más elegiaco y profundo» (Ron Charles, The Washington Post).«Un grandísimo escritor» (M. Dirda, The New York Review of Books).«Un vasto y magnífico fresco. Ésta es una de las primeras grandes novelas del siglo XXI» (John Banville).«Fascinante» (Colm Tóibín).
Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearía: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener, al borde de la sesentena, una primera y última aventura: una de nombre Melanie. Y al mismo tiempo que Jack se va de casa, incapaz de obtener la imposible aprobación que demandaba, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry. Que es anormalmente maduro, y encendidamente sensible, y exhibe una belleza a juego con su mente, tan afilada como ingenua, tan preclara como romántica; pero que está, también, enfermo de leucemia. Y que, asumiendo las consecuencias últimas de la fe en que sus padres, testigos de Jehová, lo han criado, ha resuelto rechazar la transfusión que le salvaría la vida. Pero Adam aún no ha cumplido los dieciocho, y su futuro no está en sus manos, sino en las del tribunal que Fiona preside. Y Fiona lo visita en el hospital, y habla con él de poesía, y canta mientras el violín de Adam suena; luego vuelve al juzgado y decide, de acuerdo con la Ley del Menor. Con lo que ocurre después para ambos compone IanMcEwan, con un oficio que extrae su fuerza de no llamar nunca la atención sobre sí mismo, una pieza de cámara tan depurada y económica como repleta de conflictos y volúmenes; una novela grácil y armoniosa, clásica en el mejor sentido de la palabra, que juega su partida en el terreno genuino de la escritura más indagadora: el de los dilemas éticos y las responsabilidades morales; el de las preguntas difíciles de responder pero imposibles de soslayar. La ley del menor habla del lugar donde justicia y fe se encuentran y se repelen; de las decisiones y sus consecuencias sobre nosotros y los demás; de la búsqueda de sentido, de asideros, y de lo que sucede cuando éstos se nos escapan de las manos: lo hace con la seguridad tranquila de un maestro en la plenitud quintaesenciada de sus facultades.
Tras cumplir dieciocho años, y según lo acordado previamente, la Esposa joven regresa de Argentina y se presenta en casa de la Familia para poder casarse con el Hijo, su prometido. Sin embargo, hay un pequeño problema: éste ha partido en viaje de negocios y nadie sabe con exactitud cuándo va a volver, ni si lo hará. Se inicia así una larga espera en una villa italiana, a principios del siglo XX, en la que la joven tendrá la oportunidad de ir conociendo en profundidad al Padre, empeñado en mantener en orden un mundo con tendencia al caos y a la hipérbole, pese a la fragilidad de su corazón; a la Madre, cuya exuberante belleza está en el origen de no pocas locuras y bancarrotas, y experta en formular silogismos inescrutables; a la Hija, que mantiene en secreto su propia espera, pese a una discapacidad que aumenta su voluntad de gozar de la existencia; y, en fin, al Tío, sumido en un sueño del que sólo despierta ocasionalmente para actividades cotidianas o para dar sabios consejos. Todo ello bajo la atenta mirada de Modesto, el mayordomo, quien es capaz, con sus golpes de tos, de asesorar a la Esposa joven para moverse en ese excéntrico mundo.
Londres, 1922. La sociedad está en pleno proceso de cambio y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial siguen muy presentes. A Frances Wray la contienda le arrebató a sus dos hermanos, y ahora vive con su madre viuda en una mansión de una zona residencial a las afueras de Londres. Madre e hija, de clase alta, pasan apuros económicos, y, para aliviarlos, deciden alquilar parte de su residencia a unos huéspedes de pago. Sus inquilinos son un joven matrimonio con aspiraciones burguesas, Leonard y Lilian Barber. Él tiene ambiciones y ella luce coloridos quimonos y pone música en el gramófono. Frances y su madre deberán amoldarse a la pérdida de intimidad que supone la llegada de la pareja, y entre propietarias y huéspedes se establecerá una relación a veces incómoda, marcada por la diferencia de clase. Pero Frances irá descubriendo que comparte más cosas de las que pudiera parecer con Lilian, y entre ambas mujeres se forjará una complicidad de secretos compartidos y una peligrosa pasión que desembocará en un acto violento de terribles consecuencias… Sarah Waters abandona la época victoriana y el periodo de la Segunda Guerra Mundial que había explorado en anteriores libros y recrea los «felices veinte», mezclando la crónica de una sociedad en pleno proceso de transformación, el retrato costumbrista con toques de comedia, la historia de un amor prohibido y el suspense de un crimen inquietante… Manejando con magistral exactitud el crescendo de tensión y erotismo, la autora nos deslumbra con esta obra que la consagra como la reina indiscutible de la novela de ambientación histórica con un toque muy personal y moderno. A través de su exploración del pasado de la sociedad británica, desvela sus tabúes, rincones oscuros y deseos inconfesables.
Una deliciosa y perversa fábula moderna que parte de la predicción de una vidente: el conde Neville matará a uno de los invitados a su fiesta. El conde Neville acude a la casa de una vidente para recoger a su hija menor. La vidente se la encontró la noche anterior en pleno bosque, en posición fetal y tiritando de frío. Al parecer la adolescente, que responde al singular nombre de Sérieuse, se había fugado del castillo familiar. Pero, antes de llevar al aristocrático progenitor ante su hija, la vidente le toma la mano y le anuncia: «Pronto dará usted una gran fiesta en su casa. Durante esa recepción, usted matará a un invitado.» En efecto, los Neville, excéntrica familia de alcurnia, van a celebrar en breve su fastuosa fiesta anual, a la que invitan a lo más selecto de la sociedad. Esa garden party es una tradición irrenunciable, pese a que los Neville pasan por serios apuros económicos y el conde incluso ha tenido que plantearse vender el castillo y el bosque que lo rodea. Con toda probabilidad ésta será la última gran fiesta que organicen allí. ¿Acabará, tal como anuncia la predicción de la vidente, con un asesinato?
Laëtitia Perrais tenía dieciocho años cuando fue violada, asesinada y descuartizada la noche del 18 de enero de 2011. Dos días después, la policía detuvo al asesino, pero este se negó a confesar dónde había escondido el cadáver, que tardó semanas en aparecer. El crimen llegó a los periódicos y conmocionó a Francia. De ahí saltó a la política, y el entonces presidente Nicolas Sarkozy, en un gesto de oportunismo populista, apuntó hacia los jueces y las fisuras del sistema judicial, porque el asesino acumulaba un largo historial de detenciones previas. Recomponiendo las piezas del puzle, este libro desgarrador aborda el macabro crimen, la reacción política, social y judicial, la personalidad del asesino y la investigación policial, pero sobre todo reconstruye la historia de la chica asesinada a través de sus mensajes en las redes sociales, del testimonio de su hermana gemela y del entorno en el que vivió. Y aparece la figura de alguien que llevaba mucho tiempo padeciendo la violencia masculina: hija de un padre que abusaba de su mujer, adoptada por una familia cuyo progenitor violó a varias chicas, incluida su hermana, Laëtitia ya era, mucho antes de saltar a los titulares de los periódicos, una víctima. En parte crónica de sucesos, en parte novela de no ficción en la estela de A sangre fría y El adversario, en parte historia, sociología y denuncia política, este libro inquisitivo y perturbador recibió en 2016 el Premio Médicis y el Premio Le Monde.
Nothomb reinventa un cuento clásico de Perrault y crea una deliciosa fábula moderna sobre el amor y la belleza. Déodat es el bebé más feo del mundo, pero a medida que crece demostrará poseer una mente privilegiada. Sin embargo, tendrá serias dificultades para comprender los misterios del amor y lo que quieren las chicas. Trémière, por el contrario, es una niña de una belleza arrebatadora, pero se muestra pasiva, solo habla cuando es imprescindible y parece no reaccionar ante las provocaciones. Y, como los extremos se atraen, los inadaptados Déodat y Trémière parecen destinados a encontrarse… Retomando la fórmula que ya utilizó hace unos años en Barba Azul, Nothomb vuelve a reinventar un cuento de Perrault, trasladándolo al mundo actual a modo de fábula moderna nada inocente. Con su clarividencia, elegancia y fluidez narrativa marca de la casa, la autora explora las incertidumbres de la infancia y la adolescencia, aborda la diferencia y las dificultades para adaptarse al mundo de quienes son singulares y reflexiona sobre la verdadera naturaleza del amor y la belleza.
El esperado y sobrecogedor libro de Philippe Lançon, uno de los supervivientes del atentado de Charlie Hebdo. El esperado y sobrecogedor libro de Philippe Lançon, uno de los supervivientes del atentado de Charlie Hebdo. La única manera de entender algunas cosas es ponerlas por escrito. Quizá al final no se consiga desentrañar por completo el misterio, pero sí iluminar las zonas de sombra a su alrededor. Eso es lo que se ha propuesto y logrado Philippe Lançon en este libro memorable, mezcla de crónica, memoir y gran literatura. Con una prosa llana y un estilo depuradísimo, Lançon nos ofrece en El colgajo un vastísimo retrato de su vida –de París, de Francia, del mundo– después de haber sobrevivido al terrible atentado de Charlie Hebdo del 7 de enero de 2015. Ese retrato, que es necesariamente una reconstrucción, corre paralelo a otras reconstrucciones: la de su mandíbula –destrozada por una bala– y la de su nueva vida después de aquella mañana. Porque ¿cómo es posible vivir después de haber sufrido un atentado, uno en el que tantos compañeros y amigos han perdido la vida? ¿Qué supone seguir viviendo cuando se ha estado en el infierno en la tierra? ¿No es eso también una condena? Con un tono mesurado, lleno de reflexiones sobre el paso del tiempo, sobre las personas que fuimos y las que seremos, Philippe Lançon traza una estupenda cartografía emocional del individuo vulnerable de nuestros días. Sin rehuir la crueldad del acontecimiento, se detiene en los hechos cotidianos de antes y después del atentado, en la vida hospitalaria y la larga reconfiguración de una nueva identidad. El ingreso modifica su vida y la vida de las personas de su entorno; modifica sus sentimientos, sus recuerdos, su manera de leer, de escribir y hasta de respirar. El miedo, la dependencia y la culpa se apoderan del narrador, que busca señales sin cesar cuando las referencias se pierden de continuo. Por estas páginas desfilan amigos, familiares, parejas y compañeros de trabajo que conocieron al viejo Lançon y que contribuirán a que nazca el nuevo, el otro. Pero sobre todo destacan los miembros del personal sanitario, esos ángeles que le darán al autor un nuevo rostro y cuya presencia, como la de la literatura (Shakespeare, Kafka, Proust) y la de la música (Bach, Bill Evans), va punteando todo el libro y el nacimiento de la nueva existencia. Aclamado por la crítica y el público, este no es un libro oscuro, sino tremendamente luminoso; un libro necesario que nadie querría haber escrito y cuya absorbente lectura abre tantos interrogantes como brechas de esperanza.
Una fascinante e inquietante distopía que funciona como potente alegoría del mundo actual y los miedos que atenazan a Occidente. Kavanagh llega al Muro para incorporarse a una de las patrullas de Defensores que protegen las diversas secciones de los intentos de invasión de los Otros. Esos extranjeros tratan de treparlo desde el Mar e invadir el país isleño, que debe protegerse del exterior desde que se produjo el Cambio que, entre otras cosas, provocó una subida del nivel del mar. Kavanagh está obligado a cumplir dos años de servicio, y el único modo de evitarlo sería convertirse en un Reproductor y tener un hijo, actividad que genera reticencias y perplejidades en el mundo de después de la catástrofe. El cuerpo de Defensores es mixto, y poco a poco Kavanagh iniciará una relación con Hifa, una de las mujeres. Y mientras tanto, patrullando el Muro a la espera de una posible invasión, pasan los días y las noches, y se acumulan el miedo difuso y el frío penetrante, en una espera inacabable que puede recordar la de los militares de El desierto de los tártaros de Buzzati. Cuando por fin se produzca la temida invasión, acaso nada sea como se esperaba, acaso alguien no sea quien parecía ser, acaso los papeles de defensores e invasores se redefinan…
McEwan explora la ciencia ficción: ¿puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano? Londres, años ochenta del siglo pasado. Pero un Londres distópico y alternativo, en el que la historia ha seguido algunos senderos diferentes. Por ejemplo, el Reino Unido ha perdido la Guerra de las Malvinas y el científico Alan Turing no se ha suicidado atormentado por las consecuencias del juicio al que fue sometido en los años cincuenta por su homosexualidad, sino que sigue vivo. No solo vivo, de hecho, sino plenamente activo, y dedicado al desarrollo de la inteligencia artificial, campo en el que ha conseguido un hito: la creación de los primeros seres humanos sintéticos, unos prototipos a los que da el nombre según su sexo de Adán y Eva. Charlie compra uno de los Adanes de la primera hornada, pensados para hacer compañía y ayudar en la casa, y con ayuda de su amante, la joven Miranda, lo programa a su gusto. Pero Miranda oculta un terrible secreto,y ese ser sintético prácticamente perfecto, sin las fisuras pero también sin los matices morales de los verdaderos humanos, acabará descubriéndolo. Y así, la peculiar relación triangular entre Charlie, Miranda y Adán derivará en una creciente tensión que obligará a los personajes a tomar decisiones difíciles y arrastrará al lector a plantearse dilemas morales tan incómodos como necesarios. Tras deslumbrarnos con esa suerte de revisitación del Hamlet shakespeariano narrada por un feto que era Cáscara de nuez, Ian McEwan afronta otra propuesta osada y ambiciosa, en la que se sirve de la ciencia ficción para lanzar algunas preguntas inquietantes: ¿qué es en definitiva lo que nos hace humanos? ¿Dónde están los límites éticos de la inteligencia artificial? ¿El fin justifica los medios? ¿Puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano?
Mitos, ritos, constelaciones, poesía: Roberto Calasso viaja por las formas de comunicación entre lo humano y «lo invisible» y traza un recorrido por el origen y el devenir de la cultura europea. Un día que, en verdad, abarcó miles de años, Homo hizo algo que nadie había intentado nunca: empezó a imitar a los otros animales, a sus depredadores. Fue así como se volvió cazador. Ese larguísimo día resulta, hoy, remoto, pero sus huellas persisten, aunque ya nadie parezca interesado en indagarlas. Los ritos y los mitos mezclaron las trazas de ese comportamiento con algo que la Antigua Grecia llamó tò tehîon: lo divino, estrechamente emparentado con lo sagrado y con la santidad. Muchas culturas, distantes en el espacio y en el tiempo, asociaron estos acontecimientos, dramáticos y eróticos, con una cierta región del cielo, entre Sirio y Orión: el lugar del Cazador Celeste. Sus historias tejen la trama de este libro, e irradian en múltiples direcciones: desde el Paleolítico hasta la máquina de Turing, pasando por la Grecia antigua y Egipto, y explorando las múltiples conexiones latentes en el seno de un territorio a la vez único e ilimitado, la mente.
Cuando Jim Nashe es abandonado por su mujer, se lanza a la vida errante. Antes ha recibido una inesperada herencia de un padre que nunca conoció y que le permitirá vagabundear por América en un Saab rojo, el mejor coche que nunca tuvo. Nashe va de motel en motel, goza de la velocidad, vive en una soledad casi completa y experimenta la gozosa y desgarradora seducción del desarraigo absoluto. Tras un año de esta vida, y cuando apenas le quedan diez mil dólares de la herencia, conoce a Jack Pozzi, un jovencísimo jugador profesional de póquer. Los dos hombres entablan una peculiar relación y Jim Nashe se constituye en el socio capitalista de Pozzi. Una sola sesión de póquer podría hacerles ricos. Sus contrincantes serán Flower y Stone, dos curiosos millonarios que han ganado una fabulosa fortuna jugando a la lotería y viven juntos como dos modernos Bouvard y Pecuchet.
Marco Stanley Fogg (por Marco Polo, por el Stanley que encontró a Livingstone y por el Phileas Fogg de La vuelta al mundo en ochenta días) está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la Luna. Hijo de padre desconocido, muerta su madre cuando él tenía once años, Marco Stanley fue educado por su tío Víctor, un excéntrico que se ganaba la vida tocando el clarinete en orquestas de mala muerte. Ahora, en el comienzo de la era lunar, muerto su tío, Marco Stanley Fogg solo tiene dinero para sobrevivir unos pocos meses más. Gradualmente, pero sin pausa, va cayendo en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, donde su vida se reduce a explorar los gozosos infiernos del despojamiento absoluto. Vive ya como un animal en una cueva de Central Park, en un semidelirio provocado por el hambre, cuando la bella Kitty Wu lo rescata. Fogg se salva y decide, por primera vez en su vida, buscar un trabajo. El destino, y una compleja red de significantes en torno a la luna, lo lunar y la luz, le llevan a trabajar como lector y acompañante de Thomas Effing, un viejo pintor paralítico. Y escribiendo la biografía de Effing, que este quiere legar a Solomon Barber, el hijo al que nunca conoció, Marco Stanley Fogg descubrirá, en un viaje que le lleva desde el Palacio de la Luna, un restaurante chino de Nueva York, a los lunares paisajes del Oeste americano, los misterios de su propio origen, el nombre y la identidad de su padre.
El testimonio personal de una historia de abusos en el marco de una relación lésbica relatado con un estimulante virtuosismo literario. Cuando era una joven aspirante a escritora, Carmen Maria Machado conoció a una chica menuda, rubia, de clase alta, licenciada en Harvard, sofisticada y fascinante con la que inició su primera relación lésbica, después de varias experiencias sexuales con hombres. La chica poseía una idílica cabaña en Bloomington, Virginia: la casa de los sueños del título. Pero los sueños se convirtieron en pesadillas cuando la novia de Machado empezó a mostrarse celosa, controladora y paranoica, para luego acusarla de engañarla con todo el mundo y acabar agrediéndola verbal e incluso físicamente. Este libro es el testimonio de una relación tóxica, que en este caso no tiene como agresor a un varón heterosexual de mentalidad patriarcal y machista, sino a una lesbiana. Y este es un primer elemento que da valor al texto: la denuncia de la violencia en la pareja dentro de la comunidadqueer. Pero la calidad excepcional de la propuesta de Machado va más allá: en lugar de quedarse en un mero ejercicio de testimonio personal, utiliza la historia vividay sufridapara explorar más a fondo el tema, jugando literariamente con él. Y lo hace mediante la manipulación de los géneros narrativosla novela romántica, la erótica, la de iniciación, la de terror…, lo cual le permite contar su historia y reflexionar a la vez sobre cómo contamos todos las nuestras. El resultado: una nueva muestra del talento inmenso y transgresor de Carmen Maria Machado, una de las voces femeninas más radicales y lúcidas del panorama literario contemporáneo, capaz de combinar la exploración formal con una transparencia absoluta en el relato de la experiencia vivida y la sexualidad. El libro es una pirueta literaria brillantísima y seductora, así como un testimonio de una sinceridad arrolladora sobre los abusos emocionales y físicos.
La fascinante y desconocida historia del británico que luchó por preservar los cerezos en flor japoneses. En Japón cada primavera la floración de los cerezos es una fi esta de los sentidos, y todo un símbolo de la cultura del país. Lo que casi nadie sabe es que si hoy sigue vivo ese patrimonio de la humanidad es gracias a un inglés llamado Collingwood Ingram, cuya historia nos descubre este libro. Ingram, hijo de una familia rica, se interesó en su adolescencia por la ornitología, y el entusiasmo lo llevó a viajar a Japón para escuchar el canto de los pájaros de aquellos parajes. Con el tiempo fue abandonando la pasión ornitológica y la sustituyó por la horticultura, y en el país asiático quedó fascinado por las múltiples variedades de cerezos, de las que se calcula que había unas doscientas cincuenta. Cuando en 1919 se instaló con su familia en Kent, descubrió alborozado que en el jardín de la casa había dos espléndidos cerezos japoneses, que cultivó con mimo. En 1926 emprendió un nuevo viaje a Japón en busca de esos árboles y descubrió alarmado que, debido a la occidentalización y modernización del país y a la decisión de apostar por una única variedad clonada, se estaba perdiendo la riquísima diversidad de cerezos japoneses, incluido el espectacular Taihaku o «gran blanco». Ingram dedicó su vida a salvaguardar esos árboles y a proteger la tradición de la sakura (palabra japonesa para referirse al cerezo en flor) hasta su muerte, ya centenario, en 1981. Este es en parte un libro sobre botánica, pero fundamentalmente trata sobre una pasión y una obsesión, sobre la preservación de un patrimonio estético mediante una lucha callada y constante. Trata también sobre la historia de dos países y dos culturas; sobre el final del mundo victoriano, en el que nació Ingram en 1880, y sobre el convulso siglo XX. La fascinante historia de un hombre enigmático y de un árbol cuya floración es de una belleza que admira al mundo entero.
Nueve relatos prodigiosos que exploran la complejidad y las paradojas del alma humana. El autor de El lector sigue en plena forma. Este libro reúne nueve deslumbrantes relatos que presentan un minucioso catálogo de actitudes y emociones humanas. Arranca con unos científicos pioneros en el campo de la inteligencia artificial en la Alemania comunista, con la Stasi y los remordimientos de fondo, y siguen otras historias: la del hombre que asiste impasible a la evolución del romance de una joven vecina a la que dio clases cuando era niña, intuyendo que no puede acabar bien; la del hijo que descubre el verdadero rostro de su madre durante unas vacaciones de verano en una isla y de este modo también se descubre a sí mismo; la del profesor de música que tiene un encuentro casual con una mujer de la que estuvo enamorado, del que emerge un secreto y acaso la posibilidad de volver al pasado; la del padrastro que se enfrenta al deseo de su hija lesbiana de tener descendencia; la del hombre que debe asimilar la muerte de su hermano, que ha sido para él casi un desconocido… Bernhard Schlink, como ya hizo en su bestseller internacional El lector y en sus libros posteriores, continúa aquí la minuciosa y sutil exploración de las flaquezas y anhelos de los seres humanos: el amor, el miedo al paso del tiempo, la culpa, el autoengaño, los sueños que se evaporan, el dolor de la pérdida, los lazos afectivos que nos mantienen a flote… En este caso lo hace a través de unos relatos que son prodigiosas piezas de cámara, construidas con elegancia, precisión e infinitos matices, en las que se pueden apreciar su profundidad psicológica, su portentoso manejo de las emociones, su perspicacia para plantear dilemas morales… El resultado es un libro redondo, que nos muestra al escritor en plenitud de facultades, como uno de los grandes narradores europeos en activo.
La historia de los abuelos del autor, muertos en Auschwitz, sirve para reconstruir la Europa convulsa de la primera mitad del siglo XX. Este libro relata la búsqueda de dos fantasmas: los abuelos a los que el autor no llegó a conocer. En esa búsqueda se rescatan cartas y documentos, se recopilan testimonios de quienes los conocieron, se indaga en archivos y bibliotecas… De todo ello emerge el retrato de dos personajes, de dos personas de carne y hueso, y también de un periodo muy convulso de la historia europea, sacudida por la Primera Guerra Mundial, el estalinismo, la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Insertos en ese marco, víctimas anónimas de la Historia en mayúsculas que todo lo aplasta, surgen los fantasmas de este libro, los abuelos de Ivan Jablonka: judíos polacos, él tapicero, ella costurera, militantes comunistas que conocieron la persecución y la cárcel, que cuando llegaron los nazis debieron huir a Francia, donde tuvieron dos hijos uno de ellos el padre del autor, y fueron después deportados; su pista se pierde en Auschwitz: sobre lo que allí vivieron solo hay algunas hipótesis, pero sobre su terrible final no cabe duda alguna. El autor, que como historiador ha abordado con gran originalidad e inteligencia, y con novedosas estrategias narrativas, tanto la crónica de sucesos en el brutal Laëtitia o el fin de los hombres como la crónica familiar en el delicioso En camping-car, se sumerge aquí en el pasado europeo a través de unos abuelos que le fueron arrebatados mucho antes de que él naciera. Lo particular ilumina lo colectivo, y esta indagación en las raíces familiares perdidas en el Holocausto sirve para reconstruir toda una época, un mundo cuyas injusticias no deben olvidarse. Como explica el propio autor en el prólogo: «Partí, como historiador, tras las huellas de los abuelos que no tuve. Sus vidas se terminaron mucho antes de que comenzara la mía: Matès e Idesa Jablonka me resultan tan familiares como absolutos desconocidos. No son famosos. Se los llevaron las tragedias del siglo xx: el estalinismo, la Segunda Guerra Mundial y la destrucción del judaísmo europeo. (…) Concibo mi investigación como una biografía familiar, una obra de justicia y una prolongación de mi trabajo de historiador. Es un acto creador, lo contrario que un sumario criminal, y me conduce con suma naturalidad al lugar de nacimiento de mis personajes». «La Historia con mayúsculas contada a través de las pequeñas historias humanas» (Télérama). «Una investigación que se lee como una obra literaria, viva y humana» (Claire Devarrieux, Libération).
La continuación del ya clásico Cómo ser mujer: Caitlin Moran nos cuenta qué es ser una cuarentona y no morir en el intento. ¿Quién dijo que convertirse en una mujer de mediana edad iba a ser una tarea fácil? Caitlin Moran, que arrasó con aquel tronchante y lúcido manifiesto de feminismo asilvestrado titulado Cómo ser mujer, regresa con una secuela que desmonta la teoría de que segundas partes nunca fueron buenas, dada la espectacularidad de esta. Si en la anterior entrega hablaba la joven Caitlin, aquí es la cuarentona la que vuelve a la carga. Ahora las experiencias vitales son otras y han cambiado algunas prioridades y puntos de vista, pero la pluma con la que escribe sigue afiladísima. A mitad de camino entre la crónica personal, el manifiesto hilarante y la guía para hacerse mayor sin morir en el intento, este libro, ordenado siguiendo las horas de un día cualquiera, aborda temas como la tiranía de las listas de tareas pendientes; el sexo conyugal en las parejas con hijos y el denominado Polvo de Mantenimiento; las dudas sobre si una feminista puede ponerse bótox; las posturas de yoga para relajarse; la flaccidez del cuerpo cuando nos plantamos ante el espejo; las malditas tareas domésticas; las diferencias entre hombres y mujeres en los procesos y tiempos para excitarse sexualmente; cómo lidiar con las crisis de las hijas adolescentes (incluidos los trastornos alimentarios y las tentativas de suicidio); cómo lidiar con los achaques de unos padres ancianos… El volumen incluye una gloriosa lista de objetos inútiles que una acumula en casa pese a saber que jamás los va a volver a utilizar (desde una máquina para hacer pasta hasta unas medias de rejilla) y culmina con una apoteósica versión en femenino del famoso poema de Kipling «Si». En tiempos propensos a los dogmas de fe, la corrección política y la autocensura, es maravilloso comprobar que la Caitlin Moran de mediana edad sigue tan procaz, ingeniosa, aguda, feroz, inteligente y lúcida como siempre, con su feminismo grouchomarxista funcionando a toda máquina. «Maravillosamente divertida, la tronchante y emotiva continuación de Cómo ser mujer explora las espinosas realidades de la mediana edad» (Fiona Sturges, The Guardian). «Algunos capítulos son sumamente divertidos y otros abordan temas duros… Los lectores encontrarán consuelo y humor en las francas y muy sinceras reflexiones de Moran» (Publishers Weekly).
