Anagrama

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Sherman McCoy, prestigioso bróker de Wall Street, se pierde por las calles del Bronx cuando trasladaba a su amante desde el aeropuerto Kennedy hasta su nido de amor. Este hecho desata un inmenso lío que pondrá en enormes dificultades jurídicas, matrimoniales e incluso eco­nómicas a nuestro protagonista. Su peripecia permite a Wolfe hilar una compleja trama que retrata con ironía y humor el universo que envuelve Nueva York, desde el refinamiento hipócrita de Park Avenue hasta las calles salvajes y sucias que rodean Manhattan, por donde también cam­pan la mafia y las nuevas sectas religiosas. Ricos empresarios, artistas, traficantes, jueces, policías, periodistas… conforman una colmena que es la verdadera protagonista de la obra. Es la Nueva York de mediados de los ochenta, que desempeña «la función de la antigua Roma», y en la que las diferentes razas, etnias y minorías se rigen por sus propios códigos de conducta pero tienen un solo objetivo: obtener el control. El poder es mucho más importante que el dinero.

Los yonquis de Burroughs tampoco van a salvarse, en eso se parecen a los que nos tocaron a nosotros (a los nuestros) y a los que han seguido. Carne de indefensión, peña dando vueltas por la calle, por los bares, a ver qué pasa, a ver qué pilla. Robar a borrachos en el metro, creer que se han quitado para siempre mientras se meten el definitivo. Porque los yonquis viven definitivamente cada día. Toda generación aporta sus adictos. La que retrata Burroughs en esta novela es doblemente superviviente, pues la integra un personal que ha salido vivo (iba a poner indemne, qué tontería) de la Segunda Guerra Mundial. Llevan en los brazos sus propios campos de minas. Es la cofradía echada a perder que también aparece en otros títulos de esos días, por ejemplo en El hombre del brazo de oro, la novela de Algren y la película de Sinatra. Yonquis de camisa blanca y americana vieja. Los nuestros eran de chándal y riñonera, bueno, eso fue al final, cuando iban consumidos del brazo de sus madres. Pero cuando leí esta novela aún llevaban chupa y pegaban tirones. En los yonquis de Burroughs, quiero decir, en su manera de contarlo, fluye una literatura que no será la de Burroughs sino la de su época. Burroughs enseguida se irá a otra escritura, no va dejarse atrapar más que por sí mismo y por lo que ya le tiene pillado. Este libro está más cerca de sus amigos que de él. Lo habita la gente de En el camino de Kerouac, y del Aullido de Ginsberg. Pero un yonqui no tiene amigos, y Burroughs era un escritor solitario.

Evelyn Waugh, una confusión de identidad provoca que William Boot sea enviado como reportero a un país del África nororiental sumido en la guerra civil. A pesar de no haber salido apenas de la casa familiar en la campiña inglesa, el joven se prepara para abrirse camino en la jungla, orientarse entre las dunas del desierto o sobrevivir a cualquier catarata. Sin embargo, acabará con otros periodistas en el bar de un hotel, espantando moscas e inventando historias que puedan ser la noticia bomba que justifique sus gastos. En esta novela, con el ritmo de una carrera de cien metros lisos, la trama parece salida de la imaginación de Billy Wilder y los diálogos de la pluma de los hermanos Marx. Podría hablar de las metáforas, de los tropos o de su crítica implícita al romanticismo o al colonialismo, pero eso traicionaría el espíritu de una obra que, ante todo, no aburre, ni en una coma, al lector.

Un deslumbrante retrato personal, histórico y político del derrumbe del estalinismo en Albania y la turbulenta llegada de la democracia. Cuando era una niña, con apenas once años, Lea Ypi fue testigo del fin del mundo. Al menos del fin de un mundo. En 1990 el régimen comunista de Albania, el último bastión del estalinismo en Europa, se desplomó. Ella, adoctrinada en la escuela, no entendía por qué se derribaban las estatuas de Stalin y Hoxha, pero con los monumentos cayeron también los secretos y los silencios: se desvelaron los mecanismos de control de la población, los asesinatos de la policía secreta… El cambio de sistema político dio paso a la democracia, pero no todo fue color de rosa. La transición hacia el liberalismo supuso la reestructuración de la economía, la pérdida masiva de empleos, la oleada migratoria hacia Italia, la corrupción y la quiebra del país. En el entorno familiar, ese período trajo sorpresas inauditas para Lea: descubrió qué eran las «universidades» en las que supuestamente habían «estudiado» sus padres y por qué estos hablaban en clave o en susurros; supo que un antepasado había formado parte de un gobierno anterior al comunismo y que a la familia le habían expropiado sus bienes. Mezcla de memorias, ensayo histórico y reflexión sociopolítica, con el añadido de una prosa de soberbia factura literaria y pinceladas de un humor tendente al absurdo como no podía ser de otra manera, dado el lugar y tiempo que se retrata, Libre es de una lucidez deslumbrante: refleja, desde la experiencia personal, un momento convulso de transformación política que no necesariamente desembocó en justicia y libertad. «Se lee con sumo placer. Una sutil indagación en el significado de la libertad, y el divertido y conmovedor retrato de un pequeño país en pleno colapso» (Luke Harding, The Guardian). «Una brillante disquisición sobre la libertad: sus señuelos, falsas esperanzas, decepciones y posibilidades» (Lyndsey Stonebridge, The New Statesman). «Unas memorias líricas, profundas y emotivas, que traspiran un intenso olor a humanidad, una mezcla de realidad y esperanza» (Philippe Sands).

Un ojo con un pero. Un oído en alta mar. Las palabras se le hacen ajenas a una mujer con una enfermedad ocular grave cuando trata de hilvanar el relato de su cuerpo frágil. Ese cuerpo amenazado despierta el recuerdo de la madre muerta y de los años desperdiciados junto a un amante inconsistente. Por qué narrarse. Cómo no temblar. Pero a pesar del vértigo por el desamparo y la soledad, sobrevive la esperanza de una vida futura. Este libro es un mosaico narrativo tramado con un estilo breve y con el lirismo áspero característico de la autora. En esta segunda novela, Aurora Freijo Corbeira vuelve a convertir en poético lo insoportable: la devastación vivida e imaginada, pensada y escrita. Cuerpo vítreo es un ejercicio insólito de observación de lo personal y lo insondable, una obra sobre el dolor y la lucidez que al mismo tiempo nos recuerda que se puede resistir un poco más. Al menos un soplo más. «Seca y exacta, como un disparo al corazón» (Juan Barja). «No hay didactismo. Trata al lector como a un adulto. Puño de hierro en guante de seda» (Juan Gracia Armendáriz).

«Si la salvación estuviera al alcance de la mano y pudiera conseguirse sin gran trabajo, ¿cómo podría suceder que casi todos la desdeñan? Pero todo lo excelso es tan difícil como raro», escribió Spinoza. En octubre de 1991 coinciden en la facultad de Filosofía los personajes de esta historia: la brillantísima Gloria, que no tardará en desencantarse de la universidad para entregar su inteligencia a la empresa privada; Manuel, que busca en la razón y los libros un freno a sus más oscuros impulsos; la caprichosa Bea, que acostumbra a provocar todo tipo de desgracias y salir siempre indemne de ellas; Roberto, un excéntrico aspirante a pintor; o Ana, que encierra dentro de sí misma toda la rabia y toda la dulzura del mundo. Son jóvenes y se divierten, conciben grandes planes o quizá delirios, hacen un montón de tonterías. Hasta que uno de ellos se suicida y la cosa se pone seria. ¿Por qué algunas personas se rompen y otras se salvan? Tan difícil como raro no pretende responder preguntas imposibles. Sí aspira a ofrecer un retrato generacional, entre otros mil probables, de quienes nacieron en los setenta, disfrutaron del esplendor de los noventa y se desmoronaron con el nuevo siglo. También cuenta una historia de amor, que todos creen perfecta, pero que estalla en pedazos por la irrupción de la enfermedad mental. La felicidad se transforma entonces en una lucha constante contra el vacío y una sucesión de ingresos psiquiátricos. Incluso esta novela podría verse como un relato de fantasmas en el que no son los muertos quienes atormentan a los vivos, sino al contrario: los vivos, de ninguna manera, están dispuestos a olvidar a los muertos, y por eso les persiguen, les acosan, les interrogan y se niegan a perdonarles. En Tan difícil como raro, Juan Vilá continúa el ciclo autobiográfico que inició con 1980. Dos libros que admiten una lectura independiente, pero que comparten una misma voz, a veces áspera y a veces tierna, y un mismo narrador, que en esta ocasión nos ofrece una celebración a contrapelo del pasado, una crónica hermosa y maldita de la juventud perdida, el amor roto y los sueños que ya nunca podrán cumplirse. Es decir, de la vida y de ese extrañísimo afán que nos lleva a seguir adelante a pesar de todo. «Un relato real, que transpira verdad, sobre la amistad y el amor, sobre el final de la juventud y los pedazos dispersos de cada uno que quedan orillados. Que nadie se engañe: Juan Vilá proporciona finezas con palabras gruesas. Su estilo a veces bronco y destemplado solo es el pudoroso disfraz tras el que refulge una mirada aguda y sensible» (Marcos Giralt Torrente). «El gran hallazgo de esta intensa historia de un grupo de jóvenes en los noventa es la profundidad abisal que alcanza, su capacidad para hablar de lo visible y lo invisible, de lo real y lo alucinado» (Rosa Montero). «Una brillante historia generacional, una difícil iniciación a la vida adulta, con una sensibilidad distinta y páginas memorables sobre la anorexia. Me ha hipnotizado esta novela» (Manuel Vilas).

Serenata Terpsichore ha dedicado su vida a hacer ejercicio físico, a correr, a nadar. Ahora, al cumplir sesenta, tanta actividad le pasa una dolorosa factura en forma de artrosis. Por su parte, Remington Alabaster, su sedentario marido, acaba de ser prejubilado a la fuerza tras un confuso enfrentamiento con su nueva jefa y escoge precisamente ese momento para descubrir las bondades de la gimnasia y correr una maratón, pero la obsesión de Remington por el fitness y su narcisismo ponen a prueba su matrimonio y su salud. Una novela feroz repleta de temas candentes (los sinsabores del envejecimiento, la masculinidad en crisis, las tensiones en la pareja), cuya mirada extremadamente aguda no elude ni una polémica, ni deja un mito sin desmontar.

La guerra de Troya como nunca la habían contado: espectacular, vibrante, divertida y conmovedora. El rapto de la hermosa reina griega Helena por el príncipe troyano Paris desencadena una guerra entre ambos pueblos. Los griegos mandan a su flota y sitian la ciudad de Troya. El conflicto se prolongará diez años, y causará mucho sufrimiento y muchos muertos. Intervendrán héroes como el valeroso Aquiles o el astuto Odiseo y dioses como el mismísimo Zeus. Y también un celebérrimo caballo de madera. ¿Quién mejor que Stephen Fry para contar esta historia de la antigüedad con palabras y miradas actuales? El autor y actor, que en sus anteriores Mythos y ya nos deleitó con sus repasos a la mitología griega, vuelve a la carga en plena forma. Esta es una historia que lo tiene todo: heroísmo, venganza, amor, ideales, brutalidad, traición, desesperación, violencia extrema, dolor, esperanza Las pasiones que mueven a los seres humanos del pasado y del presente. Y es que el mito de la guerra de Troya, que nos cuenta este libro trepidante, amenísimo y rebosante de información, no es mera arqueología literaria, sino una historia con temas muy actuales. Fry nos ofrece un festín, con su portentosa capacidad narrativa y sus impagables toques de humor. «El conocimiento que tiene del mundo antiguo y moderno Stephen Fry asoma por todas las costuras Un recorrido amenísimo por la historia más épica del mundo» (Henry Whorwood, The Daily Telegraph). «La guerra de Troya contada de un modo inimitable La narración de Fry, astutamente divertida y repleta de detalles, insufla vida y actualidad a estas viejas historias» (Hannah Beckerman, The Observer).

La odisea de un hombre normal que se ve envuelto en las peripecias más rocambolescas. Una historia hilarante, cotidiano y surrealista, como la vida misma. Todo empieza con un primo que ya de chico apuntaba maneras de estafa­dor, y que ahora mete al protagonista –un mexicano que viaja a Barcelona acompañado de su novia para estudiar literatura, y que además se llama como el autor de la novela– en un lío monumental: un «negocio de alto nivel» que convierte su estancia en la ciudad en una especie de novela negra de humor también negro, una de esas que a él le gustaría escribir. Por estas páginas desfila una variopinta fauna de personajes impagables: mafiosos peligrosísimos, una novia que se llama Valentina y que lee Los detectives salvajes y no se entera de nada, una chica llamada Laia cuyo padre es un político corrupto, un okupa italiano que se ha quedado sin perro, un pakistaní que simula vender cerveza para no levantar sospe­chas… Y para complicarlo todo un poco más aparece una segunda Laia, que es mossa d’esquadra y pelirroja; una perra que se llama Viridiana, una niña que recita versos de Alejandra Pizarnik y hasta la propia madre del protagonista, melodramática, orgullosa y chantajista como en una buena telenovela mexicana. Juan Pablo Villalobos escribe como actuaba Buster Keaton: te arranca la carcajada manteniéndose impávido, sin mover un músculo. En sus an­teriores novelas ya había ido construyendo un mundo propio con per­sonajes entrañables y excéntricos. Y ésta lo consagra como un escritor imprescindible.

Una novela vertiginosa sobre los límites del pensamiento y los delirios de la razón. Un inquietante tríptico sobre los sueños del siglo XX y las pesadillas del siglo XXI, MANIAC explora los límites de la razón trazando el camino que va desde los fundamentos de las matemáticas hasta los delirios de la inteligencia artificial. Guiado por la enigmática figura de John von Neumann, un moderno Prometeo que hizo más que nadie por crear el mundo que habitamos y adelantar el futuro que se avecina, en este libro Benjamín Labatut se sumerge en las tormentas de fuego de las bombas atómicas, en las mortíferas estrategias de la Guerra Fría y en el nacimiento del universo digital. La obra comienza con un disparo: en 1933 Paul Ehrenfest, físico austriaco y amigo íntimo de Einstein, acabó con la vida de su propio hijo antes de suicidarse, convencido de que el alma de la ciencia había sido corrompida por el mismo mal que impulsaba el surgimiento del nazismo. Algunos de los temores de Ehrenfest se hacen realidad en el personaje central del volumen, el matemático húngaro von Neumann, un ser dotado de un cerebro tan extraordinario que sus colegas lo consideraban el próximo paso en la evolución humana. Durante una meteórica carrera, von Neumann sentó las bases matemáticas de la mecánica cuántica, ayudó a diseñar las bombas nucleares, desarrolló la teoría de los juegos y creó el primer computador moderno. Al final de su vida, ya convertido en un engranaje clave del complejo industrial-militar, dio rienda suelta a un impulso creativo que lo llevó a contemplar ideas que podrían amenazar la primacía de nuestra especie: «Para el progreso no hay cura», dijo tras presagiar la llegada de una singularidad esencial, un punto de inflexión en la historia más allá del cual los asuntos humanos tal como los conocemos no podrían continuar. MANIAC culmina con la batalla entre un hombre y una máquina: Lee Sedol, gran maestro de Go, desafía al programa de inteligencia artificial AlphaGo en cinco agónicos juegos que sirven como advertencia sobre los retos a los que nos tendremos que enfrentar a medida que nuestras creaciones tecnológicas adquieran cada vez mayor independencia. Tras aquel fenómeno inclasificable que fue Un verdor terrible , MANIAC confirma a Benjamín Labatut como una de las voces más originales de la literatura contemporánea.

Hay personas que nos marcan para siempre: al narrador de esta novela le dejó una huella indeleble su maestra Elizabeth Finch. Neil, el narrador, es un hombre de mediana edad al que no le ha ido demasiado bien ni en lo personal ni en lo profesional. Si hay algo que recuerda con entusiasmo son las clases de Cultura y Civilización que recibió de una profesora excepcional: Elizabeth Finch. Inteligente e inalcanzable, llena de elegancia, esta mujer admiradora del mundo clásico consideraba que el mundo había tomado el camino equivocado el día en que el Imperio romano decidió abrazar el monoteísmo cristiano. Por eso su héroe era el último emperador pagano: Juliano el Apóstata. Cuando dejó de ser su alumno, Neil mantuvo el contacto con Elizabeth, y comían juntos periódicamente. Ahora la maestra admirada ha muerto, y su antiguo discípulo emprende una doble tarea: escribir un ensayo sobre Juliano a partir de las notas y preguntas que ella dejó, e indagar en la biografía de esa mujer enigmática a través de los cuadernos que le ha legado y del testimonio que le brinda su hermano, tan diferente a ella. ¿Quién fue en realidad la elusiva y fascinante Elizabeth Finch? ¿Qué misterios escondía su personalidad? ¿Dónde termina la admiración y empieza el amor? ¿Qué podemos aprender de la historia y la cultura? ¿Qué es lo que da sentido a nuestras vidas? Jugando una vez más con los géneros y sus límites, Julian Barnes ha escrito una novela que es también una elucubración filosófica y una reconstrucción biográfica a través de la cual homenajea, de forma más o menos velada, a una queridísima amiga, una escritora inglesa fallecida hace unos años.

Una apasionada historia de amor tóxico en el marco del final del comunismo y la caída del muro de Berlín. «Cuentan que Kairós, el dios del instante feliz, tenía un rizo en la frente y solo así podía uno sujetarlo. Ahora bien, en cuanto alzaba el vuelo con sus pies alados, mostraba la parte posterior del cráneo, pelada, reluciente y sin nada en ella a lo que las manos pudieran agarrarse. ¿Hubo un instante más feliz que aquel en que, siendo una chica de diecinueve años, conoció a Hans?» Berlín Este, 1986. Un día de noviembre Katharina, de diecinueve años, conoce en un autobús a Hans, un escritor ya entrado en la cincuentena, casado y con un hijo adolescente. Inician una relación amorosa compleja y no necesariamente idílica. Mientras tanto, el bloque comunista empieza a tambalearse, y la RDA acabará colapsando, con la icónica imagen de la caída del Muro. Se abre un tiempo de esperanzas, pero también de incertidumbres. Un tiempo de zozobra y desconcierto, que cada uno de los personajes vivirá de forma muy distinta por la diferencia de edad que los separa. Huyendo de arquetipos y clichés, Jenny Erpenbeck construye una historia de amor llena de altibajos y no exenta de manipulaciones y toxicidad. Y al mismo tiempo traza una crónica repleta de aristas y matices sobre un momento crucial de paso, en el que una sociedad represiva pero también protectora se convierte en otra libre pero también agresivamente competitiva. Premio Booker internacional 2024

Un europeo ilustrado del siglo XVIII en África: un viaje a las profundidades del alma humana. En 1749 el botánico francés Michel Adanson desembarca en Senegal para estudiar la flora como parte de sus investigaciones para elaborar una gran enciclopedia. Permanecerá allí hasta 1753, año en que regresa a Europa. Hasta aquí los hechos estrictamente históricos. A partir de ahí, el novelista David Diop imagina la existencia de unos diarios secretos escritos por el naturalista durante su transformadora estancia africana; un dietario que, tras su fallecimiento, acabará en manos de su hija Aglaé. ¿Qué contienen esas páginas que permanecieron ocultas durante tantos años? Las experiencias vitales de un científico que viajó a África en busca de plantas exóticas y se encontró con personas; el testimonio de quien se trasladó a otro país para estudiar la naturaleza y se topó con el dolor de los seres humanos. En Senegal, Adanson conocerá a Maram Seck, una joven de la etnia wólof que se rebela contra su destino de esclava después de que su tío la haya vendido a cambio de un fusil. El botánico descubrirá una cosmovisión muy distinta a la suya, que lo transformará para siempre, y sabrá de la existencia de la isla de Gorea, donde los traficantes cargaban de esclavos los barcos con destino a América. Era la puerta del viaje sin retorno David Diop ha escrito un libro de aventuras desde una nueva óptica: la de los colonizados. A través de la mirada de un europeo ilustrado que desembarca en África, nos ofrece una espléndida novela poscolonial, que no es solo la denuncia de muchas injusticias, si no también el relato de un viaje a lo más profundo de la consciencia humana y de la comprensión del mundo en toda su complejidad. «El reverso suntuoso de El corazón de las tinieblas. Soberbiamente escrito. Una formidable oda a la libertad» (Pierre de Gasquet, Les Echos). «Una sublime odisea que confronta los valores universales del Siglo de las Luces con el tráfico de esclavos» (CNews). «Conmovedora» (Fabrice Colin, Le Canard Enchaîné).

Jack Duluoz (Kerouac) ha publicado una novela (En el camino) que ha alcanzado un gran éxito, pero la fama es como una fiera que lo devora. Huyendo de la imagen que los críticos y los lectores se han forjado de él, en junio de 1960 se refugia en una cabaña que su amigo Lorenzo Monsanto (Lawrence Ferlinghetti en la vida real) tiene en la costa californiana de Big Sur, entre San Francisco y Los Ángeles, donde medita, sufre alucinaciones, escribe poemas místicos, bebe como un cosaco, recibe visitas, se droga y evoca el pasado. También hace excursiones y va a ver a su viejo amigo Neal Cassady (su compañero de aventuras de En el camino, que aquí se llama Cody Pomeray). Sus encuentros con los antiguos amigos no carecen de consecuencias, pues todos excepto él parecen haber aceptado los convencionalismos del mundo en que viven. La estancia en Big Sur es una prueba de fuego, un purgatorio cristiano o uno de los transitorios infiernos budistas que le permitirán volver a la civilización completamente transformado. En la nota inicial de esta novela, el autor confiesa que todos sus libros forman parte de una sola obra, «La leyenda de Duluoz», en la que quería aunar todo el experimentalismo posible, combinar la experiencia exterior con la interior. Big Sur es la máxima expresión de esta poética.

Maggie Cassidy (escrita en 1953 y publicada en 1959) es el tercer volumen del magno ciclo La leyenda de Duluoz. En ella, el joven Jack Duluoz, de dieciséis años, conoce a una chica en el baile de Nochevieja de 1939, coquetean, vuelven a verse, se dan celos, son víctimas de murmuraciones, se pelean, se reconcilian y se enfrentan a las primeras decisiones de la vida adulta. Es la historia del primer amor del protagonista, un amor adolescente que engloba otros despertares: al mundo exterior, la sexualidad, la espiritualidad, los estudios, el trabajo, la vocación. No es una historia sublime, ni trágica, ni arquetípica: es una historia que consigue captar la realidad de la vida corriente y reflejar la experiencia universal del primer amor a través de una personalísima maestría narrativa, servida en una prosa única, fascinante, absorbente; repleta de lirismo y energía, de ternura y afecto. «Sencilla y encantadora» (David Dempsey, The New York Times). «Describe las alegrías del primer amor, que nadie llega a recuperar del todo» (Dennis McNally). «Una de las piezas más reveladoras del canon narrativo de Kerouac» (Christopher Gair).

Roberto Calasso evoca su infancia en la Florencia de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra. Una bellísima evocación de episodios de la infancia en Florencia en los años de la guerra y la inmediata posguerra: un gato de peluche, la detención del padre tras el asesinato del intelectual fascista Giovanni Gentile, el abuelo editor, los soldados americanos vistos desde una ventana, la primera lectura de Proust con trece años, los secretos vínculos con Kafka y Pasternak, el descubrimiento del eros en unas ilustraciones de Orlando furioso de Doré, un par de cafés y una droguería, las figuritas del pesebre en el salón de casa, el olor del polvillo de los escombros de Por Santa María, la decisión infantil de llamarse Memè Scianca…

Un fascinante viaje en busca de lugares donde todavía es posible el silencio. ¿Dónde puede encontrarse mejor la felicidad, en Times Square o en una aldea perdida del Amazonas? ¿Puede huirse de la prisa de las ciudades, internet, la hiperconexión y el ruido de la vida moderna? En el mundo del siglo XXI, construido sobre autopistas de cemento y autopistas de la información, cabe preguntarse si es posible esconderse en alguna parte, si es posible apartarse de la modernidad y el bullicio. Todas esas preguntas son las que se hace Luisgé Martín al comienzo del viaje por España que relata Donde el silencio, una búsqueda del silencio que es al mismo tiempo una exploración del sentido de la felicidad. Con su virtuosismo literario habitual, Luisgé Martín ha escrito un libro poderoso y sugerente que nos conduce a un paisaje que está dentro de cada uno de nosotros. Su búsqueda le permitió conocer a personas que habían elegido vivir de otro modo, apartadas de la civilización, y descubrir lugares donde «acallar ese ruido, volver al silencio. Dejar de mirar cada día la hoguera de vanidades y de cortar la leña que la mantiene viva». Este libro fue galardonado en 2013 con el Premio Llanes de Viajes. «Un estilo sobrio… Luisgé Martín pregunta, investiga y hace una lista con un puñado de personas que han abandonado la vida urbana para refugiarse en aldeas perdidas» (César Prieto, Efe Eme).

Una hilarante y bellísima novela de márgenes, de cómo ser distinto y estar jodido en un pueblo de extrarradio. Año 2017. Curro lleva veinte años internado en el hospital psiquiátrico Santa Dympna, en Sant Boi de Llobregat, por un grave brote de locura homicida. Pero Curro quiere escapar de ahí y necesita un plan. Para ello nada mejor que su fiel Plácido, mayordomo de plastrón almidonado y calva reluciente. Mientras amo y sirviente traman su huida, el lector empieza a descubrir el pasado terrible que acabó con la cordura del protagonista. Es 1982 y Curro, un niño frágil de doce años envuelto en tics y fobias, lucha por superar los traumas de su vida. Curro y su mejor amigo Priu, raros de nacimiento, sobreviven como pueden en el extrarradio urbano, tierra de gente normal. Hasta el día en que estalla el huracán y todas las mentiras, todos los secretos acumulados en la familia y en el pueblo destruyen su mundo para siempre. Antes del huracán es una obra triste e hilarante que habla de ser distinto, y estar jodido, en un pueblo de la periferia barcelonesa. En su quinta novela, Kiko Amat combina melancolía y humor para explorar los caminos que llevan de la rareza al delirio. Una inolvidable historia de locura, familia, clase obrera y amistad en el paisaje deshecho del extrarradio. «Kiko Amat ha escrito una de las más potentes novelas que yo haya leído en los últimos años gracias a la empatía cervantina que todo respira, gracias a la perspicacia con la que se sitúa en una encrucijada pura. Pertenece esta novela al tronco de la alta literatura. Extraordinaria» (Jordi Gracia, Babelia).

El fascinante relato de los años formativos del escritor beat. En sus últimos años, Jack Kerouac consideraba que todas sus obraseran parte de una «enorme comedia» que él titulaba «La leyenda delos Duluoz». Y Jack Duluoz era él mismo, el protagonista de todassus novelas. La vanidad de los Duluoz, escrita en 1967, es elfascinante relato de los años formativos del escritor. Duluoz, unjovencito que juega espléndidamente al fútbol americano, consigueuna beca para estudiar en la Universidad de Columbia, pero sueducación coincide con la Segunda Guerra Mundial, por lo quetendrá una iniciación a la vida adulta mucho más dispersa y caóticade lo que hubiera podido imaginar. Se alistará en la marina, recorreráel mundo, y volverá por fin a una Nueva York donde le esperanBurroughs, Cassady y Ginsberg, y donde comenzarán la literatura, losviajes, la música, las drogas, la extática aventura de vivir y deescribir… «La última entrega de ese gran retrato de su generación, que abarca la práctica totalidad de la narrativa de Kerouac, es La vanidad de los Duluoz» (Javier Memba, El Mundo).

Una indagación que explora el castrismo no solo como una expresión de poder autoritario, sino también como un hábito y una cultura. En Los intrusos , Carlos Manuel Álvarez se sumerge en la reciente protesta organizada en La Habana por el Movimiento San Isidro, que reunió a más de doscientos artistas, intelectuales y activistas cubanos. En noviembre de 2020, el régimen de la isla encarceló al rapero Denis Solís, lo que generó un acuartelamiento pacífico, respuesta cívica inédita que parece haber cambiado de modo irreversible el mapa político sentimental del país. Mezcla de reportaje, testimonio, perfil y memoria, el libro retrata las vidas de los participantes en este evento y también la experiencia íntima del autor con la Stasi cubana como parte de la vorágine social compartida por aquel grupo disidente. A la vez, explora algunas categorías muy pertinentes en la isla: revolución, dictadura, lenguaje y totalitarismo. El castrismo se entiende aquí no solo como una expresión de poder autoritario, sino también como un hábito, una cultura, una doctrina que configura emocional e intelectualmente. «Quiero creer que el libro propone una estética de la militancia en el riesgo», ha dicho el autor, al tiempo que plantea una reflexión sobre el rol del periodismo, la escritura y el arte.

Holly Golightly, la protagonista de Desayuno en Tiffany’s, es quizá el más seductor personaje creado por este maestro de seducción que fue Truman Capote. Atractiva sin ser guapa, tras rechazar una carrera de actriz en Hollywood, Holly se convierte en una estrella del Nueva York más sofisticado; bebiendo cócteles y rompiendo corazones, parece ganarse la vida pidiendo suelto para sus expediciones al tocador en los restaurantes y clubs de moda, y vive rodeada de tipos disparatados, desde un mafioso que cumple condena en Sing Sing y al que visita semanalmente, hasta un millonario caprichoso de afinidades nazis, pasando por un viejo barman secretamente enamorado de ella. Mezcla de picardía e inocencia, de astucia y autenticidad, Holly vive en la provisionalidad permanente, sin pasado, no queriendo pertenecera nada ni a nadie, sintiéndose desterrada en todas partes pese al glamour que la rodea, y soñando siempre en ese paraíso que para ella es Tiffany’s, la famosa joyería neoyorquina. Desayuno en Tiffany’s es una extraordinaria novela corta que, por sí sola, bastaría para consagrar a un autor.

Un nuevo título se añade a la colección Georges Simenon, en coedición con Editorial Acantilado. Cuando Émile Maugin, un célebre actor veterano, descubre que un problema cardíaco amenaza seriamente su salud, decide reflexionar sobre su vida. Soberbio, brusco y cínico, aunque en el fondo generoso, reina como un tirano sobre el pequeño grupo de devotos súbditos que lo rodean, incluida Alice, su jovencísima segunda esposa. El miedo a la muerte, sin embargo, se cierne irremediablemente sobre él y lo lleva a soñar con hacer realidad una antigua aspiración de su primera mujer: vivir en una casa con postigos verdes, símbolo del éxito material pero también de la apacible seguridad que siempre lo ha eludido. ¿Será capaz de reconocer la felicidad a su alcance antes de que sea demasiado tarde?

Tom Sharpe vuelve a demostrar que es un maestro en el desarrollo de las más enloquecidas tramas. Los singulares antihéroes de Una dama en apuros son dos fanáticos de las novelas de aventuras que, víctimas de la astuta trampa que les tiende un enemigo, emprenden una aventura real: la liberación de una dama que ha sido secuestrada en su castillo del sur de Francia. Y no hay aventura comparable a la de seguirles en su intento de rescate, pues Tom Sharpe vuelve a demostrar aquí que es un maestro en el desarrollo de las más enloquecidas tramas: engaños, choques automovilísticos, persecuciones, tiroteos, apariciones de la policía secreta internacional, confusiones y desastres se van sucediendo en medio de un clima de descontrol absoluto que culmina en el mayor caos imaginable. Tan salvaje como siempre, Sharpe utiliza su humor negro para hacer una ejemplar sátira de la irracionalidad, en la que quizá solo se salvan ese par de maravillosos chiflados que protagonizan esta historia: Glodstone, prototipo de maduro romántico enamorado de una civilización desaparecida que simboliza su adorado Bentley del año 27; y Peregrine, el alumno difícil que entiende peligrosamente al pie de la letra todo lo que oye y que tiene no menos peligrosas tendencias asesinas. Fiel al estilo que lo convirtió en uno de los humoristas más famosos y leídos, Tom Sharpe arremete furiosamente contra la locura general del mundo; la gran virtud de sus disparatadas caricaturas consiste en que sabe acompañar su mordacidad de una inigualable capacidad para divertir a sus lectores.

Una apocalíptica, incorrectísima y desopilante saga familiar a cargo de Tom Sharpe, el gran maestro de la irreverencia. Los Grope son una familia muy antigua de Inglaterra, cuya historia es bastante poco convencional. La fundadora de la dinastía fue Ursula Grope, la fea criada de un convento, que un día encontró escondido en la despensa a un joven vikingo eran los tiempos de las incursiones de los nórdicos que se mareaba en el mar y había desertado. Ursula se lo llevó a casa, y podría decirse que de aquellos polvos siguieron estos lodos. La dinastía Grope ha sido desde entonces un matriarcado feroz. La única función de los hombres es procrear, y a ser posible, mujeres. Cuando nacen hijos varones, los dedican al sacerdocio o los envían al mar. Y el poder familiar se transmite siempre de fémina a fémina. Claro que, como las Grope siguen siendo feas y feroces, les cuesta mucho encontrar marido. Pero ellas no le hacen ascos a casi nada, y se las han arreglado para secuestrar o dominar a los machos que necesitan. Y hasta se han hecho ricas gracias al carbón de sus propiedades. Hasta que un día, a comienzos del siglo XXI, llega a Grope Hall el joven, tímido e indefenso Esmond Wiley, descendiente de otra rama de la Inglaterra más profunda, cursi y provinciana. Ha sido secuestrado por su tía Belinda, una intrépida Grope infiltrada entre los incautos pequeñoburgueses. Una apocalíptica, incorrectísima y desopilante saga familiar a cargo de Tom Sharpe, el gran maestro de la irreverencia.

Un brillante libro sobre el futuro construido con la materia del pasado. Sir Jack Pitman, un magnate de aquellos que sólo la vieja Albión puede producir, emprende la construcción de la que será su obra magna. Convencido de que en la actualidad Inglaterra no es más que una cáscara vacía de sí misma, apta únicamente para turistas, él creará una «Inglaterra, Inglaterra» mucho más concentrada, que contendrá todos los lugares, los mitos, las esencias e incluso los tópicos de lo inglés, y que por consiguiente será mucho más rentable. Y para construir su Gran Simulacro, el parque temático por excelencia para anglófilos de todo el mundo, Sir Jack elige la isla de Wight y contrata a un selecto equipo de historiadores, semiólogos y brillantes ejecutivos. El proyecto es monstruoso, arriesgado y, como todo lo que hace Sir Jack, tiene un éxito fulgurante. Pero en un giro inesperado, el país de mentirijillas se vuelve tanto o más verdadero que el de verdad, las ambiciones imperiales se desatan y los actores que representaban a personajes míticos, filósofos o gobernantes, y cuya función era «parecer», comienzan a «ser»… «No hay un escritor más inteligente que Julian Barnes en la escena literaria. Y en este libro, también es conmovedor» (John Carey, The Sunday Times). «Inglaterra, Inglaterra era una distopía que trataba en 1998 del miedo de los ciudadanos a la demasiada libertad que prometía el mundo interconectarlo del siglo XXI. Hablaba de Inglaterra pero, en realidad, su presagio es universal» (Luis Alemany, El Mundo).

Una apasionante indagación en la Guerra Civil y el pasado familiar, a medio camino entre la crónica y la novela. «Me llamo Cristina y he salido a buscar a mis muertos.» La protagonista de este libro, que no por casualidad se llama como la autora, emprende un viaje físico e íntimo en busca de los secretos del pasado familiar y de su identidad. La búsqueda llevará a Cristina a tirar del hilo de las historias de varias generaciones, a descubrir desapariciones, huidas y muertes, heridas que nunca cicatrizaron. Uno de los mayores silencios que la rodean es el que atañe a algunos hechos sucedidos durante la Guerra Civil, pero esta inmersión en los secretos familiares va mucho más lejos y desemboca en otros periodos. Este libro singularísimo y fascinante está escrito a caballo entre la crónica y la novela, de modo que la ficción ayuda a iluminar aquellas zonas de sombra hasta las que la protagonista no logra acceder a través de sus indagaciones. Fallarás nos propone una narración que va más allá de los trillados tópicos y que, a través de las pequeñas historias, retrata la evolución política y sociológica de un país. Esta es una novela que contiene muchas novelas, una obra que habla de traiciones, desengaños y violencia, pero también de bondad, resistencia y esperanza. «Cristina Fallarás fascina con una escritura de un realismo abrumador y de una indignación que acompaña al lector» (Christine Ferniot, Télérama).

Una ácida denuncia de la demencia de quienes utilizan a Dios para manipular a los hombres. Los Alderman, un matrimonio de clase media con dos hijos, Arthur y Robbie, residen en una pequeña ciudad de Indiana, donde llevan una vida confortable y monótona. Arthur, un joven estudiante de diecisiete años, ha dejado embarazada a su novia Maggie, que cuenta con unos padres comprensivos y decide abortar sin más alharacas. Sin embargo, el padre de Arthur, a raíz de la curación de su hijo menor Robbie, que estima milagrosa, se ha convertido a la secta religiosa de los cristianos renacidos y se opone rotundamente al aborto, con lo que se crea una situación insostenible. La atmósfera de creciente fanatismo religioso, la lenta invasión del hogar de los Alderman por una gente que llama a la puerta ofreciendo sus folletos para una vida mejor, los esfuerzos del padre para llevar a su familia por la senda del «bien», el triunfo de la hipocresía, la conversión del enigmático e introvertido Robbie: todos esos elementos segregan un clima ominoso y siniestro, donde se espera que algo horrible acabe por suceder. Nadie mejor que Patricia Highsmith sabría evocar el lento deslizamiento de un vago malestar hacia la tragedia y denunciar con tanta acidez la demencia de quienes utilizan a Dios para manipular a los hombres. «El arte narrativo de la escritora, su habilidad para caracterizar personajes, para armar estructuras significativas y para desarrollar argumentos llega a extremos de implacable perversidad… Un estudio feroz de la clase media provinciana en Estados Unidos y un alegato contra la intolerancia y la moda de las sectas religiosas» (R. C. , El País).

La última novela de Vladimir Nabokov: una summa de su proyecto narrativo y una despedida por todo lo alto. Cuando Vadim era un niño de siete u ocho años, huraño e indolente, su tía abuela le decía: «¡Mira los arlequines!». Él preguntaba: «¿Qué arlequines? ¿Dónde están?», y ella le respondía: «Oh, en todas partes. A tu alrededor. Los árboles son arlequines. Las palabras son arlequines. Junta dos cosas (bromas, imágenes) y tendrás un triple arlequín. ¡Vamos! ¡Juega! ¡Inventa el mundo! ¡Inventa la realidad!». En ese episodio infantil, la tía abuela parece animar a Vadim a elegir la profesión que escogerá: la de escritor, inventor de ficciones, de mundos. Ahora Vadim es un anciano al que le ronda la muerte y que evoca su vida: su infancia en el San Petersburgo prerrevolucionario, sus posteriores andanzas por Europa y Estados Unidos, sus cuatro esposas y su hija, su extraña enfermedad, sus novelas… Fiel a su concepción de la literatura como sublime pirueta, Nabokov propone en este libro de despedida un despliegue de seductores malabarismos a modo de sugestivo repertorio de su arte: un narrador no siempre fiable, que manipula al lector y lo arrastra hacia un seductor y perverso juego entre la realidad y la ficción; el uso de lo paródico y de la idea del doble, con claros guiños a otras novelas suyas como La verdadera vida de Sebastian Knight o Lolita… Un juego de espejos repleto de guiños y referencias personales; el broche a una de las carreras literarias más deslumbrantes del siglo XX. «La variedad, fuerza y riqueza de las intuiciones de Nabokov no tiene rival en la narrativa moderna» (Martin Amis).

No hay homosexualidad sino homosexualidades, dice Pombo en esta novela, que refleja un discurso independiente, brutal a veces y políticamente incorrecto, y que queda tan lejos de las condenas de la Iglesia católica como del edulcorado matrimonio gay. La existencia del brillante editor jubilado Javier Salazar transcurre apacible y confortablemente en su elegante piso de Madrid. Tiene la sensación de hallarse por fin equilibrado y apaciguado, compensado en cierto modo por la vida… Hasta que una tarde de lectura interrumpida le conduce a un parque y al encuentro con un muchacho malagueño, Ramón Durán. El inicio de una relación entre ambos disparará antiguos resortes de la conciencia: atormentada, reservada, cargada de brillantez y encanto, pero también de desprecio, vanidad, soberbia y afán de destrucción. La aparición de Juanjo Garnacho, un antiguo profesor de Ramón, convertirá la relación en un peligroso campo de minas y todo saltará por los aires. Chipri, Paco Allende, Emilia… Completarán esta frenética y contemporánea trama donde no faltan suicidios, asesinatos e investigaciones policiales. «Intensa, poética, tierna, cruel y profunda» (Rafael Conte, El País). «Pombo ha trazado en estas páginas un admirable recorrido moral (que tanto recuerda en más de un sentido a Gil de Biedma) de largo alcance estético, autocrítico, lúcido y desmitificador» (Jesús Ferrer Solà, La Razón).

En esta magnífica novela, galardonada con el Premio Nacional de Narrativa, Álvaro Pombo describe el esplendor y la decadencia de lo que parecía una unidad familiar que se imagina perfecta. La narradora, la hija mayor de la familia, había pensado que todos su excéntrica madre, sus hermanos, su aún más excéntrica tía Lucía y su enamorado alemán eran seres superiores que brillaban con luz propia en medio del paisaje romántico de la península (casi una isla) donde vivían, aislados y orgullosamente desdeñosos de la chata realidad de su época. Pero una serie de sucesos, y el desvelamiento de un secreto familiar que la afecta decisivamente, descubre a la narradora el verdadero rostro frío, práctico, tiránico y, a la postre, venenoso de los mitificados habitantes de aquel reducto en el que «los padres, los maridos, los hombres, dan lo mismo, son intercambiables». Una revelación que cambiará irremisiblemente el sentido de su vida… «Magistral… Una de las grandes novelas de la década» (Ignacio Echevarría, El País). «Nuestro narrador más genial ha creado o recreado aquí un mundo novelesco memorable» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia).

Una fábula sociofantástica y psicológica, una bellísima reflexión sobre la enfermedad y lo corrompido. El gran escritor mexicano Juan Villoro inició su andadura novelística en 1991 con El disparo de argón, que obtuvo el inmediato respaldo de la crítica y se tradujo al alemán y al francés. Dos temas articulan la sugerente trama de esta novela: la mirada y la ciudad. Un espacio definido les sirve de vínculo: la clínica oftalmológica del doctor Suárez, versión mexicana de la célebre Clínica Barraquer en Barcelona. Casa de los signos, el edificio levantado por Suárez pretende servir a la vista y a la visión, a la salud y las formas trascendentes que entran por los ojos. Pero este ideal ocurre en un México convulso, donde el tráfico de órganos es una activa variante de la economía informal. El sueño ha sido pervertido y Suárez no puede ser localizado; el gran profeta de la vista se ha vuelto invisible. Su discípulo Fernando Balmes debe buscar el hilo que lleve al maestro. Todo lo que pasa por sus ojos la ciudad, la clínica, los otros se somete al rigor del oftalmólogo hasta que algo nubla su horizonte: una mujer altera el cristal con que mira el mundo y una trama de sombras lo adentra en un país donde la urgencia no es curar los ojos sino venderlos. «Con esta fábula sociofantástica y psicológica, Villoro ha realizado una bellísima, matemática y desasosegante reflexión sobre la enfermedad y lo corrompido; sobre el Enemigo y lo Invisible que acecha sin forma y sin distinción» (Mercedes Monmany, Diario 16). «Juan Villoro ha mostrado aquí un admirable talento narrativo a la hora de encubrir, bajo la amenidad y el desenfado, la verdadera complejidad de la novela» (Juan Antonio Masoliver Ródenas, La Vanguardia).

Una mujer amnésica recorre las calles de Londres. Un trepidante thriller metafísico de un maestro de las letras inglesas. Mary ¿realmente se llama Mary? despierta amnésica en una habitación desconocida. Sale a la calle y empieza a vagar por un Londres fantasmagórico, en las que se topará con vagabundos, delincuentes, familias disfuncionales, squatters, policías, empleados de un café… En esta sucesión de encuentros será acosada, explotada, agredida, engañada, pero también despertará deseos y compasión. Y mientras tanto (agazapado, borrado por la amnesia), acecha su turbulento pasado, que en algún momento empezará a recordar… Esta es la cuarta novela de Martin Amis, la que precede a Dinero, el título que lo catapultó a la categoría de estrella literaria internacional. Otra gente merece redescubrirse, porque en ella el autor ya despliega toda su pericia y malicia narrativa. El resultado es un perturbador thriller de tintes metafísicos que se mueve entre lo grotesco y lo tragicómico. «Aun con toda la ferocidad que contiene, es un libro divertido. Un logro a años luz de sus anteriores novelas» (The Times). «Otra gente es un descenso a los infiernos y los infiernos son esa otra gente. Una novela enigmática e impresionante» (The Observer).