Anagrama

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Quien ose adentrarse en las páginas de este libro sentirá un escalofrío recorriéndole la espina dorsal, y algunas cosas más. Son doce cuentos de horror, doce relatos sobre el horror: sobre el mal que acecha y los monstruos que surgen de pronto en la realidad más cotidiana, en grandes urbes o pequeños pueblos recónditos.En uno de los cuentos, una mujer mantiene a raya a los fantasmas que andan sueltos por un barrio periférico de Buenos Aires; entre ellos, los de su madre muerta de una dolorosa enfermedad, los de unas adolescentes asesinadas en la calle, el de un ladrón pillado en pleno robo y el de un chico que huía de un secuestro exprés. En otra historia, una pareja alquila una casa para unas vacaciones en un pueblo que ha ido perdiendo habitantes desde que el tren dejó de pasar; visitan en la estación abandonada la exposición de los perturbadores lienzos de un artista local, pero lo verdaderamente aterrador será conocer al autor de esas pinturas.

En Las partículas elementales, Houellebecq lleva a sus últimas consecuencias su frase «Todas sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte.» La novela narra el improbable nudo que unirá los destinos de dos hermanastros: Michel, prestigioso investigador en biología, especie de monje científico que a los cuarenta años ha renunciado a su sexualidad y sólo pasea para ir hasta el supermercado; y Bruno, también cuarentón, profesor de literatura, obsesionado por el sexo, consumidor de pornografía, misógino, racista, un virtuoso del resentimiento. Encarnación consumada, en fin, de una sociedad en que la velocidad del placer no deja tiempo al nacimiento del deseo. Ambos han sido abandonados por una madre que prefirió una comunidad hippie en California a cualquier otro empeño.El humor de Houellebecq está más cerca de la risa desesperada que del fugacísimo regocijo del chiste. La novela sucede como si las más pesadillescas parábolas de Kafka ya se hubieran hecho realidad, sin que nadie se haya dado cuenta.

Florent-Claude Labrouste tiene cuarenta y seis años, detesta su nombre y se medica con Captorix, un antidepresivo que libera serotonina y que tiene tres efectos adversos: náuseas, desaparición de la libido e impotencia. Su periplo arranca en Almería con un encuentro en una gasolinera con dos chicas que hubiera acabado de otra manera si protagonizasen una película romántica, o una pornográfica, sigue por las calles de París y después por Normandía, donde los agricultores están en pie de guerra. Francia se hunde, la Unión Europea se hunde, la vida sin rumbo de Florent-Claude se hunde. El amor es una entelequia. El sexo es una catástrofe. La cultura ni siquiera Proust o Thomas Mann no es una tabla de salvación. Florent-Claude descubre unos escabrosos vídeos pornográficos en los que aparece su novia japonesa, deja el trabajo y se va a vivir a un hotel. Deambula por la ciudad, visita bares, restaurantes y supermercados. Filosofa y despotrica.

¿Qué tiene que ver la Administración Reagan con el asesinato de más de cincuenta personas a manos de un pandillero centroamericano? ¿Qué relación existe entre la ciudad de Los Ángeles de los setenta y el violento occidente salvadoreño del nuevo siglo? ¿Cómo unos migrantes adictos al heavy metal terminaron pariendo la pandilla más conocida y temida del mundo? ¿Cómo de osado sería explicar un genocidio indígena, los procesos de producción del café en El Salvador y una guerra civil de doce años para comprender a un asesino de la Mara Salvatrucha 13? ¿Cómo puede el Estado salvadoreño quedar en deuda con despiadados sicarios?Esta insuperable crónica plantea muchas preguntas y ofrece alguna res-puesta.

Ambiciosa, sólida, arriesgada: vuelve Sara Mesa con una novela en la que las pulsiones más insospechadas de sus protagonistas van emergiendo mientras la comunidad construye su chivo expiatorio. La historia de Un amor ocurre en La Escapa, un pequeño núcleo rural donde Nat, una joven e ​inexperta traductora, acaba de mudarse. Su casero, que le regala un perro como gesto de bienvenida, no tardará en mostrar su verdadera cara, y los conflictos en torno a la casa alquilada –una construcción pobre, llena de grietas y goteras– se convertirán en una verdadera obsesión para ella. El resto de los habitantes de la zona –la chica de la tienda, Píter el hippie, la vieja y demente Roberta, Andreas el alemán, la familia de ciudad que pasa allí los fines de semana–

Diario de paternidad, «carta al hijo» y ficción pura conviven en extraordinaria armonía a lo largo de este libro. Aunque este singular e inclasificable libro de Alejandro Zambra se llama Literatura infantil, conviene advertir que incluye un magnífico cuento que gira en torno al lenguaje grosero y un relato directamente lisérgico en que un hombre intenta, en pleno viaje terapéutico de hongos, volver a aprender el dificilísimo arte de gatear. En caso de que algún niño llegara accidentalmente a estas páginas, debería leerlas en compañía de un adulto, a pesar de que aquí son precisamente los niños quienes, a su manera, protegen a los adultos del desánimo, el egocentrismo y la dictadura del tiempo cronológico.

Condenado a la seriedad y a la impostura, Julio, el silencioso protagonista de este libro, acaba convenciéndose de que es mejor encerrarse en su cuarto a observar el crecimiento de un bonsái que vagar por los incómodos caminos de la literatura. Es ésta, como dice el narrador, «una historia liviana que se pone pesada», un relato elíptico y vertiginoso marcado por la inquietante desaparición de una mujer.Jorge Luis Borges aconsejaba escribir como si se estuviera redactando el resumen de una obra ya escrita. Y eso es, precisamente, lo que ha hecho Alejandro Zambra en este libro que –del mismo modo que un bonsái no es un árbol– más que una novela corta o un relato largo es una novela-resumen o, justamente, una novela-bonsái.

El autor presentaba la edición italiana de este libro, que tuvo un éxito extraordinario, con estas palabras: Ésta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que no tienen un nombre exacto que los designe. Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. No hay mucho más que añadir. Quizá lo mejor sea aclarar que se trata de una historia decimonónica: lo justo para que nadie se espere aviones, lavadoras o psicoanalistas. No los hay. Quizá en otra ocasión. «Es una historia misteriosa, lacónica, perfecta» (Mario Vargas Llosa); «No paro de recomendar Seda» (J. Martí Gómez, La Vanguardia).

Tres mujeres enfrentadas a la maternidad. Tres maneras de afrontarla. Una intensa y deslumbrante novela sobre la familia en el mundo actual. Poco después de cumplir los ocho meses de embarazo, a Alina le anuncian que su hija no podrá sobrevivir al nacimiento. Ella y su compañero emprenden entonces un doloroso pero también sorprendente proceso de aceptación y duelo. Ese último mes de gestación se convierte para ellos en una extraña oportunidad para conocer a esa hija a la que tanto trabajo les cuesta renunciar. Laura, la gran amiga de Alina, refiere el conflictode esta pareja, mientras reflexiona sobre el amor y su lógica a veces incomprensible, pero también sobre las estrategias que los seres humanos inventamos para superar la frustración.

Partiendo de lo íntimo, Milena Busquets rompe fronteras y convierte en literatura las vivencias personales de un verano en Cadaqués. Cuando era niña, para ayudarla a superar la muerte de su padre, a Blanca su madre le contó un cuento chino. Un cuento sobre un poderoso em­perador que convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: «También esto pasará.» Y la madre añadió: «El dolor y la pena pasan, como pasan la euforia y la felicidad.»Ahora es la madre de Blanca quien ha muerto, y esta novela, que arranca y se cierra en un cementerio, habla del dolor de la pérdida, del desgarro de la ausencia. Pero frente a ese dolor queda el recuerdo de lo vivido y lo mucho aprendido, y cobra fuerza la reafirmación de la vida a través del sexo, las amigas, los hijos y los hombres que han sido y son importantes para Blanca. Todo ello en el transcurso de un verano en Cadaqués, con sus paisajes indómitos y su intensa luz mediterránea que lo baña todo.

El manual indispensable para impartir clases. Una herramienta para docentes repleta de consejos prácticos. Todos los secretos para ser un buen profesor. ¿Cuál es el secreto de una buena clase? ¿Cómo se consigue captar y retener la atención del alumnado? ¿Cómo puede el profesor lidiar con el estrés? ¿Cómo debe gestionar la relación con los estudiantes? ¿De qué mecanismos dispone para detectar y controlar posibles situaciones conflictivas?Este libro responde a estas y otras muchas preguntas que se hacen los docentes. Pone especial atención en el aprendizaje de la lingüística materia en la que el autor es especialista, pero sus consejos van mucho más allá de esta disciplina y son útiles para cualquier profesor o persona que deba impartir seminarios o conferencias.

La aventura de la ciencia convertida en literatura. Un libro inclasificable y poderosamente seductor.Las narraciones incluidas en este libro singular y fascinante tienen un hilo conductor que las entrelaza: la ciencia, con sus búsquedas, tentativas, experimentos e hipótesis, y los cambios quepara bien y para malintroduce en el mundo y en nuestra visión de él.Por estas páginas des?lan descubrimientos reales que forman una larga cadena perturbadora: el primer pigmento sintético moderno, el azul de Prusia, creado en el siglo XVIII gracias a un alquimista que buscaba el Elixir de la Vida mediante crueles experimentos con animales vivos, se convierte en el origen del cianuro de hidrógeno, gas mortal que el químico judío alemán Fritz Haber, padre de la guerra química, empleó para elaborar el pesticida Zyklon, sin saber que los nazis acabarían utilizándolo en los campos de exterminio para asesinar a miembros de su propia familia. También asistimos a las exploraciones matemáticas de Alexander Grothendieck, que le llevaron al delirio místico, el aislamiento social y la locura; a la carta enviada a Einstein por un amigo moribundo desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial, con la solución de las ecuaciones de la relatividad y el primer augurio de los agujeros negros; y a la lucha entre los dos fundadores de la mecánica cuánticaErwin Schrödinger y Werner Heisenbergque generó el principio de incertidumbre y la famosa respuesta que Einstein le gritó a Niels Bohr: «¡Dios no juega a los dados con el universo!»La literatura explora la ciencia, la ciencia se convierte en literatura. Benjamín Labatut ha escrito un libro inclasi?cable y poderosamente seductor, que habla de descubrimientos fruto del azar, teorías que bordean la locura, búsquedas alquímicas del conocimiento y la exploración de los límites de lo desconocido.«Labatut penetra el corazón de una realidad que pocos han visto antes que él, y que nadie ha descrito de esta manera. Un libro de terrorí?ca belleza» (Wolfram Eilenberger, autor deTiempo de magos).«El prodigio de los escritos de Benjamín Labatut radica en su capacidad de acceder a dominios de enorme complejidad sin renunciar al rigor, al mismo tiempo en que convierte a estos cientí?cos en personajes de carne y hueso, figuras literarias puras que probablemente sean más verdaderas cuanto más parecen inventadas» (José Mário Silva,Expresso, Portugal).

En esta novela autobiografica de sus anos de juventud, el autor nos describe la vida de su alter ego Henry Chinaski -saltando de un empleo a otro, todos sodidos, duros, sin sentido, emborrachandose a muerte, con la obsesion de follar, intentando materializar su vida de escritor- y nos ofrece una vision brutalmente divertida y melancolicamente horrorizada de la etica del trabajo, de como doblega el ""alma"" de los hombres.

Colección: Compendium; 3Los tres libros de relatos aquí reunidos son los que consolidaron al autor como el gran cronista de la otra cara del sueño americano, como un retratista implacable del submundo urbano. Agitando en un cóctel infalible una prosa sincopada y visceral, humor negro, sexo desmelenado y litros de alcohol, el autor traza una suerte de mapa fragmentario de los barrios marginales de Los Ángeles y contribuye a convertir la ciudad en un mito literario, como ya hizo Raymond Chandler. Con su narrativa de inspiraciónEncuadernación: Rústica con solapas autobiográfica y su estilo despojado y sin florituras, es la culminación de una estirpe literaria norteamericana que pasa por Henry Miller, John Fante y Jack Kerouac. En los relatos aquí recopilados encontramos algunos de los mejores momentos de este vitriólico paseante por el bulevar de los sueños rotos y por el lado salvaje de la vida. Aquí están sus borrachos, los tipos que pasan la noche en comisaría y las putas, como aquella que se clava alfileres para destruir su belleza. No es el único personaje inolvidable que puebla estas páginas, también aparecen el añejo galán de Hollywood asesinado por un chulo, la mujer que seduce a un hombre y después lo denuncia a la policía, el tipo que se compra una muñeca hinchable por correo y la infla en una gasolinera... Seres a la deriva, perdedores, desarraigados, ilusos y soñadores que ahogan sus penas en whisky, personajes a los que el autor convierte en protagonistas de una comedia humana de los bajos fondos, salvaje, sórdida, a ratos vitalista y a veces desternillante.«Uno de esos escritores que cada nuevo lector descubre con la excitación que provoca la transgresión» (The New Yorker).«Ha dejado a Jack Kerouac muy lejos. Escribiendo se parece a Charlie Parker tocando jazz» (Die Welt).«Te agarra por los hombros y te sacude hasta que te castañetean los dientes» (The Times)«Un saboteador profesional de la tranquilidad. El gran cronista de las tinieblas de Los Ángeles» (Newsweek).«El padrino de la literatura de los bajos fondos»

El siglo XX fue un siglo de cambios en el mundo que vivimos. Desde luchas por la independencia en diversos países hasta cruentas guerras prolongadas, desastres y avances tecnológicos. Ryszard Kapusczinsky, periodista de origen polaco ha sido testigo de dichos cambios, y a su vez, ha permitido que muchas personas vean el mundo a través de sus ojos. Sin embargo, la labor del investigador polaco no ha sido sencilla, pues ha narrado la historia desde dentro de donde acontecen los hechos, con la gente que los protagoniza, en el lugar y el tiempo preciso y con las situaciones propias. Como él mismo remarca: "es un error escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un tramo de vida".Es precisamente debido a esto que la obra se titula "los cínicos no sirven para este oficio", considerando cínicos a aquellos y aquellas quienes dicen ejercer la profesión periodística en la comodidad de ver desde fuera, de quienes trabajan para complacer al jefe o sus satisfacciones sin ver más allá de sí mismos, que no valoran su importancia como comunicadores o no se solidarizan. Sus obras abarcan testimonios de quienes viven en este planeta, más desconocido de lo que aparenta, dándole voz a quienes viven el socialismo real (mineros explotados rusos), la guerra (africanos, asiáticos, "latinos") la represión, o las diversas circunstancias que suceden, y que sin embargo, pocos se preocupan por darle voz. Su mensaje es contra los cínicos: quienes estando topográficamente se encuentran en África viviendo en una reproducción europea como "periodistas", a quienes desprecia por ser "personas inhumanas".Kapunszinsky le brinda un valor a la historia aplicada al periodismo. El periodismo es el estudio de la historia en el momento mismo de su desarrollo. Así, se debe ser testigo de todos los acontecimientos relevantes en el mayor radio de acción posible, para contar el presente tomando en cuenta el pasado y previendo el futuro. Adaptarse a las circunstancias reales, y no eludiéndolas1, es como el publico que lee o recibe las noticias encuentra la mejor fuente, y es este tipo de trabajo rudo lo que le da la trascendencia al buen periodismo, renunciar a los principios autoritarios de poder y al prejuicio de que las personas viejas "tiene la razón siempre por ser viejas y experimentadas". Soportar peripecias, apreciar a la gente sobre la cual se escribe, en pocas palabras, vencer miedos y prejuicios, actualizarse conforma se actualiza el mundo.Sobre el estar actualizado, con las nuevas tecnologías, menciona Maria Nadotti que los jóvenes con quienes están destinados a vencer, la tecnología no desplaza el periodismo sino que funge como herramienta de trabajo para facilitarlo.

Charles Bukowski, escritor eminentemente autobiográfico, nos cuenta en esta obra otro fragmento de la vida de su alter ego Chinaski. En "Cartero" describe los doce años en que estuvo empleado en una sórdida oficina de correos de Los Ángeles. El libro termina cuando Chinaski/Bukowski abandona la miserable seguridad de su empleo, a los 49 años, para dedicarse exclusivamente a escribir. Y escribe "Cartero", su primera novela.

Una novela atmosférica e inquietante que da voz a los olvidados que viven en los márgenes. Esta es la crónica de Matías Kovac, un joven de dieciséis años abúlico y marginado que necesita salir de sí mismo. La forma de hacerlo parecen esconderla los diarios que Cristian, su hermano, le lega cuando huye a Barcelona. Kurt Cobain, Nick Cave, Suede y Patti Smith forman, así, una especie de texto sagrado que Matías se empeña en descifrar.Publicada en 2004 después de la crisis económica argentina, parte de la descomposición social y el pesimismo generalizado de la época para dibujar lo frágil de las estructuras familiares y la facilidad de romperlas para siempre. El padre de Matías los abandonó motivado por los pastores evangelistas, su madre yace postrada en la cama noqueada por el efecto de los somníferos y su hermana, Carla, solo se deja ver con un pasamontañas que esconde su rostro, deformado en un intento de suicidio.Barcelona se convierte así en su Ítaca particular, la única vía de escape, que se abre definitivamente cuando cae en sus manos un paquete enorme de cocaína: empieza, entonces, el delirio cruento por el barrio suburbial, descuidado y fantasmal en el que vive. La guita lo lleva a Julián y este a los punkies, que hacen recitales, beben vino de tetrabrik y visten con medias de red corridas. La voluntad de fuga de Matías lo ata más a su drama familiar, pero en el transcurso de la novela se revelan, poco a poco, otras formas de habitar un mundo que parece que no deja de degradarse. «Yo sé que puedo ser distinto, no quiero morirme así», se dice una y otra vez a sí mismo. ¿Podrá desembocar toda esta oscuridad en algún lugar más soleado?

La herencia, el deseo de pervivir, la paternidad, el horror, lo íntimo y lo político. Una novela libre y osada, hechizante y genial. Un padre y un hijo atraviesan Argentina por carretera, desde Buenos Aires hacia las cataratas de Iguazú, en la frontera norte con Brasil. Son los años de la junta militar, hay controles de soldados armados y tensión en el ambiente. El hijo se llama Gaspar y el padre trata de protegerlo del destino que le ha sido asignado. La madre murió en circunstancias poco claras, en un accidente que acaso no lo fue.Como su padre, Gaspar está llamado a ser un médium en una sociedad secreta, la Orden, que contacta con la Oscuridad en busca de la vida eterna mediante atroces rituales. En ellos es vital disponer de un médium, pero el destino de estos seres dotados de poderes especiales es cruel, porque su desgaste físico y mental es rápido e implacable.

​ El arpa de hierba es un título imprescindible en la obra de Truman Capote: una pieza clave de su polifacético universo literario y una muestra acabada del exquisito registro con que retrata las vivencias más intensas. En esta novela de trazos autobiográficos, Capote relata la historia de una pequeña comunidad norteamericana cuyos cimientos morales se ven conmocionados por un extraño episodio. Collin Fenwick, joven huérfano que vive con las solteronas Talbo, es testigo de la singular relación que une a las dos hermanas: Verena, rígida y avara, la mujer más rica del pueblo, y Dolly, que ha hipotecado su vida al cuidado de su hermana y la casa. Ambas padecen de soledad. Dolly sólo halla distracción en los ratos que pasa con Catherine, una negra que realiza las labores domésticas, y en ocuparse de su curiosa medicina para la hidropesía. La intervención de un pícaro que desvalija a Verena, frustrando de paso sus expectativas sentimentales, desencadena el acontecimiento central: Dolly y Catherine abandonan la casa y se instalan, junto al joven Collin, en la precaria cabaña construida en la cima de un enorme árbol. Este hecho insólito provoca el desconcierto en la buena sociedad del pueblo, entre cuyos preclaros miembros se cuentan un sheriff servil, los brutos de turno y, cómo no, el reverendo y su esposa. Pero los improvisados moradores del árbol también ganan adeptos, como los panaderos County, el joven Henderson y el peculiar juez Cool, que encuentra ocasión de redimir el vacío de su vida… Collin Fenwick, joven huérfano que vive con las solteronas Talbo, es testigo de la singular relación que una a las dos hermanas: Verena, rígida y avara, la mujer más rica del pueblo, y Dolly, que ha hipotecado su vida al cuidado de su hermana y la casa. Ambas padecen de soledad. Dolly sólo halla distracción en los ratos que pasa con Catherine, una negra que realiza labores domésticas, y en ocuparse de su curiosa medicina para la hidropesía. La intervención de un pícaro que desvalija a Verena, frustrando de paso sus expectativas sentimentales, desencadena el acontecimiento central: Dolly y Catherine abandonan la casa y se instalan, junto al joven Collin, en la precaria cabaña construida en la cima de un enorme árbol. Este hecho insólito provoca el desconcierto en la buena sociedad del pueblo, entre cuyos preclaros miembros se cuentan un sheriff servil, los brutos de turno y, cómo no, el reverendo y su esposa. Pero los improvisados moradores del árbol también ganan adeptos, como los panaderos County, el joven Henderson y el peculiar juez Cool, que encuentra ocasión de redimir el vacío de su vida…

Wilt no vacila en entregarse a fantasías asesinas y cada vez más concretas acerca de su mujer, con la colaboración de una espectacular muñeca hinchable. La más famosa novela de Tom Sharpe, en la que el autor no deja títere con cabeza. El protagonista, Henry Wilt, encadenado a un empleo demencial como profesor en un politécnico, acaba de ver postergado su ascenso una vez más. Mientras, las cosas no marchan mejor en casa, donde su maciza esposa, Eva, se entrega a imprevisibles arrebatos de entusiasmo por la meditación trascendental, el yoga o la última novedad recién olfateada. Wilt, que se siente impotente con respecto a su empleo, no vacila en entregarse a fantasías cada vez más concretas y asesinas acerca de su mujer, con la colaboración de una espectacular muñeca hinchable. A partir de la inopinada desaparición de Eva, Wilt se convierte en el principal sospechoso de la presunta muerte de su esposa, y se pone en marcha una desopilante investigación policíaca…

Se ha estado anunciando desde hace años como una catástrofe inevitable. ¿Ha sido para alertarnos o para que nos habituemos a ella? Tras el avance de la ultraderecha en las últimas elecciones europeas y el adelanto de las legislativas en Francia, es posible que ese acontecimiento que tanto temíamos se materialice como la continuación de lo que sabíamos que iba a ocurrir y no supimos ni pudimos evitar. Y comprenderemos, demasiado tarde, que a fuerza de esperar esa catástrofe no nos enteramos de que ya había llegado.

Al observar al individuo posmoderno, podríamos afirmar que, de todas las transformaciones que sufre, una de las más, relevantes es su pérdida de narratividad, la dificultad cada vez más agudizada para contarse a sí mismo y elaborar un relato. Un mal que, pese a su afectación común, sufren en mayor medida quienes han nacido en la era digital. Entre la filosofía y el psicoanálisis, y a partir del estudio de los nuevos fenómenos culturales, Lola López Mondéjar despliega en Sin relato una cartografía de esta jibarización de la capacidad narrativa. Una atrofia asociada a la dificultad no solo para poner en palabras el pensamiento, sino a un déficit del pensamiento mismo, y de la imaginación. En el capitalismo de la atención, donde está siempre rodeado de estímulos, el ciudadano parece abocado a convertirse en un yo mínimo, sin apenas autoconciencia y, paradójicamente, desatento, incapaz de conversar, de rozarse, de comprender al otro. Y si la incapacidad de trasladar al lenguaje nuestras experiencias nos vacía de ellas, nos uniformiza y nos convierte en analfabetos afectivos, en ciudadanos acríticos e individualistas, la pregunta que surge en este inciso y extraordinario ensayo es: ¿somos hoy menos humanos?

El futuro ecológico del planeta no tiene por qué ser tan negro como lo pintan: este libro lo demuestra con datos. En la información que recibimos sobre el futuro del planeta prima lo apocalíptico. Desayunamos con titulares sensacionalistas y nos acostamos con noticias alarmantes sobre el calentamiento global, el cambio climático, la contaminación atmosférica, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, la ganadería extensiva, la sobrepesca, los plásticos no biodegradables, la superpoblación Este libro, escrito por una científica que trabaja con datos, propone una visión radicalmente distinta y esperanzadora. Esta es una obra optimista, sí, pero no de un optimismo ingenuo, sino basado en el análisis de la información fiable de la que disponemos. Datos que nos dicen que hemos avanzado mucho más de lo que pudiera parecer por la senda correcta, y que tenemos mucho camino positivo por recorrer. No es el momento de tirar la toalla, sino de seguir luchando —con grandes y pequeños gestos, algunos de ellos al alcance de nuestra mano— por el futuro del planeta, por el nuestro y el de las próximas generaciones. En este libro valeroso, práctico y documentado, transformador, Hannah Ritchie nos explica cómo hacerlo: cómo sobreponernos al ruido para encontrar las respuestas correctas y los cambios necesarios.

La tercera novela del autor, que contiene ya los ingredientes más destacados de su estilo. El mejor título para comenzar a leer a Julian Barnes. Un despliegue de gran audacia técnica y elegante virtuosismo, al servicio de una amenísima trama en la que se alterna la ficción con hechos reales muy imaginativamente ordenados. Un libro que ha tenido un extraordinario éxito, tanto de crítica como de ventas, y ha recibido numerosos galardones. Esta novela no trata sólo del loro que aparecía en Un cœur simple, sino también de ferrocarriles y de osos; de Francia y de Inglaterra; de la vida y del arte; del sexo y de la muerte; de George Sand y de Louise Colet; de los (odiados) estudiosos de la obra de Flaubert y de las virtudes del lector «aficionado». Y todo ello de la pluma de un enigmático narrador, el doctor Braithwaite, apasionado de Flaubert, cuya vida y secretos nos son progresivamente desvelados.

La novela más bestial, conmovedora e hilarante que se ha escrito sobre el despertar sexual de un adolescente. Dick Loveman es un galán espaciotemporal que vive todo tipo de peripecias lujuriosas a través de los siglos. Por desgracia, Dick solo existe en la cabeza de Franki Prats, un quinceañero católico, virgen y erotizado, a quien atormentan la propia imaginación y los «placeres solitarios». Durante cuatro meses de su vida, Franki, ayudado por su mejor —único— amigo Bruno Berniola, alias el sexperto, atravesará una variopinta serie de pruebas (oníricas, familiares, amicales, incluso zoológicas) mientras lucha contra los traumas del pasado y la escuálida realidad de su pueblo natal. Dick o la tristeza del sexo es un bildungsroman antierótico, profundo e hilarante, que pasa muy rápido de la erudición a la erección, y de la erección a la desolación. Una farsa iniciática y blasfema, llena de pornografía triste y humor negro, que reafirma el talento de sacomplejado de Kiko Amat, y carece de equivalentes en el panorama literario español.

Enamorado de una mujer pero temeroso de lo que pueda suceder en el momento de la verdad, Cal Stephanides decide revelar su secreto. Porque Cal, como Tiresias, ha vivido como mujer y como hombre. Todo empieza en 1922, cuando los abuelos de Cal huyen tras la guerra y se instalan en América, en casa de una prima de su marido. Y las dos parejas tendrán a sus hijos casi al mismo tiempo, y éstos, en un doble o triple juego de consanguinidades, se casarán y serán los padres de Cal. Que cuando nace es Calliope, y parece destinada a encarnar la leyenda sobre esas niñas que cuando llegaban a una cierta edad se transformaban en hombres. Y así comienza esta novela, que abarca ocho décadas en la historia de una familia y es uno de los intentos más ambiciosos de escribir la Gran Novela Americana. Premio Pulitzer. «Sobresaliente, poderosísima» (Antonio Fontana, ABC). «Deslumbrante» (Ignacio Martínez de Pisón).

Si Sostiene Pereira puede ser interpretada como un homenaje de Antonio Tabucchi a la ciudad de Lisboa, La cabeza perdida de Damasceno Monteiro puede verse como un tributo a Oporto. Sin embargo, ésta no es la única clave de lectura; en ambas obras, el escritor italiano se ocupa del pasado de las democracias europeas y nos ofrece una mirada crítica sobre el presente. En este sentido, Sostiene Pereira revive la Europa al borde del desastre de la Segunda Guerra Mundial y en plena guerra civil española, mientras que La cabeza perdida de Damasceno Monteiro denuncia la corrupción policial y judicial portuguesas de finales de siglo, un incómodo espejo para el resto de los países del Viejo Continente. Asimismo, no cabe duda de que Pereira, un personaje inolvidable, consiguió que los lectores italianos tomaran la novela como un símbolo de resistencia frente a la llegada al poder de Berlusconi en 1994. Por su parte, Firmino y Fernando de Mello Sequeira —mejor conocido como Loton— no sólo pusieron de manifiesto el abuso de poder, la tortura y la represión hacia las minorías marginadas aún existentes en Europa, sino que contribuyeron a resolver el suceso real en el que se basó la novela: la muerte de Carlos Rosa —un ciudadano de veinticinco años— a manos de un sargento de la Guardia Nacional en 1996.

Hombres que salen a pescar y se encuentran un cadáver. Niños atropellados el día de su cumpleaños. Mujeres infieles maltratadas por sus maridos. Jóvenes que compran muebles de segunda mano expuestos en el jardín de una casa. Esposos que dudan de su amor en un cuarto de hotel. Estos relatos de Raymond Carver muestran casi con ligereza la banalidad de la vida, lo mezquino y pasajero de los grandes sentimientos. Son relatos que a menudo dan miedo, pero un miedo seco, paralizante. Es cierto que tienen un aire de familia con esos cuadros de Hopper en los que incluso los paisajes resultan inquietantes por su falta de esperanza. Muchos autores de mi generación aprendimos en España a escribir lo sucio, lo perturbador, gracias a la literatura de Carver. Como dice un personaje de De qué hablamos cuando hablamos de amor, sus páginas están llenas de «ruido humano». De desconsuelo. De aliento fétido. Son historias que no empiezan ni terminan: fragmentos incompletos de vida, trozos rotos, descascarillados. Carver nos explica de qué hablamos cuando hablamos de ilusiones, de futuro y de camaradería. Nos explica de qué desamor hablamos cuando hablamos de amor.

Entre la autobiografía y el ensayo, un texto poderosísimo y de alto voltaje literario sobre el abuso sexual a menores. Esta es la historia de una mujer que de niña sufrió abusos por parte de su padrastro y que reflexiona sobre el sentido de la experiencia que le tocó vivir. Sabe que nunca va a entender realmente qué pasó, y aun así sigue buscando, con la distancia pacificadora de los años pero con la rabia intacta. Pensar es como la lucha de un samurái contra un monstruo, y, para luchar contra los monstruos del pasado y los nuevos monstruos que aparecen en el momento de ser madre, esta mujer usa las armas con las que se ha formado: las armas de la literatura. Triste tigre es una aventura del pensamiento que nos propone acompañar a la narradora mientras se cuestiona la violencia sexual, el mal, el trauma, el silencio, pero también las formas de ser un adulto protector, la libertad, la verdad, el relato. ¿Cómo contar una historia que no se puede contar? ¿Cómo escuchar una historia que nadie quiere escuchar? ¿Qué hacer con eso que es terriblemente grave y a la vez perfectamente normal? Triste tigre no es un libro, es una bomba, una pequeña bomba artesanal que se detona en casa, en la intimidad de la lectura. Tiene la intensidad y la fragilidad de las cosas concebidas en soledad y con furia. También tiene la loca y ridícula ambición de que todo estalle en pedazos.

El humor está muy presente en el catálogo de Anagrama, tanto que en 2009, con ocasión del 40.º aniversario de la editorial, Jorge Herralde editó una antología no venal llamada El mejor humor inglés, un particular homenaje que ofrecía cuentos y fragmentos de novelas de autores insignes de la casa. En 2014, para celebrar un lustro más de vida, se lanzó una colección efímera —de ocho títulos— llamada «La conjura de la risa». Ambas iniciativas contaron con la presencia de Evelyn Waugh y una de sus obras más célebres: ¡Noticia bomba! Si esta novela satiriza el mundo del periodismo de principios del siglo XX, Los seres queridos hace lo propio con la industria del mortuary business estadounidense de los años cuarenta, que brindaba la posibilidad de enfrentarse a la muerte maquillando y disfrazando a los difuntos hasta convertirlos en ridículas parodias de los vivos. Esta preocupación por el reposo eterno de los seres queridos también se hizo extensible a los animales de compañía, y aunque el lector contemporáneo está acostumbrado al apego —casi humanizador— a las mascotas, las muestras de aflicción y duelo por la pérdida de los animales domésticos generaban, a partes iguales, incredulidad y risa en los lectores coetáneos de Waugh.

Al comienzo de Dos damas muy serias , una obra de culto sobre la liberación sexual y espiritual de las mujeres, nos topamos con una niña que invita a otra a jugar a un juego sádico y excitante bautizado como «Yo te perdono por todos tus pecados». Bowles presenta así a quienes luego serán las protagonistas adultas de esta precursora novela: la excéntrica Christina Goering y la insaciable Frieda Copperfield. Ambientada en Nueva York y Panamá, la historia cruzada de estas mujeres nos lleva a preguntarnos por nuestros propios juicios, a menudo hipócritas, sobre la infidelidad, la orientación sexual y los conflictos de clase. Una obra que se adentra en la irracionalidad del pecado visto como una aspiración, una forma de convertir la vida en arte o un delicioso juego de crías. Porque Bowles no solo dice el pecado, sino también las pecadoras. ¿Y acaso no es ese desvelamiento el fin de toda buena literatura? Luna Miguel.

Una larga aventura erótica, matizada con imaginados encuentros con célebres personajes de la literatura, la ciencia, el arte…Con epílogo de Vicente Leñero. Este libro recoge una época particularmente desenfrenada de la vida del legendario tío Oswald, millonario, esteta, bon vivant y un donjuán infatigable, cuya vida amatoria deja en pañales a la del mismo Casanova. El tío Oswald es «el mayor fornicador de todos los tiempos», afirma su sobrino y transcriptor de sus diarios. Muy joven empieza a amasar su fabulosa fortuna: con polvo de escarabajo sudanés inventa unas píldoras de extraordinarias virtudes afrodisíacas, funda un «banco de esperma» y, en compañía de la excitante Yasmin, parte en busca de celebridades, cuyo semen congelado será adquirido a precio de oro por acaudaladas clientas, ansiosas de tener retoños con pedigrí. En este peculiar safari, las aventuras picarescas, a veces escabrosas, otras delirantes, se suceden a un ritmo trepidante. Yasmin, armada con las infalibles píldoras, seduce a Stravinsky, Renoir, Picasso, Nijinski, Joyce, Freud, Einstein, Conan Doyle, Proust y una apreciable colección de testas coronadas.