Anagrama
Ronda nocturna nos cuenta la vida de cuatro jóvenes londinenses durante el Blitz y la dura posguerra: el atribulado Duncan, su insatisfecha hermana Viv, la compañera de trabajo de ésta, Helen, fatalmente enamorada, y la ex enfermera Kay, siempre en busca de un nuevo amor. La acción se sitúa en 1947, 1944 y 1941: retrocediendo en el tiempo iremos descubriendo exactamente en qué medida afectó la experiencia de la guerra a estos personajes y se irá revelando la verdadera naturaleza de sus comportamientos actuales, así como la dimensión del laberinto sentimental en el que están atrapados y las inesperadas relaciones existentes entre ellos. Además de ser una conmovedora historia de amor y traición en tiempos de guerra, en Ronda nocturna, la mejor novela de Sarah Waters, se retratan los sueños rotos de toda una generación y se diseccionan las costumbres y la moral de la sociedad británica de posguerra.
En los Juegos Interaliados de Berlín, en 1946, al ver detrás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desmañado, todo el mundo se ríe. Pero después, cuando en los cinco mil metros acelera sin parar y cruza la meta en solitario, los espectadores estallan en un clamor. El nombre de ese chico que siempre sonríe: Emil Zátopek. En pocos años y dos Olimpiadas, Emil se convierte en invencible. Nadie puede pararlo: ni siquiera el régimen checoslovaco, que le espía, limita sus traslados y distorsiona sus declaraciones. Emil corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destierran porque ha apoyado a Dubcek. Ni siquiera Moscú puede pararlo. La nueva novela de Echenoz atraviesa cuarenta años de un destino excepcional y sin embargo misteriosamente parecido al nuestro. Y nos regala una escritura encrespada de esa impagable ironía que para Echenoz es sólo un pudoroso afecto.
Este libro habla de la historia que fue y dejó de ser, y de la que pudo ser y no fue, y de la realidad y la ficción. En tiempos del comunismo, los miembros del partido recibían cada mes las actualizaciones de la gran Enciclopedia Soviética. Cuando en julio de 1953 el temido Beria fue por fin detenido, la enciclopedia aún contenía una larga y elogiosa entrada dedicada a él. A los pocos días de la detención a los camaradas les llegó un sobre con una hoja y unas instrucciones: se les pedía que, con sumo cuidado y la ayuda de una cuchilla de afeitar, recortaran el texto sobre Beria y lo sustituyeran por el que se les adjuntaba, referido al estrecho de Bering. Así, Bering sustituía a un Beria caído en desgracia, que, siguiendo el método habitual de las autoridades soviéticas, desaparecía sin dejar rastro. Este ensayo, que ganó el Grand Prix de la Science-Fiction y Anagrama publica por primera vez directamente en la colección «Compactos», habla de la historia en condicional, la que pudo ser y no fue. Habla de la ucronía: de qué hubiera sucedido si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta o Napoleón hubiera salido victorioso de Waterloo… Carrère mezcla casualidad y causalidad, realidad y ficción, y nos propone un juego de lo más provocativo.
No hubo nunca mejor época que ésta para ser mujer: tenemos el voto y la píldora, y desde 1727 ya no nos envían a la hoguera por brujas. Pero, ¿cómo ser mujer? Esa es precisamente la gran, eterna pregunta a la que Caitlin Moran se propone responder en una obra que aborda a calzón quitado a veces literalmente, con inteligencia, desvergüenza e ironía y también una salvaje franqueza, los principales aspectos de la condición femenina. Alternando provocativas observaciones sobre la vida de las mujeres con historias ferozmente divertidas sobre sí misma, desnuda, deconstruye y arroja al fuego la imagen políticamente correcta de la mujer del siglo XXI.
Dell Parsons tiene quince años cuando sucede algo que marcará para siempre su vida: sus padres roban un banco y son detenidos. Su mundo y el de su hermana gemela Berner se desmorona en ese momento. Con los padres en la cárcel, Berner decide huir de la casa familiar en Montana. A Dell, un amigo de la familia le ayudará a cruzar la frontera canadiense con la esperanza de que allí pueda reiniciar su vida en mejores condiciones. En Canadá se hará cargo de él Arthur Remlinger, un americano enigmático cuya frialdad oculta un carácter sombrío y violento. Y en ese nuevo entorno, Dell reconducirá su vida y se enfrentará al mundo de los adultos. Una bellísima y profunda novela sobre la pérdida de la inocencia, sobre los lazos familiares y sobre el camino que uno recorre para alcanzar la madurez.«Uno de los mejores estilistas y uno de los narradores más humanistas de América… Es su libro más elegiaco y profundo» (Ron Charles, The Washington Post).«Un grandísimo escritor» (M. Dirda, The New York Review of Books).«Un vasto y magnífico fresco. Ésta es una de las primeras grandes novelas del siglo XXI» (John Banville).«Fascinante» (Colm Tóibín).
Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearía: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener, al borde de la sesentena, una primera y última aventura: una de nombre Melanie. Y al mismo tiempo que Jack se va de casa, incapaz de obtener la imposible aprobación que demandaba, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry. Que es anormalmente maduro, y encendidamente sensible, y exhibe una belleza a juego con su mente, tan afilada como ingenua, tan preclara como romántica; pero que está, también, enfermo de leucemia. Y que, asumiendo las consecuencias últimas de la fe en que sus padres, testigos de Jehová, lo han criado, ha resuelto rechazar la transfusión que le salvaría la vida. Pero Adam aún no ha cumplido los dieciocho, y su futuro no está en sus manos, sino en las del tribunal que Fiona preside. Y Fiona lo visita en el hospital, y habla con él de poesía, y canta mientras el violín de Adam suena; luego vuelve al juzgado y decide, de acuerdo con la Ley del Menor. Con lo que ocurre después para ambos compone IanMcEwan, con un oficio que extrae su fuerza de no llamar nunca la atención sobre sí mismo, una pieza de cámara tan depurada y económica como repleta de conflictos y volúmenes; una novela grácil y armoniosa, clásica en el mejor sentido de la palabra, que juega su partida en el terreno genuino de la escritura más indagadora: el de los dilemas éticos y las responsabilidades morales; el de las preguntas difíciles de responder pero imposibles de soslayar. La ley del menor habla del lugar donde justicia y fe se encuentran y se repelen; de las decisiones y sus consecuencias sobre nosotros y los demás; de la búsqueda de sentido, de asideros, y de lo que sucede cuando éstos se nos escapan de las manos: lo hace con la seguridad tranquila de un maestro en la plenitud quintaesenciada de sus facultades.
Tras cumplir dieciocho años, y según lo acordado previamente, la Esposa joven regresa de Argentina y se presenta en casa de la Familia para poder casarse con el Hijo, su prometido. Sin embargo, hay un pequeño problema: éste ha partido en viaje de negocios y nadie sabe con exactitud cuándo va a volver, ni si lo hará. Se inicia así una larga espera en una villa italiana, a principios del siglo XX, en la que la joven tendrá la oportunidad de ir conociendo en profundidad al Padre, empeñado en mantener en orden un mundo con tendencia al caos y a la hipérbole, pese a la fragilidad de su corazón; a la Madre, cuya exuberante belleza está en el origen de no pocas locuras y bancarrotas, y experta en formular silogismos inescrutables; a la Hija, que mantiene en secreto su propia espera, pese a una discapacidad que aumenta su voluntad de gozar de la existencia; y, en fin, al Tío, sumido en un sueño del que sólo despierta ocasionalmente para actividades cotidianas o para dar sabios consejos. Todo ello bajo la atenta mirada de Modesto, el mayordomo, quien es capaz, con sus golpes de tos, de asesorar a la Esposa joven para moverse en ese excéntrico mundo.
Londres, 1922. La sociedad está en pleno proceso de cambio y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial siguen muy presentes. A Frances Wray la contienda le arrebató a sus dos hermanos, y ahora vive con su madre viuda en una mansión de una zona residencial a las afueras de Londres. Madre e hija, de clase alta, pasan apuros económicos, y, para aliviarlos, deciden alquilar parte de su residencia a unos huéspedes de pago. Sus inquilinos son un joven matrimonio con aspiraciones burguesas, Leonard y Lilian Barber. Él tiene ambiciones y ella luce coloridos quimonos y pone música en el gramófono. Frances y su madre deberán amoldarse a la pérdida de intimidad que supone la llegada de la pareja, y entre propietarias y huéspedes se establecerá una relación a veces incómoda, marcada por la diferencia de clase. Pero Frances irá descubriendo que comparte más cosas de las que pudiera parecer con Lilian, y entre ambas mujeres se forjará una complicidad de secretos compartidos y una peligrosa pasión que desembocará en un acto violento de terribles consecuencias… Sarah Waters abandona la época victoriana y el periodo de la Segunda Guerra Mundial que había explorado en anteriores libros y recrea los «felices veinte», mezclando la crónica de una sociedad en pleno proceso de transformación, el retrato costumbrista con toques de comedia, la historia de un amor prohibido y el suspense de un crimen inquietante… Manejando con magistral exactitud el crescendo de tensión y erotismo, la autora nos deslumbra con esta obra que la consagra como la reina indiscutible de la novela de ambientación histórica con un toque muy personal y moderno. A través de su exploración del pasado de la sociedad británica, desvela sus tabúes, rincones oscuros y deseos inconfesables.
Una deliciosa y perversa fábula moderna que parte de la predicción de una vidente: el conde Neville matará a uno de los invitados a su fiesta. El conde Neville acude a la casa de una vidente para recoger a su hija menor. La vidente se la encontró la noche anterior en pleno bosque, en posición fetal y tiritando de frío. Al parecer la adolescente, que responde al singular nombre de Sérieuse, se había fugado del castillo familiar. Pero, antes de llevar al aristocrático progenitor ante su hija, la vidente le toma la mano y le anuncia: «Pronto dará usted una gran fiesta en su casa. Durante esa recepción, usted matará a un invitado.» En efecto, los Neville, excéntrica familia de alcurnia, van a celebrar en breve su fastuosa fiesta anual, a la que invitan a lo más selecto de la sociedad. Esa garden party es una tradición irrenunciable, pese a que los Neville pasan por serios apuros económicos y el conde incluso ha tenido que plantearse vender el castillo y el bosque que lo rodea. Con toda probabilidad ésta será la última gran fiesta que organicen allí. ¿Acabará, tal como anuncia la predicción de la vidente, con un asesinato?
Laëtitia Perrais tenía dieciocho años cuando fue violada, asesinada y descuartizada la noche del 18 de enero de 2011. Dos días después, la policía detuvo al asesino, pero este se negó a confesar dónde había escondido el cadáver, que tardó semanas en aparecer. El crimen llegó a los periódicos y conmocionó a Francia. De ahí saltó a la política, y el entonces presidente Nicolas Sarkozy, en un gesto de oportunismo populista, apuntó hacia los jueces y las fisuras del sistema judicial, porque el asesino acumulaba un largo historial de detenciones previas. Recomponiendo las piezas del puzle, este libro desgarrador aborda el macabro crimen, la reacción política, social y judicial, la personalidad del asesino y la investigación policial, pero sobre todo reconstruye la historia de la chica asesinada a través de sus mensajes en las redes sociales, del testimonio de su hermana gemela y del entorno en el que vivió. Y aparece la figura de alguien que llevaba mucho tiempo padeciendo la violencia masculina: hija de un padre que abusaba de su mujer, adoptada por una familia cuyo progenitor violó a varias chicas, incluida su hermana, Laëtitia ya era, mucho antes de saltar a los titulares de los periódicos, una víctima. En parte crónica de sucesos, en parte novela de no ficción en la estela de A sangre fría y El adversario, en parte historia, sociología y denuncia política, este libro inquisitivo y perturbador recibió en 2016 el Premio Médicis y el Premio Le Monde.
Nothomb reinventa un cuento clásico de Perrault y crea una deliciosa fábula moderna sobre el amor y la belleza. Déodat es el bebé más feo del mundo, pero a medida que crece demostrará poseer una mente privilegiada. Sin embargo, tendrá serias dificultades para comprender los misterios del amor y lo que quieren las chicas. Trémière, por el contrario, es una niña de una belleza arrebatadora, pero se muestra pasiva, solo habla cuando es imprescindible y parece no reaccionar ante las provocaciones. Y, como los extremos se atraen, los inadaptados Déodat y Trémière parecen destinados a encontrarse… Retomando la fórmula que ya utilizó hace unos años en Barba Azul, Nothomb vuelve a reinventar un cuento de Perrault, trasladándolo al mundo actual a modo de fábula moderna nada inocente. Con su clarividencia, elegancia y fluidez narrativa marca de la casa, la autora explora las incertidumbres de la infancia y la adolescencia, aborda la diferencia y las dificultades para adaptarse al mundo de quienes son singulares y reflexiona sobre la verdadera naturaleza del amor y la belleza.
El esperado y sobrecogedor libro de Philippe Lançon, uno de los supervivientes del atentado de Charlie Hebdo. El esperado y sobrecogedor libro de Philippe Lançon, uno de los supervivientes del atentado de Charlie Hebdo. La única manera de entender algunas cosas es ponerlas por escrito. Quizá al final no se consiga desentrañar por completo el misterio, pero sí iluminar las zonas de sombra a su alrededor. Eso es lo que se ha propuesto y logrado Philippe Lançon en este libro memorable, mezcla de crónica, memoir y gran literatura. Con una prosa llana y un estilo depuradísimo, Lançon nos ofrece en El colgajo un vastísimo retrato de su vida –de París, de Francia, del mundo– después de haber sobrevivido al terrible atentado de Charlie Hebdo del 7 de enero de 2015. Ese retrato, que es necesariamente una reconstrucción, corre paralelo a otras reconstrucciones: la de su mandíbula –destrozada por una bala– y la de su nueva vida después de aquella mañana. Porque ¿cómo es posible vivir después de haber sufrido un atentado, uno en el que tantos compañeros y amigos han perdido la vida? ¿Qué supone seguir viviendo cuando se ha estado en el infierno en la tierra? ¿No es eso también una condena? Con un tono mesurado, lleno de reflexiones sobre el paso del tiempo, sobre las personas que fuimos y las que seremos, Philippe Lançon traza una estupenda cartografía emocional del individuo vulnerable de nuestros días. Sin rehuir la crueldad del acontecimiento, se detiene en los hechos cotidianos de antes y después del atentado, en la vida hospitalaria y la larga reconfiguración de una nueva identidad. El ingreso modifica su vida y la vida de las personas de su entorno; modifica sus sentimientos, sus recuerdos, su manera de leer, de escribir y hasta de respirar. El miedo, la dependencia y la culpa se apoderan del narrador, que busca señales sin cesar cuando las referencias se pierden de continuo. Por estas páginas desfilan amigos, familiares, parejas y compañeros de trabajo que conocieron al viejo Lançon y que contribuirán a que nazca el nuevo, el otro. Pero sobre todo destacan los miembros del personal sanitario, esos ángeles que le darán al autor un nuevo rostro y cuya presencia, como la de la literatura (Shakespeare, Kafka, Proust) y la de la música (Bach, Bill Evans), va punteando todo el libro y el nacimiento de la nueva existencia. Aclamado por la crítica y el público, este no es un libro oscuro, sino tremendamente luminoso; un libro necesario que nadie querría haber escrito y cuya absorbente lectura abre tantos interrogantes como brechas de esperanza.
Una fascinante e inquietante distopía que funciona como potente alegoría del mundo actual y los miedos que atenazan a Occidente. Kavanagh llega al Muro para incorporarse a una de las patrullas de Defensores que protegen las diversas secciones de los intentos de invasión de los Otros. Esos extranjeros tratan de treparlo desde el Mar e invadir el país isleño, que debe protegerse del exterior desde que se produjo el Cambio que, entre otras cosas, provocó una subida del nivel del mar. Kavanagh está obligado a cumplir dos años de servicio, y el único modo de evitarlo sería convertirse en un Reproductor y tener un hijo, actividad que genera reticencias y perplejidades en el mundo de después de la catástrofe. El cuerpo de Defensores es mixto, y poco a poco Kavanagh iniciará una relación con Hifa, una de las mujeres. Y mientras tanto, patrullando el Muro a la espera de una posible invasión, pasan los días y las noches, y se acumulan el miedo difuso y el frío penetrante, en una espera inacabable que puede recordar la de los militares de El desierto de los tártaros de Buzzati. Cuando por fin se produzca la temida invasión, acaso nada sea como se esperaba, acaso alguien no sea quien parecía ser, acaso los papeles de defensores e invasores se redefinan…
McEwan explora la ciencia ficción: ¿puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano? Londres, años ochenta del siglo pasado. Pero un Londres distópico y alternativo, en el que la historia ha seguido algunos senderos diferentes. Por ejemplo, el Reino Unido ha perdido la Guerra de las Malvinas y el científico Alan Turing no se ha suicidado atormentado por las consecuencias del juicio al que fue sometido en los años cincuenta por su homosexualidad, sino que sigue vivo. No solo vivo, de hecho, sino plenamente activo, y dedicado al desarrollo de la inteligencia artificial, campo en el que ha conseguido un hito: la creación de los primeros seres humanos sintéticos, unos prototipos a los que da el nombre según su sexo de Adán y Eva. Charlie compra uno de los Adanes de la primera hornada, pensados para hacer compañía y ayudar en la casa, y con ayuda de su amante, la joven Miranda, lo programa a su gusto. Pero Miranda oculta un terrible secreto,y ese ser sintético prácticamente perfecto, sin las fisuras pero también sin los matices morales de los verdaderos humanos, acabará descubriéndolo. Y así, la peculiar relación triangular entre Charlie, Miranda y Adán derivará en una creciente tensión que obligará a los personajes a tomar decisiones difíciles y arrastrará al lector a plantearse dilemas morales tan incómodos como necesarios. Tras deslumbrarnos con esa suerte de revisitación del Hamlet shakespeariano narrada por un feto que era Cáscara de nuez, Ian McEwan afronta otra propuesta osada y ambiciosa, en la que se sirve de la ciencia ficción para lanzar algunas preguntas inquietantes: ¿qué es en definitiva lo que nos hace humanos? ¿Dónde están los límites éticos de la inteligencia artificial? ¿El fin justifica los medios? ¿Puede una máquina llegar a entender y juzgar la complejidad moral de las decisiones de un ser humano?
Mitos, ritos, constelaciones, poesía: Roberto Calasso viaja por las formas de comunicación entre lo humano y «lo invisible» y traza un recorrido por el origen y el devenir de la cultura europea. Un día que, en verdad, abarcó miles de años, Homo hizo algo que nadie había intentado nunca: empezó a imitar a los otros animales, a sus depredadores. Fue así como se volvió cazador. Ese larguísimo día resulta, hoy, remoto, pero sus huellas persisten, aunque ya nadie parezca interesado en indagarlas. Los ritos y los mitos mezclaron las trazas de ese comportamiento con algo que la Antigua Grecia llamó tò tehîon: lo divino, estrechamente emparentado con lo sagrado y con la santidad. Muchas culturas, distantes en el espacio y en el tiempo, asociaron estos acontecimientos, dramáticos y eróticos, con una cierta región del cielo, entre Sirio y Orión: el lugar del Cazador Celeste. Sus historias tejen la trama de este libro, e irradian en múltiples direcciones: desde el Paleolítico hasta la máquina de Turing, pasando por la Grecia antigua y Egipto, y explorando las múltiples conexiones latentes en el seno de un territorio a la vez único e ilimitado, la mente.
Cuando Jim Nashe es abandonado por su mujer, se lanza a la vida errante. Antes ha recibido una inesperada herencia de un padre que nunca conoció y que le permitirá vagabundear por América en un Saab rojo, el mejor coche que nunca tuvo. Nashe va de motel en motel, goza de la velocidad, vive en una soledad casi completa y experimenta la gozosa y desgarradora seducción del desarraigo absoluto. Tras un año de esta vida, y cuando apenas le quedan diez mil dólares de la herencia, conoce a Jack Pozzi, un jovencísimo jugador profesional de póquer. Los dos hombres entablan una peculiar relación y Jim Nashe se constituye en el socio capitalista de Pozzi. Una sola sesión de póquer podría hacerles ricos. Sus contrincantes serán Flower y Stone, dos curiosos millonarios que han ganado una fabulosa fortuna jugando a la lotería y viven juntos como dos modernos Bouvard y Pecuchet.
Marco Stanley Fogg (por Marco Polo, por el Stanley que encontró a Livingstone y por el Phileas Fogg de La vuelta al mundo en ochenta días) está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la Luna. Hijo de padre desconocido, muerta su madre cuando él tenía once años, Marco Stanley fue educado por su tío Víctor, un excéntrico que se ganaba la vida tocando el clarinete en orquestas de mala muerte. Ahora, en el comienzo de la era lunar, muerto su tío, Marco Stanley Fogg solo tiene dinero para sobrevivir unos pocos meses más. Gradualmente, pero sin pausa, va cayendo en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, donde su vida se reduce a explorar los gozosos infiernos del despojamiento absoluto. Vive ya como un animal en una cueva de Central Park, en un semidelirio provocado por el hambre, cuando la bella Kitty Wu lo rescata. Fogg se salva y decide, por primera vez en su vida, buscar un trabajo. El destino, y una compleja red de significantes en torno a la luna, lo lunar y la luz, le llevan a trabajar como lector y acompañante de Thomas Effing, un viejo pintor paralítico. Y escribiendo la biografía de Effing, que este quiere legar a Solomon Barber, el hijo al que nunca conoció, Marco Stanley Fogg descubrirá, en un viaje que le lleva desde el Palacio de la Luna, un restaurante chino de Nueva York, a los lunares paisajes del Oeste americano, los misterios de su propio origen, el nombre y la identidad de su padre.
El testimonio personal de una historia de abusos en el marco de una relación lésbica relatado con un estimulante virtuosismo literario. Cuando era una joven aspirante a escritora, Carmen Maria Machado conoció a una chica menuda, rubia, de clase alta, licenciada en Harvard, sofisticada y fascinante con la que inició su primera relación lésbica, después de varias experiencias sexuales con hombres. La chica poseía una idílica cabaña en Bloomington, Virginia: la casa de los sueños del título. Pero los sueños se convirtieron en pesadillas cuando la novia de Machado empezó a mostrarse celosa, controladora y paranoica, para luego acusarla de engañarla con todo el mundo y acabar agrediéndola verbal e incluso físicamente. Este libro es el testimonio de una relación tóxica, que en este caso no tiene como agresor a un varón heterosexual de mentalidad patriarcal y machista, sino a una lesbiana. Y este es un primer elemento que da valor al texto: la denuncia de la violencia en la pareja dentro de la comunidadqueer. Pero la calidad excepcional de la propuesta de Machado va más allá: en lugar de quedarse en un mero ejercicio de testimonio personal, utiliza la historia vividay sufridapara explorar más a fondo el tema, jugando literariamente con él. Y lo hace mediante la manipulación de los géneros narrativosla novela romántica, la erótica, la de iniciación, la de terror…, lo cual le permite contar su historia y reflexionar a la vez sobre cómo contamos todos las nuestras. El resultado: una nueva muestra del talento inmenso y transgresor de Carmen Maria Machado, una de las voces femeninas más radicales y lúcidas del panorama literario contemporáneo, capaz de combinar la exploración formal con una transparencia absoluta en el relato de la experiencia vivida y la sexualidad. El libro es una pirueta literaria brillantísima y seductora, así como un testimonio de una sinceridad arrolladora sobre los abusos emocionales y físicos.
La fascinante y desconocida historia del británico que luchó por preservar los cerezos en flor japoneses. En Japón cada primavera la floración de los cerezos es una fi esta de los sentidos, y todo un símbolo de la cultura del país. Lo que casi nadie sabe es que si hoy sigue vivo ese patrimonio de la humanidad es gracias a un inglés llamado Collingwood Ingram, cuya historia nos descubre este libro. Ingram, hijo de una familia rica, se interesó en su adolescencia por la ornitología, y el entusiasmo lo llevó a viajar a Japón para escuchar el canto de los pájaros de aquellos parajes. Con el tiempo fue abandonando la pasión ornitológica y la sustituyó por la horticultura, y en el país asiático quedó fascinado por las múltiples variedades de cerezos, de las que se calcula que había unas doscientas cincuenta. Cuando en 1919 se instaló con su familia en Kent, descubrió alborozado que en el jardín de la casa había dos espléndidos cerezos japoneses, que cultivó con mimo. En 1926 emprendió un nuevo viaje a Japón en busca de esos árboles y descubrió alarmado que, debido a la occidentalización y modernización del país y a la decisión de apostar por una única variedad clonada, se estaba perdiendo la riquísima diversidad de cerezos japoneses, incluido el espectacular Taihaku o «gran blanco». Ingram dedicó su vida a salvaguardar esos árboles y a proteger la tradición de la sakura (palabra japonesa para referirse al cerezo en flor) hasta su muerte, ya centenario, en 1981. Este es en parte un libro sobre botánica, pero fundamentalmente trata sobre una pasión y una obsesión, sobre la preservación de un patrimonio estético mediante una lucha callada y constante. Trata también sobre la historia de dos países y dos culturas; sobre el final del mundo victoriano, en el que nació Ingram en 1880, y sobre el convulso siglo XX. La fascinante historia de un hombre enigmático y de un árbol cuya floración es de una belleza que admira al mundo entero.
La historia de los abuelos del autor, muertos en Auschwitz, sirve para reconstruir la Europa convulsa de la primera mitad del siglo XX. Este libro relata la búsqueda de dos fantasmas: los abuelos a los que el autor no llegó a conocer. En esa búsqueda se rescatan cartas y documentos, se recopilan testimonios de quienes los conocieron, se indaga en archivos y bibliotecas… De todo ello emerge el retrato de dos personajes, de dos personas de carne y hueso, y también de un periodo muy convulso de la historia europea, sacudida por la Primera Guerra Mundial, el estalinismo, la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Insertos en ese marco, víctimas anónimas de la Historia en mayúsculas que todo lo aplasta, surgen los fantasmas de este libro, los abuelos de Ivan Jablonka: judíos polacos, él tapicero, ella costurera, militantes comunistas que conocieron la persecución y la cárcel, que cuando llegaron los nazis debieron huir a Francia, donde tuvieron dos hijos uno de ellos el padre del autor, y fueron después deportados; su pista se pierde en Auschwitz: sobre lo que allí vivieron solo hay algunas hipótesis, pero sobre su terrible final no cabe duda alguna. El autor, que como historiador ha abordado con gran originalidad e inteligencia, y con novedosas estrategias narrativas, tanto la crónica de sucesos en el brutal Laëtitia o el fin de los hombres como la crónica familiar en el delicioso En camping-car, se sumerge aquí en el pasado europeo a través de unos abuelos que le fueron arrebatados mucho antes de que él naciera. Lo particular ilumina lo colectivo, y esta indagación en las raíces familiares perdidas en el Holocausto sirve para reconstruir toda una época, un mundo cuyas injusticias no deben olvidarse. Como explica el propio autor en el prólogo: «Partí, como historiador, tras las huellas de los abuelos que no tuve. Sus vidas se terminaron mucho antes de que comenzara la mía: Matès e Idesa Jablonka me resultan tan familiares como absolutos desconocidos. No son famosos. Se los llevaron las tragedias del siglo xx: el estalinismo, la Segunda Guerra Mundial y la destrucción del judaísmo europeo. (…) Concibo mi investigación como una biografía familiar, una obra de justicia y una prolongación de mi trabajo de historiador. Es un acto creador, lo contrario que un sumario criminal, y me conduce con suma naturalidad al lugar de nacimiento de mis personajes». «La Historia con mayúsculas contada a través de las pequeñas historias humanas» (Télérama). «Una investigación que se lee como una obra literaria, viva y humana» (Claire Devarrieux, Libération).
La continuación del ya clásico Cómo ser mujer: Caitlin Moran nos cuenta qué es ser una cuarentona y no morir en el intento. ¿Quién dijo que convertirse en una mujer de mediana edad iba a ser una tarea fácil? Caitlin Moran, que arrasó con aquel tronchante y lúcido manifiesto de feminismo asilvestrado titulado Cómo ser mujer, regresa con una secuela que desmonta la teoría de que segundas partes nunca fueron buenas, dada la espectacularidad de esta. Si en la anterior entrega hablaba la joven Caitlin, aquí es la cuarentona la que vuelve a la carga. Ahora las experiencias vitales son otras y han cambiado algunas prioridades y puntos de vista, pero la pluma con la que escribe sigue afiladísima. A mitad de camino entre la crónica personal, el manifiesto hilarante y la guía para hacerse mayor sin morir en el intento, este libro, ordenado siguiendo las horas de un día cualquiera, aborda temas como la tiranía de las listas de tareas pendientes; el sexo conyugal en las parejas con hijos y el denominado Polvo de Mantenimiento; las dudas sobre si una feminista puede ponerse bótox; las posturas de yoga para relajarse; la flaccidez del cuerpo cuando nos plantamos ante el espejo; las malditas tareas domésticas; las diferencias entre hombres y mujeres en los procesos y tiempos para excitarse sexualmente; cómo lidiar con las crisis de las hijas adolescentes (incluidos los trastornos alimentarios y las tentativas de suicidio); cómo lidiar con los achaques de unos padres ancianos… El volumen incluye una gloriosa lista de objetos inútiles que una acumula en casa pese a saber que jamás los va a volver a utilizar (desde una máquina para hacer pasta hasta unas medias de rejilla) y culmina con una apoteósica versión en femenino del famoso poema de Kipling «Si». En tiempos propensos a los dogmas de fe, la corrección política y la autocensura, es maravilloso comprobar que la Caitlin Moran de mediana edad sigue tan procaz, ingeniosa, aguda, feroz, inteligente y lúcida como siempre, con su feminismo grouchomarxista funcionando a toda máquina. «Maravillosamente divertida, la tronchante y emotiva continuación de Cómo ser mujer explora las espinosas realidades de la mediana edad» (Fiona Sturges, The Guardian). «Algunos capítulos son sumamente divertidos y otros abordan temas duros… Los lectores encontrarán consuelo y humor en las francas y muy sinceras reflexiones de Moran» (Publishers Weekly).
Dieciocho relatos rescatados de un maestro indiscutible de la novela corta y el cuento. En 1994, Stephen Cooper, biógrafo de John Fante, estudioso de su obra y preparador de esta edición, visitó a la viuda del escritor, que al cabo de muchas conversaciones le permitió entrar en una habitación secreta donde se guardaban manuscritos, borradores, números de revistas antiguas y otros papeles. Entre ellos estaban los dieciocho escritos que figuran en este volumen, diecisiete de los cuales se habían publicado en revistas ya desaparecidas y no habían vuelto a editarse desde entonces. En estos textos rescatados vemos cabalgar de nuevo a Arturo Bandini y a otros trasuntos del entrañable personaje. Un Bandini niño, adolescente y adulto, con su pedantería, sus delirios literarios, su violencia ingenua, sus lecturas mal digeridas y su irresistible sentido del humor, entre el absurdo y la crueldad. Completan la serie dos bocetos para una novela inconclusa sobre inmigrantes filipinos y un prólogo concebido para Pregúntale al polvo, magistral e impresionante poema en prosa que compendia en clave de tragedia lo que leímos en clave de farsa en la versión novelesca. John Fante aparece aquí, una vez más, como un heredero aventajado de los dos satíricos más demoledores de la generación de sus abuelos, O. Henry y Mark Twain, a los que supera en mordacidad y sarcasmo y sobre todo en economía de medios. Fante es un maestro indiscutible de la novela corta y el cuento, y es capaz de pintar un ambiente desgarrador, violento o bochornosamente ridículo con dos o tres pinceladas, y en ocasiones con una sola. «Cuando leemos el Prólogo para Pregúntale al polvo entendemos por qué Fante impresionó a Bukowski y por qué podemos considerarlo un precursor de la Generación Beat» (Rob Spillman, Boston Review). «John Fante es uno de los más grandes escritores de Estados Unidos. Su estilo resulta, incluso hoy, incomparablemente seductor» (Anthony Reynolds, Stopsmiling). «La obra de John Fante o no la conoces o no la olvidas. No admite término medio» (Janet Maslin, The New York Times).
Una novela sobrecogedora sobre los peligros de la sobreexposición en redes, la explotación infantil y la falsa felicidad. Mélanie Claux y Clara Roussel. Dos mujeres conectadas a través de una niña. Mélanie ha participado en un reality show televisivo y es seguidora de sus sucesivas ediciones. Cuando se convierte en madre de un niño y una niña, Sammy y Kimmy, empieza a grabar su día a día y cuelga los vídeos en YouTube. Crecen en visitas y seguidores, llegan los patrocinadores, Mélanie crea su propio canal y el dinero fluye. Lo que al principio consistía sin más en grabar de tanto en tanto las andanzas cotidianas de sus hijos se profesionaliza, y tras la fachada de este canal familiar tierno y edulcorado hay rodajes interminables con los niños y retos absurdos para generar material. Todo es artificio, todo está en venta, todo es felicidad impostada, realidad ficticia. Hasta que un día Kimmy, la hija de corta edad, desaparece. Alguien la ha secuestrado y empieza a enviar extrañas peticiones. Es entonces cuando el destino de Mélanie se cruza con el de Clara, policía solitaria sin apenas vida personal y que vive por y para el trabajo. Ella se hará cargo del caso. La novela arranca en el presente y se extiende hasta el futuro cercano. Arranca con estas dos mujeres y se extiende a la existencia posterior de esos dos niños explotados. De Vigan ha escrito una narración perturbadora que es al mismo tiempo un thriller inquietante, un relato con pinceladas de ciencia ficción sobre algo muy real y un documento demoledor sobre la alienación contemporánea, la explotación de la intimidad, la falsa felicidad proyectada en las pantallas y la manipulación de las emociones.
Sonia conoce a Knut en un foro literario de internet y, a pesar de los setecientos kilómetros que los separan, establece con él una particular relación marcada por la obsesión y la extrañeza. Entre la atracción y la repulsión, no puede evitar sentirse fascinada por este personaje insólito y perfeccionista, que vive fuera de toda norma social y que la corteja a través de suntuosos regalos robados. «Le gustaba ir siempre bien vestido, incluso para ir a robar una simple lata de conservas. Tan joven y hablando de escritores del XIX. Filosofando. Cuestionándolo todo. Teorizando sobre el individuo y el grupo, y la hipocresía social, y los chivos expiatorios, y Dios y el destino, la virginidad y el sexo. Solía decir que no hay placer comparable a pensar. Y no, no era petulante ni vanidoso. Era simplemente… exhaustivo.» Su necesidad de poner distancia cuando Knut se vuelve demasiado absorbente, pero también su irrefrenable curiosidad y el ansia de vivir experiencias más allá de una existencia excesivamente reglada, llevarán a Sonia a una doble vida secreta en la que quedará atrapada durante años sin posibilidad de exculparse. En esta inusitada historia, Sara Mesa recupera temas que ya aparecieron en sus primeras obras narrativas, dándoles forma a través de un estilo conciso y eléctrico en un mundo frío, escasamente comunicativo cuyas reglas establecen únicamente los propios personajes que lo habitan. Cicatriz no es sólo una inquietante historia de amor descompensado protagonizada por dos seres muy distintos pero a la vez complementarios, es también una reflexión sobre la sociedad de consumo y los robos a gran escala en grandes almacenes, la sumisión y el poder, la anulación del deseo y la carnalidad, el refugio de la infancia, la fantasía como alternativa, la culpa y la expiación, la escritura y la vocación literaria.
Ésta es la historia de Cleo, joven poeta residente en La Habana, una autora bajo sospecha. La Seguridad del Estado y el Ministerio de Cultura creen que su éxito ha sido construido por «el enemigo» como un arma de desestabilización, una invención de la CIA. Para determinado grupo de intelectuales del exilio, en cambio, Cleo es, con sus aires críticos, una infiltrada de la inteligencia cubana. Atrapada en este vaivén de elucubraciones, prohibida e ignorada en Cuba, Cleo es la controvertida pero exitosa escritora traducida a varias lenguas que estremece a quienes la leen fuera de la isla. Sus textos narran el final de un largo proceso revolucionario de casi sesenta años. El domingo de una intensa semana de revolución que ya ha conocido dos siglos. Enclaustrada en una hermosa mansión de El Vedado bajo la maravillosa luz de una ciudad detenida en el tiempo, Cleo vive una aventura sentimental con un actor de Hollywood al mismo tiempo que «descubre» a sus padres y resiste en un país que la culpa por su gran pecado: escribir lo que piensa. Mientras Wendy Guerra creaba esta ficción en La Habana, la realidad entraba por la ventana, modificando la trama e interviniendo en ella, contaminando, con sus procesos históricos, los sucesos dramáticos que aquí se narran en tiempo real. Con esta novela, Guerra se confirma como una de las autoras latinoamericanas más agudas y sofisticadas en la construcción de sus historias. Una obra marcada por el fino humor con el que esboza la tragedia cubana, por la naturalidad con la que describe sin prejuicios una realidad que conoce al dedillo y por el lenguaje sonoro con que evoca una ciudad asediada por la música, el mar y la política cotidiana.
La relación entre una adolescente y un hombre maduro que se encuentran en un parque. Una novela deslumbrante sobre tabús y miedos. «La primera vez la coge tan desprevenida que se sobresalta al verlo.» El encuentro se produce en un parque. Ella es Casi, una adolescente de «casi» catorce años; él, el Viejo, tiene muchos más. Estos dos personajes escurridizos y heridos establecerán una relación impropia, intolerable, sospechosa, que provocará incomprensión y rechazo y en la que no necesariamente coincide lo que sucede, lo que se cuenta que sucede y lo que se interpreta que sucede. Una historia elusiva, obsesiva, inquietante y hasta incómoda, pero al mismo tiempo extrañamente magnética, en la que palpitan el tabú, el miedo al salto al vacío de la vida adulta y la dificultad de ajustarse a las convenciones sociales… La ambiciosa carrera literaria de Sara Mesa da un nuevo paso adelante con esta novela sobre dos seres desarraigados cuyos destinos se entrecruzan en un parque, una defensa de la inadaptación y la diferencia.
Premio Herralde de Novela 2018. Son cuatro: Nati, Patri, Marga y Àngels. Son parientas, tienen diversos grados de lo que la Administración y la medicina consideran «discapacidad intelectual» y comparten un piso tutelado. Han pasado buena parte de sus vidas en Rudis y Crudis(residencias urbanas y rurales para personas con discapacidad intelectual). Pero ante todo son mujeres con una extraordinaria capacidad para enfrentarse a las condiciones de dominación que les ha tocado sufrir. La suya es la Barcelona opresiva y bastarda: la ciudad de las okupas, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, los ateneos anarquistas y el arte políticamente correcto. Esta es una novela radical en sus ideas, en su forma y en su lenguaje. Una novela-grito, una novela politizadora que cruza voces y textos: un fanzine que pone en jaque el sistema neoliberal, las actas de una asamblea libertaria, las declaraciones ante un juzgado que pretende esterilizar forzosamente a una de las protagonistas, la novela autobiográfica que escribe una de ellas con la técnica de la Lectura FácilEste libro es un campo de batalla: contra el heteropatriarcado monógamo y blanco, contra la retórica institucional y capitalista, contra el activismo que usa los ropajes de «lo alternativo» para apuntalar el statu quo. Pero es también una novela que celebra el cuerpo y la sexualidad, el deseo de y entre las mujeres, la dignidad de quien es señalada con el estigma de la discapacidad y la capacidad transgresora y revolucionaria del lenguaje. Es sobre todo un retrato visceral, vibrante, combativo y feminista de la sociedad contemporánea con la ciudad de Barcelona como escenario. «Una fuerza de la naturaleza La escritura de Morales es poderosa y se coloca en las antípodas de la corrección política» (Marta Sanz, ABC).
Cien noches es una fascinante mezcla de thriller psicológico y estudio antropológico sobre la infidelidad. Irene, una psicóloga obsesionada con descifrar el alma humana a través del sexo, inicia un experimento radical: espiar a 6.000 personas para descubrir la verdad sobre la fidelidad. Pero su mundo científico se fractura al enamorarse de Claudio, un argentino con un pasado oscuro. Luisgé Martín teje una trama perfecta entre erotismo, suspense político y esas preguntas incómodas: ¿Somos leales por elección o por miedo a ser descubiertos? ¿Cuánta verdad resiste el amor?
¿Cómo pudo desaparecer de un almacén del Museo Reina Sofía una enorme escultura de Richard Serra de treinta y ocho toneladas? La historia que narra esta novela es del todo inverosímil… y sin embargo sucedió. Es increíble, pero es verdad: un museo de primer nivel internacional −el Reina Sofía− encarga para su inauguración en 1986 una obra a una estrella de la escultura, el norteamericano Richard Serra. El escultor entrega una pieza creada ad hoc para la sala en la que iba a exhibirse. La escultura en cuestión − Equal-Parallel/Guernica-Bengasi − consta de cuatro bloques de acero independientes de grandes dimensiones. Inmediatamente se eleva la pieza a obra maestra del minimalismo. Finalizada la muestra, el museo decide guardarla, y en 1990, por falta de espacio, la confía a una empresa de almacenaje de arte, que la traslada a su nave en Arganda del Rey. Cuando quince años después el Reina Sofía quiere recuperarla, resulta que la escultura −¡de treinta y ocho toneladas!− se ha volatilizado. Nadie sabe cómo ha desaparecido, ni en qué momento, ni a manos de quién. Para entonces la empresa que la custodiaba ya ni siquiera existe. Cero pistas sobre su paradero. La misteriosa desaparición queda elevada también a categoría de obra maestra. Como el escándalo adquiere resonancia mundial, Serra acepta replicar la pieza y darle rango de original, y el Reina Sofía, sumarla a su exposición permanente. Entre la novela de no ficción y la crónica novelada, entre el disparate y lo alucinógeno, Obra maestra reconstruye a ritmo de thriller trepidante un caso que lleva a hacerse algunas preguntas perturbadoras: ¿cómo es posible que algo así sucediera? ¿Cómo se convierte en original una copia? ¿Qué es arte en el arte contemporáneo? ¿Cuál fue el verdadero destino de la famosa, enorme y pesada escultura de acero convertida en aire? ¿Es posible que un día aparezca? Para responder a estas y otras preguntas, las páginas de la novela acogen una sucesión de voces muy dispares: las de la fundadora del Reina Sofía, algunos de sus directores, los policías de la Brigada de Patrimonio que investigaron la desaparición, la jueza que instruyó el caso, personal del museo, ministros, el empresario que custodió la obra, galeristas americanos, el propio Richard Serra, su amigo −y antiguo ayudante− Philip Glass, marchantes de arte, críticos, artistas, concejales, coleccionistas, un coreógrafo que danzó alrededor de la escultura, ingenieros, periodistas, historiadores, vigilantes, políticos, una terrorista, un jubilado, un camionero, un chatarrero, un taxista, una agente de la Interpol, el propio autor del libro, en tratos con una editora para escribirlo, o César Aira, que propone una teoría tan loca como deliciosa sobre el verdadero destino de la escultura.
Una deslumbrante novela sobre las huellas que dejamos, las huellas que borramos y las huellas que buscamos reconstruir. En esta brillante novela hay tres pérdidas y tres búsquedas. La escritora inglesa Aliza Abravanel intenta, en batalla con la afasia, terminar su libro. Un último hablante indígena se confronta con el desvanecimiento de su cultura y su idioma mientras un antropólogo lucha por evitarlo. A través de la construcción de un esotérico teatro de la memoria, un superviviente del genocidio guatemalteco busca recuperar los recuerdos perdidos tras los traumas de guerra. Y tras esas tres historias, una muy íntima: la del narrador, Julio, un profesor de letras sin ilusión que, tras ser designado albacea literario de su amiga Aliza, viaja hasta la colonia de artistas donde esta pasó sus últimos días y logra, mediante la lectura de su manuscrito póstumo, ajustar cuentas con su pasado. Austral es una historia de duelo pero también la historia de un retorno: la del narrador a sí mismo, la del protagonista a Latinoamérica. Una novela ecológica que traza, contra los paisajes del turismo contemporáneo, la valentía de aquellos últimos guardianes que se niegan a ceder al arrollador y violento paso de la modernidad y sus barbaries. De las tierras arrasadas guatemaltecas hasta la alta Amazonía peruana, pasando por Nueva Germania, la comuna antisemita fundada en Paraguay por la hermana de Nietzsche, Austral propone un largo viaje hacia el sur en su intento por excavar los orígenes de la xenofobia contemporánea. Esta ambiciosa y poliédrica novela construida como una suma de narraciones, de palabras e imágenes, es una fascinante indagación en el dolor de la pérdida, la desaparición de lenguas y recuerdos, la necesidad de la memoria y la escritura, los peligros de la globalización y los lugares recónditos de Latinoamérica que sobreviven a ella. Carlos Fonseca se confirma como una de las más potentes voces de la actual literatura latinoamericana con esta deslumbrante radiografía de las huellas que dejamos, las huellas que borramos y las huellas que buscamos reconstruir. «Carlos Fonseca es un regalo de los dioses. Un escritor que escribe simulacros y espejismos como quien cincela bloques de mármol, un escritor de raza, indómito, cuya inteligencia procede de una imaginación torrencial» (Ricardo Baixeras, El Periódico). «El joven Fonseca, que es alguien que crea ficciones sobre archivos, máscaras y ruinas, es decir, alguien que sabe crear otras formas de pensar, y suele además ser un genial y obstinado explorador de abismos, se ha convertido en uno de mis escritores preferidos» (Enrique Vila-Matas).
El encuentro de Cortés y Moctezuma. Una extraordinaria novela envuelta en misterios, violencia, ansias de poder y sueños. Hernán Cortés entra en Mehxicoh-Tenoxtitlan con sus nueve capitanes, sus dos traductores –el fraile Aguilar y Malinalli, intérprete y amante–, su tropa y sus caballos. Allí los agasaja con una comida la princesa Atotoxtli, hermana y esposa de Moctezuma, acompañada por los sacerdotes, y más adelante el propio emperador Moctezuma recibirá al caudillo Cortés. Unos no han visto jamás en su vida caballos, los otros nunca hasta ahora han probado el chocolate. Los españoles son bien recibidos en la ciudad, pero uno de los subalternos de Cortés, Jazmín Caldera, no se atreve a decirle que lo preocupante nunca había sido cómo llegar a Tenoxtitlan, sino cómo salir una vez que estuvieran adentro. El ocho de noviembre de 1519 se produce el encuentro entre Cortés y Moctezuma, a quien nadie puede mirar directamente a la cara si él no le da primero su permiso. Es el encuentro entre dos mundos, dos imperios, dos idiomas, dos cosmovisiones. ¿Qué sucedió? ¿Qué pudo suceder? ¿Dónde acaba la verdad y empieza la leyenda? ¿Cómo abordar la historia desde la ficción? Álvaro Enrigue ha escrito una poderosa narración: una versión posible del encuentro que cambió la historia del mundo, una novela envuelta en misterios, violencia, ansias de poder y sueños que han sido imperios.
La figura de la madre, de la hija o la maternidad en sí suscitan en cada uno de los relatos de esta antología; visiones muy dispares: declaraciones de amor, luchas a muerte, fantasías entre angelicales y terroríficas, críticas radicales a los valores de la sociedad en que vivimos, diferenciaciones entre madres y mamás o análisis de sentimientos ambiguos en torno a una madre cuya muerte parte en dos la vida de su hija. «Hermosa reflexión colectiva sobre esa compleja y extraña relación entre madres e hijas. Un libro reconfortante porque todas tenemos ahí un hueco de preguntas: lo no dicho a tiempo, lo no compartido» (Lourdes Ortiz, El Mundo).
