Literatura y Ficción
En 1857, Tolstói asiste por casualidad en París a una ejecución pública. Aquel hecho, trivial en la época, supuso para el escritor la caída de un velo. Ese mismo día escribe a un amigo, le relata el terrible espectáculo y concluye: «La verdad es que el Estado es una conspiración diseñada no sólo para explotar, sino sobre todo para corromper a sus ciudadanos. De ahora en adelante, nunca serviré a ningún gobierno en ninguna parte». Había nacido un nuevo Tolstói. Pero el camino será largo. Cuatro años después, visita al gran pensador anarquista Pierre-Joseph Proudhon, exiliado en Bélgica. Ambos pasan noches enteras hablando. Bajo su influencia, Tolstói regresa a Rusia y decide asentarse en el campo, donde acaba de abolirse la servidumbre, en busca de una vida más honesta y con un mayor compromiso social. Sin embargo, un día regresa a Moscú. Y lo que encuentra allí supera to do lo imaginable. Es un viaje al otro lado de la realidad. Es el viaje que se cuenta en este libro y que convirtió al gran literato que había sido hasta entonces en el intelectual revolucionario que fue hasta su muerte. Un libro-bisagra. Un libro-dinamita. Como un fantasma incrédulo, Tolstói nos cuenta su recorrido por los barrios más pobres de la ciudad, las viviendas obreras, los hospicios, los asilos y los arrabales. Su conciencia social toma por primera vez forma: el dolor, el sufrimiento y la injusticia innombrables que contempla hacen masa con su propia carne. Al principio, nos relata, el despertar de esa nueva conciencia le llevó a torturar a sus amigos para obtener de ellos dinero para los más desfavorecidos. Pero poco a poco fue interiorizando un análisis mucho más radical: su aportación no podía centrarse en obtener limosnas, sino en ofrecer una teoría perfectamente sólida y capaz de avalar una transformación completa de la sociedad que hiciera auténtica justicia para todos los seres humanos. Así la dejó escrita en este libro y hoy sigue siendo tan válida o más que entonces.
Junio de 1943: los aviones aliados sobrevuelan Turín; la Italia fascista está de rodillas. Todas las tardes, al acabar la jornada, Corrado abandona la ciudad oscura y bombardeada para regresar a la seguridad de las colinas. Pronto, sin embargo, comienza a frecuentar una hostería cercana donde se reúne un círculo de antifascistas y donde, además, reencuentra a Cate, con quien mantuvo una relación años atrás y que vive allí con su hijo, Dino. Corrado, hombre solitario y taciturno, se verá pronto enfrentado a la crucial elección entre el compromiso emocional y político —con todos sus peligros— y la retirada devastadora. «La casa en la colina» está considerada por la crítica la cumbre de la madurez narrativa de Cesare Pavese. Publicada originalmente en 1948, y sembrada de sutiles reminiscencias autobiográficas, la novela simboliza el malestar existencial de toda una generación por medio de un lúcido relato que disecciona la culpa y la debilidad humanas, con la seductora intensidad de la campiña piamontesa como telón de fondo; un camino sembrado de disparos, muerte, sangre mezclada con la gasolina que se escapa de los camiones. La inocencia se pierde para siempre y el consuelo no se encuentra ni siquiera en la tierra de origen, porque ya nada es igual que antes.
El protagonista de esta novela es un empleado ejemplar: solo llega quince minutos tarde al trabajo —no por falta de tiempo, sino de ganas— y se sabe el nombre de casi todos sus compañeros, a cuyos correos incluso contesta a veces. Ejemplares son también sus aspiraciones: movido por el deseo de hacer carrera, se decide a participar en un duro proceso de selección en otra empresa. Tras superar una disparatada y sangrienta prueba de grupo y una exigente entrevista con un gato, para incorporarse a su nuevo puesto solo tendrá que notificar la baja voluntaria a Recursos Humanos y terminar de redactar el informe Penkse, una tarea de apenas una tarde que lleva posponiendo casi un año. Sin embargo, pasan las tardes y las semanas, el informe sigue abierto y el redactor no es capaz de abandonar una oficina en la que las reuniones duran meses y los viajes de empresa se hacen con sherpas. Entre lo kafkiano y el absurdo, Rubio Hancock escribe una novela desternillante acerca del trabajo y los sinsentidos de la servidumbre laboral. En la empresa de «El informe Penkse» conviven historias y personajes construidos con un pulso cómico quirúrgico que, siguiendo la tradición de Eduardo Mendoza o Miguel Gila, destaca a Rubio como uno de los mayores expertos en humor de nuestro país.
«Urbanas y modernas» recopila algunos de los más célebres textos publicados por Alfonsina Storni entre 1919 y 1921. En ellos, la argentina reflexiona, con ironía e ingenio, sobre la condición de la mujer, desbordando los marcos temporales y geográficos que la albergaron. Estos artículos se corresponden con una primera fase menos conocida de la autora, donde indaga, como aguda observadora, en las representaciones —siempre falaces— de lo femenino y lo masculino desde la sensibilidad y la transgresión. Dirige su acometida contra los convencionalismos, costumbres y hábitos que conforman la hipocresía de una realidad disminuida y mermada para la condición de la mujer. «Feminismo perfumado», «¿Existe un problema femenino?», «Las mujeres que trabajan», «¿Quién es el enemigo del divorcio?» o «Nosotras… y la piel», son solo algunos de los textos recogidos en esta compilación, en los que la fascinante y audaz escritora dio buena muestra de su mirada mordaz y clínica, radicalmente avanzada en tiempo y forma a su época. «Frente a la lógica de los “decretos», ella aboga por “dar al alma la elasticidad de las circunstancias», no someterla a ningún “molde inconmovible». Frente a las caretas que ocultan nuestra cara (bonita o no), nos insta a quitarnos el disfraz, el velo, a desnudarnos. Dolerá seguro.» Berta García Faet
Esta obra narra los avatares de una familia durante la conquista británica de Sudáfrica, en las llamadas Guerras Bóeres. Al modo de las grandes sagas familiares, asistimos al inevitable y trágico llamamiento de los hombres al frente, mientras que las mujeres, cohesionadoras del núcleo familiar, quedan al cuidado de la granja y de la casa.
Dalègre es un afable bon vivant oriundo de Nevers, donde vive feliz hasta que, un buen día, harto de disfrutar de los placeres mundanos que le ofrece esa pequeña ciudad de provincias en el centro de Francia, decide visitar París. Allí coincide con Gardilanne, un amigo de su juventud. Sus estilos de vida son la noche y el día: mientras que Dalègre es el alma de todas las fiestas, Gardilanne es la personificación de la frugalidad, lleva una vida –en exceso– ordenada, apenas tiene trato con sus semejantes y no se le conocen inquietudes de ninguna clase. Sin embargo, pese a su aparente imperturbabilidad, una pasión lo consume en secreto: a diario, haga el tiempo que haga y con la avidez de un cazador, Gardilanne se entrega febrilmente a recorrer anticuarios y ropavejeros con el fin de ampliar su colección de objetos raros y valiosos. Gardilanne está especialmente encandilado con las fayenzas de Nevers, «las cerámicas más hermosas de toda Francia», y le encomienda a su amigo la misión de aprender a reconocerlas y de procurárselas para engrosar su gabinete de maravillas. Al principio, Dalègre se tomará el encargo como un nuevo divertimento con el que entretener sus días en la plácida provincia, pero poco a poco se irá convirtiendo en una obsesión devoradora. Un vicio pernicioso que desata una rivalidad irracional entre los dos amigos en esta divertida sátira sobre el afán de propiedad y sus servidumbres.
Con apenas dieciocho años Erri De Luca deja Nápoles. La ciudad se cierra a su paso, lo expulsa con desdén: «Cuanto más aprendía, más me alejaba de su pertenencia». No obstante, allí quedarán condensadas las claves de la formación de un escritor único: el observador cuidadoso, el trabajador manual, el desclasado, el aprendiz de la poesía de las lenguas. Napátrida – Napòlide en italiano, hermoso neologismo que une para siempre el destino del escritor expatriado con su Nápoles natal– es el libro más abiertamente autobiográfico de Erri De Luca. Un peculiar diccionario íntimo, refractario a cualquier nostalgia, de la ciudad de suelos agujereados (por donde se accede al inframundo, dicen). Y es también su obra más lírica. Un prodigio de escritura que aúna música y pensamiento, nitidez poética e indagación sensorial para dar vida a una Nápoles tan real como mítica: la ciudad portuaria y superviviente de la Historia, cómica y clandestina, vivaz y volcánica, abigarrada y barroca, mágica y plebeya.
Cuando el trabajo en los andamios para reconvertir una antigua fábrica de zapatos en un edificio de viviendas de lujo no lo deja exhausto del todo, durante seis meses Thierry Metz consigna en su diario sus impresiones y meditaciones con una prosa a media voz, lacónica, condensada al máximo, como si el poeta reservara sus fuerzas para repetir mecánicamente los mismos gestos en la obra. Sin embargo, de la mano de Metz esa economización de la palabra se traduce en una prodigiosa riqueza de imágenes en la que, entre la crudeza, el embrutecimiento, la alienación, lo prosaico de la faena y el lento discurrir de unas horas («La erosión de un dolmen es más activa que el paso del tiempo en la obra») asediadas por la fatiga («Unos zapatos que querrían gritar su cansancio a los cuatro vientos»), se abren camino el ensoñamiento y las observaciones sobre el transcurso de las estaciones, el cielo, las nubes, el arco iris, los petirrojos y las golondrinas, la camaradería, las manos que ríen y el lenitivo silencio de las pausas del mediodía o los fines de semana, en los que «el único canto que se oye es el del pájaro rojo y azul del lapicero» posado en una hoja. Diario de un peón es, además, un texto indispensable por el lugar que ocupa en la llamada literatura proletaria .
Charity fue «traída de la Montaña» cuando era muy pequeña, apenas conservaba recuerdo alguno de su vida anterior, más allá de las habladurías de la gente de North Dormer, un pueblo remoto alejado del curso de la vida y de todos los que la habitan. La llegada de Lucius Harney, un joven arquitecto de la ciudad, un tedioso día de verano, descubrirá a Charity la ilusión del amor y el deseo, así como una realidad distinta a la que le ha tocado en suerte vivir. Sin embargo, la promesa del sueño se verá pronto frustrada por el peso inevitable de la realidad y sus vicisitudes.
Un delicioso clásico del autor de los «Diarios del agua»: libro de viajes, de paseos bajo las copas de los árboles, que se lee como una plácida novela de aventuras. «Entrar en un bosque es acceder a un mundo distinto en el cual nos transformamos». Con estas palabras nos invita Roger Deakin a adentrarnos en Diarios del bosque, un libro que bulle con esa curiosidad de la que se nutre la vida. Un texto que desvela el bosque —y también la madera, ese «quinto elemento»— como parte de comunidades mucho más grandes, repletas de historias con un amplio e inolvidable elenco de artesanos, artistas, granjeros, mimbreros o recolectores de nueces, así como de plantas, bardas, pájaros y polillas. Deakin recorre así no solo su Inglaterra natal: su viaje lo lleva hasta bosques de los Pirineos, Australia o Asia Central, en un intento de rozar con su escritura el duramen de una fascinación y un amor por la madera, el árbol y el bosque al alcance de muy pocos. CRÍTICA «Una afirmación silenciosa de los valores de un bosque, de aprender a disfrutar de las pequeñas epifanías que, de continuo, nos ofrece: el arranque del vuelo de unas perdices, telarañas orladas de rocío, la huida de unos ciervos. Naturaleza apenas entrevista, sí, como lo mismos árboles en la lejanía, embebidos en una panoplia de verdes. Pero siempre gratificante, y siempre hermosa.» —Mario Peloche, Libros y literatura «»Entrar en un bosque es acceder a un mundo distinto, en el cual nos transformamos.» Con estas palabras Deakin nos abre la puerta a esa «vida entre árboles» que lo llevó a descubrir hasta qué punto nuestra relación con los bosques no es solo física, sino también espiritual y cultural.» —Ricardo Martínez Llorca, Culturamas «De alguna manera y pese a encontrar unos conocimientos apabullantes, el autor logra llevarnos de tribus a idiomas o picnics en el parque, cautivando paso a paso a quien decida compartir con él este viaje, capaz de descubrirnos algunos de los lugares más impresionantes que Internet me ha mostrado persiguiendo sus pistas, y sin lograr llegar a dibujarlos con la mitad del detalle que lo hace la voz entusiasta del autor.» —Zenda «Una hermosa y mística celebración de todo lo que tiene que ver con la madera y los bosques… ¿Ha habido alguna vez un escritor de naturaleza con un oído más agudo o un ojo más perspicaz que Roger Deakin?» —Mail on Sunday
Un clásico moderno que inaugura uno de los ciclos más brillantes e inclasificables de la literatura europea de las últimas décadas: la trilogía Giochi dell’eternità. Los comienzos es el big bang del universo narrativo de Antonio Moresco, un clásico moderno que lo consolidó como uno de los grandes escritores contemporáneos en lengua italiana y que le ha valido merecidas comparaciones con autores de la talla de Joyce, Proust o Cărtărescu. En una vertiginosa sucesión de lugares y acontecimientos vislumbrados, en una metamorfosis que nunca acaba, el protagonista vive al mismo tiempo una y tres vidas: es, aunque nunca del todo, seminarista, revolucionario y escritor. En esta hipnótica obra maestra la poesía, la comedia y la tragedia se entremezclan en una vorágine que asimila el absurdo de la existencia para reivindicar su hermosura. Un acontecimiento literario: un viaje intelectual a los infiernos donde el protagonista se enfrenta sin brújula ni mapa a los tiempos que le tocan vivir. CRÍTICA «Antonio Moresco es un escritor-patrimonio, un escritor que, cuando lo lees, ya no te deja salir.» —Roberto Saviano «Antonio Moresco es el hombre detrás de una obra magnífica, extraordinariamente concentrado y totalmente atípico. Un escritor que no se parece a nada ni a nadie.» —Daniel Pennac «Moresco narra de forma maravillosa el límite entre la vida y la muerte.» —David Grossman «El escritor italiano nos embarca en una epopeya fascinante. Raros son los textos que permiten esta experiencia casi mística, este roce con la esencia misma de las cosas.» —Laëtitia Favro, Lire «La prosa habitada de Antonio Moresco, como alucinada bajo una luz tan fuerte que casi ciega, narra en Los comienzos un mundo turbio, impreciso y sin embargo, minuciosamente descrito.» —Jean-Bernard Vuillème, Le Temps «Antonio Moresco es un escritor atípico. O bien el mundo editorial es atípico, y él es uno de los pocos »normales».» —Gianmarco Aimi, Rolling Stone «Un autor que avanza con inquebrantable obstinación hacia un público seducido poco a poco por sus intrépidas metáforas del oscuro núcleo del alma humana.» —Leonetta Bentivoglio, La Repubblica «La narración en sus páginas se hace cósmica, totalizante. [ .. ] La prosa de Antonio Moresco es la antítetis del minimalismo.» —Valerio Evangelisti
La mañana del sábado 25 de febrero de 1939, en Burgos, Manuel Machado recibe la noticia de que su hermano Antonio acaba de morir. Al día siguiente, Manuel y su mujer, Eulalia Cáceres, reciben las condolencias de sus amigos en la pensión Filomena, donde viven en una habitación desde que, al comienzo de la Guerra Civil, el matrimonio quedó atrapado en Burgos. Obligado a permanecer en la capital del franquismo, Manuel se ha adherido al Alzamiento Nacional, pero poco se sabe de las auténticas razones que lo llevaron a hacerlo y del peligro que corrió su vida. Su hermano Antonio representa la otra España, que seguirá a la República al exilio. Sin embargo, a pesar del riesgo, Manuel decide acudir, por última vez, al encuentro de su hermano. Con la muerte de Antonio Machado, para Manuel termina un mundo, porque ha perdido a su mayor compañero en la literatura y en la vida. Con un chófer falangista, Raúl, que esconde un secreto relacionado con él, Manuel y Eulalia inician un viaje en coche hasta la tumba del hermano, entre la devastación del paisaje fratricida y sus propios recuerdos junto a Antonio; especialmente, en el París de 1900, con la presencia espectral del último Oscar Wilde, donde ambos encontraron sus identidades poéticas y vivieron historias increíbles. Con un estilo ágil y sugerente, Joaquín Pérez Azaústre novela con maestría el universo fascinante de Manuel y Antonio Machado. Del Madrid bohemio de su juventud al Burgos de 1939, en El querido hermano asistimos al relato de un viaje convertido en revelación moral, con dos hermanos separados por la guerra, pero nunca en el cariño, que encarnan la tragedia de un país, con el fanatismo ideológico frente a las emociones verdaderas.
Atila es una excelente muestra del particular trabajo literario del escritor español Aliocha Coll, quien dedicó sus últimos años a terminar este libro y acabó con su vida por propia voluntad poco después de concluirlo. Atila se publicó póstumamente un año después de su fallecimiento, en 1991, y puede leerse por tanto como la última voluntad del autor, que en esta novela plasmó los rasgos que caracterizaron siempre su literatura: una experimentación tan extrema que cuesta hablar de una narración en sentido tradicional, aunque al mismo tiempo se reconozca el cuidado formal de cada página. El ritmo de su prosa, la variedad y la originalidad de susimágenes, y la belleza y la plasticidad que se aprecia en todas sus frases presentan a un autor con un talento innegable, aunque cueste seguir su discurso. Es un tipo de texto, como se ha dicho alguna vez, que admite leerse igual que si fuese poesía surrealista en lugar de una novela, aunque el propósito de Aliocha Coll consistiese precisamente en subvertir los moldes del género: hacer con la literatura lo mismo que había hecho Mondrian con las artes plásticas, según aseguró él alguna vez. Excelente conocedor de la tradición literaria, traductor de las obras completas de Marlowe, autor de novelas, ensayos, poemas y obras de teatro, Aliocha Coll vivió con una dedicación completa a su escritura, siempre con el propósito de buscar nuevas formas de expresión, y culminó su creación con esta última novela: Atila, una aproximación a un escritor que probó los límites de la experimentación artística sin ceder nunca en esa pretensión, con un riesgo y unas dificultades que no impiden valorar el brillo y la originalidad de su literatura tan extrema.
En la primavera de 1650, Monsieur de Sainte Colombe pierde a su mujer y queda al cuidado de sus dos hijas pequeñas. Para aumentar sus ingresos, decide dar lecciones de viola de gamba. Sainte Colombe vive aislado, encerrado en una cabaña donde se sumerge en la música para olvidar la muerte de su esposa, y perfecciona sin cesar su instrumento hasta convertirse en el gran maestro de su tiempo. Ni las repetidas solicitudes de Luis XIV invitándolo a tocar en Versalles rompen su retiro. Un día, el joven Marin Marais le pide que le acepte como alumno. Sainte Colombe valora su técnica y le da clases, le hace escuchar el sonido del viento, le habla de la relación entre la música y el silencio. Hasta que descubre que Marais ha tocado delante del rey. Furioso, Sainte Colombe rompe el instrumento de su alumno y le expulsa de su casa. Es así como se enfrentan dos maneras de entender el arte: el músico que busca la gloria al calor de los favores públicos y el que concibe la música como un sacerdocio, como un retiro necesario y doloroso para alcanzar la creación de la más pura obra de arte. Marin Marais fue el viola de gamba predilecto de Luis XIV y uno de los personajes más representativos del Grand Siècle. De Sainte Colombe se desconoce incluso el nombre de pila y las fechas de su nacimiento y de su muerte, y no publicó nada en vida. Olvidado durante dos siglos, no fue hasta 1973 cuando se descubrió un cuaderno que contenía 42 conciertos suyos. Una novela extraordinaria, sin duda la más conocida de Pascal Quignard.
¿Cómo empezar de nuevo después de una pérdida? ¿Y del desengaño? ¿Cómo recomponer la identidad quebrada, las esperanzas y los anhelos sofocados, prescritos, ligados a otro, a otra existencia? En su vida, Dora Rosário ha de enfrentarse de forma radical a estas preguntas en dos ocasiones. Ésta es su historia, pero no sólo: gracias al deslumbrante virtuosismo de Maria Judite de Carvalho, a su gran precisión, sencillez y contención, accedemos a una intimidad universal, a la conciencia atemporal de tantas y tantas mujeres, familiares, cercanas, pero casi desvaídas y desdeñadas. Una historia que nos llega tras la recuperación de esta imponente escritora cuya reciente publicación en inglés ha provocado una oleada de reconocimiento en Estados Unidos. Durante diez años, Dora llora la muerte de su marido. Dora, la viuda de eterno duelo; Dora, cuyo tiempo transcurre entre sombras; Dora, devota guardiana de la memoria de su esposo. Y también: Dora, en el umbral de la pobreza, pues cuando Duarte murió las dejó a ella y a Lisa, la hija de ambos, en la indigencia, obligadas a depender de los amigos y de doña Ana —la indomable y excéntrica suegra que nos procurará más de una risa—, hasta que por fin, desorientada y sin experiencia alguna, encuentra su primer trabajo. En este entorno, por suerte, Lisa parece convertirse en una adolescente elegante, ingeniosa y completamente despreocupada. En la noche de la fiesta de su decimoséptimo cumpleaños, sin embargo, doña Ana revelará a su nuera un secreto devastador sobre Duarte que trasformará para siempre sus vidas.
Con las tijeras de podar en la cintura, adentrémonos unos pasos en el jardín. Una ramita que desmochar aquí, un tomate que amarrar allá. Jugosas moras maduras, el tacto aterciopelado del melocotón, el aroma embriagador de alguna flor. Salir de casa y sumergirse cuerpo a cuerpo en la naturaleza nos ayuda a desprendernos un poco de nosotros mismos, de aquello que nos había dejado entumecidos, apáticos y deprimidos. Afuera nos espera todo un mundo que necesita de nuestra atención y nuestros cuidados: un descampado en el que plantar un puñado de semillas, un alféizar donde se alinean preciosas macetas de barro, un seto en el que se hospedan los pájaros o un huerto del que alimentarse. La magia consiste en crear algo bello y justo sabiendo limitarse, escuchando, abriendo el diálogo entre el ser humano y la naturaleza para descubrir satisfacciones inesperadas que nos armonizan con las estaciones y los ciclos no sólo del jardín, sino de nuestra propia vida. Pasión y paciencia unidas, enraizadas en la tierra, para apurar cada día plenamente en un acto de comunidad y hermandad con la naturaleza. Acerquémonos a la sabiduría, reflexiones y consejos de una escritora que trajinando al aire libre ha encontrado serenidad y conocimiento, deseo y realización, espiritualidad y concreción. Y la más poderosa inspiración para su sencilla y elegante producción literaria.
Cuando el marido de Abigail Thomas, Rich, fue arrollado por un coche, su cerebro se hizo añicos. Desde entonces, a menudo no recuerda lo que hizo el año, el mes, la hora anterior. Su día a día se convierte en una sucesión de arrebatos, terrores y alucinaciones que le condena a vivir en una residencia. Esta tragedia, sin embargo, será el punto de partida de una nueva vida y la búsqueda de otra felicidad para Abigail. Rebosantes del ingenio, el humor y la mordacidad característicos de Thomas, estas esplendorosas memorias nos brindan una historia de una enorme valentía y grandes cambios: la mudanza desde Manhattan al remoto pueblo cercano al nuevo hogar de su marido; el consuelo de su familia de tres perros y de las amistades que nacen; y originales formas de enfrentarse a los cuidados, la culpa y de descubrir la gratitud. También tratan de su relación con Rich, un hombre que vive en un eterno presente, y de la sobrecogedora poesía de sus insólitas percepciones. Piezas dispares que, sin embargo, la maestría de Thomas y su arrojo frente a lo inesperado consiguen encajar de una manera exquisita, luminosa y profunda. Honestidad brutal, confesiones sin alardes, una vida desordenada, perros, risas y tristezas con vívidos toques de esperanza y amor. Un libro sabio, bello y generoso, una fascinante y divertida historia de superación que nos acerca a la verdad que Abigail descubrió en los años que siguieron al accidente: es probable que no encontremos sentido en el desastre, pero, con esfuerzo, es posible labrar algo radicalmente hermoso y útil a partir de él.
En el extremo de una escarpada península, en un paisaje marítimo de verdes arrozales y acantilados de sosegada belleza, lejos de Tokio, una mujer de mediana edad desencantada y abrumada por la gran ciudad emprende el redescubrimiento de sí misma en una apacible soledad. Humilde y pertinaz observadora, acompañada de su gato, aprenderá durante doce meses la sucesión de las veinticuatro estaciones del año japonés. Como un jardinero que respeta escrupulosamente su almanaque, desbroza y planta su jardín, se deja purificar por el viento, aprende a escuchar las criaturas del mar, hace mermelada de fresas silvestres, escribe haikus a la espera de las luciérnagas del verano y se adentra en el bosque, atenta a las presencias invisibles, observando la danza de la nieve. Pasan las semanas y, al ritmo de esta narración fulgurante, dos tiempos se contraponen: el de su protagonista, que se encamina hacia la madurez —la vida humana, concluye ella, es una estrella fugaz—, y el de la naturaleza, en la que las resurrecciones se suceden y la vida no cesa de germinar. Su nuevo vínculo con la naturaleza, por tanto, es consuelo y es refugio: en ella, la belleza siempre perdura. Pero en esta aldea en los confines del mundo, también la amistad y la ayuda mutua entre paisanos cobran todo su valor, como las brazadas de bambú colocadas frente a su puerta por su vecino, el señor Kurata, en época de cosecha o las cálidas visitas al taller de elaboración de miel de su amiga Kayoko. Con una prosa evocadora y exquisita, Mayumi nos brinda una conmovedora novela sobre un renacimiento que resuena en cada página con descubrimientos inesperados y desborda un sensual amor por la vida.
El esperado desenlace de la Trilogía balcánica de Olivia Manning, un clásico contemporáneo imprescindible para entender la Europa de la segunda guerra mundial. Harriet Pringle acaba de llegar a Atenas tras huir de la Rumanía ocupada por los nazis y está inquieta por la situación de su marido Guy, atrapado en Bucarest. Cuando al fin consiguen reencontrarse en la capital griega, les esperan nuevos problemas: pronto los italianos invadirán el país, empezará la escasez de alimentos y la gente mostrará su lado más egoísta. Pese a la guerra Guy vive absorto en sus quehaceres como profesor y está más pendiente de su entorno que de su mujer. Mientras el enemigo avanza y Grecia lucha por mantenerse en pie, también su relación pende de un hilo. Tras La gran fortuna y La ciudad expoliada, Manning vuelve a asombrarnos con una de las más soberbias reconstrucciones históricas de la literatura inglesa del siglo xx. Esta novela pone el broche final a su aclamada Trilogía balcánica, un clásico imprescindible sobre la Europa de la segunda guerra mundial, un periodo que la autora explora magistralmente desde la cotidianidad de sus inolvidables personajes. «Una de las cinco mejores obras de ficción sobre la segunda guerra mundial.» Antony Beevor «Lo de Manning es un perfecto ejercicio de sutileza para contar grandes acontecimientos universales a partir de pequeñas y privadas cosas de todos los días hasta fundirse unas con otras.» Rodrigo Fresán «Los lectores actuales quedarán deslumbrados por su perfección técnica, por el placer que depara su lectura y por su meticulosa recreación de un periodo histórico.» Rachel Cusk «Una de las mejores obras de ficción que Gran Bretaña ha visto desde la guerra.» Anthony Burgess
El Sr. Roguera, un renombrado escritor en decadencia autoinducida, más falto de ganas que de inspiración, más harto de la industria editorial que de la escritura, recibe la carta de un admirador impertinente: un aspirante a escritor que trabaja como empleado de correos y que le ha enviado, junto con la misiva, lo que parece ser un manuscrito. La carta, que se revela primero sorprendente, después cercana, hasta llegar a ser retorcidamente íntima, pondrá ante los ojos del novelista consagrado la futilidad de su oficio («¿Cómo resiste un libro a todo lo que un lector vierte sobre él? ¿Cómo resiste, a su vez, un autor a todo lo que contiene un libro? ¿Es posible salir ileso? ¿O es natural, lógico e incluso deseable, que acabe uno convertido en víctima de su trabajo?»), sus miserias morales y sus miedos más inconfesados. Por medio de planos superpuestos, «Caníbal sin dientes» disecciona la relación a tres bandas que se establece entre el obsesivo aspirante, el novelista de éxito —caras opuestas de una misma moneda— y la secretaria de este último, la Sra. M., que será el puente que permita al uno llegar hasta el otro y consumar sus planes. Con pulso de thriller, Mazarrasa construye una aguda y absorbente reflexión acerca de los límites y el precio de la ambición literaria.
Andrés Galván, cantor de tangos en decadencia, y Tony Rocha, un boxeador también en el ocaso de su carrera, son los memorables protagonistas de esta historia ambientada en un pueblo imaginario de la provincia argentina durante la dictadura: una extraña pareja en horas bajas que sufre sobre su curtida piel, con la dignidad de los luchadores derrotados, los efectos de la violencia y los abusos del régimen militar. El plan de ambos, cuando llegan a Colonia Vela, es hacer lo suyo, cobrar e irse. Su problema es que, desde el momento en el que se bajan del tren, van tomando conciencia de que, para cobrar, deberán tragarse el orgullo y agachar la cabeza delante de los milicos. A medida que la acción avanza, las figuras de los dos protagonistas emergen como símbolos universales de la lucha por la supervivencia, y la prosa descarnada y chandleriana de Soriano construye el cuadro estremecedor de una comunidad sumida en el miedo y el silencio y rendida a la injusticia y a la prevaricación. Cuarteles de invierno retrata así, de forma excepcional y metafórica, la crueldad que posee la violencia cuando se hace sistemática e inexplicable.
«No entrar con llamas» son cuatro semanas de sangre y calambres al mes. Son el muñeco de plástico de «Érase una vez… el cuerpo humano». Son los terrores nocturnos. Son los cáncer-de-algo. Son el sexo triste y el olor a canela de la piel quemada. Son la fantasía de arrasar el sex shop más grande de la ciudad con el entusiasmo de quien va por primera vez a un Lidl, a un IKEA o a un Makro. Son enamorarte del niño o la niña que tiene los ojos del color del logo de Oral-B… Lidia Caro Leal nos presenta una colección de cuentos que hablan del deseo, de entrar al trapo de los pensamientos intrusivos, del burnout, de la precariedad, de la vulnerabilidad, de los diferentes lenguajes del amor, de las pastillas de encendido, de cuando estás ya acariciando los treinta y tus amigas abogadas, médicas, ingenieras no quieren salir a las mismas discotecas que tú. Habla de los mosquitos del parabrisas de un taxista en una carretera sin arcén, de las paellas que prepara una familia asiática en un bar con fotografías de pantanos, de las marcas en las piernas que dejan las sillas de metal de las terrazas, de la piel del que ha pescado en el Pacífico un atún lleno de microplásticos, del perfume de arrozales diseñado por una empresa de marketing olfativo, de la lycra sudada de los ciclistas sedientos y de los paquetes de salvado de avena que nunca se acaban.
Cuatro relatos, ambientados en escenarios distintos pero similar atmósfera, integran el microcosmos que Clara Pastor recrea con maestría y sensibilidad en este volumen, hecho de los merodeos de la memoria, que se ramifica en infinitas sendas, y de los tanteos de los personajes por salvar la distancia—a veces un abismo—que a menudo los separa de las personas más cercanas. La red protectora de la familia y los hogares de la infancia se convierten así en anhelado refugio del recuerdo ante los desencantos de la vida adulta, pero también en telarañas invisibles. Sutiles y sugerentes, los cuentos de Voces al amanecer se revelan al lector con la familiaridad de un secreto compartido.
Una mañana lluviosa, el fotógrafo Paul Knobel encuentra un diario íntimo en una parada de taxis de Brooklyn. Mientras lo examina, el cuaderno se abre por azar en la entrada del 5 de julio, donde puede leerse una enigmática frase que traslada a Paul al último verano que pasó con su madre. Acaso por esta coincidencia, el fotógrafo decide devolver el diario a su legítima propietaria, aunque ello le suponga enfrentarse a sus propios fantasmas. Gregorio Casamayor construye en Búscame un relato coral que nos permitirá acompañar a Paul Knobel y a su ayudante, Rufus, en su enigmática búsqueda, además de conocer al singular elenco de personajes con los que se toparán por el camino. Una novela de tintes detectivescos que se revela como un relato certero sobre la identidad, los vínculos afectivos y las segundas oportunidades que nos brinda el azar.
En el cuadrilátero, Jakub Szapiro inspira respeto entre la comunidad judía, que lo considera un héroe, pero en las calles de Varsovia, donde opera como sicario de una poderosa organización criminal, despierta auténtico pavor. Sin embargo, la violencia y la intimidación tienen sus ventajas: Jakub vive rodeado de lujos, deleitándose en todos los privilegios que el mundo del crimen ha puesto a su alcance mientras el nazismo se cierne sobre el país. Y aunque es consciente de la situación, como se siente intocable se niega a abandonar la ciudad que considera su reino. ¿Será capaz de mantener la jerarquía imperante hasta entonces o sucumbirá ante este nuevo y siniestro orden mundial? Aplaudido tanto por el público como por la crítica polacas, El rey de Varsovia es un libro extraordinario, heredero de la mejor novela negra, que traslada al lector a los bajos fondos de la Varsovia de la década de 1930 aunando rigor histórico y pericia narrativa.
Vida y destino consigue emocionar, conmover y perturbar al lector desde la primera línea y resiste -si no supera- la comparación con otras obras maestras como Guerra y paz o Doctor Zhivago. En la batalla de Stalingrado, el ejército nazi y las tropas soviéticas escriben una de las páginas más sangrientas de la historia. Pero la historia también está hecha de pequeños retazos de vida de la gente que lucha para sobrevivir al terror del régimen estalinista y al horror del exterminio en los campos, para que la libertad no sea aplastada por el yugo del totalitarismo, para que el ser humano no pierda su capacidad de sentir y amar. En la literatura hay pocas novelas que hayan logrado transmitir esto con tanta intensidad. Vida y destino es una novela de guerra, una saga familiar, una novela política, una novela de amor. Es todo eso y mucho más. Vasili Grossman aspiraba quizás a cambiar el mundo con su novela, pero lo que es seguro es que Vida y destino le cambia la vida a quien se adentra en sus páginas.
Al rasgar el forro de un estuche de violonchelo, Grégoire Coblence, ebanista, descubre una partitura antigua. Intrigado por ese ajado cuadernillo que alguien decidió guardar en secreto, se lo enseña a su socio, el lutier Giancarlo Albizon. En busca de respuestas, acuden juntos a visitar a la famosa clavecinista Manig Terzian, que al momento se embarca en la interpretación de esta compleja pieza, en la que cree reconocer, emocionada, el ritmo, el arte, la fulgurante belleza de las obras del maestro al que lleva más de cuarenta años dedicando su vida. ¿Será obra de Domenico Scarlatti, el más ilustre de los compositores de clavecín? ¿Y si el napolitano no hubiera compuesto 555 sonatas, sino 556? Podría encontrarse ante un documento excepcional, una pieza inédita… Atraídos por esta posibilidad, el coleccionista belga Joris de Jonghe y el musicólogo Rodolphe Luzin-Farge deciden implicarse en la investigación de la procedencia y autenticidad del manuscrito, que desaparece en un robo. Absortos en esta partida de ajedrez a la que les arrastra el destino, en un contexto donde la verdad y la mentira, la honestidad y la simulación se entrelazan y colisionan una y otra vez, estos cinco personajes se verán forzados a cuestionar sus vivencias, sus amores, sus duelos, sus deseos y sus errores. Les esperan grandes sorpresas, pues nada es lo que parecía ser: página a página, capítulo a capítulo, asistimos a una emocionante pesquisa sobre el pasado, las pasiones humanas y el mundo de la música clásica. Ni el más perspicaz de todos ellos imagina que la partitura robada cambiará sus vidas para siempre. Tras el éxito de «El olor del bosque», Hélène Gestern regresa con una novela apasionante, una deslumbrante travesía de gran potencia narrativa, con personajes inolvidables, las disquisiciones morales propias de los mejores thrillers y bellísimas páginas sobre la capacidad de consuelo y reconciliación de la música.
Un libro conciso, demoledor, brillante y, en última instancia, sanador. Una hazaña increíble condensada en este excepcional testimonio, reportaje literario o road trip. Dos mujeres cavando, miles de huesos sin nombre, una tierra inconsolable —Bosnia-Herzegovina— y una escritora valiente y lúcida. «Las sepultureras» recoge los restos del conflicto para construir un relato fulgurante, merecedor del prestigioso Premio Jan Michalski 2022. Senem es antropóloga forense y Darija, investigadora. En Bosnia-Herzegovina, un país traumatizado por las guerras de los Balcanes, una trabaja con los muertos, la otra con los vivos. Senem se ocupa de identificar huesos humanos encontrados en fosas comunes de décadas de antigüedad, mientras que Darija visita a familias de personas desaparecidas para escuchar sus historias y recolectar su ADN. Ambas se encargan de hacer hablar a los muertos para aportar justicia, reparación y consuelo a los vivos. Cuando Taina Tervonen las conoce, ignora el alcance de las tareas que ocupan sus días. A lo largo de diez años y varios viajes, nos adentra en su intimidad, nos hace partícipes de su vertiginosa responsabilidad y el peso de sus deberes, de su compromiso y su desfallecimiento, así como de sus arrebatos de alegría. Las acompaña en su búsqueda de la verdad, nos cuenta los obstáculos que se interponen en su camino, en medio de una población marcada por el conflicto armado. En primer lugar, las trabas técnicas: complicaciones para recoger los restos de fosas comunes que en su mayor parte han sido trasladados, así como las dificultades para identificarlos. Pero también los escollos humanos: el silencio, la mentira, el trauma. Ante nosotros queda el conmovedor retrato de dos mujeres fascinantes cuya profesión se convierte en pasión, dos seres humanos humildes y excepcionales.
La melodía del violín de Lev fascinó a Helena Attlee desde la primera vez que la oyó en un concierto. Pronto averiguó que se trataba de un viejo instrumento italiano que llevaba el nombre de su antiguo propietario ruso y contaba con una rica historia. Ávida por descubrir los detalles de su origen y el resto de secretos que albergaba su delicado cuerpo de madera, Attlee se dirigió a Cremona, la cuna del violín italiano y el punto de partida de un extraordinario viaje de fin inesperado. A través de las visitas a talleres polvorientos, bosques alpinos, iglesias venecianas, lujosas cortes florentinas y remotos mercadillos rusos, El violín de Lev nos lleva del corazón de la cultura italiana a sus más lejanos confines. Una historia asombrosa de lutieres y científicos, príncipes y vagabundos, instrumentistas, compositores y viajeros, que es a la vez una conmovedora meditación sobre el poder de los objetos, de los relatos y de la música para crear culturas enteras y transformar la vida de las personas.
En este volumen, Adam Zagajewski, uno de los mayores poetas de nuestro tiempo y un ensayista y pensador de enorme envergadura, posa su clarividente y melancólica mirada en el pasado. El final de la juventud, la marcha de los seres queridos y el horizonte de la propia muerte sólo encuentran consuelo en la memoria, el refugio que brinda al poeta la oportunidad de evocar los momentos de dicha, pero también los de mayor pesar. Y es que la verdadera vida, la única con auténtico potencial poético, es la que rememoramos con franqueza, apreciando nuestros empeños pero sin olvidar la irrevocabilidad de nuestros actos.
Libros Bloomsbury es una librería de lo más singular y, quizá, también algo anticuada. Apenas ha cambiado en los últimos cien años. O, dicho de otro modo: la librería sigue igual que el día en que fue inaugurada hace un siglo por un equipo eminentemente masculino, que se ha regido siempre por cincuenta y una normas tan inamovibles como absurdas. Pero, ahora, en pleno año 1950, el mundo está cambiando, y también debe hacerlo la librería. Las pocas chicas que trabajan en ella tienen grandes planes al respecto. Vivien, soltera tras la muerte de su prometido en la guerra, Grace, casada y con dos hijos, y Evie, una de las primeras mujeres tituladas de Cambridge, se ponen manos a la obra con la voluntad de rescatar a la librería del siglo pasado y devolverle todo el esplendor que merece. Con la ayuda de Daphne du Maurier, Samuel Beckett o Sonia Blair, la viuda de George Orwell, entre muchas otras de las grandes personalidades que se pasean por Libros Bloomsbury, Vivien, Grace y Evie harán realidad sus sueños.
Pequeñas labores es una amalgama literaria singular y embriagadora que encuentra su principal fuente de inspiración en el fascinante El libro de la almohada, la obra maestra del periodo Heian escrita por la dama de la corte Sei Shōnagon. Igual que en aquel magnífico ensayo digresivo, pieza inaugural del género conocido como zuihitsu, la prosa de Galchen traspasa las fronteras de los géneros para revelarnos las pesadumbres, debilidades y cavilaciones de una escritora excepcional que atraviesa la experiencia común y al mismo tiempo extraordinaria de la maternidad con enorme perspicacia y sentido del humor. Un prodigioso gabinete de curiosidades, historias, listas y apuntes compuesto desde el asombro de la propia vivencia por una de las autoras más sensibles, talentosas y elegantes de nuestra época. «Cada bocado literario está imbuido del ingenio y el encanto únicos de Galchen». — Publishers Weekly «La proposición implícita de Galchen —que los bebés pueden ser objeto de una obra de arte seria, que podemos arrullar y pensar al mismo tiempo— resulta sorprendente, incluso radical, en un mundo donde la maternidad y el intelectualismo aún se encuentran instintivamente en desacuerdo. Puede que sea un libro pequeño, pero desde luego no es un libro menor». — NPR «No sabría cómo describir este libro, y creo que ese es parte de su encanto». —Julieta Venegas
