Literatura y Ficción
Un libro en el que se entrecruzan el arte, la literatura y la vida: la confirmación del inmenso talento de María Gainza. Una noche, durante su estancia porteña para el rodaje de su película Tetro , Francis Ford Coppola le dijo a María Gainza: «El artista viene al mundo con un carcaj que contiene un número limitado de flechas doradas. Puede lanzar todas sus flechas de joven, o lanzarlas de adulto, o incluso ya de viejo. También puede ir lanzándolas de a poco, espaciadas a lo largo de los años. Eso sería lo ideal, pero ya sabés que lo ideal es enemigo de lo bueno». Además de Coppola, en Un puñado de flechas asoman una acuarela de Cézanne sustraída de un museo de Buenos Aires, la casa de un coleccionista, un paseo por el Walden Pond de Thoreau, las enigmáticas pinturas de Bodhi Wind en piscinas californianas que aparecían en la no menos enigmática Tres mujeres de Robert Altman, los óleos del pintor catalán Nicolás Rubió en los que evocaba el pueblo francés donde pasó la guerra civil española, la vida cosmopolita y la memoria de la escultora María Simón, las andanzas del pintor Francis Hopkinson y su asistente Moon en México y un cuadro maldito de Tiziano oculto en Tzintzuntzan… A medio camino entre el ensayo y la narración, María Gainza sigue explorando nuevas formas de entender la escritura, rompiendo las barreras estancas entre los géneros. Un libro en el que se entrecruzan el arte, la literatura y la vida, y que confirma a su autora como una de las voces más estimulantes del actual panorama de las letras en lengua española.
Una historia de humanidad en medio de la guerra. El rescate de un héroe italiano: el comandante Salvatore Todaro. El 28 de septiembre de 1940 el submarino Cappellini de la armada fascista italiana partió del puerto de La Spezia con rumbo al Atlántico, vía Gibraltar. Al mando estaba el veterano comandante Salvatore Todaro, un hombre que llevaba el pecho cubierto con una coraza de acero debido a viejas heridas de combate. Durante su misión, avistaron un buque belga, el Kabalo . Se produjo un combate naval y el submarino hundió al barco enemigo. Pasado un rato, vieron aparecer a varios tripulantes sobrevivientes. Pese a que el almirante alemán Dönitz ordenó explícitamente que no se los rescatase, Todaro decidió contravenir a sus superiores y primar, por encima del reglamento militar, la ley del mar, que dice que hay que rescatar a los náufragos. Su gesto lo convierte en un héroe que conecta el pasado con nuestro presente de pateras rescatadas en alta mar por barcos que, con demasiada frecuencia, las autoridades no quieren dejar desembarcar en sus puertos. Este paralelismo fue lo que llevó a Sandro Veronesi a aceptar la petición del cineasta Edoardo De Angelis de trabajar con él en el guion de su próxima película, sobre la figura de Todaro. En paralelo, escribieron a cuatro manos una versión novelística, construida mediante una sucesión de voces que relatan el noble gesto del comandante. La narración resultante puede leerse, en el contexto de la crisis migratoria que azota las aguas del Mediterráneo —y la consecuente oleada de xenofobia que Veronesi denuncia en la introducción—, como una reivindicación de los valores humanos que deben imponerse ante la barbarie, así como una celebración de la figura de Todaro, injustamente olvidada en las páginas de nuestra historia.
Efervescencia y nostalgia: una novela sobre la amistad en un mundo abocado al colapso. Rita vive en la Colonia, en lo alto de una montaña donde hombres cansados vacían una mina que se agota. Desde allí, contempla el pueblo hundido en el valle, y los bosques que, de repente, empiezan a arder. Líton, que creció en la ciudad, apaga los fuegos con los demás chicos del Servicio. Esta novela sigue la historia de los dos amigos: la infancia en contextos opuestos, el descubrimiento del deseo, sus amores con Fèlix y René –y la nostalgia de un futuro que ya no será–. Juntos viven la emancipación y la efervescencia festiva de la veintena, pero también las servidumbres de la familia y de una época marcada por la extinción: ¿cómo será el zumbido de una abeja? En un mundo que se dirige al colapso, donde la vida no se puede vivir, Rita y Líton convierten la amistad en una conjura para pensar un universo habitable. Pol Guasch ha escrito un libro en el que cada dosis de dolor tiene su reverso fulgurante, y cada desenlace augura un nuevo comienzo. Desordenada como la memoria, oscura y luminosa al mismo tiempo, En las manos, el paraíso quema es melancólica como solo puede serlo asistir al fundido a negro de la juventud del mundo.
Una novela sobre la responsabilidad de nuestros padres en los hechos trágicos de la historia reciente. Trece años atrás, Patricio Pron decidió contar por fin una historia que había intentado olvidar por todos los medios: la de cómo la enfermedad de su padre lo obligó a regresar a su ciudad natal –un osario, en su expresión– y de qué manera ese retorno lo confrontó no sólo con un lugar que en nada se asemejaba al que había dejado, sino también con el pasado trágico de su país y de su familia. ¿Por qué había querido desterrarlo de su memoria? ¿De qué huía? ¿No era precisamente esa huida la que lo había convertido en escritor? A partir de conversaciones en los pasillos del hospital, de fotografías familiares y de la investigación de un asesinato realizada por su padre; de filmes, artículos de prensa, sueños y recuerdos involuntarios de una intensidad devastadora, Pron reunió las piezas de un puzle en el que sus padres y él ocupaban los extremos de una historia de agitación política, violencia estatal, desapariciones y deudas. De ellas surgió un relato sobre la memoria, la verdad, la compasión y la justicia que resuena poderosamente en tiempos como los nuestros, de negación y olvido. Poco después de su publicación, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia ya era el libro más importante de su autor, había sido traducido a diez idiomas, editado en veinticinco países y aclamado por la crítica. Pero había más para decir, y esta extraordinaria novela sobre los lazos que se tejen entre generaciones es publicada ahora en una nueva versión, corregida y ampliada, que ofrece, además, medio centenar de fotografías nunca antes exhibidas y un nuevo epílogo.
Un inquietante thriller psicológico: una relación entre terapeuta y paciente deriva en una peligrosa obsesión. Jody Goodman es una joven cineasta que acaba de mudarse de California a Nueva York. Insegura y angustiada, decide acudir a una terapeuta en busca de equilibrio. Inicia sus sesiones con Claire Roth, madura, casada y con dos hijos. Una mujer con una vida estable, pero carcomida por una obsesión, un tormento, una culpa que rebrota al iniciar su relación profesional con Jody. En sus años de estudiante universitaria, Claire se quedó embarazada de un profesor y decidió dar en adopción a la hija que tuvo. Ahora, confrontada con su nueva paciente, empieza a darle vueltas a la idea de que Jody podría ser esa hija a la que abandonó. Por su edad, su condición de adoptada y el lugar de donde viene, podría ser así. Y de este modo, la relación entre terapeuta y paciente va mutando hacia otro terreno, cada vez más inquietante y peligroso… En esta novela temprana, un tenso thriller psicológico, A. M. Homes despliega ya todo el poderío de su talento de narradora armada con un afilado bisturí.
Una feroz sátira política, el retrato despiadado de los poderosos que amenazan la democracia americana. Noviembre de 2008: Barack Obama gana las elecciones. Entre los republicanos cunde el desánimo e incluso la inquietud ante la deriva que puede tomar el país. Algunos de los millonarios donantes del partido están tan alarmados que deciden tomar cartas en el asunto y actuar. Uno de ellos, el Pez Gordo, con residencia en Palm Springs, se pone al frente de una potencial conspiración, para lo cual convoca a varios colegas con grandes fortunas y a algún viejo amigo con contactos de muy alto nivel en Washington. A las reuniones se incorporan también un juez y hasta un general de pasado y presente algo difuso. Y mientras estos patriotas preocupadísimos por su país (y también por sus bolsillos) urden maquinaciones para manipular a la opinión pública y, llegado el momento, actuar contra el gobierno salido de las urnas, en el frente familiar al Pez Gordo todo se le desmorona. Su mujer Charlotte tiene un serio problema de alcoholismo y soledad, que acaba estallando. Y su hija adolescente Meghan, que está terminando sus estudios de secundaria en un elitista colegio privado y preparándose para entrar en la universidad, empieza a cuestionarse si las cosas son como se las han contado… Sátira demoledora de la América contemporánea y de las derivas conspirativas y conspiranoicas del ala más derechista del Partido Republicano, la nueva novela de A. M. Homes proyecta una mirada inclemente y desternillante sobre las paranoias y patologías de la sociedad estadounidense contemporánea. Un cuento cruel, una fábula perversa, una novela divertidísima, delirante e inquietante, dado que −como tantas veces sucede− la realidad amenaza con superar al arte.
Un febril y hermoso intento de capturar el ardor y la pasión de un amor de verano. Grady McNeil tiene diecisiete años y ha conseguido convencer a sus padres para que la dejen sola en el piso de Central Park mientras ellos hacen un crucero de verano. Nadie se explica por qué la jovencita desdeña las delicias de Europa por el ardiente verano de Nueva York. Pero Grady tiene un secreto: está enamorada. Y el suyo es un amor que deberá saltar barreras muy poderosas. Porque Grady, que definitivamente ha nacido en lo más alto de la escala social, se ha enamorado de Clyde Manzer, un jovencito de veintitrés años que trabaja en el parking donde ella guarda su coche. Y Clyde es judío, veterano de guerra –estamos en la década de 1940, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial– y de clase media baja, muy baja. Y a medida que avanza el verano, y crece el esplendor de los cuerpos, lo que empezó como un amorío de vacaciones se irá volviendo más serio, más turbio, más equívoco… En 1966 Truman Capote, tras el éxito de A sangre fría , se mudó y abandonó una caja con papeles y viejas fotografías que el portero del edificio rescató de la calle y guardó. En 2004, el contenido de esa caja fue subastado en Sotheby’s. Y allí estaba el manuscrito de este Crucero de verano , la novela que Capote había comenzado a escribir en 1943, en la que siguió trabajando ocasionalmente durante años, y que luego abandonó.
Una investigación rabiosamente contemporánea sobre los orígenes del cristianismo. Hace ya tiempo que Emmanuel Carrère ha acostumbrado a sus lectores a esperar de él lo inesperado, y en esta obra monumental, casi diríamos épica y sin duda radical, aborda nada menos que la fe y los orígenes del cristianismo. En sus páginas se entrecruzan dos tramas, dos tiempos: la propia vivencia del autor, que abraza la fe en un momento de crisis personal marcado por una compleja relación amorosa y el abuso del alcohol, y la historia de Pablo el Converso y de Lucas el Evangelista. Dos historias entrelazadas sobre la fe en las que se suceden abundantes personajes, episodios y reflexiones. Lo que a Carrère le interesa del cristianismo es su mensaje de transgresión de lo establecido y la desmesura de la fe. Y este libro provocador y deslumbrante es una indagación rabiosamente contemporánea sobre el cristianismo que nos habla de la perplejidad, el dogma, la duda, la redención y la construcción de una fe con mensajes rupturistas y extraños rituales.
El escandaloso libro en el que Capote describió la vida y costumbres de la jet set americana. El protagonista de la novela –ingenioso, encantador, bisexual, absolutamente amoral– logró escaparse de un orfanato a los trece años, aprendió el oficio de masajista y se las ingenió para convertirse en un pícaro moderno y codearse con los ricos y los famosos, desempeñando unas veces el papel de confidente, otras el de bufón, y, para los lectores de esta novela, el de divertidísimo cronista de las disparatadas vidas de la jet-set . Este libro es, en buena parte, un roman à clef , y, a veces, ni siquiera necesita claves, pues por sus páginas desfilan –junto a retratos tenuemente disfrazados de escritores como Tennessee Williams, actrices como Greta Garbo, millonarios como Niarchos– personajes reales, como las inefables Mrs. Matthau y Mrs. Cooper, cuyos diálogos sobre la vida y costumbres (preferentemente sexuales) de otros miembros de la alta sociedad están reproducidos con cruel fidelidad. Esta novela inacabada y póstuma es «un ataque venenoso de Truman Capote contra el mundo que le había convertido en objeto de adoración» (Lise Friedman, Vogue ).
Publicadas entre 1957 y 1958, las tres novelas aquí reunidas convirtieron a Jack Kerouac en el portavoz de la generación beat, en un icono cultural norteamericano y, con el tiempo, en un clásico de la literatura del siglo XX. Son tres variaciones sobre un tema, el del viaje iniciático físico o espiritual, y retratan también el desasosiego de los jóvenes inquietos en una América donde muchas cosas empezaban a cambiar. Son tres narraciones autobiográficas en las que el escritor plasma sus experiencias vitales a través de tres protagonistas diferentes, y en ellas aparecen también, convertidos en personajes fácilmente identificables, otros beats legendarios. En el camino es un manifiesto de la juventud desarraigada y rebelde, y la gran celebración literaria del viaje como búsqueda y huida. Kerouac se transmuta en Sal Paradise, pero el verdadero protagonista es Dean Moriarty, retrato magistral del mítico Neal Cassady, el beat en estado puro. Y también están presentes Allen Ginsberg y William S. Burroughs, entre una sucesión de viajes Nueva York, Nueva Orleans, San Francisco, Chicago…, jazz, alcohol, sexo y marihuana. Los subterráneos está ambientada en San Francisco y retrata a un escritor que vive una intensa historia de amor con una muchacha negra, mientras que en Los Vagabundos del Dharma el viaje es espiritual, a través del descubrimiento del budismo. El protagonista está inspirado en Gary Snyder, y también aparecen retratados Ginsberg y Ferlinghetti. Con su escritura sincopada y visceral, este Charlie Parker de la literatura que fue Kerouac forja en estos tres libros el mito de la imprescindible generación beat, cuyo legado e influencia siguen muy vivos. «El estilo de vida y las actitudes de la generación beat fueron esencialmente experimentos primigenios que condujeron a la revolución cultural de los sesenta, y está clarísimo que, de entre la escasa literatura que ha producido la contracultura, ninguna obra es tan vibrante, contundente y original como la de Kerouac» (Rolling Stone).
Para la sociedad biempensante norteamericana de los años cincuenta del pasado siglo los beats eran un grupo de jóvenes antisociales, de bichos raros. Y, dentro de este grupo, William S. Burroughs siempre fue el bicho más raro. Procedía de una familia acomodada, vestía con traje y corbata, tenía más pinta de empleado de banca que de rebelde e incluso de joven ya parecía un señor mayor. Pero este aspecto recatado no era más que una fachada, porque Burroughs fue el más radical de los beats, el que más se asomó al abismo. Mientras los demás consumían alcohol y marihuana, él se sumergió en el submundo de la heroína y experimentó con los alucinógenos, que sólo en las décadas posteriores se popularizarían entre hippies y psicodélicos. Este volumen reúne las tres novelas fundamentales de William S. Burroughs. Yonqui, su primera incursión en el tema de la adicción, es un retrato visceral del universo de la heroína. El almuerzo desnudo insiste en el tema, pero da un radical paso de gigante y se adentra en la vivencia interior de la adicción, en un mundo entre la realidad y la pesadilla donde reina la subversión, el sexo adquiere proporciones de orgía demoledora y la literatura deviene experimentación, alucinación, delirio. Y es que ya lo decía el autor al final de Yonqui: «Colocarse es ver las cosas desde un ángulo especial.» En Queer también aparece la droga aquí la búsqueda casi épica de la ayahuasca, pero el eje es el sexo y la homosexualidad se convierte en liberadora transgresión. «Burroughs es también un auténtico poeta. Una página de su prosa es tan densa en imágenes como cualquiera de Saint-John Perse o Rimbaud» (Allen Ginsberg). «Burroughs es el único escritor norteamericano actual que posiblemente esté poseído por el genio» (Norman Mailer). «Al describir la adicción como un modo de vida, Burroughs convierte la aguja hipodérmica en un microscopio, a través del cual puede examinar el alma del ser humano bajo el capitalismo del siglo XX» (Will Self).
El cuarteto de novelas protagonizadas por Arturo Bandini álter ego de John Fante es una de las cumbres de la literatura norteamericana. Su creación no fue un camino de rosas: el primer título, escrito en 1936, fue rechazado y permaneció inédito hasta que la viuda del autor lo recuperó póstumamente; el segundo y el tercero, publicados en 1938 y 1939, pasaron entonces sin pena ni gloria; el último se lo dictó a su esposa, ya anciano y ciego, y apareció un año antes de su muerte. En medio, el redescubrimiento de Fante gracias a un rendido admirador que le recomendó a su editor que lo rescatase del olvido: Charles Bukowski. El antihéroe Bandini lo reconocemos durante su infancia y adolescencia en el Colorado de la Gran Depresión, hijo de una familia de emigrantes italianos pobres; lo reencontramos en Los Ángeles, con dieciocho años, haciendo trabajos mal pagados y soñando con ser un escritor. Un sueño por el que lucha entre penurias económicas mientras trabaja como guionista en Hollywood y vive experiencias sexuales y amoríos: con una prostituta, con una camarera mexicana, con su casera, que podría ser su madre.
Tres turbadoras obras maestras de la novela de no ficción. Un hito de la literatura francesa del siglo XXI. Con los libros que aquí se incluyen Emmanuel Carrère dio un paso de gigante en una carrera que ya había destacado por su singularidad, osadía y radicalidad. El autor exploró en ellos la novela de no ficción, y el resultado fueron tres obras maestras de una potencia inigualable. El adversario , que ha sido comparado con A sangre fría de Capote, es un perturbador descenso a las zonas más sombrías del alma humana que parte de un hecho real: un hombre asesinó a su mujer, sus hijos y sus padres. ¿Por qué? Porque era un impostor que se sentía incapaz de afrontar el inminente desmoronamiento de su mundo de mentiras: le había hecho creer a su familia que era médico cuando en realidad pasaba el tiempo en parkings de autopista o paseando por el bosque. Una novela rusa es una indagación en la vida de uno de los abuelos del autor, probablemente ejecutado por colaborar con los nazis, cuya búsqueda se entreteje con otros secretos, fantasmas y deseos. De vidas ajenas, por su parte, aborda la pérdida de los seres queridos, entrecruzando las consecuencias de un tsunami en Sri Lanka y la devastación de un cáncer. Carrère se atreve como pocos a sondear las posibilidades de la palabra para desvelar las entrañas del ser humano. La suya es una literatura escrita sin red y que no teme internarse en la oscuridad.
¿El más estimulante novelista europeo en activo? ¿Un provocador profesional? ¿Un moralista disfrazado de pornógrafo? ¿Un farsante camuflado de nihilista? ¿Un genio incómodo? ¿Un escritor rabiosamente lúcido, virulento y sardónico? ¿Un fustigador inclemente de la sociedad occidental? Lo que está claro es que Michel Houellebecq no deja a nadie indiferente. El lector encontrará aquí reunidas sus tres primeras novelas, que lo lanzaron al estrellato literario y lo situaron en el centro de la polémica, donde sigue instalado. Las tres están protagonizadas por seres desnortados y resentidos, náufragos aletargados de la sociedad de consumo. El personaje central de Ampliación del campo de batalla es un ingeniero informático depresivo que lleva dos años de castidad; Las partículas elementales confronta a dos hermanastros cuarentones: una suerte de monje científico que ha renunciado a la sexualidad y un profesor de literatura consumidor compulsivo de pornografía; Plataforma, por su parte, está protagonizada por un funcionario parisino apocado y apático, que se va de vacaciones a un paraíso del turismo sexual y acaba montando un negocio relacionado con el asunto mientras busca el amor puro… Tres visiones –o mejor autopsias– feroces y sarcásticas de la decadencia de Occidente.
En la gran casa de campo de la familia Tallis, la madre se ha encerrado en su habitación con migraña, y el señor Tallis, un importante funcionario, está, como casi siempre, en Londres. Briony, la hija menor, de trece años, desesperada por ser adulta y ya herida por la literatura, ha escrito una obra de teatro para agasajar a su hermano Leon, que ha terminado sus exámenes en la universidad y hoy vuelve a casa con un amigo. Cecilia, la mayor de los Tallis, también ha regresado hace unos días de Cambridge, donde no ha obtenido las altas notas que esperaba. Quien sí lo ha hecho, en cambio, es Robbie Turner, el brillante hijo de la criada de los Tallis y protegido de la familia, que paga sus estudios. Es el día más caluroso del verano de 1935, y las vidas de los habitantes de la mansión parecen deslizarse con apacible elegancia. Pero si el lector ha aguzado el oído ya habrá percibido unas sutiles notas disonantes, y comienza a esperar el instante en que el gusano que habita en la deliciosa manzana asome la cabeza. ¿Por dónde lo hará? Hay una curiosa tensión entre Cecilia y Robbie. Y otra situación potencialmente peligrosa: la hermana de la señora Tallis ha abandonado a su marido, se ha marchado a París con otro hombre y ha enviado a su hija Lola, una nínfula quinceañera, sabia y seductora, a casa de sus tíos. Y la ferozmente imaginativa Briony ve a Cecilia que sale empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie la mira…
Una obra maestra, originalísima, desconcertante y diabólicamente divertida, repleta de alambicada ironía y mortífero humor. Nos hallamos ante una obra maestra, un «tour de force», una novela originalísima, desconcertante y diabólicamente divertida, que figura entre las preferidas de su propio autor y en la que refulge, de forma inigualable, su alambicada ironía y su mortífero humor. «Pálido fuego» se presenta como la edición póstuma de un largo poema escrito por John Shade, gloria de las letras norteamericanas, poco antes de ser asesinado. En efecto, la novela consta del susodicho poema, más un prólogo, un voluminosísimo corpus de notas y un índice comentado del editor, el profesor Charles Kinbote. A través de sus prolijos y entrometidos comentarios sobre el poema, sobre su amistad con Shade los meses anteriores a su muerte, y sobre el lejano reino de Zembla, que tan precipitadamente tuvo que abandonar, Kinbote va trazando un hilarante autorretrato, en el que acaba por delatarse como un individuo intolerante y altivo, excéntrico y perverso, un auténtico y peligroso chiflado. En este sentido, podría decirse que «Pálido fuego» es también una novela de intriga, en la que al lector se le invita a tomar el papel de detective.
El narrador de esta historia, un joven pintor madrileño de familia acomodada y afiliado al Partido Comunista, rememora, a modo de urgente confesión que posiblemente se deba a sí mismo, y en la que a ratos parece justificarse, los pasos que le han llevado al último trayecto de su relación con Michel. Michel, el hombre maduro, de cincuenta y tantos, obrero especializado, con la solidez de un cuerpo de campesino normando; el hombre que lo acogió en su casa, en su cama, en su vida cuando el joven pintor se quedó sin techo en París; Michel, cuya entrega sin fisuras le devolvió el orgullo y lo libró del desamparo, hoy agoniza en el hospital de Saint-Louis, atrapado por la plaga, la enfermedad temida y vergonzante. En el principio fueron los días felices, los paseos por las calles de París, las copas en el café-tabac mientras duraba el sueldo, el alcohol y el deseo, el placer de amarse sin más ambición que la de saberse amados. Pero, pronto, los lienzos arrinconados en el modesto apartamento de Michel le señalan al joven que sus aspiraciones están muy lejos de esa habitación sin luz, de una relación de patio trasero que comienza a quebrarse a la vez que se acentúan los efectos de las procedencias desiguales, las diferencias de clase, de edad y de formación, pese a la firme convicción de Michel de anteponer a todo un amor indestructible y eterno… aunque también posesivo y asfixiante. Rafael Chirbes dio por terminada Paris-Austerlitz en mayo de 2015, meses antes de su fallecimiento, tras veinte años de escritura abandonada y retomada intermitentemente. A ese riguroso y exigente empeño debemos una historia que indaga en las razones del corazón, tan espurias en ocasiones como irrenunciables, sin asumir como cierta la naturaleza consoladora del amor o su fuerza redentora, enfrentándose con valentía a la posibilidad de que, aunque nos pese, el amor no lo venza todo.
Este libro de relatos puede leerse como una novela, o como once breves novelas archivadas en la carpeta Mis documentos. A veces parece que hablara un mismo personaje, trasunto del autor, que recuerda sus desventuras como estudiante y como profesor, o que registra su malhumorado intento de superar el tabaquismo. Pero la ilusión de una vida propia, fomentada por la famosa carpeta de Windows, se rompe pronto: los documentos de uno son, en el fondo, los documentos de todos, parece decirnos Zambra, en especial si se habita un país que necesita indagar en el pasado. Con el fino sentido de la ironía y la precisión que ya le conocemos, con humor y melancolía, con espíritu paródico, con aliento lírico y a veces con rabia, Alejandro Zambra traza la anodina existencia de unos hombres que se repliegan en una idea antigua de la masculinidad, o el tránsito de unos seres pendulares que apuestan sus últimas fichas al amor. La incesante búsqueda del padre, la obsolescencia de objetos y de sentimientos que parecían eternos, el desencanto de los jóvenes de la transición, la impostura como única forma de arraigo y la legitimidad del dolor son algunos de los temas que cruzan este libro. Mis documentos muestra a un autor que consolida y proyecta hacia lugares nuevos su personal estilo. La presente reedición viene acompañada de dos textos, del crítico británico James Wood y la escritora chilena Alejandra Costamagna, que sirven como testimonio de la aceptación crecientemente entusiasta que ha cosechado la trayectoria de Alejandro Zambra por parte de la crítica internacional y de la admiración que suscita entre sus colegas una carrera merecedora de premios muy destacados.
Pnin está considerada como «la más deliciosa de las novelas de Nabokov» (G. M. Hyde), «la más inmediatamente atractiva» (Laurie Clancy) y, posiblemente, la más divertida de toda su obra, tan rebosante de humor. Su protagonista es el profesor Pnin, un ruso de la emigración que se gana la vida dando clases a media docena escasa de alumnos desganados que acuden a su aula como quien va a ver una película de Buster Keaton. Pero los verdaderos enemigos del inefable e infeliz Pnin son los extraños artilugios de la modernidad: coches, electrodomésticos y demás máquinas que, al menos a él, no le facilitan precisamente la vida. Y también los mezquinos intereses y la mediocridad de sus colegas, una pandilla de ambiciosos profesorzuelos que ponen a prueba su infinita paciencia. O los psiquiatras entre los que se mueve la que fue su esposa, una mujer que nunca le amó pero de la que él sigue imperturbable y conmovedoramente enamorado. De modo que, al final, el ridiculizado Pnin acaba emergiendo como una figura casi heroica, un ser civilizado en medio de la incivilización industrial, el único que todavía conserva un resto de dignidad humana. Nabokov satiriza aquí un mundo que a él, como emigrado, le tocó sufrir, y pocas veces se le nota tan desenvuelto, tan feliz en el acto mismo de escribir, tan capaz de transmitir el placer que, a pesar de los pesares, le daba el simple hecho de estar vivo.
Rob Fleming está a punto de cumplir treinta y seis años y tiene una tienda de discos antiguos en el norte de Londres; una tienda entre cutre y chic donde sólo vende la música que le gusta a él. Y nada más que vinilos, claro está, aunque su negocio, destinado a un público de serios coleccionistas de frivolidades, esté siempre al borde de la bancarrota. Y ahora, además, Laura, su última y fantástica novia, le ha dejado. ¿Será porque Rob parece empeñado en prolongar su adolescencia hasta la decrepitud o, como piensa él, porque su colección de discos y la de Laura eran incompatibles? Para consolarse, Rob se refugia en la compañía de Barry y Dick, sus inefables cómplices en la tienda, y juntos hacen innumerables y muy masculinas listas de los top del pop: las cinco mejores películas (que siempre incluyen Reservoir Dogs), los cinco mejores episodios de «Cheers» y las cinco mejores canciones de Elvis Costello… Y también comienza a salir con Marie, una cantante americana. Pareciera que por fin va a cumplir uno de sus sueños, tener una novia contratada por una discográfica, hasta que reaparece Laura. Y aunque Rob creyera al principio –o fingiera creer– que esta ruptura sentimental no estaba entre las más cruentas de su vida, que Laura no era digna de figurar en la lista de las cinco principales que le habían roto el corazón, muy pronto comenzará a hacerse preguntas, preguntas muy arduas, y las listas de los top del pop no bastarán para darles respuesta: preguntas sobre la familia, la monogamia, el amor y el desamor, la madurez. ¿Será que por fin va a descubrir que también hay vida, y música, después de la adolescencia?
Una apasionante historia que cambió la teoría de los números en plena devastación a causa de la Primera Guerra Mundial. Una mañana de enero de 1913, G. H. Hardy de treinta y siete años, excéntrico y carismático, y considerado ya uno de los más grandes matemáticos británicos de su tiempo recibe un sobre misterioso con abundantes sellos indios. Dentro encuentra una carta un tanto incoherente de un humilde contable de Madrás, Srinivasa Ramanujan, que afirma estar muy cerca de encontrar la solución de uno de los más importantes y nunca resueltos problemas matemáticos de la época. Algunos colegas de Hardy en Cambridge piensan que eso es un cuento chino y no hacen caso de la misiva, pero él está cada vez más convencido de que Srinivasa Ramanujan merece ser tomado en serio. Y con la ayuda de su asistente Littlewood y del joven profesor Neville y su esposa Alice, que irán muy pronto a Madrás, Hardy decide averiguar todo lo que pueda sobre el misterioso Ramanujan, y hasta se propone convencerlo de que vaya a Cambridge. Esa decisión cambiará no sólo su propia vida y la de sus amigos, sino también la historia de la ciencia. El contable hindú está basada en la historia verdadera de la extraña y finalmente trágica relación entre un admirado matemático británico y un genio autodidacta y desconocido; una historia donde tuvieron un papel intelectuales como D. H. Lawrence, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein. David Leavitt explora un periodo fascinante de la historia y la cultura en una novela apasionante, sutil y llena de matices acerca de la fragilidad de las relaciones humanas y nuestra necesidad de encontrar un orden en el mundo. «Diestramente imbricado, rigurosamente investigado y sinuosamente escrito, contribuye a caminar por lo que en mi opinión ya es una senda: el subgénero de la biografía ficticia, integrado por David Lodge, Julian Barnes, Markovits…» (Ángeles López, La Vanguardia). «Una gran altura narrativa» (Toni Montesinos, La Razón).
«La primera vez la coge tan desprevenida que se sobresalta al verlo.» El encuentro se produce en un parque. Ella es Casi, una adolescente de «casi» catorce años; él, el Viejo, tiene muchos más. El primer contacto es casual, pero volverán a verse en más ocasiones. Ella huye de las imposiciones de la escuela y tiene dificultades para relacionarse. A él le gusta contemplar los pájaros y escuchar a Nina Simone, no trabaja y arrastra un pasado problemático. Estos dos personajes escurridizos y heridos establecerán una relación impropia, intolerable, sospechosa, que provocará incomprensión y rechazo y en la que no necesariamente coincide lo que sucede, lo que se cuenta que sucede y lo que se interpreta que sucede. Una historia elusiva, obsesiva, inquietante y hasta incómoda, pero al mismo tiempo extrañamente magnética, en la que palpitan el tabú, el miedo al salto al vacío de la vida adulta y la dificultad de ajustarse a las convenciones sociales… La ambiciosa carrera literaria de Sara Mesa da un nuevo paso adelante con esta novela sobre dos seres desarraigados cuyos destinos se entrecruzan en un parque, una defensa de la inadaptación y la diferencia. «Los lectores nos sentimos atrapados por esta fascinante escritura, que es, a un mismo tiempo, oscura y luminosa» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia). «Mesa escribe en una prosa libre de lugares comunes, pulida y precisa» (Martín Schifino, Letras Libres).
Hace muchos años, en medio de algún océano, una fragata de la marina francesa naufragó. 147 hombres intentaron salvarse subiendo a una enorme balsa y confiándose al mar. Un formidable escenario en el que se mostraron la peor de las crueldades y la más dulce de las piedades. Hace muchos años, a orillas de algún océano, llegó un hombre. Lo había llevado hasta allí una promesa. La posada donde se alojó se llamaba Almayer. Siete habitaciones. Todos estaban allí buscando algo, en equilibrio sobre el océano… Este libro puede leerse como una historia de suspense, como un poema en prosa, un conte philosophique, una novela de aventuras. En cualquier caso, domina la alegría furiosa de contar historias a través de una escritura y una técnica narrativa sin modelos ni antecedentes ni maestros.
Michel, parisino, funcionario, cuarentón, apocado y apático, incapaz de experimentar ninguna emoción, parte de vacaciones a Tailandia para olvidarse de todo y sumergirse en un paraíso de placer en el oasis del turismo sexual. Allí conoce a Valérie, directiva de «Nouvelles Frontières» y con ella decide crear una red mundial de colonias turísticas en las que el sexo se practique libremente, los deseos estén en venta y la prostitución sea legal. Pero tras el éxito inicial la tragedia se precipita, motivada por integristas de toda laya… Una novela que ha conmocionado a Francia por su provocadora visión del cinismo erótico de la sociedad de consumo
Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; por último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido. Son historias de los tiempos del silencio, cuando daba miedo que alguien supiera que sabías. Cuatro historias, sutilmente engarzadas entre sí, contadas desde el mismo lenguaje pero con los estilos propios de narradores distintos que van perfilando la verdadera protagonista de esta narración: la derrota.
Manuel Roca y sus dos hijos viven en una vieja granja aislada. Un día, un Mercedes con cuatro hombres dentro sube por el camino que lleva a la casa. Algo tan terrible como indescriptible está a punto de suceder, algo que cambiará la vida de todos de manera irremediable, sobre todo la vida de la pequeña Nina. Una historia que hurga en las profundidades del alma humana. Los protagonistas son víctimas de una guerra infinita que despierta las pasiones y los instintos más escondidos. La espiral de odio que engulle a los personajes sólo parece disolverse gracias a la decisión de Nina, quien sabrá dar sentido y futuro al dolor mayor…
A Tochtli le gustan los sombreros, los diccionarios, los samuráis, las guillotinas y los franceses. Pero Tochtli es un niño y ahora lo que quiere es un nuevo animal para su zoológico privado: un hipopótamo enano de Liberia. Su padre, Yolcaut, un narcotraficante en la cúspide del poder, está dispuesto a cumplir todos sus caprichos. No importa que se trate de un animal exótico en peligro de extinción. Porque Yolcaut siempre puede. Tochtli vive en un palacio. Una madriguera recubierta de oro en la que convive con trece o quizá catorce personas: matones, meretrices, dealers, sirvientes y algún político corrupto. Y además está Mazatzin, su profesor particular, para quien el mundo es un lugar lleno de injusticias donde los imperialistas tienen la culpa de todo. Fiesta en la madriguera, una excelente y más que prometedora primera novela, es la crónica de un viaje delirante para cumplir un capricho. Cabezas cortadas, ríos de sangre, restos humanos, montañas de cadáveres. La madriguera está en México y ya se sabe: México a veces es un país magnífico y a veces es un país nefasto. Las cosas son así. La vida, al fin y al cabo, es un juego y una fiesta.
Ana le cuenta a su hijo fragmentos de una vida de pequeñas miserias con las que se han tejido las relaciones personales y familiares. El autor renuncia a narrar los grandes acontecimientos históricos para poner su foco de atención en lo íntimo y cotidiano, en las vidas de unos personajes heridos por la traición y la deslealtad. La buena letra se convierte en deudora de la concepción balzaquiana según la cual la novela es la historia privada de las naciones y descubre los mecanismos que funcionan como silencioso motor de la historia, en cuyo devenir toda generación se levanta sobre las cenizas de otra y cada vez que el poder cambia de manos lo hace bajo el signo de la traición y de un sufrimiento que, siendo inútil, es también una forma descarnada de lucidez.
Julian Barnes nos regala un fascinante fresco de la Belle Époque a través de un personaje inmortalizado en un retrato de Sargent. En 1885, tres franceses llegaron a Londres para «hacer adquisiciones intelectuales y decorativas». Eran un príncipe, un conde y un plebeyo. Este último, de origen provinciano y apellido italiano, se llamaba Samuel Jean Pozzi. Era un dandi, un seductor que tuvo innumerables amantes, un hombre culto y liberal que tradujo al francés a Darwin, un pionero de la ginecología y también un cirujano. Su elegante figura fue inmortalizada por el gran pintor John Singer Sargent en un célebre retrato en el que posa ataviado con una bata roja. Julian Barnes indaga sobre este fascinante personaje y acaba trazando un sugestivo retrato cultural, social y político de la Belle Époque. Por las páginas de este libro desfilan Oscar Wilde y Sara Bernhardt, Huysmans, D’Aurevilly, Léon Daudet, Edmond de Goncourt, Proust, Zola, Whistler, Henry James, Beau Brummell, Swinburne, Ruskin, Pushkin, Baudelaire, Flaubert…, y aparecen los duelos, la comuna, los avances de la ciencia, el coleccionismo, el dandismo, el caso Dreyfus, las concepciones de la época sobre la mujer y la homosexualidad… El resultado es una aproximación deslumbrante a un tiempo y a un hombre que lo representó y que murió en 1918, pero no en el campo de batalla —fue cirujano militar— sino víctima de una venganza…
Ronda nocturna nos cuenta la vida de cuatro jóvenes londinenses durante el Blitz y la dura posguerra: el atribulado Duncan, su insatisfecha hermana Viv, la compañera de trabajo de ésta, Helen, fatalmente enamorada, y la ex enfermera Kay, siempre en busca de un nuevo amor. La acción se sitúa en 1947, 1944 y 1941: retrocediendo en el tiempo iremos descubriendo exactamente en qué medida afectó la experiencia de la guerra a estos personajes y se irá revelando la verdadera naturaleza de sus comportamientos actuales, así como la dimensión del laberinto sentimental en el que están atrapados y las inesperadas relaciones existentes entre ellos. Además de ser una conmovedora historia de amor y traición en tiempos de guerra, en Ronda nocturna, la mejor novela de Sarah Waters, se retratan los sueños rotos de toda una generación y se diseccionan las costumbres y la moral de la sociedad británica de posguerra.
En los Juegos Interaliados de Berlín, en 1946, al ver detrás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desmañado, todo el mundo se ríe. Pero después, cuando en los cinco mil metros acelera sin parar y cruza la meta en solitario, los espectadores estallan en un clamor. El nombre de ese chico que siempre sonríe: Emil Zátopek. En pocos años y dos Olimpiadas, Emil se convierte en invencible. Nadie puede pararlo: ni siquiera el régimen checoslovaco, que le espía, limita sus traslados y distorsiona sus declaraciones. Emil corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destierran porque ha apoyado a Dubcek. Ni siquiera Moscú puede pararlo. La nueva novela de Echenoz atraviesa cuarenta años de un destino excepcional y sin embargo misteriosamente parecido al nuestro. Y nos regala una escritura encrespada de esa impagable ironía que para Echenoz es sólo un pudoroso afecto.
Situada en la posguerra española, ésta es la historia de Kus-Kús, un niño de la alta burguesía del norte, una especie de gnomo que se inserta peligrosamente en el mundo de los adultos; de su extravagante tía Eugenia; de Julián, un criado con «pasado» y un glamour equívoco; de Miss Adelaida Hart, admirable institutriz inglesa; de la abuela Mercedes y de su acompañante y amiga María del Carmen Villacantero; de Manolo, el mozo de la tienda de ultramarinos La Cubana, acreditado semental y asiduo visitante de la tía Eugenia. Una magnífica e insólita novela, escrita con un personalísimo manejo de la ironía y el humor, y una combinación de lenguaje culto y cotidiano que situó a Álvaro Pombo ?un francotirador, un outsider, una voz propia? en primera línea de la narrativa española contemporánea después de ganar el I Premio Herralde de Novela. Situada en la posguerra española, ésta es la historia de Kus-Kús, un niño de la alta burguesía del norte, una especie de gnomo que se inserta peligrosamente en el mundo de los adultos; de su extravagante tía Eugenia; de Julián, un criado con «pasado» y un glamour equívoco; de Miss Adelaida Hart, admirable institutriz inglesa; de la abuela Mercedes y de su acompañante y amiga María del Carmen Villacantero; de Manolo, el mozo de la tienda de ultramarinos La Cubana, acreditado semental y asiduo visitante de la tía Eugenia. Una magnífica e insólita novela, escrita con un personalísimo manejo de la ironía y el humor, y una combinación de lenguaje culto y cotidiano que situó a Álvaro Pombo ?un francotirador, un outsider, una voz propia? en primera línea de la narrativa española contemporánea después de ganar el I Premio Herralde de Novela. «Fascinante. Una de las novelas españolas más interesantes y nuevas de los últimos años. Prosa excepcional» (Rafael Conte, El País). «Un placer, la he leído de una sola bocanada» (Robert Saladrigas, La Vanguardia). «Excelente» (Vicente Molina Foix).
