Literatura y Ficción

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Tras la extraordinaria «Bastarda» —aclamada de inmediato como obra maestra—, Dorothy Allison regresa como una de las escritoras más apasionadas y talentosas de su generación. Y lo consigue con una obra que enlaza, unas tras otras, ritmadas, líricas, crueles y sublimes, engarzadas en una hermosa joya, una cadena de verdades como puños: dirige su mirada inquisitiva a la historia de las mujeres de su familia —madre, hermana, tías, primas y sobrinas—, rindiendo homenaje a su fuerza, su humor, su belleza y, sobre todo, su obstinado arrojo ante una vida cotidiana que las abruma. También enfoca a los hombres que las amaron, que a menudo hasta abusaron de ellas, y que, sin embargo, no dejaron de compartir sus destinos. Cada pocas páginas, Allison nos dice «voy a contaros una historia», sentémonos, escuchémosla, la recompensa llega enseguida, inquebrantable. Ilustrado con fotografías de su colección personal, este libro nos demuestra que las pequeñas historias de una generación pueden adquirir el estatus de leyenda para las siguientes. Sin escrúpulos y con un humor irreverente, nos habla también de su infancia como ‘white trash’ en el sur de Estados Unidos, de su activismo, de su sexualidad, de los colectivos feministas y hasta de sus ocho años estudiando kárate (nunca pasó de cinturón blanco: era tan mala que la gente acudía sólo para verla perder); y lo hace con una prosa visceral, implacable e impregnada de sabiduría que tiene un inmenso poder de seducción. Un libro que querrás leer más de una vez.

«Me caía muchas veces, pero me levantaba enseguida». Sonia, una entrenadora de caballos de carreras del Medio Oeste americano, relata su vida. Su voz es auténtica y su historia transporta con exactitud y viveza al reducido y casi insular círculo hípico de los ranchos, las pistas, los establos y los premios. Quien la escucha de cerca, quien la entrevista durante años, anota cada detalle y extrae lo esencial, es Kathryn Scanlan, autora de este libro. Con gran destreza, como si empuñara un bisturí, la escritora se acerca al núcleo emocional de cada secuencia, le restituye su tono y su verdad y nos la ofrece en una prosa brillante, condensada, pura. Y es esa prosa destilada la que nos impacta: un destello y de pronto Sonia está aquí, sentada a nuestro lado, cercana, imperfecta y generosa, luchadora y tenaz. Nos habla de su infancia dura y humilde, de su vínculo mágico con los caballos, de las caídas y de las noches en caravanas cochambrosas para poder asistir a una carrera. Narra lo difícil, lo violento que resulta para una mujer hacerse un hueco en el hipódromo: las disputas, el abuso, el ingenio, la perseverancia; la enfermedad, las trampas y los golpes, pero también el compañerismo y la exultante felicidad del triunfo. Una novela que se lee a toda brida y que nos revela un mundo despiadado y fascinante, a la vez que el viaje de una mujer que toma las riendas y se enfrenta a todos los obstáculos: una vida cotidiana que, narrada con una frescura y una belleza inusitadas, se convierte, simplemente, en extraordinaria.

«Creo que ya no quiero a mi marido». Con esta contundente y antológica frase se abre el diario secreto de Jeanne Bornand, protagonista de esta mítica nouvelle y mecanógrafa, una mujer que ha amado y ha sido amada, todavía joven pero próxima a dejar de serlo, que se encuentra cara a cara con la extrañeza de la vida a la que la han conducido sus elecciones. Implacablemente, con una audacia subversiva y deliciosos toques de humor, dirige una potente lupa a las conversaciones con sus compañeras del trabajo o con una amiga de juventud, a la actual naturaleza prosaica de su matrimonio, a la compleja relación de las mujeres con la belleza y la moda y a su vínculo con el espacio doméstico o a su miedo cerval a envejecer… Toda la sociedad cae bajo su despiadada crítica, tanto más feroz cuanto que está teñida de la más perspicaz ironía. En esta obra pionera sobre la condición de la mujer que conmocionó profundamente a crítica y lectores cuando se publicó en 1947 (o sea, dos años antes de «El segundo sexo» de Simone de Beauvoir, como bien señala el emocionante prólogo de Mona Chollet), en este alegato de rara lucidez, absolutamente rompedor y muy actual, Alice Rivaz cuestiona la relación entre los géneros y denuncia la dominación masculina, sin dogmatismos ni discursos ideológicos.

A un agente de inteligencia israelí, gris y taciturno, le encomiendan una nueva y delicada misión: debe acercarse a una escritora, activista por la paz, con el pretexto de tomar unas clases de escritura. El objetivo es utilizarla para llegar a un viejo poeta de Gaza, íntimo amigo de la escritora y enfermo de cáncer terminal. Esta peculiar misión, cuyo motivo verdadero no se revela hasta el final, desencadenará en el agente una crisis moral y psicológica que afectará profundamente su vida familiar, su sentido de la lealtad y hasta los propios cimientos de su existencia. Publicada originalmente en 2009, El poeta de Gaza marcó el inicio de una serie de novelas que convirtieron a Sarid en una de las voces principales de la literatura hebrea contemporánea y en las que disecciona los elementos más candentes de la sociedad israelí actual: la violencia militar, la memoria histórica y el trauma familiar y colectivo. Yishai Sarid nació en Tel Aviv en 1965, es abogado y escritor. Su novela ‘El poeta de Gaza’ fue traducida a ocho idiomas y ganó el gran premio de Novela Negra Extranjera en Francia (2011). El monstruo de la memoria (Sigilo, 2020) y Victoriosa (Sigilo, 2023) consolidaron a Sarid como uno de los principales escritores israelíes contemporáneos. Su cuarta novela, El tercero, ganó el premio Bernstein y su última novela, Hackeado, que se publicará en español en 2025, ganó el prestigioso premio Brenner. En cada novela Yishai Sarid demuestra que escribir desde dentro de su sociedad no significa dejar de mirarla con ojos críticos.

Un libro que mezcla la complejidad narrativa de Borges y el lirismo de Sylvia Plath. Una colección de relatos magistrales que ha provocado que la crítica y el público se rindan a los pies del escritor búlgaro, traducido ya a más de veinte idiomas y Premio Booker Internacional 2023. El alma de un cerdo que narra su propio sacrificio el día de Navidad; un encuentro entre dos desconocidos en un aeropuerto; una mujer que ve el pasado con el ojo izquierdo y el futuro con el derecho; viajeros embarcados en trenes nocturnos que cruzan las fronteras de los Balcanes; juegos lingüísticos que conducen a epifanías inesperadas; hombres con muchos nombres y ladrones de historias; rompecabezas, retretes alemanes y viajes metafísicos: todo ello forma parte de la cosmología sorprendente, vitalista y satírica de Gueorgui Gospodínov. Los veintiún relatos reunidos en este título están impregnados de la sátira posmoderna más afilada, sin perder la voluntad cristalina e inagotable de vivir a través de un realismo descarnado. CRÍTICA «Las historias de Gospodínov están llenas de sorpresas maravillosas, de giros imaginativos, pero su principal preocupación parece ser la búsqueda de una distancia que nos redima de la fea inmediatez de los hechos» —Aleš Debeljak, World Literature Today «Es uno de los narradores más fascinantes e insustituibles de Europa.» —Dave Eggers «Con Gueorgui Gospodínov, te sumerges en un mundo imaginario donde cada letra hace referencia a una mujer y donde cada palabra oscila entre la tristeza y el sentido del humor» —Le Nouvel Observateur «Gueorgui Gospodínov mezcla en estos relatos, à la Rabelais, lo trivial con lo sublime, lo banal con lo excepcional, la broma con la erudición, la historia con la vida cotidiana» —Page France «Tanto si se trata de un irónico relato de terror y crimen como del cuento de Navidad de un cerdo o de un juego lingüístico que conduce a una epifanía inesperada, cada pieza de esta colección ofrece una experiencia caleidoscópica» —The New Yorker «Construcción posmoderna a toda máquina.» —The Village Voice

Los Miralles, una atípica familia valenciana, están convencidos de que el manzano que crece en el patio de su alquería es de origen divino. De hecho, creen que es el mismísimo Árbol del Bien y del Mal, el mismo del que comieron Adán y Eva embaucados por una serpiente parlanchina. Desde hace generaciones, tienen una única misión: vigilarlo noche y día para que nadie vuelva a probar jamás el fruto prohibido. Partiendo de esta premisa tan increíble como verosímil, Kike Cherta indaga en las dudas y paradojas propias de cualquier tradición, en las influencias y las dinámicas familiares, en la culpa asociada a las raíces. Envuelta en un aura mágica que casi no deja diferenciar lo que es real de lo que es milagro, la novela se nutre de un punto medio ideal entre trascendencia y humor. Su descripción de costumbres y paisajes bebe de la idea de la España vaciada, pero no olvida la importancia de una trama y unos personajes únicos, que son quienes dan auténtico sentido y ritmo a la obra. Un libro que nos descubre uno de los debuts más originales y ambiciosos de la literatura española de los últimos tiempos.

Hatoko Amemiya acaba de regresar a Kamakura, el pueblo costero donde creció al cuidado de su abuela, para reanudar el negocio familiar de una papelería. La suya es una estirpe de escribientes, un antiguo oficio que Hatoko está decidida a honrar y hacer pervivir en el tiempo a través de los pequeños encargos que los clientes le encomiendan: cómo despedirse de alguien, saludar a un recién llegado o recordar la dulzura de un primer amor, todo tiene cabida dentro de los márgenes de una carta, las cuales Hatoko se ocupa de confeccionar con delicadeza, escogiendo el sello adecuado, las palabras, la tinta y el gramaje exactos para cada una de ellas . Ito Ogawa teje a un relato conmovedor sobre los detalles que rellenan el día a día de cualquier comunidad, todo ello retenido de fondo con los paisajes, la gastronomía y las festividades japonesas que acompañan y celebran el paso de las estaciones del año, el relieve de afectos y enseñanzas que heredamos como cartas abiertas de generación en generación.

La presente antología bilingüe de los Carmina Burana -regida por un criterio de selección que atiende a escoger, junto a las indiscutibles piezas centrales, aquellas que más registran el tono jubilosamente erótico y exultante que tanto abunda en este cancionero- cumple la muy necesaria misión de hacer accesible a la generalidad del público una amplia muestra de la poesía de los goliardos, a la que la excelente ‘Invitación a la lectura de los Carmina Burana’ que abre el volumen califica certeramente de ‘docta y desgarrada, risueña y cruel, retórica y no ajena a la tradición popular, delicada y violenta’. Basándose con toda solvencia en textos seguros, la traducción restituye el tenor literal de los poemas con vigilante precisión, en unas versiones que, encaradas a los originales latinos, reducen al mínimo la dificultad de acceso del lector culto a ellos, y aun en su estricta fidelidad no desconocen ciertamente el vigor y la elegancia expresiva. Así, de su lejanía de mito, la fabulosa y fabulada cofradía de los goliardos, esculpida en la piedra viva del poema como en una cueva de cristal de roca, nos depara el acento satírico, pesimista, hedonista o sarcástico de una época, unas gentes y un talante que se manifestarán en admirables piezas poéticas cuya fortuna es con frecuencia única en la lírica profana medieval: espejo cambiante, agitado y contradictorio de la condición humana, servido por un arte singular.PERE GIMFERRER

Magma A los veinte años, Lilja se enamora de un brillante y atractivo joven universitario que cita a Derrida y prepara comidas vegetarianas. Muy pronto se encuentra atrapada en una dinámica de manipulación y maltrato psicológico, y entra en una vorágine de degradación personal y obsesión por complacerlo -sexual, intelectual y culinariamente-, una deriva autodestructiva de la que es consciente pero ante la que, aislada y humillada, no consigue reaccionar. En esta novela, de una honestidad desasosegante, la voz atormentada de Lilja describe, en breves escenas y con una prosa cruda y desnuda, el aislamiento extremo al que es capaz de llegar y la distorsión de la lógica interna cuando es sometida a un abuso despiadado. Fuera, en la sociedad, todo parece reforzar la idea enfermiza de que, en el fondo, está loca. En su debut como novelista, la poeta islandesa Thora Hjörleifsdottir ha sacudido el panorama literario internacional con una obra provocativa e impactante que genera debate. Tras llegar a los primeros puestos en las listas de los libros más vendidos en Islandia, Magma ha tenido una extraordinaria recepción en otros países, en especial en Estados Unidos, donde fue escogida como uno de los mejores libros traducidos

Fascinado por la idea de custodiar obras de arte, Alois Vogel trabaja como vigilante del Museo de los Expresionistas de Coblenza, su ciudad natal. Tras veinticinco años como empleado en esta institución, comienza a escribir sus memorias, en las que da cuenta de una vida anodina e insignificante en apariencia, pero de una intensidad realmente asombrosa. Maniático hasta extremos grotescos, pero también tierno y enamoradizo, Vogel nos narra, como lo haría un niño que ve el mundo por primera vez, las historias que inventa sobre los visitantes que entran en su sala; su atormentada o amistosa relación con sus compañeros; sus sensaciones y sentimientos ante los grandes maestros del expresionismo alemán; su afición a la cerveza y a la soledad, entendida como campo de experimentación… Todas sus reflexiones, tan absurdas como aplastantes, así como sus reacciones, reveladoras siempre de una timidez estructural, hacen de él un tipo tan solitario, extravagante y marginal, como misteriosamente entrañable y familiar. Sus infinitos coloquios imaginarios y sus prácticas de silenciamiento le van haciendo descubrir el extraordinario mundo de lo pequeño. El estupor y la maravilla es una epopeya de lo diminuto, un relato sobre el entrenamiento del poder de observación -llevado hasta sus límites-, una épica, tan doméstica como heroica, de los extremos a los que puede conducir el aislamiento y la ilusión. Con su ya característica prosa límpida, Pablo d’Ors nos ofrece aquí una inolvidable historia de tintes centroeuropeos sobre la búsqueda de la plenitud en lo sencillo. Un viaje al laberinto de la mente humana. Un camino, tan modesto como elocuente, hacia la iluminación.

Hugh de Galard, escritor de libros de viaje, recorre Europa en la que será la última travesía de su vida. Un itinerario que realiza junto a su esposa, Violet Archer, y en el que rememora su vida en Londres mientras atraviesan un continente que parece vagar en la incertidumbre. En barcos, trenes, automóviles, paseos y flâneries descubren la metáfora de una Europa de ruinas prematuras con viejos balnearios, estaciones olvidadas, parques acuáticos abandonados y cementerios clausurados. Un viaje en busca de la memoria europea y un refugio ante lo que está a punto de desaparecer. Los viajeros del continente es una novela sobre la vida y la muerte digna donde la enfermedad queda destilada en una celebración de la literatura como única forma de salvación.

En 1857, Tolstói asiste por casualidad en París a una ejecución pública. Aquel hecho, trivial en la época, supuso para el es­critor la caída de un velo. Ese mismo día escribe a un amigo, le relata el terrible espectáculo y concluye: «La verdad es que el Estado es una conspiración diseñada no sólo para explotar, sino sobre todo para corromper a sus ciudadanos. De ahora en adelante, nunca serviré a ningún gobierno en ninguna parte». Había nacido un nuevo Tolstói. Pero el camino será largo. Cuatro años después, visita al gran pensador anarquista Pierre­-Joseph Proudhon, exiliado en Bélgica. Ambos pasan noches enteras hablando. Bajo su influencia, Tolstói regresa a Rusia y decide asentarse en el campo, donde acaba de abolirse la servidumbre, en busca de una vida más honesta y con un mayor compromiso social. Sin embargo, un día regresa a Moscú. Y lo que encuentra allí supera to­ do lo imaginable. Es un viaje al otro lado de la realidad. Es el via­je que se cuenta en este libro y que convirtió al gran literato que había sido hasta entonces en el intelectual revolucionario que fue hasta su muerte. Un libro-­bisagra. Un libro-­dinamita. Como un fantasma incrédulo, Tolstói nos cuenta su recorrido por los barrios más pobres de la ciudad, las viviendas obreras, los hospicios, los asilos y los arrabales. Su conciencia social toma por primera vez forma: el dolor, el sufrimiento y la injus­ticia innombrables que contempla hacen masa con su propia carne. Al principio, nos relata, el despertar de esa nueva conciencia le llevó a torturar a sus amigos para obtener de ellos dinero para los más desfavorecidos. Pero poco a poco fue interiori­zando un análisis mucho más radical: su aportación no podía centrarse en obtener limosnas, sino en ofrecer una teoría per­fectamente sólida y capaz de avalar una transformación com­pleta de la sociedad que hiciera auténtica justicia para todos los seres humanos. Así la dejó escrita en este libro y hoy sigue siendo tan válida o más que entonces.

Junio de 1943: los aviones aliados sobrevuelan Turín; la Italia fascista está de rodillas. Todas las tardes, al acabar la jornada, Corrado abandona la ciudad oscura y bombardeada para regresar a la seguridad de las colinas. Pronto, sin embargo, comienza a frecuentar una hostería cercana donde se reúne un círculo de antifascistas y donde, además, reencuentra a Cate, con quien mantuvo una relación años atrás y que vive allí con su hijo, Dino. Corrado, hombre solitario y taciturno, se verá pronto enfrentado a la crucial elección entre el compromiso emocional y político —con todos sus peligros— y la retirada devastadora. «La casa en la colina» está considerada por la crítica la cumbre de la madurez narrativa de Cesare Pavese. Publicada originalmente en 1948, y sembrada de sutiles reminiscencias autobiográficas, la novela simboliza el malestar existencial de toda una generación por medio de un lúcido relato que disecciona la culpa y la debilidad humanas, con la seductora intensidad de la campiña piamontesa como telón de fondo; un camino sembrado de disparos, muerte, sangre mezclada con la gasolina que se escapa de los camiones. La inocencia se pierde para siempre y el consuelo no se encuentra ni siquiera en la tierra de origen, porque ya nada es igual que antes.

El protagonista de esta novela es un empleado ejemplar: solo llega quince minutos tarde al trabajo —no por falta de tiempo, sino de ganas— y se sabe el nombre de casi todos sus compañeros, a cuyos correos incluso contesta a veces. Ejemplares son también sus aspiraciones: movido por el deseo de hacer carrera, se decide a participar en un duro proceso de selección en otra empresa. Tras superar una disparatada y sangrienta prueba de grupo y una exigente entrevista con un gato, para incorporarse a su nuevo puesto solo tendrá que notificar la baja voluntaria a Recursos Humanos y terminar de redactar el informe Penkse, una tarea de apenas una tarde que lleva posponiendo casi un año. Sin embargo, pasan las tardes y las semanas, el informe sigue abierto y el redactor no es capaz de abandonar una oficina en la que las reuniones duran meses y los viajes de empresa se hacen con sherpas. Entre lo kafkiano y el absurdo, Rubio Hancock escribe una novela desternillante acerca del trabajo y los sinsentidos de la servidumbre laboral. En la empresa de «El informe Penkse» conviven historias y personajes construidos con un pulso cómico quirúrgico que, siguiendo la tradición de Eduardo Mendoza o Miguel Gila, destaca a Rubio como uno de los mayores expertos en humor de nuestro país.

«Urbanas y modernas» recopila algunos de los más célebres textos publicados por Alfonsina Storni entre 1919 y 1921. En ellos, la argentina reflexiona, con ironía e ingenio, sobre la condición de la mujer, desbordando los marcos temporales y geográficos que la albergaron. Estos artículos se corresponden con una primera fase menos conocida de la autora, donde indaga, como aguda observadora, en las representaciones —siempre falaces— de lo femenino y lo masculino desde la sensibilidad y la transgresión. Dirige su acometida contra los convencionalismos, costumbres y hábitos que conforman la hipocresía de una realidad disminuida y mermada para la condición de la mujer. «Feminismo perfumado», «¿Existe un problema femenino?», «Las mujeres que trabajan», «¿Quién es el enemigo del divorcio?» o «Nosotras… y la piel», son solo algunos de los textos recogidos en esta compilación, en los que la fascinante y audaz escritora dio buena muestra de su mirada mordaz y clínica, radicalmente avanzada en tiempo y forma a su época. «Frente a la lógica de los “decretos», ella aboga por “dar al alma la elasticidad de las circunstancias», no someterla a ningún “molde inconmovible». Frente a las caretas que ocultan nuestra cara (bonita o no), nos insta a quitarnos el disfraz, el velo, a desnudarnos. Dolerá seguro.» Berta García Faet

Esta obra narra los avatares de una familia durante la conquista británica de Sudáfrica, en las llamadas Guerras Bóeres. Al modo de las grandes sagas familiares, asistimos al inevitable y trágico llamamiento de los hombres al frente, mientras que las mujeres, cohesionadoras del núcleo familiar, quedan al cuidado de la granja y de la casa.

Dalègre es un afable bon vivant oriundo de Nevers, donde vive feliz hasta que, un buen día, harto de disfrutar de los placeres mundanos que le ofrece esa pequeña ciudad de provincias en el centro de Francia, decide visitar París. Allí coincide con Gardilanne, un amigo de su juventud. Sus estilos de vida son la noche y el día: mientras que Dalègre es el alma de todas las fiestas, Gardilanne es la personificación de la frugalidad, lleva una vida –en exceso– ordenada, apenas tiene trato con sus semejantes y no se le conocen inquietudes de ninguna clase. Sin embargo, pese a su aparente imperturbabilidad, una pasión lo consume en secreto: a diario, haga el tiempo que haga y con la avidez de un cazador, Gardilanne se entrega febrilmente a recorrer anticuarios y ropavejeros con el fin de ampliar su colección de objetos raros y valiosos. Gardilanne está especialmente encandilado con las fayenzas de Nevers, «las cerámicas más hermosas de toda Francia», y le encomienda a su amigo la misión de aprender a reconocerlas y de procurárselas para engrosar su gabinete de maravillas. Al principio, Dalègre se tomará el encargo como un nuevo divertimento con el que entretener sus días en la plácida provincia, pero poco a poco se irá convirtiendo en una obsesión devoradora. Un vicio pernicioso que desata una rivalidad irracional entre los dos amigos en esta divertida sátira sobre el afán de propiedad y sus servidumbres.

Con apenas dieciocho años Erri De Luca deja Nápoles. La ciudad se cierra a su paso, lo expulsa con desdén: «Cuanto más aprendía, más me alejaba de su pertenencia». No obstante, allí quedarán condensadas las claves de la formación de un escritor único: el observador cuidadoso, el trabajador manual, el desclasado, el aprendiz de la poesía de las lenguas. Napátrida – Napòlide en italiano, hermoso neologismo que une para siempre el destino del escritor expatriado con su Nápoles natal– es el libro más abiertamente autobiográfico de Erri De Luca. Un peculiar diccionario íntimo, refractario a cualquier nostalgia, de la ciudad de suelos agujereados (por donde se accede al inframundo, dicen). Y es también su obra más lírica. Un prodigio de escritura que aúna música y pensamiento, nitidez poética e indagación sensorial para dar vida a una Nápoles tan real como mítica: la ciudad portuaria y superviviente de la Historia, cómica y clandestina, vivaz y volcánica, abigarrada y barroca, mágica y plebeya.

Cuando el trabajo en los andamios para reconvertir una antigua fábrica de zapatos en un edificio de viviendas de lujo no lo deja exhausto del todo, durante seis meses Thierry Metz consigna en su diario sus impresiones y meditaciones con una prosa a media voz, lacónica, condensada al máximo, como si el poeta reservara sus fuerzas para repetir mecánicamente los mismos gestos en la obra. Sin embargo, de la mano de Metz esa economización de la palabra se traduce en una prodigiosa riqueza de imágenes en la que, entre la crudeza, el embrutecimiento, la alienación, lo prosaico de la faena y el lento discurrir de unas horas («La erosión de un dolmen es más activa que el paso del tiempo en la obra») asediadas por la fatiga («Unos zapatos que querrían gritar su cansancio a los cuatro vientos»), se abren camino el ensoñamiento y las observaciones sobre el transcurso de las estaciones, el cielo, las nubes, el arco iris, los petirrojos y las golondrinas, la camaradería, las manos que ríen y el lenitivo silencio de las pausas del mediodía o los fines de semana, en los que «el único canto que se oye es el del pájaro rojo y azul del lapicero» posado en una hoja. Diario de un peón es, además, un texto indispensable por el lugar que ocupa en la llamada literatura proletaria .

Charity fue «traída de la Montaña» cuando era muy pequeña, apenas conservaba recuerdo alguno de su vida anterior, más allá de las habladurías de la gente de North Dormer, un pueblo remoto alejado del curso de la vida y de todos los que la habitan. La llegada de Lucius Harney, un joven arquitecto de la ciudad, un tedioso día de verano, descubrirá a Charity la ilusión del amor y el deseo, así como una realidad distinta a la que le ha tocado en suerte vivir. Sin embargo, la promesa del sueño se verá pronto frustrada por el peso inevitable de la realidad y sus vicisitudes.

Un delicioso clásico del autor de los «Diarios del agua»: libro de viajes, de paseos bajo las copas de los árboles, que se lee como una plácida novela de aventuras. «Entrar en un bosque es acceder a un mundo distinto en el cual nos transformamos». Con estas palabras nos invita Roger Deakin a adentrarnos en Diarios del bosque, un libro que bulle con esa curiosidad de la que se nutre la vida. Un texto que desvela el bosque —y también la madera, ese «quinto elemento»— como parte de comunidades mucho más grandes, repletas de historias con un amplio e inolvidable elenco de artesanos, artistas, granjeros, mimbreros o recolectores de nueces, así como de plantas, bardas, pájaros y polillas. Deakin recorre así no solo su Inglaterra natal: su viaje lo lleva hasta bosques de los Pirineos, Australia o Asia Central, en un intento de rozar con su escritura el duramen de una fascinación y un amor por la madera, el árbol y el bosque al alcance de muy pocos. CRÍTICA «Una afirmación silenciosa de los valores de un bosque, de aprender a disfrutar de las pequeñas epifanías que, de continuo, nos ofrece: el arranque del vuelo de unas perdices, telarañas orladas de rocío, la huida de unos ciervos. Naturaleza apenas entrevista, sí, como lo mismos árboles en la lejanía, embebidos en una panoplia de verdes. Pero siempre gratificante, y siempre hermosa.» —Mario Peloche, Libros y literatura «»Entrar en un bosque es acceder a un mundo distinto, en el cual nos transformamos.» Con estas palabras Deakin nos abre la puerta a esa «vida entre árboles» que lo llevó a descubrir hasta qué punto nuestra relación con los bosques no es solo física, sino también espiritual y cultural.» —Ricardo Martínez Llorca, Culturamas «De alguna manera y pese a encontrar unos conocimientos apabullantes, el autor logra llevarnos de tribus a idiomas o picnics en el parque, cautivando paso a paso a quien decida compartir con él este viaje, capaz de descubrirnos algunos de los lugares más impresionantes que Internet me ha mostrado persiguiendo sus pistas, y sin lograr llegar a dibujarlos con la mitad del detalle que lo hace la voz entusiasta del autor.» —Zenda «Una hermosa y mística celebración de todo lo que tiene que ver con la madera y los bosques… ¿Ha habido alguna vez un escritor de naturaleza con un oído más agudo o un ojo más perspicaz que Roger Deakin?» —Mail on Sunday

Un clásico moderno que inaugura uno de los ciclos más brillantes e inclasificables de la literatura europea de las últimas décadas: la trilogía Giochi dell’eternità. Los comienzos es el big bang del universo narrativo de Antonio Moresco, un clásico moderno que lo consolidó como uno de los grandes escritores contemporáneos en lengua italiana y que le ha valido merecidas comparaciones con autores de la talla de Joyce, Proust o Cărtărescu. En una vertiginosa sucesión de lugares y acontecimientos vislumbrados, en una metamorfosis que nunca acaba, el protagonista vive al mismo tiempo una y tres vidas: es, aunque nunca del todo, seminarista, revolucionario y escritor. En esta hipnótica obra maestra la poesía, la comedia y la tragedia se entremezclan en una vorágine que asimila el absurdo de la existencia para reivindicar su hermosura. Un acontecimiento literario: un viaje intelectual a los infiernos donde el protagonista se enfrenta sin brújula ni mapa a los tiempos que le tocan vivir. CRÍTICA «Antonio Moresco es un escritor-patrimonio, un escritor que, cuando lo lees, ya no te deja salir.» —Roberto Saviano «Antonio Moresco es el hombre detrás de una obra magnífica, extraordinariamente concentrado y totalmente atípico. Un escritor que no se parece a nada ni a nadie.» —Daniel Pennac «Moresco narra de forma maravillosa el límite entre la vida y la muerte.» —David Grossman «El escritor italiano nos embarca en una epopeya fascinante. Raros son los textos que permiten esta experiencia casi mística, este roce con la esencia misma de las cosas.» —Laëtitia Favro, Lire «La prosa habitada de Antonio Moresco, como alucinada bajo una luz tan fuerte que casi ciega, narra en Los comienzos un mundo turbio, impreciso y sin embargo, minuciosamente descrito.» —Jean-Bernard Vuillème, Le Temps «Antonio Moresco es un escritor atípico. O bien el mundo editorial es atípico, y él es uno de los pocos »normales».» —Gianmarco Aimi, Rolling Stone «Un autor que avanza con inquebrantable obstinación hacia un público seducido poco a poco por sus intrépidas metáforas del oscuro núcleo del alma humana.» —Leonetta Bentivoglio, La Repubblica «La narración en sus páginas se hace cósmica, totalizante. [ .. ] La prosa de Antonio Moresco es la antítetis del minimalismo.» —Valerio Evangelisti

La mañana del sábado 25 de febrero de 1939, en Burgos, Manuel Machado recibe la noticia de que su hermano Antonio acaba de morir. Al día siguiente, Manuel y su mujer, Eulalia Cáceres, reciben las condolencias de sus amigos en la pensión Filomena, donde viven en una habitación desde que, al comienzo de la Guerra Civil, el matrimonio quedó atrapado en Burgos. Obligado a permanecer en la capital del franquismo, Manuel se ha adherido al Alzamiento Nacional, pero poco se sabe de las auténticas razones que lo llevaron a hacerlo y del peligro que corrió su vida. Su hermano Antonio representa la otra España, que seguirá a la República al exilio. Sin embargo, a pesar del riesgo, Manuel decide acudir, por última vez, al encuentro de su hermano. Con la muerte de Antonio Machado, para Manuel termina un mundo, porque ha perdido a su mayor compañero en la literatura y en la vida. Con un chófer falangista, Raúl, que esconde un secreto relacionado con él, Manuel y Eulalia inician un viaje en coche hasta la tumba del hermano, entre la devastación del paisaje fratricida y sus propios recuerdos junto a Antonio; especialmente, en el París de 1900, con la presencia espectral del último Oscar Wilde, donde ambos encontraron sus identidades poéticas y vivieron historias increíbles. Con un estilo ágil y sugerente, Joaquín Pérez Azaústre novela con maestría el universo fascinante de Manuel y Antonio Machado. Del Madrid bohemio de su juventud al Burgos de 1939, en El querido hermano asistimos al relato de un viaje convertido en revelación moral, con dos hermanos separados por la guerra, pero nunca en el cariño, que encarnan la tragedia de un país, con el fanatismo ideológico frente a las emociones verdaderas.

Atila es una excelente muestra del particular trabajo literario del escritor español Aliocha Coll, quien dedicó sus últimos años a terminar este libro y acabó con su vida por propia voluntad poco después de concluirlo. Atila se publicó póstumamente un año después de su fallecimiento, en 1991, y puede leerse por tanto como la última voluntad del autor, que en esta novela plasmó los rasgos que caracterizaron siempre su literatura: una experimentación tan extrema que cuesta hablar de una narración en sentido tradicional, aunque al mismo tiempo se reconozca el cuidado formal de cada página. El ritmo de su prosa, la variedad y la originalidad de susimágenes, y la belleza y la plasticidad que se aprecia en todas sus frases presentan a un autor con un talento innegable, aunque cueste seguir su discurso. Es un tipo de texto, como se ha dicho alguna vez, que admite leerse igual que si fuese poesía surrealista en lugar de una novela, aunque el propósito de Aliocha Coll consistiese precisamente en subvertir los moldes del género: hacer con la literatura lo mismo que había hecho Mondrian con las artes plásticas, según aseguró él alguna vez. Excelente conocedor de la tradición literaria, traductor de las obras completas de Marlowe, autor de novelas, ensayos, poemas y obras de teatro, Aliocha Coll vivió con una dedicación completa a su escritura, siempre con el propósito de buscar nuevas formas de expresión, y culminó su creación con esta última novela: Atila, una aproximación a un escritor que probó los límites de la experimentación artística sin ceder nunca en esa pretensión, con un riesgo y unas dificultades que no impiden valorar el brillo y la originalidad de su literatura tan extrema.

En la primavera de 1650, Monsieur de Sainte Colombe pierde a su mujer y queda al cuidado de sus dos hijas pequeñas. Para aumentar sus ingresos, decide dar lecciones de viola de gamba. Sainte Colombe vive aislado, encerrado en una cabaña donde se sumerge en la música para olvidar la muerte de su esposa, y perfecciona sin cesar su instrumento hasta convertirse en el gran maestro de su tiempo. Ni las repetidas solicitudes de Luis XIV invitándolo a tocar en Versalles rompen su retiro. Un día, el joven Marin Marais le pide que le acepte como alumno. Sainte Colombe valora su técnica y le da clases, le hace escuchar el sonido del viento, le habla de la relación entre la música y el silencio. Hasta que descubre que Marais ha tocado delante del rey. Furioso, Sainte Colombe rompe el instrumento de su alumno y le expulsa de su casa. Es así como se enfrentan dos maneras de entender el arte: el músico que busca la gloria al calor de los favores públicos y el que concibe la música como un sacerdocio, como un retiro necesario y doloroso para alcanzar la creación de la más pura obra de arte. Marin Marais fue el viola de gamba predilecto de Luis XIV y uno de los personajes más representativos del Grand Siècle. De Sainte Colombe se desconoce incluso el nombre de pila y las fechas de su nacimiento y de su muerte, y no publicó nada en vida. Olvidado durante dos siglos, no fue hasta 1973 cuando se descubrió un cuaderno que contenía 42 conciertos suyos. Una novela extraordinaria, sin duda la más conocida de Pascal Quignard.

¿Cómo empezar de nuevo después de una pérdida? ¿Y del desengaño? ¿Cómo recomponer la identidad quebrada, las esperanzas y los anhelos sofocados, prescritos, ligados a otro, a otra existencia? En su vida, Dora Rosário ha de enfrentarse de forma radical a estas preguntas en dos ocasiones. Ésta es su historia, pero no sólo: gracias al deslumbrante virtuosismo de Maria Judite de Carvalho, a su gran precisión, sencillez y contención, accedemos a una intimidad universal, a la conciencia atemporal de tantas y tantas mujeres, familiares, cercanas, pero casi desvaídas y desdeñadas. Una historia que nos llega tras la recuperación de esta imponente escritora cuya reciente publicación en inglés ha provocado una oleada de reconocimiento en Estados Unidos. Durante diez años, Dora llora la muerte de su marido. Dora, la viuda de eterno duelo; Dora, cuyo tiempo transcurre entre sombras; Dora, devota guardiana de la memoria de su esposo. Y también: Dora, en el umbral de la pobreza, pues cuando Duarte murió las dejó a ella y a Lisa, la hija de ambos, en la indigencia, obligadas a depender de los amigos y de doña Ana —la indomable y excéntrica suegra que nos procurará más de una risa—, hasta que por fin, desorientada y sin experiencia alguna, encuentra su primer trabajo. En este entorno, por suerte, Lisa parece convertirse en una adolescente elegante, ingeniosa y completamente despreocupada. En la noche de la fiesta de su decimoséptimo cumpleaños, sin embargo, doña Ana revelará a su nuera un secreto devastador sobre Duarte que trasformará para siempre sus vidas.

Con las tijeras de podar en la cintura, adentrémonos unos pasos en el jardín. Una ramita que desmochar aquí, un tomate que amarrar allá. Jugosas moras maduras, el tacto aterciopelado del melocotón, el aroma embriagador de alguna flor. Salir de casa y sumergirse cuerpo a cuerpo en la naturaleza nos ayuda a desprendernos un poco de nosotros mismos, de aquello que nos había dejado entumecidos, apáticos y deprimidos. Afuera nos espera todo un mundo que necesita de nuestra atención y nuestros cuidados: un descampado en el que plantar un puñado de semillas, un alféizar donde se alinean preciosas macetas de barro, un seto en el que se hospedan los pájaros o un huerto del que alimentarse. La magia consiste en crear algo bello y justo sabiendo limitarse, escuchando, abriendo el diálogo entre el ser humano y la naturaleza para descubrir satisfacciones inesperadas que nos armonizan con las estaciones y los ciclos no sólo del jardín, sino de nuestra propia vida. Pasión y paciencia unidas, enraizadas en la tierra, para apurar cada día plenamente en un acto de comunidad y hermandad con la naturaleza. Acerquémonos a la sabiduría, reflexiones y consejos de una escritora que trajinando al aire libre ha encontrado serenidad y conocimiento, deseo y realización, espiritualidad y concreción. Y la más poderosa inspiración para su sencilla y elegante producción literaria.

Cuando el marido de Abigail Thomas, Rich, fue arrollado por un coche, su cerebro se hizo añicos. Desde entonces, a menudo no recuerda lo que hizo el año, el mes, la hora anterior. Su día a día se convierte en una sucesión de arrebatos, terrores y alucinaciones que le condena a vivir en una residencia. Esta tragedia, sin embargo, será el punto de partida de una nueva vida y la búsqueda de otra felicidad para Abigail. Rebosantes del ingenio, el humor y la mordacidad característicos de Thomas, estas esplendorosas memorias nos brindan una historia de una enorme valentía y grandes cambios: la mudanza desde Manhattan al remoto pueblo cercano al nuevo hogar de su marido; el consuelo de su familia de tres perros y de las amistades que nacen; y originales formas de enfrentarse a los cuidados, la culpa y de descubrir la gratitud. También tratan de su relación con Rich, un hombre que vive en un eterno presente, y de la sobrecogedora poesía de sus insólitas percepciones. Piezas dispares que, sin embargo, la maestría de Thomas y su arrojo frente a lo inesperado consiguen encajar de una manera exquisita, luminosa y profunda. Honestidad brutal, confesiones sin alardes, una vida desordenada, perros, risas y tristezas con vívidos toques de esperanza y amor. Un libro sabio, bello y generoso, una fascinante y divertida historia de superación que nos acerca a la verdad que Abigail descubrió en los años que siguieron al accidente: es probable que no encontremos sentido en el desastre, pero, con esfuerzo, es posible labrar algo radicalmente hermoso y útil a partir de él.

En el extremo de una escarpada península, en un paisaje marítimo de verdes arrozales y acantilados de sosegada belleza, lejos de Tokio, una mujer de mediana edad desencantada y abrumada por la gran ciudad emprende el redescubrimiento de sí misma en una apacible soledad. Humilde y pertinaz observadora, acompañada de su gato, aprenderá durante doce meses la sucesión de las veinticuatro estaciones del año japonés. Como un jardinero que respeta escrupulosamente su almanaque, desbroza y planta su jardín, se deja purificar por el viento, aprende a escuchar las criaturas del mar, hace mermelada de fresas silvestres, escribe haikus a la espera de las luciérnagas del verano y se adentra en el bosque, atenta a las presencias invisibles, observando la danza de la nieve. Pasan las semanas y, al ritmo de esta narración fulgurante, dos tiempos se contraponen: el de su protagonista, que se encamina hacia la madurez —la vida humana, concluye ella, es una estrella fugaz—, y el de la naturaleza, en la que las resurrecciones se suceden y la vida no cesa de germinar. Su nuevo vínculo con la naturaleza, por tanto, es consuelo y es refugio: en ella, la belleza siempre perdura. Pero en esta aldea en los confines del mundo, también la amistad y la ayuda mutua entre paisanos cobran todo su valor, como las brazadas de bambú colocadas frente a su puerta por su vecino, el señor Kurata, en época de cosecha o las cálidas visitas al taller de elaboración de miel de su amiga Kayoko. Con una prosa evocadora y exquisita, Mayumi nos brinda una conmovedora novela sobre un renacimiento que resuena en cada página con descubrimientos inesperados y desborda un sensual amor por la vida.

El esperado desenlace de la Trilogía balcánica de Olivia Manning, un clásico contemporáneo imprescindible para entender la Europa de la segunda guerra mundial. Harriet Pringle acaba de llegar a Atenas tras huir de la Rumanía ocupada por los nazis y está inquieta por la situación de su marido Guy, atrapado en Bucarest. Cuando al fin consiguen reencontrarse en la capital griega, les esperan nuevos problemas: pronto los italianos invadirán el país, empezará la escasez de alimentos y la gente mostrará su lado más egoísta. Pese a la guerra Guy vive absorto en sus quehaceres como profesor y está más pendiente de su entorno que de su mujer. Mientras el enemigo avanza y Grecia lucha por mantenerse en pie, también su relación pende de un hilo. Tras La gran fortuna y La ciudad expoliada, Manning vuelve a asombrarnos con una de las más soberbias reconstrucciones históricas de la literatura inglesa del siglo xx. Esta novela pone el broche final a su aclamada Trilogía balcánica, un clásico imprescindible sobre la Europa de la segunda guerra mundial, un periodo que la autora explora magistralmente desde la cotidianidad de sus inolvidables personajes. «Una de las cinco mejores obras de ficción sobre la segunda guerra mundial.» Antony Beevor «Lo de Manning es un perfecto ejercicio de sutileza para contar grandes acontecimientos universales a partir de pequeñas y privadas cosas de todos los días hasta fundirse unas con otras.» Rodrigo Fresán «Los lectores actuales quedarán deslumbrados por su perfección técnica, por el placer que depara su lectura y por su meticulosa recreación de un periodo histórico.» Rachel Cusk «Una de las mejores obras de ficción que Gran Bretaña ha visto desde la guerra.» Anthony Burgess

El Sr. Roguera, un renombrado escritor en decadencia autoinducida, más falto de ganas que de inspiración, más harto de la industria editorial que de la escritura, recibe la carta de un admirador impertinente: un aspirante a escritor que trabaja como empleado de correos y que le ha enviado, junto con la misiva, lo que parece ser un manuscrito. La carta, que se revela primero sorprendente, después cercana, hasta llegar a ser retorcidamente íntima, pondrá ante los ojos del novelista consagrado la futilidad de su oficio («¿Cómo resiste un libro a todo lo que un lector vierte sobre él? ¿Cómo resiste, a su vez, un autor a todo lo que contiene un libro? ¿Es posible salir ileso? ¿O es natural, lógico e incluso deseable, que acabe uno convertido en víctima de su trabajo?»), sus miserias morales y sus miedos más inconfesados. Por medio de planos superpuestos, «Caníbal sin dientes» disecciona la relación a tres bandas que se establece entre el obsesivo aspirante, el novelista de éxito —caras opuestas de una misma moneda— y la secretaria de este último, la Sra. M., que será el puente que permita al uno llegar hasta el otro y consumar sus planes. Con pulso de thriller, Mazarrasa construye una aguda y absorbente reflexión acerca de los límites y el precio de la ambición literaria.

Andrés Galván, cantor de tangos en decadencia, y Tony Rocha, un boxeador también en el ocaso de su carrera, son los memorables protagonistas de esta historia ambientada en un pueblo imaginario de la provincia argentina durante la dictadura: una extraña pareja en horas bajas que sufre sobre su curtida piel, con la dignidad de los luchadores derrotados, los efectos de la violencia y los abusos del régimen militar. El plan de ambos, cuando llegan a Colonia Vela, es hacer lo suyo, cobrar e irse. Su problema es que, desde el momento en el que se bajan del tren, van tomando conciencia de que, para cobrar, deberán tragarse el orgullo y agachar la cabeza delante de los milicos. A medida que la acción avanza, las figuras de los dos protagonistas emergen como símbolos universales de la lucha por la supervivencia, y la prosa descarnada y chandleriana de Soriano construye el cuadro estremecedor de una comunidad sumida en el miedo y el silencio y rendida a la injusticia y a la prevaricación. Cuarteles de invierno retrata así, de forma excepcional y metafórica, la crueldad que posee la violencia cuando se hace sistemática e inexplicable.