Literatura y Ficción
FiltrarUna ambiciosa y deslumbrante novela coral sobre el Perú contemporáneo. Un retrato desgarrador de seres humanos a la deriva. Al igual que en La colmena de Camilo José Cela, que retrata la España dictatorial de los años cuarenta a través de las peripecias de los clientes de un café madrileño, el epicentro de esta extraordinaria obra es una taberna en el centro de Lima, en la que confluyen numerosos personajes cuyos destinos trágicos se entrelazan a un ritmo vertiginoso, hasta conformar un enorme conjunto de vidas cruzadas. Un camarero nikkei cuyo padre fue asesinado por un escuadrón paramilitar y espera tranquilo su venganza, una cocinera que predice el futuro de los hombres leyendo sus traseros y se enamora de una mujer, un comandante de la policía drogadicto al que persigue su pasado y un presente marcado por el crimen, un sacerdote catalán bello y oscuro cuyo mentor arrastra algo más que sospechas de pederastia, una colombiana que llega a Lima huyendo de la violencia y abre una peluquería, un empresario textil obsesionado con el grupo de chicha Los Shapis, una enigmática mujer entristecida que sueña con ratas, y un joven adicto al porno de abuelas que trabaja como troll fujimorista y sueña con escribir la gran novela peruana del bicentenario, de la que apenas tiene el título: La lealtad de los caníbales. Diego Trelles Paz nos ofrece una novela coral que explora el mal, la traición, la locura y la reconciliación hablando de los desgarros del Perú del presente y del pasado, de los años oscuros del conflicto interno, de la corrupción policial, los abusos de la Iglesia, la violencia y los prejuicios. Un fresco social imponente, no exento de un humor agudo y doloroso, que explora de manera descarnada la realidad de un país y la condición humana, mientras la amenaza de un sismo apocalíptico se va cerniendo sobre Lima. «Trelles Paz domina los registros con enorme flexibilidad y garantiza la absoluta verosimilitud de lo narrado» (J. Ernesto Ayala-Dip, El País). «Una de las voces más poderosas de la actual narrativa hispana. La crítica ya compara al escritor con Bolaño, Vargas Llosa o McCarthy» (Matías Néspolo, El Mundo).
Una novela disparatada e inquietante sobre la familia, México y el empeño de escabullirse de la realidad. El protagonista de esta novela regresa a su pueblo en México después de largos años viviendo en el extranjero, donde ha formado una familia y lleva una vida apacible. Vuelve a la casa de sus padres para ayudar a sus hermanos a cuidar de ellos, ya mayores y con achaques. Se supone que será un paréntesis breve y luego retomará la rutina. Sin embargo, una noche queda con un amigo de la infancia y la realidad se transforma en una sucesión de sobresaltos, en la cuenta que el hijo pródigo tendrá que pagar por haberse marchado y no entender cómo ha cambiado México durante su ausencia. Entretanto, ronda la foto de una bala y todo el mundo parece empeñado en ofrecerle pastillas de dudosa procedencia: ¿serán melatonina, tranquilizantes, anfetaminas, veneno…? Esta es una novela sobre el proceso de maduración de un hijo al que su madre acusa de salir huyendo para no enfrentar la realidad… hasta que no hay escapatoria. Nos habla de los cuidados de la familia, del dinero, la amistad, la humillación y la descomposición social de un pueblo que solía ser un lugar muy pacífico. Con este libro, Juan Pablo Villalobos culmina el ciclo de tres novelas de autoficción –iniciado con No voy a pedirle a nadie que me crea y continuado con Peluquería y letras – en el que explora la escritura como un ejercicio de imaginación paranoica.
Una loa a los secretos, los equívocos, los errores y las contradicciones. Un iluminador libro de antiayuda. «Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere.» Esta frase de Rafael Sánchez Ferlosio abre un libro excepcional, tan brillante como inclasificable. Entre el relato, la autobiografía y el ensayo filosófico, Pau Luque convoca una galería de personajes extravagantes y tiernos para pensar con ellos la incertidumbre que caracteriza a toda existencia humana: bellos italianos de oficio desconocido, boxeadores frustrados, adolescentes con dentaduras caóticas, poetas clandestinas, émulos de san Ignacio de Loyola, filósofos abrumados por las cuestiones prácticas más triviales o swingers confundidos vagan y divagan por las calles de Barcelona, Génova, Ciudad de México o Vilafranca del Penedès. Son criaturas mugrientas y deslumbrantes que se enfrentan a problemas cotidianos pero también trascendentales. Frente a las soluciones simples (el ñu que se suele utilizar en los crucigramas en español para rellenar huecos –casi un chiste entre los aficionados–) y a las recetas de manual, Pau Luque hace una loa a los secretos, los equívocos, los errores e incluso las contradicciones. Ñu es un iluminador libro de antiayuda.
Una novela conmovedora sobre un tema tabú: la homofobia de la sociedad senegalesa, cuyas consecuencias son devastadoras. Dakar. Por las redes circula un vídeo que se hace viral: una horda desentierra un cadáver y lo arrastra fuera del cementerio. Esas imágenes impactan a Ndéné Gueye, un profesor universitario de letras, decepcionado por la mediocridad del sistema educativo del país y por la hipocresía de la sociedad senegalesa. Las imágenes del vídeo se acaban convirtiendo en una obsesión para él. ¿Quién era el muerto? ¿Por qué han exhumado el cadáver? La respuesta es tan clara como cruel: se trata de un góor-jigéen, un «hombre-mujer», un homosexual. El joven profesor indaga sobre la identidad del cadáver profanado y busca a su madre. Pero entre tanto, a su alrededor en la universidad, en su propia familia empiezan a circular las maledicencias sobre él. Y esa hostilidad acabará afectando a su relación con la persona a la que ama. Entonces llega el momento de mantenerse firme en las propias convicciones, de tomar decisiones, de no callarse y de ser uno mismo, a pesar de todo y a pesar de todos. Hombres puros es una novela conmovedora sobre las devastadoras consecuencias de la homofobia, aún en nuestros días. Un alegato poético e introspectivo a favor de la libertad. Un texto breve y crudo, sin eufemismos, pero cargado de belleza y verdad. «Inspirada en una noticia real, esta novela aborda un tema tabú, la homofobia en Senegal, y lo convierte en una terrible denuncia» (Le Dauphiné). «Mohamed Mbougar Sarr es un brillante observador de la humanidad. Su pluma sublime, desprovista de juicio alguno, explora con inteligencia y perspicacia la fuente de la intolerancia, de los miedos, y de la gran soledad que cada uno lleva dentro de sí Una obra magnífica y conmovedora» (Anne-Frédérique Hébert-Dolbec, Le Devoir). «Una novela terrible y espléndida sobre la homofobia en Senegal Uno de esos libros que tienen un impacto duradero. Una escritura deslumbrante, poética, sensible y escrupulosa» (Yann Perreau, Les Inrockuptibles). «Una oda a la libertad y a la lucidez, esta novela sacude conciencias» (LExpress).
Instantáneas de una vida. Un lienzo impresionista de momentos vitales: alegrías, dolor, recuerdos, anhelos… La madre fallecida hace años, pero cuya presencia se sigue sintiendo; la niñera de la infancia en Cadaqués; los hijos que crecen; los buenos y malos amantes; los editores, las lecturas, la escritura; los solitarios baños matutinos durante el verano; las pequeñas cosas que hacen que la vida merezca la pena; el encuentro fortuito con un amigo de la infancia ya olvidado y el hallazgo de un viejo amigo de la madre cuya pista se había perdido… Instantáneas de una vida. Un lienzo impresionista de momentos vitales: alegrías, dolor, recuerdos, anhelos… Una suma de elegantes piezas breves que conforman un mosaico: lo que hemos dejado atrás, lo que atesoramos en la memoria y lo que está por venir; la persona que fuimos, la que somos y la que acaso seremos en el futuro. El lector está invitado a sumergirse en páginas escritas con una mezcla precisa de hondura y frivolidad, de coquetería y sensatez, de exaltación y sosiego. Un libro breve y de apariencia liviana, que esconde mucho más de lo que desvela a primera vista. Un destilado de evocaciones, emociones y experiencias convertidas en literatura.
La literatura contra el olvido. La historia real del único pied noir ejecutado por el gobierno francés durante la guerra de Argelia. Argel, 1956. Fernand Iveton, un joven obrero comunista de treinta años, decide mostrar su apoyo a la causa independentista del FLN contra Francia colocando una bomba. La peculiaridad de Iveton es que es un pied noir , es decir, un francés blanco nacido en Argelia, y ese colectivo estaba entonces masivamente al lado del gobierno colonial. La bomba, estratégicamente dispuesta en un lugar donde no pueda provocar heridos ni víctimas, es desactivada antes de que estalle, y el activista acaba detenido. Es interrogado, torturado y condenado a muerte. Sus abogados piden clemencia a las más altas instancias, entre otros al ministro de Justicia de entonces, que es el futuro presidente François Mitterrand. Pero el perdón no llega, e Iveton se convertirá en el único pied noir ejecutado por el gobierno francés durante la larga guerra de Argelia. En su momento, el caso sacudió a la opinión pública: ¿era Iveton un héroe o un terrorista? ¿Un idealista o un criminal? ¿Un adalid de la libertad frente al colonialismo o un traidor a su país? El libro reconstruye con los instrumentos de la narración novelística la historia real del protagonista: el atentado fallido, la detención, el proceso, pero también la infancia de Iveton, la relación con su amada Hélène, sus ideales de justicia social… La literatura repara una injusticia. La literatura rescata del olvido a un ser humano cuyo nombre se diluyó entre las muchas víctimas de una sangrienta guerra.
Regresa un viejo conocido, con aires de despedida definitiva: Frank Bascombe protagoniza su quinto libro de la mano de Richard Ford. Conocimos a Frank Bascombe en el ya lejano 1986 con El periodista deportivo y sus andanzas nos han ido mostrando las transformaciones de Estados Unidos en las últimas décadas. Reaparece ahora con 74 años y arranca su relato con esta frase: «Últimamente, me ha dado por pensar en la felicidad más que antes.» A continuación, hace un repaso sucinto de su vida: perdió a un hijo, a sus padres y a algún otro ser querido; ha pasado por dos divorcios; ha sobrevivido a un cáncer; recibió un disparo en el pecho y ha superado huracanes y una depresión. Ahora, al final de su vida, se ve convertido en cuidador de su hijo Paul, que padece ELA y está recibiendo tratamiento en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota. Cuando le dan el alta, padre e hijo deciden emprender un viaje hasta el emblemático monte Rushmore, evocando otro que Frank hizo de niño, con sus progenitores. Norteamérica −con Trump en el horizonte− desfila por la ventanilla del coche y se suceden los encuentros con personajes variopintos, mientras padre e hijo aprenden a conocerse. Frank pasa revista a su vida llena de altibajos y cambios, y trata de encontrar en ella algo de sentido y esperanza, atisbos de felicidad. Richard Ford retorna −con toda probabilidad por última vez− a su personaje más emblemático para construir otra monumental «gran novela americana».
Una reflexión sobre cómo lo digital transforma nuestras vidas y nuestra relación con la lectura. Somos ya seres digitales. Hemos pasado de la galaxia Gutenberg de McLuhan a la galaxia digital. ¿Cómo afecta a nuestra percepción de la realidad? ¿Qué derivas políticas suscita esta revolución tecnológica? ¿Cómo influye en el ejercicio del periodismo? ¿Cuál es el papel del libro y la lectura en esta nueva era? Juan Villoro responde a estas y otras preguntas en un ensayo que huye del academicismo y combina las pinceladas autobiográficas con la reflexión y la prospección especulativa. Por estas páginas asoman los dispositivos móviles, las selfies y Twitter (ahora X), el control mediante el reconocimiento facial, internet y las mentiras virales, la lectura en red y la transformación del modo en que circula la información… Un nuevo contexto tecnológico que conduce a la «desaparición de la realidad». El libro explora las pistas anticipatorias en los países tecnológicamente más avanzados, como Japón o Corea del Sur; las profecías contenidas en la literatura visionaria de Bradbury y las viejas polémicas —ya presentes en Rousseau y Diderot— sobre realidad y representación, que vuelven a adquirir vigencia. ¿Hacia dónde nos dirigimos como ciudadanos y como lectores? Dice el autor: «Pasamos página gracias al siglo XII, leemos textos impresos gracias al XV, damos un clic gracias al XXI. La lógica de esa aventura depende de la manera de leer. […] Las tradiciones que perduran no son las que se aferran al pasado, sino las que no olvidan su futuro».
Un libro en el que se entrecruzan el arte, la literatura y la vida: la confirmación del inmenso talento de María Gainza. Una noche, durante su estancia porteña para el rodaje de su película Tetro , Francis Ford Coppola le dijo a María Gainza: «El artista viene al mundo con un carcaj que contiene un número limitado de flechas doradas. Puede lanzar todas sus flechas de joven, o lanzarlas de adulto, o incluso ya de viejo. También puede ir lanzándolas de a poco, espaciadas a lo largo de los años. Eso sería lo ideal, pero ya sabés que lo ideal es enemigo de lo bueno». Además de Coppola, en Un puñado de flechas asoman una acuarela de Cézanne sustraída de un museo de Buenos Aires, la casa de un coleccionista, un paseo por el Walden Pond de Thoreau, las enigmáticas pinturas de Bodhi Wind en piscinas californianas que aparecían en la no menos enigmática Tres mujeres de Robert Altman, los óleos del pintor catalán Nicolás Rubió en los que evocaba el pueblo francés donde pasó la guerra civil española, la vida cosmopolita y la memoria de la escultora María Simón, las andanzas del pintor Francis Hopkinson y su asistente Moon en México y un cuadro maldito de Tiziano oculto en Tzintzuntzan… A medio camino entre el ensayo y la narración, María Gainza sigue explorando nuevas formas de entender la escritura, rompiendo las barreras estancas entre los géneros. Un libro en el que se entrecruzan el arte, la literatura y la vida, y que confirma a su autora como una de las voces más estimulantes del actual panorama de las letras en lengua española.
Una historia de humanidad en medio de la guerra. El rescate de un héroe italiano: el comandante Salvatore Todaro. El 28 de septiembre de 1940 el submarino Cappellini de la armada fascista italiana partió del puerto de La Spezia con rumbo al Atlántico, vía Gibraltar. Al mando estaba el veterano comandante Salvatore Todaro, un hombre que llevaba el pecho cubierto con una coraza de acero debido a viejas heridas de combate. Durante su misión, avistaron un buque belga, el Kabalo . Se produjo un combate naval y el submarino hundió al barco enemigo. Pasado un rato, vieron aparecer a varios tripulantes sobrevivientes. Pese a que el almirante alemán Dönitz ordenó explícitamente que no se los rescatase, Todaro decidió contravenir a sus superiores y primar, por encima del reglamento militar, la ley del mar, que dice que hay que rescatar a los náufragos. Su gesto lo convierte en un héroe que conecta el pasado con nuestro presente de pateras rescatadas en alta mar por barcos que, con demasiada frecuencia, las autoridades no quieren dejar desembarcar en sus puertos. Este paralelismo fue lo que llevó a Sandro Veronesi a aceptar la petición del cineasta Edoardo De Angelis de trabajar con él en el guion de su próxima película, sobre la figura de Todaro. En paralelo, escribieron a cuatro manos una versión novelística, construida mediante una sucesión de voces que relatan el noble gesto del comandante. La narración resultante puede leerse, en el contexto de la crisis migratoria que azota las aguas del Mediterráneo —y la consecuente oleada de xenofobia que Veronesi denuncia en la introducción—, como una reivindicación de los valores humanos que deben imponerse ante la barbarie, así como una celebración de la figura de Todaro, injustamente olvidada en las páginas de nuestra historia.
Efervescencia y nostalgia: una novela sobre la amistad en un mundo abocado al colapso. Rita vive en la Colonia, en lo alto de una montaña donde hombres cansados vacían una mina que se agota. Desde allí, contempla el pueblo hundido en el valle, y los bosques que, de repente, empiezan a arder. Líton, que creció en la ciudad, apaga los fuegos con los demás chicos del Servicio. Esta novela sigue la historia de los dos amigos: la infancia en contextos opuestos, el descubrimiento del deseo, sus amores con Fèlix y René –y la nostalgia de un futuro que ya no será–. Juntos viven la emancipación y la efervescencia festiva de la veintena, pero también las servidumbres de la familia y de una época marcada por la extinción: ¿cómo será el zumbido de una abeja? En un mundo que se dirige al colapso, donde la vida no se puede vivir, Rita y Líton convierten la amistad en una conjura para pensar un universo habitable. Pol Guasch ha escrito un libro en el que cada dosis de dolor tiene su reverso fulgurante, y cada desenlace augura un nuevo comienzo. Desordenada como la memoria, oscura y luminosa al mismo tiempo, En las manos, el paraíso quema es melancólica como solo puede serlo asistir al fundido a negro de la juventud del mundo.
Una novela sobre la responsabilidad de nuestros padres en los hechos trágicos de la historia reciente. Trece años atrás, Patricio Pron decidió contar por fin una historia que había intentado olvidar por todos los medios: la de cómo la enfermedad de su padre lo obligó a regresar a su ciudad natal –un osario, en su expresión– y de qué manera ese retorno lo confrontó no sólo con un lugar que en nada se asemejaba al que había dejado, sino también con el pasado trágico de su país y de su familia. ¿Por qué había querido desterrarlo de su memoria? ¿De qué huía? ¿No era precisamente esa huida la que lo había convertido en escritor? A partir de conversaciones en los pasillos del hospital, de fotografías familiares y de la investigación de un asesinato realizada por su padre; de filmes, artículos de prensa, sueños y recuerdos involuntarios de una intensidad devastadora, Pron reunió las piezas de un puzle en el que sus padres y él ocupaban los extremos de una historia de agitación política, violencia estatal, desapariciones y deudas. De ellas surgió un relato sobre la memoria, la verdad, la compasión y la justicia que resuena poderosamente en tiempos como los nuestros, de negación y olvido. Poco después de su publicación, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia ya era el libro más importante de su autor, había sido traducido a diez idiomas, editado en veinticinco países y aclamado por la crítica. Pero había más para decir, y esta extraordinaria novela sobre los lazos que se tejen entre generaciones es publicada ahora en una nueva versión, corregida y ampliada, que ofrece, además, medio centenar de fotografías nunca antes exhibidas y un nuevo epílogo.
Un inquietante thriller psicológico: una relación entre terapeuta y paciente deriva en una peligrosa obsesión. Jody Goodman es una joven cineasta que acaba de mudarse de California a Nueva York. Insegura y angustiada, decide acudir a una terapeuta en busca de equilibrio. Inicia sus sesiones con Claire Roth, madura, casada y con dos hijos. Una mujer con una vida estable, pero carcomida por una obsesión, un tormento, una culpa que rebrota al iniciar su relación profesional con Jody. En sus años de estudiante universitaria, Claire se quedó embarazada de un profesor y decidió dar en adopción a la hija que tuvo. Ahora, confrontada con su nueva paciente, empieza a darle vueltas a la idea de que Jody podría ser esa hija a la que abandonó. Por su edad, su condición de adoptada y el lugar de donde viene, podría ser así. Y de este modo, la relación entre terapeuta y paciente va mutando hacia otro terreno, cada vez más inquietante y peligroso… En esta novela temprana, un tenso thriller psicológico, A. M. Homes despliega ya todo el poderío de su talento de narradora armada con un afilado bisturí.
Una feroz sátira política, el retrato despiadado de los poderosos que amenazan la democracia americana. Noviembre de 2008: Barack Obama gana las elecciones. Entre los republicanos cunde el desánimo e incluso la inquietud ante la deriva que puede tomar el país. Algunos de los millonarios donantes del partido están tan alarmados que deciden tomar cartas en el asunto y actuar. Uno de ellos, el Pez Gordo, con residencia en Palm Springs, se pone al frente de una potencial conspiración, para lo cual convoca a varios colegas con grandes fortunas y a algún viejo amigo con contactos de muy alto nivel en Washington. A las reuniones se incorporan también un juez y hasta un general de pasado y presente algo difuso. Y mientras estos patriotas preocupadísimos por su país (y también por sus bolsillos) urden maquinaciones para manipular a la opinión pública y, llegado el momento, actuar contra el gobierno salido de las urnas, en el frente familiar al Pez Gordo todo se le desmorona. Su mujer Charlotte tiene un serio problema de alcoholismo y soledad, que acaba estallando. Y su hija adolescente Meghan, que está terminando sus estudios de secundaria en un elitista colegio privado y preparándose para entrar en la universidad, empieza a cuestionarse si las cosas son como se las han contado… Sátira demoledora de la América contemporánea y de las derivas conspirativas y conspiranoicas del ala más derechista del Partido Republicano, la nueva novela de A. M. Homes proyecta una mirada inclemente y desternillante sobre las paranoias y patologías de la sociedad estadounidense contemporánea. Un cuento cruel, una fábula perversa, una novela divertidísima, delirante e inquietante, dado que −como tantas veces sucede− la realidad amenaza con superar al arte.
Un febril y hermoso intento de capturar el ardor y la pasión de un amor de verano. Grady McNeil tiene diecisiete años y ha conseguido convencer a sus padres para que la dejen sola en el piso de Central Park mientras ellos hacen un crucero de verano. Nadie se explica por qué la jovencita desdeña las delicias de Europa por el ardiente verano de Nueva York. Pero Grady tiene un secreto: está enamorada. Y el suyo es un amor que deberá saltar barreras muy poderosas. Porque Grady, que definitivamente ha nacido en lo más alto de la escala social, se ha enamorado de Clyde Manzer, un jovencito de veintitrés años que trabaja en el parking donde ella guarda su coche. Y Clyde es judío, veterano de guerra –estamos en la década de 1940, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial– y de clase media baja, muy baja. Y a medida que avanza el verano, y crece el esplendor de los cuerpos, lo que empezó como un amorío de vacaciones se irá volviendo más serio, más turbio, más equívoco… En 1966 Truman Capote, tras el éxito de A sangre fría , se mudó y abandonó una caja con papeles y viejas fotografías que el portero del edificio rescató de la calle y guardó. En 2004, el contenido de esa caja fue subastado en Sotheby’s. Y allí estaba el manuscrito de este Crucero de verano , la novela que Capote había comenzado a escribir en 1943, en la que siguió trabajando ocasionalmente durante años, y que luego abandonó.
Una investigación rabiosamente contemporánea sobre los orígenes del cristianismo. Hace ya tiempo que Emmanuel Carrère ha acostumbrado a sus lectores a esperar de él lo inesperado, y en esta obra monumental, casi diríamos épica y sin duda radical, aborda nada menos que la fe y los orígenes del cristianismo. En sus páginas se entrecruzan dos tramas, dos tiempos: la propia vivencia del autor, que abraza la fe en un momento de crisis personal marcado por una compleja relación amorosa y el abuso del alcohol, y la historia de Pablo el Converso y de Lucas el Evangelista. Dos historias entrelazadas sobre la fe en las que se suceden abundantes personajes, episodios y reflexiones. Lo que a Carrère le interesa del cristianismo es su mensaje de transgresión de lo establecido y la desmesura de la fe. Y este libro provocador y deslumbrante es una indagación rabiosamente contemporánea sobre el cristianismo que nos habla de la perplejidad, el dogma, la duda, la redención y la construcción de una fe con mensajes rupturistas y extraños rituales.
Publicadas entre 1957 y 1958, las tres novelas aquí reunidas convirtieron a Jack Kerouac en el portavoz de la generación beat, en un icono cultural norteamericano y, con el tiempo, en un clásico de la literatura del siglo XX. Son tres variaciones sobre un tema, el del viaje iniciático físico o espiritual, y retratan también el desasosiego de los jóvenes inquietos en una América donde muchas cosas empezaban a cambiar. Son tres narraciones autobiográficas en las que el escritor plasma sus experiencias vitales a través de tres protagonistas diferentes, y en ellas aparecen también, convertidos en personajes fácilmente identificables, otros beats legendarios. En el camino es un manifiesto de la juventud desarraigada y rebelde, y la gran celebración literaria del viaje como búsqueda y huida. Kerouac se transmuta en Sal Paradise, pero el verdadero protagonista es Dean Moriarty, retrato magistral del mítico Neal Cassady, el beat en estado puro. Y también están presentes Allen Ginsberg y William S. Burroughs, entre una sucesión de viajes Nueva York, Nueva Orleans, San Francisco, Chicago…, jazz, alcohol, sexo y marihuana. Los subterráneos está ambientada en San Francisco y retrata a un escritor que vive una intensa historia de amor con una muchacha negra, mientras que en Los Vagabundos del Dharma el viaje es espiritual, a través del descubrimiento del budismo. El protagonista está inspirado en Gary Snyder, y también aparecen retratados Ginsberg y Ferlinghetti. Con su escritura sincopada y visceral, este Charlie Parker de la literatura que fue Kerouac forja en estos tres libros el mito de la imprescindible generación beat, cuyo legado e influencia siguen muy vivos. «El estilo de vida y las actitudes de la generación beat fueron esencialmente experimentos primigenios que condujeron a la revolución cultural de los sesenta, y está clarísimo que, de entre la escasa literatura que ha producido la contracultura, ninguna obra es tan vibrante, contundente y original como la de Kerouac» (Rolling Stone).
Para la sociedad biempensante norteamericana de los años cincuenta del pasado siglo los beats eran un grupo de jóvenes antisociales, de bichos raros. Y, dentro de este grupo, William S. Burroughs siempre fue el bicho más raro. Procedía de una familia acomodada, vestía con traje y corbata, tenía más pinta de empleado de banca que de rebelde e incluso de joven ya parecía un señor mayor. Pero este aspecto recatado no era más que una fachada, porque Burroughs fue el más radical de los beats, el que más se asomó al abismo. Mientras los demás consumían alcohol y marihuana, él se sumergió en el submundo de la heroína y experimentó con los alucinógenos, que sólo en las décadas posteriores se popularizarían entre hippies y psicodélicos. Este volumen reúne las tres novelas fundamentales de William S. Burroughs. Yonqui, su primera incursión en el tema de la adicción, es un retrato visceral del universo de la heroína. El almuerzo desnudo insiste en el tema, pero da un radical paso de gigante y se adentra en la vivencia interior de la adicción, en un mundo entre la realidad y la pesadilla donde reina la subversión, el sexo adquiere proporciones de orgía demoledora y la literatura deviene experimentación, alucinación, delirio. Y es que ya lo decía el autor al final de Yonqui: «Colocarse es ver las cosas desde un ángulo especial.» En Queer también aparece la droga aquí la búsqueda casi épica de la ayahuasca, pero el eje es el sexo y la homosexualidad se convierte en liberadora transgresión. «Burroughs es también un auténtico poeta. Una página de su prosa es tan densa en imágenes como cualquiera de Saint-John Perse o Rimbaud» (Allen Ginsberg). «Burroughs es el único escritor norteamericano actual que posiblemente esté poseído por el genio» (Norman Mailer). «Al describir la adicción como un modo de vida, Burroughs convierte la aguja hipodérmica en un microscopio, a través del cual puede examinar el alma del ser humano bajo el capitalismo del siglo XX» (Will Self).
¿El más estimulante novelista europeo en activo? ¿Un provocador profesional? ¿Un moralista disfrazado de pornógrafo? ¿Un farsante camuflado de nihilista? ¿Un genio incómodo? ¿Un escritor rabiosamente lúcido, virulento y sardónico? ¿Un fustigador inclemente de la sociedad occidental? Lo que está claro es que Michel Houellebecq no deja a nadie indiferente. El lector encontrará aquí reunidas sus tres primeras novelas, que lo lanzaron al estrellato literario y lo situaron en el centro de la polémica, donde sigue instalado. Las tres están protagonizadas por seres desnortados y resentidos, náufragos aletargados de la sociedad de consumo. El personaje central de Ampliación del campo de batalla es un ingeniero informático depresivo que lleva dos años de castidad; Las partículas elementales confronta a dos hermanastros cuarentones: una suerte de monje científico que ha renunciado a la sexualidad y un profesor de literatura consumidor compulsivo de pornografía; Plataforma, por su parte, está protagonizada por un funcionario parisino apocado y apático, que se va de vacaciones a un paraíso del turismo sexual y acaba montando un negocio relacionado con el asunto mientras busca el amor puro… Tres visiones –o mejor autopsias– feroces y sarcásticas de la decadencia de Occidente.
En la gran casa de campo de la familia Tallis, la madre se ha encerrado en su habitación con migraña, y el señor Tallis, un importante funcionario, está, como casi siempre, en Londres. Briony, la hija menor, de trece años, desesperada por ser adulta y ya herida por la literatura, ha escrito una obra de teatro para agasajar a su hermano Leon, que ha terminado sus exámenes en la universidad y hoy vuelve a casa con un amigo. Cecilia, la mayor de los Tallis, también ha regresado hace unos días de Cambridge, donde no ha obtenido las altas notas que esperaba. Quien sí lo ha hecho, en cambio, es Robbie Turner, el brillante hijo de la criada de los Tallis y protegido de la familia, que paga sus estudios. Es el día más caluroso del verano de 1935, y las vidas de los habitantes de la mansión parecen deslizarse con apacible elegancia. Pero si el lector ha aguzado el oído ya habrá percibido unas sutiles notas disonantes, y comienza a esperar el instante en que el gusano que habita en la deliciosa manzana asome la cabeza. ¿Por dónde lo hará? Hay una curiosa tensión entre Cecilia y Robbie. Y otra situación potencialmente peligrosa: la hermana de la señora Tallis ha abandonado a su marido, se ha marchado a París con otro hombre y ha enviado a su hija Lola, una nínfula quinceañera, sabia y seductora, a casa de sus tíos. Y la ferozmente imaginativa Briony ve a Cecilia que sale empapada de una fuente, vestida solamente con su ropa interior, mientras Robbie la mira…
Una obra maestra, originalísima, desconcertante y diabólicamente divertida, repleta de alambicada ironía y mortífero humor. Nos hallamos ante una obra maestra, un «tour de force», una novela originalísima, desconcertante y diabólicamente divertida, que figura entre las preferidas de su propio autor y en la que refulge, de forma inigualable, su alambicada ironía y su mortífero humor. «Pálido fuego» se presenta como la edición póstuma de un largo poema escrito por John Shade, gloria de las letras norteamericanas, poco antes de ser asesinado. En efecto, la novela consta del susodicho poema, más un prólogo, un voluminosísimo corpus de notas y un índice comentado del editor, el profesor Charles Kinbote. A través de sus prolijos y entrometidos comentarios sobre el poema, sobre su amistad con Shade los meses anteriores a su muerte, y sobre el lejano reino de Zembla, que tan precipitadamente tuvo que abandonar, Kinbote va trazando un hilarante autorretrato, en el que acaba por delatarse como un individuo intolerante y altivo, excéntrico y perverso, un auténtico y peligroso chiflado. En este sentido, podría decirse que «Pálido fuego» es también una novela de intriga, en la que al lector se le invita a tomar el papel de detective.
El narrador de esta historia, un joven pintor madrileño de familia acomodada y afiliado al Partido Comunista, rememora, a modo de urgente confesión que posiblemente se deba a sí mismo, y en la que a ratos parece justificarse, los pasos que le han llevado al último trayecto de su relación con Michel. Michel, el hombre maduro, de cincuenta y tantos, obrero especializado, con la solidez de un cuerpo de campesino normando; el hombre que lo acogió en su casa, en su cama, en su vida cuando el joven pintor se quedó sin techo en París; Michel, cuya entrega sin fisuras le devolvió el orgullo y lo libró del desamparo, hoy agoniza en el hospital de Saint-Louis, atrapado por la plaga, la enfermedad temida y vergonzante. En el principio fueron los días felices, los paseos por las calles de París, las copas en el café-tabac mientras duraba el sueldo, el alcohol y el deseo, el placer de amarse sin más ambición que la de saberse amados. Pero, pronto, los lienzos arrinconados en el modesto apartamento de Michel le señalan al joven que sus aspiraciones están muy lejos de esa habitación sin luz, de una relación de patio trasero que comienza a quebrarse a la vez que se acentúan los efectos de las procedencias desiguales, las diferencias de clase, de edad y de formación, pese a la firme convicción de Michel de anteponer a todo un amor indestructible y eterno… aunque también posesivo y asfixiante. Rafael Chirbes dio por terminada Paris-Austerlitz en mayo de 2015, meses antes de su fallecimiento, tras veinte años de escritura abandonada y retomada intermitentemente. A ese riguroso y exigente empeño debemos una historia que indaga en las razones del corazón, tan espurias en ocasiones como irrenunciables, sin asumir como cierta la naturaleza consoladora del amor o su fuerza redentora, enfrentándose con valentía a la posibilidad de que, aunque nos pese, el amor no lo venza todo.
Este libro de relatos puede leerse como una novela, o como once breves novelas archivadas en la carpeta Mis documentos. A veces parece que hablara un mismo personaje, trasunto del autor, que recuerda sus desventuras como estudiante y como profesor, o que registra su malhumorado intento de superar el tabaquismo. Pero la ilusión de una vida propia, fomentada por la famosa carpeta de Windows, se rompe pronto: los documentos de uno son, en el fondo, los documentos de todos, parece decirnos Zambra, en especial si se habita un país que necesita indagar en el pasado. Con el fino sentido de la ironía y la precisión que ya le conocemos, con humor y melancolía, con espíritu paródico, con aliento lírico y a veces con rabia, Alejandro Zambra traza la anodina existencia de unos hombres que se repliegan en una idea antigua de la masculinidad, o el tránsito de unos seres pendulares que apuestan sus últimas fichas al amor. La incesante búsqueda del padre, la obsolescencia de objetos y de sentimientos que parecían eternos, el desencanto de los jóvenes de la transición, la impostura como única forma de arraigo y la legitimidad del dolor son algunos de los temas que cruzan este libro. Mis documentos muestra a un autor que consolida y proyecta hacia lugares nuevos su personal estilo. La presente reedición viene acompañada de dos textos, del crítico británico James Wood y la escritora chilena Alejandra Costamagna, que sirven como testimonio de la aceptación crecientemente entusiasta que ha cosechado la trayectoria de Alejandro Zambra por parte de la crítica internacional y de la admiración que suscita entre sus colegas una carrera merecedora de premios muy destacados.
Pnin está considerada como «la más deliciosa de las novelas de Nabokov» (G. M. Hyde), «la más inmediatamente atractiva» (Laurie Clancy) y, posiblemente, la más divertida de toda su obra, tan rebosante de humor. Su protagonista es el profesor Pnin, un ruso de la emigración que se gana la vida dando clases a media docena escasa de alumnos desganados que acuden a su aula como quien va a ver una película de Buster Keaton. Pero los verdaderos enemigos del inefable e infeliz Pnin son los extraños artilugios de la modernidad: coches, electrodomésticos y demás máquinas que, al menos a él, no le facilitan precisamente la vida. Y también los mezquinos intereses y la mediocridad de sus colegas, una pandilla de ambiciosos profesorzuelos que ponen a prueba su infinita paciencia. O los psiquiatras entre los que se mueve la que fue su esposa, una mujer que nunca le amó pero de la que él sigue imperturbable y conmovedoramente enamorado. De modo que, al final, el ridiculizado Pnin acaba emergiendo como una figura casi heroica, un ser civilizado en medio de la incivilización industrial, el único que todavía conserva un resto de dignidad humana. Nabokov satiriza aquí un mundo que a él, como emigrado, le tocó sufrir, y pocas veces se le nota tan desenvuelto, tan feliz en el acto mismo de escribir, tan capaz de transmitir el placer que, a pesar de los pesares, le daba el simple hecho de estar vivo.
Una apasionante historia que cambió la teoría de los números en plena devastación a causa de la Primera Guerra Mundial. Una mañana de enero de 1913, G. H. Hardy de treinta y siete años, excéntrico y carismático, y considerado ya uno de los más grandes matemáticos británicos de su tiempo recibe un sobre misterioso con abundantes sellos indios. Dentro encuentra una carta un tanto incoherente de un humilde contable de Madrás, Srinivasa Ramanujan, que afirma estar muy cerca de encontrar la solución de uno de los más importantes y nunca resueltos problemas matemáticos de la época. Algunos colegas de Hardy en Cambridge piensan que eso es un cuento chino y no hacen caso de la misiva, pero él está cada vez más convencido de que Srinivasa Ramanujan merece ser tomado en serio. Y con la ayuda de su asistente Littlewood y del joven profesor Neville y su esposa Alice, que irán muy pronto a Madrás, Hardy decide averiguar todo lo que pueda sobre el misterioso Ramanujan, y hasta se propone convencerlo de que vaya a Cambridge. Esa decisión cambiará no sólo su propia vida y la de sus amigos, sino también la historia de la ciencia. El contable hindú está basada en la historia verdadera de la extraña y finalmente trágica relación entre un admirado matemático británico y un genio autodidacta y desconocido; una historia donde tuvieron un papel intelectuales como D. H. Lawrence, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein. David Leavitt explora un periodo fascinante de la historia y la cultura en una novela apasionante, sutil y llena de matices acerca de la fragilidad de las relaciones humanas y nuestra necesidad de encontrar un orden en el mundo. «Diestramente imbricado, rigurosamente investigado y sinuosamente escrito, contribuye a caminar por lo que en mi opinión ya es una senda: el subgénero de la biografía ficticia, integrado por David Lodge, Julian Barnes, Markovits…» (Ángeles López, La Vanguardia). «Una gran altura narrativa» (Toni Montesinos, La Razón).
«La primera vez la coge tan desprevenida que se sobresalta al verlo.» El encuentro se produce en un parque. Ella es Casi, una adolescente de «casi» catorce años; él, el Viejo, tiene muchos más. El primer contacto es casual, pero volverán a verse en más ocasiones. Ella huye de las imposiciones de la escuela y tiene dificultades para relacionarse. A él le gusta contemplar los pájaros y escuchar a Nina Simone, no trabaja y arrastra un pasado problemático. Estos dos personajes escurridizos y heridos establecerán una relación impropia, intolerable, sospechosa, que provocará incomprensión y rechazo y en la que no necesariamente coincide lo que sucede, lo que se cuenta que sucede y lo que se interpreta que sucede. Una historia elusiva, obsesiva, inquietante y hasta incómoda, pero al mismo tiempo extrañamente magnética, en la que palpitan el tabú, el miedo al salto al vacío de la vida adulta y la dificultad de ajustarse a las convenciones sociales… La ambiciosa carrera literaria de Sara Mesa da un nuevo paso adelante con esta novela sobre dos seres desarraigados cuyos destinos se entrecruzan en un parque, una defensa de la inadaptación y la diferencia. «Los lectores nos sentimos atrapados por esta fascinante escritura, que es, a un mismo tiempo, oscura y luminosa» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia). «Mesa escribe en una prosa libre de lugares comunes, pulida y precisa» (Martín Schifino, Letras Libres).
Hace muchos años, en medio de algún océano, una fragata de la marina francesa naufragó. 147 hombres intentaron salvarse subiendo a una enorme balsa y confiándose al mar. Un formidable escenario en el que se mostraron la peor de las crueldades y la más dulce de las piedades. Hace muchos años, a orillas de algún océano, llegó un hombre. Lo había llevado hasta allí una promesa. La posada donde se alojó se llamaba Almayer. Siete habitaciones. Todos estaban allí buscando algo, en equilibrio sobre el océano… Este libro puede leerse como una historia de suspense, como un poema en prosa, un conte philosophique, una novela de aventuras. En cualquier caso, domina la alegría furiosa de contar historias a través de una escritura y una técnica narrativa sin modelos ni antecedentes ni maestros.
Michel, parisino, funcionario, cuarentón, apocado y apático, incapaz de experimentar ninguna emoción, parte de vacaciones a Tailandia para olvidarse de todo y sumergirse en un paraíso de placer en el oasis del turismo sexual. Allí conoce a Valérie, directiva de «Nouvelles Frontières» y con ella decide crear una red mundial de colonias turísticas en las que el sexo se practique libremente, los deseos estén en venta y la prostitución sea legal. Pero tras el éxito inicial la tragedia se precipita, motivada por integristas de toda laya… Una novela que ha conmocionado a Francia por su provocadora visión del cinismo erótico de la sociedad de consumo
Manuel Roca y sus dos hijos viven en una vieja granja aislada. Un día, un Mercedes con cuatro hombres dentro sube por el camino que lleva a la casa. Algo tan terrible como indescriptible está a punto de suceder, algo que cambiará la vida de todos de manera irremediable, sobre todo la vida de la pequeña Nina. Una historia que hurga en las profundidades del alma humana. Los protagonistas son víctimas de una guerra infinita que despierta las pasiones y los instintos más escondidos. La espiral de odio que engulle a los personajes sólo parece disolverse gracias a la decisión de Nina, quien sabrá dar sentido y futuro al dolor mayor…
A Tochtli le gustan los sombreros, los diccionarios, los samuráis, las guillotinas y los franceses. Pero Tochtli es un niño y ahora lo que quiere es un nuevo animal para su zoológico privado: un hipopótamo enano de Liberia. Su padre, Yolcaut, un narcotraficante en la cúspide del poder, está dispuesto a cumplir todos sus caprichos. No importa que se trate de un animal exótico en peligro de extinción. Porque Yolcaut siempre puede. Tochtli vive en un palacio. Una madriguera recubierta de oro en la que convive con trece o quizá catorce personas: matones, meretrices, dealers, sirvientes y algún político corrupto. Y además está Mazatzin, su profesor particular, para quien el mundo es un lugar lleno de injusticias donde los imperialistas tienen la culpa de todo. Fiesta en la madriguera, una excelente y más que prometedora primera novela, es la crónica de un viaje delirante para cumplir un capricho. Cabezas cortadas, ríos de sangre, restos humanos, montañas de cadáveres. La madriguera está en México y ya se sabe: México a veces es un país magnífico y a veces es un país nefasto. Las cosas son así. La vida, al fin y al cabo, es un juego y una fiesta.
Ana le cuenta a su hijo fragmentos de una vida de pequeñas miserias con las que se han tejido las relaciones personales y familiares. El autor renuncia a narrar los grandes acontecimientos históricos para poner su foco de atención en lo íntimo y cotidiano, en las vidas de unos personajes heridos por la traición y la deslealtad. La buena letra se convierte en deudora de la concepción balzaquiana según la cual la novela es la historia privada de las naciones y descubre los mecanismos que funcionan como silencioso motor de la historia, en cuyo devenir toda generación se levanta sobre las cenizas de otra y cada vez que el poder cambia de manos lo hace bajo el signo de la traición y de un sufrimiento que, siendo inútil, es también una forma descarnada de lucidez.
Julian Barnes nos regala un fascinante fresco de la Belle Époque a través de un personaje inmortalizado en un retrato de Sargent. En 1885, tres franceses llegaron a Londres para «hacer adquisiciones intelectuales y decorativas». Eran un príncipe, un conde y un plebeyo. Este último, de origen provinciano y apellido italiano, se llamaba Samuel Jean Pozzi. Era un dandi, un seductor que tuvo innumerables amantes, un hombre culto y liberal que tradujo al francés a Darwin, un pionero de la ginecología y también un cirujano. Su elegante figura fue inmortalizada por el gran pintor John Singer Sargent en un célebre retrato en el que posa ataviado con una bata roja. Julian Barnes indaga sobre este fascinante personaje y acaba trazando un sugestivo retrato cultural, social y político de la Belle Époque. Por las páginas de este libro desfilan Oscar Wilde y Sara Bernhardt, Huysmans, D’Aurevilly, Léon Daudet, Edmond de Goncourt, Proust, Zola, Whistler, Henry James, Beau Brummell, Swinburne, Ruskin, Pushkin, Baudelaire, Flaubert…, y aparecen los duelos, la comuna, los avances de la ciencia, el coleccionismo, el dandismo, el caso Dreyfus, las concepciones de la época sobre la mujer y la homosexualidad… El resultado es una aproximación deslumbrante a un tiempo y a un hombre que lo representó y que murió en 1918, pero no en el campo de batalla —fue cirujano militar— sino víctima de una venganza…
