Androides, Robots e Inteligencias Artificiales
Cuando Roz abre los ojos por primera vez, descubre que está sola en una isla remota y salvaje. No tiene idea de cómo llegó ahí o con qué propósito, pero sabe que necesita sobrevivir.Después de enfrentarse a una feroz tormenta y escapar del ataque de un oso, se da cuenta de que su única oportunidad para sobrevivir es adaptándose a sus alrededores y aprendiendo de los demás habitantes, aunque estos nos sean los más amigables.
Realiza tu compra en Pacifiko y recibe tu envío en cualquier dirección de Guatemala."Todos somos ladrones en este mundo. Algunos hurtamos cosas, otros almas y sentimientos. Pero lo único que nadie puede robar es tiempo. Tampoco podemos rogar por él. Aun así lo intenté varias veces, como aquel día de verano de 1999, cuando echaba un ojo al gato en las cercanías del cementerio parisino de Père Lachaise, es decir, cuando me ganaba la vida vigilando los pasos del paisano que se hacía llamar Dj Pierre Chantal. Entonces se apareció en mi mente un garabato antiguo, dibujado tres siglos atrás por la mano diestra de Cornelis Mahu. Era un recuerdo extraño y recurrente de una tarde de otoño en la ciudad de Amberes, una plegaria ajena, un implante ancestral de algo que nunca había vivido y que, no obstante, guardaba en mi cabeza. -No puedo, no puedo con él... ¡mis hermosas manos! -repetía una y otra vez Cornelis, mientras arrastraba en su casaca los restos calcinados del joyero Jacob." (Fragmento de Creaturas de fuego)
Cuando Roz abre los ojos por primera vez, descubre que está sola en una isla remota y salvaje. No tiene idea de cómo llegó ahí o con qué propósito, pero sabe que necesita sobrevivir. Después de enfrentarse a una feroz tormenta y escapar del ataque de un oso, se da cuenta de que su única oportunidad para sobrevivir es adaptándose a sus alrededores y aprendiendo de los demás habitantes, aunque estos nos sean los más amigables. Cuando trata de hacerse cargo de un gansito que queda huérfano, finalmente los demás animales deciden cooperar, y la isla se empieza a sentir como un hogar.
"Los robots están por todas partes: en nuestras casa, en el cielo, bajo el mar y en el espacio. Trabajan como espías, doctores y soldados, y muy pronto incluso podrían aventurarse al interior del cuerpo humano. Descubre el asombroso mundo de los robots y averigua qué podría deparar el futuro. Aquí vienen los robots..."--Back cover.
Un gran clásico de la ciencia ficción. Los doctores David Bowman y Frank Poole se encuentran a bordo del Discovery One con el objetivo de realizar una expedición a los confines del universo en busca de evidencias que confirmen que el ser humano no está solo. Les acompañan tres científicos en animación suspendida y HAL 9000, un ordenador excepcionalmente inteligente. Pero la misión se vuelve muy peligrosa cuando HAL empieza a fallar. ¿Se trata de un problema técnico? ¿O quizá Hal tiene voluntad propia? ¿Qué influencia ejerce el monolito? Con estas preguntas, surgen otras: ¿Cuál es nuestra esencia? ¿Qué lugar ocupamos en el cosmos? Uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción, que ofrece una visión totalizadora sobre el origen de la consciencia y la evolución de la humanidad. Arthur C. Clarke colaboró estrechamente con Stanley Kubrick en la producción de la célebre película homónima. Reseña: «Clarke mezcla con maestría hallazgos, filosofía y un novedoso sentido del ritmo.» Time
La robot y los animales de la isla parecen tener una vida perfecta. Sin embargo, un día aparece una foca herida y da la voz de alarma: se acercan aguas contaminadas. A partir de este momento, todos están en peligro.Roz calma y organiza a los animales, pero las aguas tóxicas dificultan cada día más conseguir comida y hallar refugio. La robot descubre entonces que su cuerpo es impermeable a la marea venenosa y se impone una misión: encontrar el origen del peligro y acabar con él.
Un corazón lo cambia todo Tres robots viven en una diminuta y peculiar casa entre las ramas de una arboleda: una máquina enfermera un poco sádica, una pequeña aspiradora desesperada por amor y atención, y Giovanni Lawson, un androide inventor. Pero también vive con ellos un humano: Victor Lawson, hijo de Gio. Refugiados y a salvo en el bosque, los cuatro forman una extraña familia. Pero todo cambia el día en que Vic rescata y repara a un androide llamado Hap, quien resulta compartir un oscuro secreto con Giovanni: un pasado dedicado a cazar humanos. Sin ser consciente de
En el Enclave Espacial, a las afueras de la Ciudad de Nueva York, un cient#fico de los Mundos Exteriores ha aparecido asesinado. El detective Elijah Baley tiene que ocuparse de este caso en la para #l inquietante y odiosa compa##a de un robot humanoide: R. Daneel Olivaw.La investigaci#n es delicada ya que puede terminar con el equilibrio entre los descendientes de la colonizaci#n estelar, en perfecta comuni#n con sus robots, y los habitantes de la Tierra, que, refugiados en grandes metr#polis subterr#neas a las que llaman Ciudades, sobreviven precariamente a la falta de recursos naturales y temen a los robots.
No lo vio venir, no esperó que la hija bastarda que envió a la muerte sobreviviera para vengarse. Ahora, solo me queda hacer que la Casa Hauteclare lo pague. Asesinar a los nobles que mataron a mi madre y que fallaron en matarme a mí también. Aunque eso signifique aliarme con Dravik, un noble de intenciones grises y un resentimiento que iguala al mío. Por él, montaré a Heavenbreaker, un robot de combate que lleva dormido desde la Gran Guerra. Pelearé en la Copa Supernova en su nombre y, por cada enfrentamiento ganado, Dravik asesinará a uno de mis enemigos. Arrasaré con todos. Incluso con aquellos quienes me importen. Incluso cuando sienta que hay algo conmigo en Heavenbreaker, combatiendo junto a mí en la inmensidad del espacio.
Publicada por primera vez en 1950, cuando la electrónica digital estaba en su infancia, Yo, robot resultó visionaria. Su influencia, de hecho, fue enorme, y no sólo en toda la ciencia ficción posterior, sino también en la propia ciencia de la robótica. Aquí formuló Asimov por primera vez las tres leyes fundamentales de la robótica, de las que se valdría para plantear interrogantes que se adentran en el campo de la ética y de la psicología: ¿qué diferencia hay entre un robot inteligente y un ser humano?, ¿puede el creador de un robot predecir su comportamiento?, y ¿debe la lógica determinar lo que es mejor para la humanidad? A través de una serie de historias conectadas entre sí por el personaje de la robopsicóloga Susan Calvin, en las que aparecen todo tipo de máquinas inteligentesrobots que leen el pensamiento, robots que se vuelven locos, robots con sentido del humor o robots políticos, Asimov inventa unos robots cada vez más perfectos, que llegan a convertirse en un desafío para sus creadores. Con todo, Yo, robot es uno de los pocos títulos de ciencia ficción que han superado con amplitud el círculo de lectores especialmente aficionados, entre los que a menudo se considera una obra cumbre.
Seres con circuitos, princesas autómatas, ladrones de guante eléctrico, sabios muy sabios, bestias de silicio y reyes del algoritmo. Artefactos mecánicos que se han expandido hasta colonizar el último rincón de la galaxia, y que a pesar de todas sus virtudes y bajezas, y de su proclividad a la locura y a la ambición, son incapaces de errar ni de desviarse de su programación. Fábulas de robots es uno de los títulos más míticos del maestro polaco Stanislaw Lem, una brillante antología de mitos y leyendas cibernéticas, que fluctúan de lo profético a lo surrealista, de lo filosófico a lo humorístico, en las que el hombre es el verdadero rival a batir: seres mitológicos, semilegendarios, con fama de blandos, de pusilánimes y de paliduchos, y con una fatal y peligrosa tendencia al crimen.
La aventura apenas comenzó... Después de aprender a vivir en una isla lejana y salvaje, ahora Roz se encuentra atrapada en la granja de la familia Shareef. Su nueva vida le impone otro tipo de riesgos, como los tornados o los ataques de lobos.
