Literatura y Ficción

Entrega:
Mostrando 2113 a 2144 de 4655 (146 Paginas)

Este volumen reúne dos piezas de Jane Austen no publicadas durante su vida, Lady Susan y Los Watson, que no solo confirman sus cualidades como novelista, sino que constituyen una lectura deliciosa por derecho propio. En Lady Susan (escrita probablemente hacia 1793-94), una viuda inteligente y bella, pero con pocos escrúpulos, pretende que su hija se case con un hombre al que detesta. Ella, por su parte, quiere a un tiempo atraer los favores del hermano de su cuñada y conservar a su antiguo amante. En Los Watson (1804), primera parte de una novela incompleta, la protagonista, una joven llamada a recibir una sustanciosa herencia pero despojada de ella, se debate entre un rico pretendiente y otro con menos medios económicos.

«Bueno, intento darle a la gente lo que quiere. Es un trabajo duro.» «Lo que quiere la gente es justo lo que no se cuenta, y yo voy a contarlo.» Así define George Flack —representante de la prensa, «la gran institución de nuestro tiempo»— su profesión, y el papel que está determinado a desempeñar en ella. Frente a Flack, un elocuente cazador de lo que hoy llamaríamos noticias del corazón, se alza un cuadro internacional típicamente jamesiano: un rico viudo norteamericano alojado en un hotel de París con sus dos hijas, una de ellas prometida a un joven de una familia también norteamericana, pero ya tan afrancesada que «el sentido de la familia no era entre ellos una tiranía sino una religión».

Crónica personal es una hermosa, templada colección de recuerdos elaborada con la complejidad y el elevado criterio del arte novelístico conradiano, y dedicada especialmente a los acontecimientos e impresiones que se produjeron en el umbral de lo que él llamó sus «dos vidas»: la vida del mar en la que pasó veinte años y la vida de las letras a la que se consagró hasta su muerte. Magistral e impertinente, cabe situarla entre los máximos aciertos de su autor.

Una herencia inesperada cae en el tranquilo y retirado hogar de la familia Roland en Le Havre: un antiguo amigo de París, donde el señor Roland era joyero, deja toda su fortuna al menor de sus dos hijos, Jean, de veinticinco años, recién licenciado en Derecho. El mayor, Pierre, médico que aspira a instalarse y tratar a una clientela distinguida, recibe la noticia con cierto estupor, pero también con resignación. Sale a pasear y, al ver la luna salir por detrás de la ciudad, murmura: «Ahí queda eso. Y nosotros preocupándonos por cuatro cuartos». Pero esos «cuatro cuartos» que ha recibido su hermano y no él no tardarán en alterarle los nervios, en golpear su «sensibilidad», en despertar el rencor, la envidia, el odio y la vergüenza, y en empujarle a actos violentos y desesperados. Pierre y Jean (1888), que se abre con un prólogo titulado «La Novela» que es un clásico entre los textos teóricos del realismo, es uno de los grandes estudios de carácter de Maupassant, donde el personaje principal, según señalaba Italo Calvino, «renueva, de interrogante en interrogante, de acceso de ira en acceso de ira, la toma de conciencia de un Hamlet, de un Edipo».

Juicio y sentimiento es un cuadro tan hilarante como patético de las desventuras de dos hermanas casaderas relegadas -en su condición de mujeres- de la fortuna familiar. Sus tropiezos en el camino del matrimonio, a veces empujadas por la mezquindad de sus propios parientes, las alegres presiones de sus vecinos o los mismos «principios» de su carácter moral, las llevan a conocer todos los extremos que la pobreza puede ocasionar en el destino de los hombres.

El diplomático norteamericano George Darrow se dispone a reencontrarse con Anna Leath, la mujer que, catorce años antes, le abandonó para casarse con otro, ahora una rica viuda. Pero en el último momento ella aplaza la cita. Desengañado, el diplomático tiene una breve aventura en París con una muchacha ilusionada y pobre que se enamora apasionadamente de él. Unos meses después, es invitado al château de la viuda, que, después de todo, le ama y desea casarse con él; pero allí Darrow se encuentra con que la nueva niñera que tiene a toda la familia encandilada es precisamente la joven de su affaire en París.

Al terminar su formación en un hospital de Londres, el joven señor Harrison acepta un puesto de ayudante de médico rural en la pequeña ciudad de Duncombe. Y, aunque el recién llegado se fija inmediatamente en Sophy, la hija del párroco, no tardará en convertirse en el centro de una equívoca red de expectativas y decepciones que pondrá a prueba su paciencia… y también su vanidad. En Las confesiones del señor Harrison (1851) se percibe ya el interés de Elizabeth Gaskell por trazar, a su manera, una «historia de la vida doméstica en Inglaterra», como había sido intención, aunque nunca llegara a escribirla, del poeta romántico Robert Southey.

Joan Castleman, mujer de un famoso escritor norteamericano, acompaña a su marido a Helsinki, donde posiblemente le den un premio literario casi tan importante como el Nobel. Ya en el avión, el lector se entera de que pase lo que pase, después de toda una vida juntos, ha decidido dejarle. Está harta de él y de su egolatría. Al mismo tiempo empieza a rememorar cómo lo conoció en la Universidad donde era uno de sus profesores y cómo acabó casándose con él después de separarse de su mujer anterior y de una hija pequeña a las que abandonó. También ella ha tenido dos hijos con Joe, pero no se llevan bien con su padre. En un texto muy ágil, típico de Wolitzer, se van desarrollando dos temas paralelos: el triunfo literario de Joe y su pasión por las mujeres, y la frustración creciente de una mujer que, de joven, quería convertirse en una gran escritora.

Un hombre se levanta de madrugada envuelto en sudor y preocupaciones. Con esta experiencia corriente, arranca la exploración que Thom Gunn hace de la bohemia, las drogas, los ambientes gay de San Francisco y la proximidad aterradora del sida, que retrata como una insidiosa peste que se aproxima despacio para vaciar la vida de amigos, amantes y conocidos. Celebrado desde su primer libro como un poeta a la altura de Philip Larkin y Ted Hughes, Gunn encontró en la crónica de la contracultura amenazada por el sida el inesperado y poderoso tema de la que está considerada unánimente su obra maestra: El hombre con sudores nocturnos. Un libro donde puso sus variados talentos al servicio de poemas sobre la fragilidad, la enfermedad y la muerte, pero también de su reverso: los cuidados, las múltiples variaciones del amor y la lealtad.

Martin Boyne ha decidido poner fin a su vida nómada de ingeniero y compartir la madurez al lado de Rose Sellars, la mujer de la que se enamoró en su juventud y que ahora es una respetable viuda instalada en Europa. En el barco que debe conducirlo a ella, Boyne se encuentra con los hijos de unos viejos amigos, los Wheater: una animada prole de siete niños, producto de distintos matrimonios y distintos divorcios, que ha jurado encontrar «un hogar cálido y estable» y permanecer unida. Boyne cae subyugado por el ímpetu de Judith y casi sin querer se encuentra tutelando sus tremendos planes. Los niños pertenece al ciclo final de las novelas de Edith Wharton: tenía casi setenta años cuando la publicó en 1928. Fue uno de sus mayores best sellers y una de sus obras maestras.

Fondeado en el puerto de Santa María, una pequeña isla frente a la costa de Chile, el capitán Amasa Delano, al mando del buque mercante estadounidense Bachelor’s Delight, divisa un barco que parece estar en apuros. Al acercarse, ve que se trata de un mercante español, el Santo Domingo, «dedicado al transporte de negros», y comprueba que, en efecto, ha pasado muchas calamidades: después de una serie de tormentas al pasar el cabo de Hornos, ha estado a punto de naufragar, el escorbuto y la fiebre han acabado con un gran número de oficiales, y apenas tiene comida y agua. Así se lo cuenta el capitán, don Benito Cereno, pálido, enfermo y con ciertos indicios de «trastorno mental». Hay, sin embargo, otros indicios de que la situación es aún más anómala de lo que parece.

Bella Winter tiene una cicatriz en la cara a raíz de un accidente de coche; conducía su novio, un tipo tacaño que no la apreciaba. Embarazada de un inmigrante al que conoció en una fiesta en un piso cochambroso de Bayswater y nunca más volvió a ver, tiene ahora una niña de meses negra, que oculta a su madre, una mujer que nunca parece haberla querido. Pero encuentra un trabajo que le encanta en una pequeña tienda de antigüedades en Richmond, hace nuevos amigos y empieza a tener la sensación de que la vida al fin le sonríe. El pasado, cómo no, vuelve, pero tal vez en condiciones que permitan reconciliarse con él; y el presente abre nuevos horizontes, quizá engañosos pero en principio muy felices.

La poesía estalla en las redes como una nueva manera de comunicarse y se socializa en las letras de canciones. Es así porque el lenguaje poético es un modo de emprender un viaje hacia las emociones y los sentimientos o de decir cosas distintas con las palabras de todos los días. En este sentido, este libro te ofrece métodos, técnicas y secretos para componer poemas y letras de canciones de los más diversos géneros; presenta los traspasos de la música a la poesía, los cruces con la narrativa y el cine. Te permite «entrar» a la cocina de los poetas y de los cantautores, practicar sus mejores claves y conocer los problemas principales del poeta para lograr el poema que pretende. Cada parte, de las diez que lo componen, es un hito revelador, un momento especial del itinerario en el que cada poema y cada canción animan el viaje.

En 1843, después de tres años en los mares del sur, Melville se enroló en la fragata United States y volvió a América. Un año de travesía sometido a la dura disciplina naval le proporcionó el material de Chaqueta Blanca (1850), un libro hermoso y complejo, mezcla de novela, erudición y reportaje, cuyo subtítulo, El mundo en un buque de guerra, anticipa igualmente su peculiar, intensa y muy melvilleana dimensión alegórica. De las bodegas a las gavias, de las rutinas de limpieza o rancho a las vergonzosas prácticas de flagelación, del tormentoso paso del cabo de Hornos a una calma chicha en el ecuador, el narrador de este viaje no deja rincón sin escudriñar, episodio sin relatar, oficio sin describir.

Pompas fúnebres (1947) es la tercera novela de Jean Genet y la primera que escribió fuera de la cárcel, con la intención expresa de rendir homenaje a su joven amante Jean Decairn, combatiente de la Resistencia muerto en las barricadas de París en los días de la liberación». Pero, si ésta es la «meta confesada», el libro tal vez tenga, declara su autor, «otras muchas secundarias más imprevisibles». Pues ¿adónde puede conducir el duelo cuando, para retener al amante asesinado, para que siga viviendo dentro de quien lo llora, deban ofrecerse a su memoria las «historias monstruosas» de sus asesinos?

Marta Salís ha seleccionado 65 relatos de ficción del género de la literatura de viajes, una de las más antiguas del mundo, que ilustran el interés y la fas¬cinación que el viaje ha ejercido sobre la imagina¬ción de los escritores, y cómo les ha servido de ins¬piración para tratar multitud de temas. Ordenados cronológicamente, y con una gran variedad de es¬tilos y de tonos, proceden de distintas tradiciones occidentales y cubren casi tres siglos, planteando el género desde perspectivas muy diferentes: via¬jes fantásticos, abismales, de descubrimiento, de redención, por necesidad; y también el medio es de lo más variado: a pie, en burro, en diligencia, en barco, en tren, en canoa, en coche, en avión, en nave espacial… Los protagonistas son aventureros, turistas, emigrantes, fugitivos, exploradores, peregrinos, refugiados de guerra e incluso algún héroe mitológico, todos ellos inmersos en el revuelo de los preparativos, la angustia de la partida, el dolor del desarraigo, el azar de los encuentros y el deseo de una vida mejor.

Goethe desempeña en la literatura alemana el mismo papel que Shakespeare en la inglesa o Cervantes en la española: es un precursor, un centro y una fuente ininterrumpida de inspiración para las nuevas generaciones. Pero, como también sucede con Shakespeare y Cervantes, Goethe es algo más que un escritor para alemanes, la excelencia de su estilo viaja bien al castellano, y sus obras le ofrecen al lector de cualquier país del mundo una indagación original y profunda sobre la naturaleza humana y su desarrollo vital. Presentamos una panorámica de lo mejor de una trayectoria que abarca décadas: del apasionamiento romántico de sus primeros poemas al intento de escribir una poesía «universal» que fusionase Oriente con Occidente, pasando por su periodo italiano, colmado de una sabiduría de sabor clásico.

En 1871 Zola inició la magnífica saga de Los Rougon- Macquart. La primera de las novelas establece los orígenes de la familia, la rama legítima (los Rougon) y la ilegítima (los Macquart), en una pequeña ciudad provenzal, Plassans, inspirada en Aix-en-Provence. Los preparativos del golpe de Estado de Luis Napoleón y su victoria final sirven de medio para las ambiciones y el ascenso de los Rougon y suponen el silenciamiento de los Macquart, uno de cuyos miembros, el joven e idealista Silvére, es el único en guardar fidelidad a la República.

Adah, del pueblo de los igbo, «era una niña que había nacido cuando todos esperaban y predecían un niño. Por eso, como fue una gran decepción para sus padres, para la familia más cercana y para la tribu, nadie se acordó de registrar su nacimiento». Ya casada antes de los dieciocho años, convence a su marido para que estudie contabilidad en Londres. Embarazada del quinto hijo, decide dejarlo, harta de los malos tratos y después de que él haya quemado el manuscrito de una novela que ella ha escrito. Prácticamente todos los detalles de Ciudadana de segunda (1974) coinciden con los de la vida de su autora, Buchi Emecheta, que llegaría a ser considerada la primera gran novelista negra de la Gran Bretaña de posguerra. Adah es «ciudadana de segunda» por partida doble: mujer y negra. La emigración y el racismo son temas fundamentales de la novela, pero siempre relacionados con el machismo dentro de las familias africanas inmigrantes.

Cyril Graham, un joven erudito y actor aficionado, está convencido de que detrás de las iniciales «W. H.» que figuran en la dedicatoria de los Sonetos de Shakespeare no se esconde, como la crítica daba por supuesto, William Herbert, conde de Pembroke, sino un joven actor de la compañía del poeta, y de quién este al parecer se había enamorado, llamado Willie Hugues. Como prueba de su teoría, aporta un misterioso retrato del joven Hugues con la mano posada sobre una edición de los Sonetos; pero pronto se descubre que el cuadro es una falsificación, lo cual le empuja al suicidio.

A los veintiocho años, la lectura de La comedia humana condujo a Émile Zola a concebir el proyecto del ciclo novelístico de Los Rougon-Macquart iniciándolo con dos novelas: La fortuna de los Rougon y La jauría. En esta última, ambientada en el París de la revolución urbanística del barón Haussmann, Aristide Rougon triunfa en la especulación inmobiliaria y su hijo Maxime, un joven Narciso, se convierte en un galán de moda. A su lado, sólo Renée, la madrastra de Maxime, que revive en sus amores incestuosos la tragedia de Fedra, comprenderá el mito del dinero y su cáustico efecto de hastío y deshumanización.

Zola centró en Les Halles, el Mercado Central de París –«una tímida revelación del siglo xx»–, la acción de la tercera novela del ciclo de Los Rougon-Macquart. En ella Lisa, una Macquart, próspera y rolliza propietaria de una charcutería, hospeda inopinadamente a su cuñado Florent, prófugo del penal de Cayena, convicto por sus actividades republicanas. El vientre de París (1873) combina la visión exuberante de un «París atiborrado», con mil olores y colores, con una trama de noble ingenuidad revolucionaria, traicionada por las intrigas y bribonadas de «las personas decentes».

Con La conquista de Plassans (1874), la cuarta novela del ciclo, Zola vuelve al lugar de origen de los Rougon-Macquart. Aquí, en la engañosa tranquilidad de la provincia, descrita con un ojo agudísimo y sarcástico, es un matrimonio entre primos de las dos ramas de la familia, Marthe Rougon y François Mouret, quien va a hospedar a un inquilino no menos sospechoso: un extraño sacerdote, sucio y pagado de sí mismo, que en poco tiempo se dispone a regir los destinos de Plassans y a influir en las decisiones de sus ciudadanos. El matrimonio verá poco a poco cómo no sólo su casa y su ciudad dejan de ser suyos, sino cómo ellos mismos son desposeídos de su personalidad, abocados al éxtasis y a la locura.

En 1912, Joseph Conrad reunió en un volumen que tituló Entre tierra y mar tres largos relatos que había escrito y publicado con anterioridad y cuyo nexo de unión, aparte de los mares del Índico, era «el carácter, la visión y el sentimiento de los primeros veinte años que fui independiente en mi vida». La colección tuvo un gran éxito, y los títulos que la componen no dejaron de ser, desde entonces, continuamente reeditados: «Una sonrisa de la fortuna» es la historia de un negocio feliz. «Quien compartió en secreto» trata el tema del doble. Y «Freya, la de las Siete Islas» constituye tal vez una de las historias más graves y desoladoras surgidas de la imaginación de Conrad.

Desde su publicación en 1961 este pequeño estudio sobre La experiencia de leer no ha dejado de ser reeditado al punto de convertirse en un clásico. En él propone C. S. Lewis un «experimento» que procede al revés de lo que es habitual en la crítica literaria: «juzgar la literatura por cómo las personas la leen», no de una clasificación entre «buenos» y «malos» libros, sino entre «buenos» y «malos» lectores. Los hábitos de lectura y los prejuicios asociados a ellos son sometidos a un análisis entusiasta y heterodoxo, que consigue exponer con humor, amenidad y brillantes la idea primordial de que «con independencia del valor de la literatura, este solo se verifica en el momento y en el lugar en que un buen lector lee». El lector al que todo le parece «lento», el que busca «verdades» sobre la vida, o el que lee tan solo para darse un baño de prestigio son algunos de los modelos a los que pasa revista este ensayo, un placer para todo aquel que ame los libros y aún hoy una perspectiva novedosa y singular.

A mediados del siglo XIX, cuando las nuevas clases emergentes ya empezaban a mudarse al norte de Manhattan, un rico y prestigioso médico neoyorquino se construye una casa en Washington Square. Es una «casa bonita, moderna», con terraza y porche de mármol. A ella se traslada a vivir en compañía de su hermana, una viuda romántica y sentimental, amiga de los secretos, y de su única hija Catherine, que a los veinticinco años no ha conseguido ser, según su padre, ni hermosa ni inteligente. A Catherine le corresponde, sin embargo, una herencia considerable, y cuando en su vida aparece un joven guapo y encantador, aunque sin oficio ni beneficio, el doctor no duda de que no puede sentirse atraído por ninguna cualidad de su hija que no sea el dinero.

Este volumen reúne sesenta cuentos de Chéjov cuidadosamente seleccionados y traducidos por Víctor Gallego con la intención de que el lector español disponga de una antología extensa y representativa de la narrativa breve del gran escritor ruso. Prescindiendo de las novelas cortas, ofrece una panorámica amplia -y en muchas ocasiones inédita en nuestra lengua- del cuento chejoviano, desde las implacables piezas humorísticas de sus primeros años hasta las complejas composiciones de su última época, en un arco cronológico que abarca de 1883 a 1902. Chéjov buscaba transmitir, reproducir la fluidez acaso sin rumbo de la vida, no solo pintando estados de ánimo, sino siendo capaz de crearlos en el lector. Tal vez sea este el secreto que desde el principio ambicionaron sus contemporáneos y luego sus seguidores, de Katharine Mansfield a Raymond Carver, y la razón de la vigencia de su estilo, aún hoy emulado.

Con la pérdida de las elecciones generales en 1990, el proceso iniciado por la revolución sandinista contra el dictador Somoza en 1979 se detuvo en seco, y con él también se difuminaron los sueños, anhelos y esperanzas de cientos de miles de ciudadanos que participaron en aquel proceso transformador. Sergio Ramírez, miembro de la dirigencia revolucionaria y vicepresidente en la fórmula con Daniel Ortega, fue testigo excepcional de una utopía que se extendió más allá de las fronteras nicaragüenses.

En un pueblo perdido de Buenos Aires, durante la crisis económica de 2001, un grupo de hombres se propone reunir la suma de dinero para adquirir unos silos abandonados en un predio agroindustrial. Pero una estafa los hace tocar fondo y reaccionan ante la injusticia. Una historia de una venganza colectiva llevada a cabo durante una noche legendaria.

Una novela audaz y sorprendente, la más libre y personal de las que ha escrito Rosa Montero.Vuelve Rosa Montero con una intriga emocional sobre el sexo, el paso del tiempo y la capacidad para sobrevivir al fracaso. Ganadora, entre otros, del Premio Primavera de Novela, el Premio Grinzane Cavour, el Premio Qué Leer al mejor libro del año y el Premio de la Crítica de Madrid Una noche de ópera, Soledad contrata a un gigoló para que la acompañe a la función y así poder dar celos a un examante. Pero un suceso violento e imprevisto lo complica todo y marca el inicio de una relación inquietante, volcánica y tal vez peligrosa. Ella tiene sesenta años; el gigoló, treinta y dos. Desde el humor, pero también desde la rabia y la desesperación de quien se rebela contra los estragos del tiempo, el relato de la vida de Soledad se entreteje con las historias de los escritores malditos de la exposición que está organizando para la Biblioteca Nacional. Una intriga emocional que nos habla del paso del tiempo, del miedo a la muerte, del fracaso pero también de la esperanza, de la necesidad de amar y de la gloriosa tiranía del sexo, de la vida entendida como un lance fugaz en el que devorar o ser devorado. La crítica ja opinado sobre la obra de la autora: «Sería más ciego que Homero si mi pasión no me dejara ver que Rosa Montero está atiborrada de talento, y cuando embraga párrafo no pone freno a su desbordada fantasía.» -Matías Antolín- «En su trabajo literario es evidente su capacidad para desvelar la verdad interior de las cosas.» -Xuan Bello, El Comercio- «Escribe con el punto casi exacto de acercamiento, con sinceridad y ardor pero sin concesiones fáciles, sabedora de que sus heroínas sufrieron a causa del entorno todo, y no sólo de los hombres.» -Miguel Dalmau, La Vanguardia- «Su prosa tensa y directa rehúye el desplante y la pretensión. Rosa Montero es mi amiga íntima de la ficción.» -Mario Vargas Llosa (sobre La loca de la casa)- «Rosa Montero despliega con fuerza su thriller psicológico en un crescendo que deja sin aliento. Un libro muy potente.» -L’Observateur (sobre El corazón del Tártaro)- «Plantear un pensamiento propio, y polémico, y darle eficaz respuesta artística revela el momento de plenitud de Rosa Montero.» -Santos Sanz Villanueva, El Cultural (sobre Instrucciones para salvar el mundo)-

¿Quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias? La guerra dura una década y nadie sabe a ciencia cierta cómo transcurre, qué bando fue el agresor y cuál el agredido. En la comarca, la vida ha continuado entre el temor a la delación y la añoranza de los que fueron al frente. Cuando llega el momento de evacuar la zona por seguridad, él emprende camino junto a su mujer y al niño Julio, que ayuda a amortiguar el dolor por la ausencia de los hijos soldados. Un futuro protegido parece aguardarles en la ciudad transparente, donde todo es de dominio público y extrañamente alegre. Allí los recuerdos desaparecen; no existe ninguna intimidad —ni siquiera la de sentir miedo— hasta el momento en que la conciencia despierta y se impone asumir las consecuencias. «Una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos. Sin caer en moralismos, a través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos. La trama de Rendición sorprende a cada página hasta conducirnos a un final impactante que resuena en el lector tiempo después de cerrar el libro.» Del Jurado del XX Premio Alfaguara de novela.

Esta es una colección de crónicas y de cuentos sobre el puerto más emblemático de México y uno de los más célebres en el mundo. Diversas plumas de notables escritores se ocupan de la gloria y de la miseria del oscuro paraíso. Más allá de las playas y de las bellezas naturales hay crisis ecológica, delincuencial, económica, de seguridad… Todo mexicano ha estado o aspira a estar en esas bellas playas, a pesar de los pesares. ¿Por qué esto es así? ¿Qué de los imaginarios de Acapulco sigue operando en la mente de nuestros escritores (y nuestros lectores)? ¿Qué es el puerto ante las otras regiones literarias: el desierto del norte, la zona metropolitana de la Ciudad de México, la selva del sur? ¿Cómo se inscriben las voces narrativas en el entrecejo de las reacciones de la ficción? Acapulco no es la escapatoria al mar y a la Nao de China, sino que se escribe como enredado en sí mismo. Los convocados para esta puesta al día pertenecen a las generaciones de escritores posteriores a José Agustín y Ricardo Garibay, y su ejercicio literario es múltiple y deslumbrante como su idea de experimentar -o sólo fantasear- en el cuerpo del texto posible, en las escaleras, cuartos y balcones de un castillo de arena. Un castillo que es historia añeja y vibración de la contemporaneidad de sus ecos.