Turquía
La imagen que Europa compuso en el siglo XVIII de la cultura otomana ya no fue la misma tras esta sorprendente correspondencia. Desmintiendo relatos de otros viajeros, cubierta con el yasmak [asmak], o velo turco, esta inglesa, no solo escribe la crónica de los bazares, las mezquitas, las ceremonias de la corte, o la vida en las calles, sino que da noticia de la vacuna sobre la viruela o desvela la intimidad del harén y la voluptuosidad de los hamanes como ningún europeo lo había hecho antes desatando un imaginario que transforma las artes y alienta la estética orientalista. En el siglo de grandes damas e ilustres salonnières, la inteligencia de Lady Montagu asombró a Voltaire que la consideraba por su cosmopolitismo muy superior a madame de Sévigné y sabido es que el pintor Ingres, un siglo después, encontró en sus prolijas descripciones del haremlik inspiración para sus cuadros de odaliscas y escenas de harén. Su energía y humor sutil aún provoca entre nosotros una fascinación intacta como nos recuerda Juan Goytisolo.
La serie informalmente titulada «Historia Universal Asimov» reúne las obras dedicadas por el gran novelista y divulgador científico a la evolución política, cultural y material de la especie humana. «Constantinopla» describe los orígenes, el ascenso, el apogeo y la decadencia de ese «imperio olvidado» que suele ser el Imperio Bizantino, desde la fundación de la ciudad de Bizancio en el año 657 a.C., hasta su caída en 1453 -ya rebautizada hacía siglos como Constantinopla- en manos del sultán Mohammed II y el comienzo de la hegemonía turca.
El Imperio otomano era una de las grandes fuerzas de la historia de Europa desde la Edad Media. En 1914 había perdido mucho territorio, pero seguía siendo el Estado más grande de Europa después de Rusia. El imperio, que se extendía desde el mar Adriático hasta el océano Índico, era una gran entidad política y religiosa, puesto que el sultán gobernaba los Lugares Sagrados y, como califa, era el sucesor del profeta Mahoma. Sin embargo, la fatídica decisión del imperio de apoyar a Austria-Hungría en 1914, aunque fue capaz de defenderse durante gran parte de la guerra, lo condenó al desastre, lo dividió en varias colonias europeas y llevó al nacimiento de una Arabia Saudí independiente. El magnífico nuevo libro de Ryan Gingeras, publicado cuando se cumplen poco más de cien años de la marcha al exilio del último sultán, explica cómo se produjeron estos hechos trascendentales y muestra hasta qué punto seguimos viviendo a la sombra de unas decisiones tomadas hace tanto tiempo. ¿Caería todo el imperio en manos de los ejércitos aliados que merodeaban por la región o podría salvarse algo? En semejante laberinto étnico y religioso, ¿qué precio habría que pagar por crear un nuevo Estado cohesionado e independiente? La historia de la caída del Imperio otomano y de la creación de la Turquía moderna es una epopeya extraordinaria y amarga, espléndidamente narrada en estas páginas.
