Siglo XVI

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La saga de Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin, que ha cautivado a millones de lectores, prosigue ahora con una magistral nueva historia. Una columna de fuego arranca cuando el joven Ned Willard regresa a su hogar en Kingsbridge por Navidad. Corre el año 1558, un año que trastocará la vida de Ned y que cambiará Europa para siempre. Las antiguas piedras de la catedral de Kingsbridge contemplan una ciudad dividida por el odio religioso.

Una novela que habla de la Inquisición española con rigor, lejos de mitos y tópicos, y que descubre una faceta desconocida de la vida de Teresa de Jesús a la que el autor, como jurista y teólogo, ha tenido acceso.En pleno siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, la Inquisición se lanza con denuedo y auténtica obsesión a controlar la sociedad española. Nadie está libre de sospecha.Don Rodrigo de Castro es un inquisidor implacable, ambicioso y cauto, que se ha consagrado concienzudamente a realizar pesquisas sobre aquellas mujeres que caen en éxtasis o tienen visiones y misteriosas revelaciones, por si fueran «alumbradas», es decir, adeptas a la secta mística que tanto preocupa al Santo Oficio, que la considera herética y relacionada con el protestantismo.

En la noble ciudad extremeña de Jerez de los Caballeros nace en el S. XVI Luis María Monroy Villalobos, hijo segundón de una ilustre familia. Sus primeros años están marcados por la ausencia de su abuelo, cautivo del Turco, y del padre, que combate como capitán en un tercio de la armada imperial. Al fallecer este último, y en cumplimiento de su última voluntad, Luis María iniciará su formación como caballero al servicio del emperador en Belvís, Oropesa y Jarandilla de la Vera. Será paje del mismísimo Carlos V, descubrirá su gran talento y pasión por el canto y la vihuela, y apadrinado por su familiar el conde de Oropesa, entrará al servicio del nuevo emperador en el famoso tercio de don Álvaro de Sande, en Milán. La apasionante vida del caballero Monroy es el fiel reflejo una época tan fascinante como compleja, la del esplendor del imperio hispánico de los Austrias, la misma de Lope y Cervantes. El protagonista de la novela pronto descubrirá que los ideales caballerescos y religiosos, la música y la poesía, la patria y el honor han de convivir inevitablemente con la crueldad de las guerras, el hambre que asola al pueblo llano, y la iniquidad, a veces, de sus gobernantes.