Ficción Contemporánea

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Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación’ fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de la deep web, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?

A principios de la década de los setenta, en el norte de México, un grupo de estudiantes conocido como Los Enfermos inició un movimiento revolucionario que pretendía instaurar un nuevo orden nacional. El entonces joven poeta Juan Pablo Orígenes formaba parte de aquel grupo. Cuarenta años después, el Ministerio de Cultura encarga a Estiarte Salomón escribir la biografía del escritor con el propósito de publicar, a manera de homenaje, sus obras completas. Será en las conversaciones que mantiene con Salomón, cuando Orígenes, enredado en el delirio de su propia memoria, descubra que algo en su pasado quedó incompleto y volverá a recorrer las calles de la ciudad tratando de recuperarlo. Desde la pesadilla de la impostura, la conspiración y las traiciones, Orígenes se reencuentra con aquellos Enfermos de su juventud, pero el país ha cambiado y otros grupos de enfermos aparecen en el trayecto de esa búsqueda: no se trata de lo que el poeta y los Enfermos hicieron en aquellos años, sino de lo que harán ahora: el Ensayo de Resurrección, el regreso de la Enfermedad al país. Estructurado a la manera de un tratado anatómico y en estrecha relación con Anatomía de la melancolía, de Robert Burton, Anatomía de la memoria es la historia de la descomposición y recomposición de los recuerdos, de cómo nos aferramos a lo perdido o, en resumen, como dice uno de los epígrafes del libro, citando al poeta Guillermo Sucre, de cómo «la memoria no perfecciona el pasado, sino la soledad del pasado».

Siberia es la escritura de un duelo que se vive en el cuerpo, en la mente y en el lenguaje. Es el duelo de una madre que pierde a su hijo y que abandona la ciudad que ha sido su hogar durante quince años, pero es también la búsqueda de la palabra que exprese, a la vez, el dolor de la ausencia y el hambre por la luz. Daniela Alcívar Bellolio, una de las voces más honestas y radicales de la literatura ecuatoriana, explora en su primera novela la muerte y el deseo desde un lugar de extrema vulnerabilidad: el de la experiencia de la pérdida. Aquí no existe el artificio del orden narrativo, sino lo conmovedor del caos de un cuerpo doliente, que grita el vacío que lleva adentro y que trabaja una palabra poética e indomesticada, un lenguaje habitado por el miedo, la culpa y la necesidad de sosiego. Un año después experimenta con la escritura tras el tránsito de la crisis. Si en Siberia lo que se pone en juego es el alcance del dolor mientras acontece, este relato se pregunta por lo que ocurre cuando el paisaje ha retornado aparentemente a la calma, aunque esa calma siga afectada por los espasmos del horror

Laberinto veneciano es una invitación a descubrir la Venecia más misteriosa y secreta, aquella que vive tras el Gran Canal y sus palacios. Convencida de que hay que aprender a caminar para llegar a ninguna parte, Marina Gasparini nos ofrecerá un itinerario fuera de programa, jalonado por la belleza de lo discretro y de lo mínimo: los ecos de la campana Marangona, el olor de las algas marinas cuando se hielan, una hornacina con una virgen de cabellos enredados, el león alado de San Marcos A todo ello se sumará el acercamiento a algunos de los cuadros, grabados y esculturas que pueblan esta ciudad de imágenes -las Carceri de Piranesi, «Orfeo y Eurídice» de Canova, «El joven de la Accademia» de Lorenzo Lotto - y la mirada de algunos visitantes que, como Joseph Brodsky, Marcel Proust o María Zambrano, recorrieron y meditaron la ciudad de las calles de agua En Laberinto veneciano la observación estética se une a la psicológica o moral, por lo que de la contemplación puntual de una imagen surgen relaciones que llevan a reflexiones sobre la pérdida, el abandono, la pietas, la memoria, la experiencia mística o la poesía. Y es que en Laberinto veneciano Marina Gasparini Lagrange da forma no sólo al laberinto que Venecia exhibe en su singular arquitectura, sino a aquel otro laberinto que muy dentro de ella le suscita la ciudad y por el que el lector sólo se podrá desplazar desde la complicidad.

En un entorno de naturaleza agreste y de relaciones salvajes, la protagonista de Sanguínea entra y sale de cavernas y de cuerpos, de espacios fantasmales habitados o deshabitados, de vínculos atravesados por la pérdida, la negación del futuro y la desesperanza. Sanguínea es el registro de su flujo de conciencia y de una crisis íntima: la historia de una mujer que se desliza sobre unos patines por caminos abruptos y trata de enfrentar una deriva amorosa, una inesperada e imposible maternidad y el más doloroso de los desprendimientos. Pero Sanguínea es también una novela de resistencia. De resistencia del cuerpo y contra el cuerpo. Una novela de revelaciones turbadoras. Una novela que grita.

Minimosca es un laberinto con forma de novela, de varias novelas entretejidas, un agujero de gusano en la historia, un portal hacia dimensiones paralelas enloquecidas, donde se confunden la realidad y la memoria, la ficción y la metaficción, la imaginación y el tiempo. En sus páginas conviven la comedia del espanto, el drama romántico de la locura, la tragedia de la historia universal y las venganzas del mito clásico, como unas Mil y una noches contadas por infinitas Sherezades. Los innumerables relatos que componen Minimosca cubren más de un siglo de la historia de Europa y las Américas: las guerras mundiales, el Holocausto, los Balcanes, el arte de vanguardia en Francia y los Estados Unidos, las dictaduras de América Latina, el Perú de Sendero Luminoso, la confusión contemporánea ante el horror de la verdad y la seducción de la mentira. Sus personajes –mujeres sobrevivientes, boxeadores desquiciados, padres devoradores, psicópatas desdoblados, exiliados, migrantes clandestinos, y avatares tragicómicos de Stephen King, Marcel Duchamp, Allen Ginsberg, Georgette Phillipart o César Vallejo– están marcados por la insania, el absurdo y el pánico de perderlo todo, pero también, por la esperanza, el amor y la amistad hasta las últimas consecuencias. Gustavo Faverón Patriau se alimenta de la necesidad de contar historias, de la filosofía de la derrota, de la sonrisa oscura del realismo, del cuento de horror, del delirio de lo fantástico y del humor de lo maravilloso para buscar la unidad, aunque turbia y tambaleante, en los escombros del mundo de hoy. Escrita después de la monumental Vivir abajo, y desde el influjo de Borges, Burton y Cervantes, Minimosca atraviesa el umbral de la novela total y la antinovela hacia una nueva forma de ficción y metaficción que puede marcar las décadas futuras.

En los cuentos de Tierra fresca de su tumba aparecen pescadores que atraviesan los mares de la muerte, niñas abandonadas en las estepas que encuentran en el góspel un puente hacia la belleza, mujeres cuya demencia no es otra cosa que un corazón despedazado, ancianas japonesas que cavan en un jardín para encontrar lo mejor y lo peor de sí mismas, muchachos de una tribu del Canadá que se visten con pieles de animales para poder rugir de nuevo. Personajes que rasgan la delgada membrana de la vida ordinaria y se asoman peligrosamente a un abismo interior que acabara por devorarlos. Seis historias que nos atraviesan como una herida y que nos hacen comprender las posibilidades del amor, la justicia y la esperanza, pero también la altura y la profundidad del abismo.

Entre los delirios suicidas de una madre obsesionada por las vidas de santos y el desinterés silencioso de un padre proctólogo, la protagonista de Sulfuro se obsesiona por conquistar una cierta normalidad: se casa pronto y se divorcia, se vuelve a casar y se muda a un barrio en apariencia tranquilo. Sin embargo, al otro lado de la calle hay un cementerio y cuando la vida de “los otros”, de los muertos, se mezcla con la suya, inicia un viaje sin retorno hacia lo que Lovecraft definió como las montañas de la locura. Relato de miedo y de fantasmas, Sulfuro es, a la vez, una lúcida exploración de la fragilidad mental y una mordaz crítica a los esquemas sociales convencionales y a la perversa hipocresía de las “buenas costumbres”, siempre con la intensidad poética y la imaginación desbordada que singularizan la literatura de Fernanda García Lao, una de las escritoras más originales e irreverentes de la nueva narrativa latinoamericana. «Una devastadora mirada a la familia, a la procreación o el sexo como territorios de los que siempre salimos abollados y confusos». Carlos Zanón, Babelia, El País. «Una puesta en escena delirante en donde campea el hiperrealismo, la paranoia, la subversión histórica, la belleza de lo macabro y, sobre todo, la resignificación de los miedos humanos». J.J. Maldonado, Caretas.

Cuadernos perdidos de Japón’ es la crónica de una viajera que atraviesa geografías interiores y exteriores para reconocerse y afirmar su voz, para indagar en la escritura como registro del pasado, en la fragilidad de las mujeres que viajan solas y en la memoria como lazo familiar. A medio camino entre el ensayo, el cuaderno de notas y el libro de viaje, ‘Cuadernos perdidos de Japón’ recoge fragmentos de cuatro diarios íntimos que Patricia Almarcegui escribió en dos viajes a Japón distantes en el tiempo (2008 y 2018), y sus reflexiones de muchos años sobre la sociedad, la política, la cultura y el arte japoneses. Cine, literatura, manga, pintura, arquitectura, pueblos, ciudades, baños, cuerpos políticos y sociales trazan un breve y sincopado itinerario de Japón. Una narración llena de imágenes intensas y extremas, hilvanada a partir de la pérdida: la de los cuadernos que la escritora extravió en el viaje, la de personas que ya no están, la de un país que fue y ya no es. Estos cuadernos son un intento de reproducir el tiempo del viaje y de la vida, desde la convicción de que las experiencias no finalizan cuando se escriben sino cuando se leen y escuchan.

Lo que fue el futuro es el relato de una desintegración, la crónica de una crisis devastadora que amenaza a un matrimonio, a una casa, a la cordura, y desata en la narradora una reflexión íntima y honda en la que se cruzan escritura y vida, paisaje y afecto, memoria y porvenir. Lo que fue el futuro es también el trazado de una genealogía familiar que incorpora un archivo personal: las huellas de un pasado –a veces luminoso, a veces turbio– con las que la protagonista trata de dar forma a su linaje y reconciliarse con el presente. Desde la recuperación de la infancia y la adolescencia hasta la reconstrucción de la figura sombría del abuelo escritor, esta novela explora nuestra relación con los otros, con los objetos, los animales y el paisaje, deteniéndose especialmente en las diversas formas con las que recuperamos la vida, tras esos quiebres radicales que parecen destruirlo todo.

Anna y Pari son dos mujeres que se encuentran en Menorca, en torno a un hotel abandonado y ocupado, y un huerto rescatado del olvido. Anna, originaria de la isla, regresa ahora en medio de una crisis íntima, después de muchos años fuera. Pari llegó desde Irán tras abandonar su vida anterior, y espera la posible llegada de un visitante. Las vidas que no viví es una novela sobre destinos y espacios en reconstrucción; sobre jardines y huertos; sobre cuerpos que habitan y cuerpos que ya no pueden habitarse. Y es, también, el relato de una isla y un país encontrados en los éxodos y la migración: a lo largo de la conversación que mantienen las dos protagonistas, emergen relatos históricos sobre Menorca e Irán: naufragios, invasiones, incendios, viajes, objetos perdidos y reencontrados. La memoria de dos familias, y su futuro, son los puntos de partida de esta novela de Patricia Almarcegui, autora del celebrado libro de viajes Cuadernos perdidos de Japón, en la que las desigualdades de género, el problema de la vivienda, las migraciones y el derecho a olvidar ciertos episodios de nuestra vida, atraviesan los encuentros y las historias que comparten Anna y Pari, a la espera del desalojo del viejo hotel de Torrepetxina.

Una joven mujer llega a una residencia artística para escapar de un bloqueo creativo o, tal vez, para escapar de sí misma, de su vida, de su entorno. Lo que en principio habría de ser una experiencia creativa, estimulante, se convierte, a través de un breve instante de apertura al caos, en un cúmulo de perturbaciones que la van acercando a los abismos de su interior y a los de los otros. Decidida a que su vida no sea banal e intercambiable, cree encontrar en el arte un modo legítimo de transgresión para tensionar las fronteras de la ética, del cuerpo y de las relaciones. En Hasta aquí todo va bien, la primera novela de Estela Sanchis, hay una honda reflexión sobre la pulsión de violencia y la crueldad, sobre los vínculos enfermos de dependencia y los límites de la intimidad, sobre la ficción y la manipulación.

Desde el temblor, la irreverencia y una radical poética de lo incómodo, la escritora argentina Fernanda García Lao convierte en cuerpos un conjunto de emociones del mundo contemporáneo: los vientres de alquiler, las redes sociales, la soledad, la prostitución, la pornografía, la muerte, la vejez y la locura. Todo aquello que no encaja. Ensamblando sucesos falsos y verdaderos, estos afilados relatos desplazan lo verosímil hasta lo delirante y hacen de lo real un objeto extraño, en un claro vínculo con la mejor tradición del cuento latinoamericano. Teoría del Tacto, tercer libro de Fernanda García Lao en Candaya, y el número quince de toda su trayectoria, cierra con uno de los textos más íntimos y autobiográficos de la autora: “Mis Dos Hemisferios”, un recorrido por el pasado familiar, el exilio, la migración, las pérdidas y la reconstrucción de la identidad.

El artista más grande del mundo existe, se llama Esteban Krause y vive en España. Considerado por la crítica y los marchands un dios contemporáneo, temido por los gobernantes que ven en su figura la de un genio fuera de control, Krause lleva una vida de novela. ¿Quién va a animarse a contarla? Su amigo Juan del Valle, un escritor argentino que acaba de heredar una casa en el barrio más exclusivo de Buenos Aires e, inmovilizado por el dolor cervical, le habla a una máquina que absorbe su voz a cambio de no corregirle los errores. El artista más grande del mundo es una novela que habla. Sus asuntos son la totalidad y la nada, la consagración y la ruina; y, sobre todo, la vida y el arte, materias que se mezclan como una lucha de bestias sin que pueda saberse cuál es cuál.

Relatos poblados por seres extraños, como el hombre que decide vender su mano izquierda a una galería de arte o la mujer que no puede parar de reír, en los que Alejandro Morellón disloca el pensamiento y modula lo fantástico con un inequívoco propósito: revelar el absurdo del mundo, pero también sus numerosos contrastes y sus quiebres más poéticos.

«La vida es lo único infinito que tiene final.» Nicolás tiene el alma grande. Por ello decide cambiar su nombre a Nikolái Nikoláievich Pseldónimov y comenzar a vivir con todo el fervor de un personaje de Gogol, Dostoyevski , Tolstói , Chéjov o Bábel , replicando sus proezas y sus infamias. En esa literatura rusa en la que cada gran escritor fue censurado, perseguido, apresado, desterrado, excomulgado, gulagueado o ejecutado, Nikolái y sus aliados descubren la libertad esencial del ser humano : la de imaginar. Tal como don Quijote, ellos habrán de crear su propio mundo y buscarán que sus vidas se vuelvan arte al emular las novelas que emulan la vida. Corre el año de 1971 y el mundo está atento a la carrera espacial. Los soviéticos han puesto a tres cosmonautas en la estación Sályut al tiempo que impiden a Solzhenitsyn viajar a Estocolmo para recibir su Premio Nobel . Nikolái le propone a su mujer y al borracho Guerásim viajar al espacio, aventura que habrán de consumar tras degustar lo sublime y podrido de la condición humana. En El peso de vivir en la tierra , David Toscana hace un espléndido recorrido por la literatura rusa y celebra a esos valientes escritores que fueron libres en un mundo que no lo era. También nos propone que, a falta de libreto, la vida se deje poseer por el espíritu del arte. En palabras de la crítica ?Estamos ante una de las obras narrativas más cautivantes, divertidas e imaginativas de la historia reciente de nuestras letras.? -Luis Jorge Boone, El Universal ?Tocado por la mano de los dioses.? -Ricardo Baixeras, El Periódico ?La lectura prontamente te sume en algo parecido a la ensonacion, algo dificil de experimentar, al alcance de muy pocos orfebres de la palabra, maestros como Toscana.?- Francisco H. Gonzalez, Devaneos

¿Qué es una casa? ¿Qué es tener un sitio adonde volver? La narradora de esta historia hace un recorrido por todas las casas en las que vivió, desde esa casa inaugural e inolvidable de la infancia, hasta la última, casi una ruina. Y también por las otras casas, la mayoría ajenas, que habitó y son asimismo su historia. El movimiento de “mudanzas” es además un movimiento migratorio, pero sobre todo es una sucesión de preguntas: por la pertenencia, la extranjeridad o la familia. La casa indiana en Soria de ese bisabuelo que supo ir a América y regresar. Ida y vuelta, movimiento fundante. Luego, la familia que siguió en Argentina: el padre, la madre, la tía, las hermanas. ¿La familia es un lugar propio o impropio? No hay respuestas, pero sí tal vez una certeza: casa y cuerpo son dos estructuras en síntoma que dicen algo sobre la vida y sus escombros. Que tenga una casa es la cuarta novela de la escritora argentina Florencia del Campo. Un libro en el que indaga sobre la casa como un símbolo, un referente, como el cuerpo que nos contiene y en el que, a veces, vivimos como en una prisión, buscando inútilmente escapar. La casa en tanto destino y origen, memoria y futuro desconocido. La casa: algo propio y ajeno al mismo tiempo.

Los cuentos de Flotar, pude orbitan en torno a la familia, explorando los afectos que nos sostienen mientras aprendemos a habitar el mundo, pero también las experiencias de pérdida y violencia que marcan a esa primera comunidad identitaria, las heridas y vacíos que convierten un cuerpo interrogante en un territorio de síntomas y apegos. Flotar, pude es también un recorrido por los deseos, por espacios desaparecidos en los que se ha detenido el tiempo y por los objetos que apuntalan una vida y hacen palpable la memoria: un piano dolorosamente arrebatado, el ojo de vidrio de la abuela tuerta o una muñequita con alas que alguien que acaba de morir conservó durante 30 años. El agua, el mar –rastro de todos los peligros y miedos, pero también, paisaje hechizado, acercamiento a lo inasible y a lo infinito, invitación a la sensualidad o continente del misterio– vincula y hermana las diez historias del esperado libro de la escritora ecuatoriana Gabriela Ponce Padilla, que tanto sorprendió y estremeció a los lectores con su primera novela, Sanguínea, adaptada al teatro por Casa Amèrica Catalunya.“Una irrupción impetuosamente estética en la vida, que es sobre todo un potente –y hermoso– gesto político de resistencia”, Andrés Cadena. ;

Alegoría del mundo y de la condición humana, Santa María del Circo es la historia de un grupo de cirqueros que, al llegar a un pueblo fantasma, no menos desolado que ellos, tratan de fundar un nuevo orden, construir sobre lo destruido. Su vida se convierte así en una función interminable en busca de la propia redención. El circo llegó al pueblo. El pueblo está vacío. ¿Qué hacemos con el circo? ¿Qué hacemos con el pueblo? ¿Qué con el enano, el hombre fuerte y la mujer barbuda? ¿Con el mago, el hombre bala, el contorsionista? Compren su boleto, damas y caballeros, niños y niñas, y entren al circo; ese circo que se va al diablo, lo mismo que todos nosotros.

Año 2123. Hace tiempo que el amor ya no existe. Tampoco existen las novelas ni los libros de papel, retirados de todas las bibliotecas del mundo y reconvertidos en leña y madera para muebles. Pero si alguien quisiera saber qué fue el amor, alcanza con encontrar el ejemplo preciso. Para eso existe una modalidad nueva de memoria llamada “literatura de reunión”, por la que un compilador ha podido rescatar la “locura de a dos” que vivieron en secreto la editora Ana Quiroga y el poeta Antonio Castillo durante el siglo XXI. El archivo en bruto de los mensajes entre ambos (textos, audios, fotos, videos) ganó en 2092 el Festival de Artes Puros de Berlín, y fue exhibido en el Nuevo Park Güell-Xionami de Barcelona en 2093. Además de inspirar Otra novela de amor (2023), un libro de “vida real”, según su autor Julián Basualdo. Para Ana Quiroga y Antonio Castillo la reincidencia es un arte, el tiempo un río que se puede detener a cuatro manos y el amor un viaje fulminante hacia “lo imposible realizado”. En ese trance de megalomanía y desesperación infantil, lo único que sienten los enamorados es el poder de vivir en el mundo que inventaron. Un mundo que no puede ser más real, ni más platónico. Así, el rescate de la historia de es esta pareja es, además de una imagen de las relaciones amorosas, un recorrido por el deseo, la mentira, el miedo y los vestigios que quedarán de nosotros en el futuro.

Barrio Moscardó es un libro sobre un mito de origen: el barrio. A través de un ejercicio de memoria y de reconciliación, Sergio Galarza recorre diferentes historias que suceden en esos lugares abiertos, puntos de tránsito y encuentro, que son las calles, las plazas, los parques, ahí donde se hace comunidad. Son malos tiempos para los barrios: los vecinos son expulsados por la subida de los alquileres y se ven obligados a alejarse de los lugares donde están sus raíces. A Sergio Galarza le tocó mudarse por otro motivo después de haber conseguido un viejo anhelo: escapar de Los Sauces, su barrio en Perú, cargado de complejos y harto de la violencia cotidiana. Entonces, el sueño del desclasamiento hacia arriba se acabó, y con el imperativo de buscar un trabajo más rentable y un hogar para sus hijos empezó a ver con otros ojos ese pasado del que tanto había renegado. Más que un homenaje, esta historia es una reflexión sobre una forma de crecer que se está extinguiendo en las ciudades, la importancia que tiene el contacto humano y el aprendizaje callejero que los niños ya casi no conocen. Lejos de permitir que la nostalgia invada el texto, el autor nos invita a compartir los miedos de un padre, la angustia por quedarse sin casa y la alegría del descubrimiento de un escenario que parecía perdido: el barrio de Moscardó en Madrid, una copia de esos Sauces a los que necesitaba volver. Rescatando a sus vecinos más memorables, Galarza hace justicia poética con crudeza, mezclando géneros y escarbando en el jardín pelado de su memoria.

Hay presidentes de gobierno en curiosas actitudes. Hay un niño que cuenta pasos. Hay una urbanización de lujo. Hay una anciana que no está en lo que está. Hay una Cumbre del Futuro (spoiler: sale mal). Hay una camiseta punk. Hay una niña que sale en las revistas. Hay una empresa de alarmas. Hay un murmullo extraño. Hay un videojuego que predice el futuro. Hay gente que corre y gente que camina. Hay activistas medioambientales. Hay un acantilado y un templo. Hay un escritor encerrado en un baño. Hay una emisora de radio clandestina. Hay una cuenta atrás. Hay gente que duerme y gente insomne. Hay un soldado ciego que vio una guerra. Hay un filósofo que perdió la razón. Hay una bomba. Hay un espejo de sonido. Hay gente que escucha. Hay un funeral por el planeta. No hay futuro. El acto de clausura de la Cumbre del Futuro tiene un final inesperado que sitúa a los presidentes del G7 en una incómoda posición. Mientras sus asesores intentan averiguar quién ha causado ese problema y cómo solucionarlo, se intercalan escenas de la vida de unos personajes unidos por un hecho: todos escuchan un extraño ruido cuyo origen no pueden determinar. Este sonido provoca en ellos unos efectos secundarios que les harán replantearse sus vidas y sus convicciones éticas en un mundo que parece desmoronarse por momentos. Cuando el futuro se intuye como un territorio poblado de fantasmas, Diego Sánchez Aguilar recorre, en Los que escuchan, todas las formas de la ansiedad y el miedo que definen la sociedad contemporánea. Y de su implacable indagación va a ser difícil salir indemne.

El norte de México guarda algunas historias que el protagonista de esta novela, durante mucho tiempo, ha preferido no contarse. La de sus abuelos judíos, que llegaron al país huyendo del fascismo. La del nieto que viajó allí por primera vez tan dispuesto a ser un beatnik que ni siquiera se preocupó por las huellas que su familia había dejado en el desierto. La del único fanzine que dibujó. La de una muchacha a la que conoció en una manifestación y lo condujo de la mano hasta su casa para curarle la herida que llevaba en la boca. Pero ahora que su vida empieza a desmoronarse, P. Coen regresa a ese territorio de frontera para encontrarse con esas respuestas que tal vez le permitan comenzar a escribir el relato sobre sí mismo. La lengua herida es una novela sobre la necesidad de decir, de contar historias, de construir la memoria y la identidad a través del lenguaje, pero también sobre las implicaciones –en ocasiones tan dolorosas– que lleva tomar la palabra y nombrar las cosas. David Aliaga, seleccionado como uno de los 25 mejores narradores jóvenes en español de la última década según la revista Granta, oscila entre la idea de que los rituales son una ficción que nos trae el pasado y el futuro, y, al mismo tiempo, en la cualidad ritualista de las ficciones con las que construimos nuestra vida. «David Aliaga es una de las luminarias de la literatura española contemporánea. Para David, escribir historias se acerca a lo que Trilling llamaba ‘la novela o la nada’. Lo sentí casi desde el momento en que llegó a mi vida».Cynthia Ozick «Aliaga compone un personaje que oscila entre quién fue y quién es con una escritura potente y por momentos antigua, casi ancestral, como las voces de los grandes clásicos. Aliaga escribe como alguien que sabe muchas cosas, como un sabio desde las alturas».Camila Fabbri «Escrita con una prosa elegante e intimista, La lengua herida es un recorrido alucinante por el norte de México y por los senderos de la memoria en búsqueda de los ancestros y los orígenes de la identidad judía, un cruce de caminos en el que se encuentran la autoficción, la metaficción, la novela de detectives literarios. Sin duda una combinación ganadora». Mateo García Elizondo

Cuando Doris Puente descubre que va a morir, decide visitar por última vez a su hijo menor, un escritor que ama el caos y la noche, y vive en Madrid. Juntos realizarán un último viaje en un intento por reconocerse después de muchos desencuentros. Será entonces cuando ella escribirá el epílogo de su vida, con Bob Dylan como música de fondo. Más que un libro de duelo sobre el dolor y la muerte, este emocionado relato es una historia de formación y de lucha.

Un funcionario es enviado a un pueblo de montaña para investigar dos sucesos sospechosos: el incendio de la iglesia y la trágica muerte del organista. A través de una serie de entrevistas con los vecinos irá descubriendo la fascinante figura de ese músico y los oscuros secretos de un pueblo que, tal vez, está demasiado cerca del cielo. El órgano es al mismo tiempo una tragedia griega, una novela policiaca, un cuento de terror y un mito contemporáneo sobre la esencia contradictoria, demoniaca y angélica, mortal e inmortal, del ser humano. Diego Sánchez Aguilar, uno de los narradores más interesantes de la actualidad, construye en esta novela breve una insólita e imaginativa reflexión sobre los límites del arte y los conflictos del artista. ¿Puede el arte acercarse a la verdad?, ¿puede el artista sacrificarlo todo, incluso la razón, o su propia vida, para llevar su hallazgo al público? El órgano es una apuesta por la dimensión mítica de la imaginación, un relato sobre la humanidad y sus límites, sobre el sacrificio y la culpa, sobre el arte y la obsesión.

Vivir abajo es un libro de aventuras, un relato de horror, un misterio policial, una historia hecha de mil historias y una crónica de viajes por los territorios de la locura y el espanto. Comienza en Perú, cuando un cineasta americano comete un tenebroso homicidio en el sótano de una casa el día de la captura de Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso. El lector descubrirá maravillado cómo las piezas del enigma emergen de catacumbas, manicomios y cárceles subterráneas a lo largo de un viaje infinito por los oscuros calabozos de la historia de América Latina, Europa y los Estados Unidos.

Orsina es una actriz de teatro que enferma gravemente. Su desaparición desordena la vida de quienes la rodean, en especial la de Teoría Ponce y Róldenas, hermanos herederos de una imprenta en bancarrota que se dedican a buscarla, enfrentándose al atroz mundo de los desaparecidos. Entre intentos por conservar la imprenta, representaciones teatrales y un elenco de personajes tan absurdos como reales, la novela nos lleva desde el presente violento hasta el pasado enloquecido de un personaje histórico marcado por el delirio y la muerte: José de Gálvez, Visitador General de la Nueva España, encarnado en un viejo actor de teatro que lo interpreta en el último papel de su vida. El libro de nuestras ausencias es un relato sobre las desapariciones en el norte de México, la violencia del narcotráfico, las fosas clandestinas en el desierto y la sierra. Un recorrido de múltiples voces e historias, de tiempos que se solapan y se entretejen. Es la historia íntima de algunas ausencias, de las madres que buscan a sus hijos, de espacios que han de transformarse para seguir existiendo.

En otro país reúne a doce cronistas menores de 40 años y orígenes geográficos distintos: Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, México, Perú, Puerto Rico y Uruguay. Doce textos de no ficción en torno a una misma consigna: mirar y pensar al otro. Escribir sobre el otro. Sobre otro lugar. Sobre otro país. Doce relatos sobre migraciones y desplazamientos, en donde lo geográfico, lo temporal y lo lingüístico se deslizan como placas tectónicas de identidades cada vez más inciertas y fluidas.

Una muerte en el cielo conecta a Cyrus, un joven poeta iraní-estadounidense obsesionado con los mártires, con un mosaico de destinos marcados por la pérdida. Desde una artista que convierte su agonía en arte hasta un soldado que cabalga como el ángel de la muerte, sus vidas se entrelazan en una búsqueda desesperada por encontrar sentido a la existencia. Finalista del National Book Award y elegido entre los mejores libros del año 2024, Kaveh Akbar, con una prosa lírica y conmovedora, teje esta novela sobre el duelo, la identidad y esos instantes fugaces en los que, quizás, la eternidad se hace tangible.

En la línea ferroviaria que serpentea entre Takarazuka y Osaka, cada trayecto encierra un microcosmos de vidas humanas. Esta novela teje con delicadeza las historias de sus pasajeros: una prometida despechada, dos desconocidos unidos por el mismo libro y una abuela excéntrica. Con el cambio de estaciones y el recorrido inverso del tren, descubrirás cómo los encuentros fortuitos en un vagón pueden provocar una sacudida que transforme sus destinos. Una novela coral, tierna y luminosa, que celebra la belleza de lo imprevisible y la fuerza de los vínculos que nacen en el viaje cotidiano.

Una novela que enfrenta la arrogancia del tiempo desde la mirada de un narrador marcado por la cronofobia. Un empresario de cine, atormentado por el paso de los años, se enfrenta a la eternidad con la única arma que posee: la escritura. Desde el Big Bang hasta el fin de los días, la obra teje un tapiz de decenas de personajes arrastrados por la marea del tiempo. Con humor y desconcierto, despliega el espectáculo de la vida en toda su luz y sombra. Una épica íntima que confronta el olvido para hallar belleza en la fugacidad de lo existente.

Un libro que enfrenta la ausencia y escucha a quienes sobreviven, transformando el duelo en memoria viva. Eduardo Ruiz Sosa nos sumerge en la experiencia mexicana de la pérdida, atendiendo la voz de los sobrevivientes. Estos relatos indagan no solo en el duelo, sino en la vida marcada por la ausencia: los secretos que revela la muerte, la búsqueda de un cuerpo desaparecido y el regreso a una infancia desmitificada. Con una sensibilidad conmovedora, el autor convierte el recuerdo en un acto de amor, hallando una belleza extraña y llena de vida en el corazón mismo del dolor.