Política
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo y escritor, nació en Ginebra. Su lirismo y su afición por la naturaleza aflora en toda su obra, lo que lo convierte en un precursor del romanticismo. Escribió, dentro de su extensa producción, varias obras notables, entre las que destacan: Las Confesiones, obra autobiográfica; Emilio, novela pedagógica; y El contrato social (1762). El contrato social ejerció una gran influencia en la Revolución francesa, no sólo por sus ideas, sino por su tono profético, la habilidad de sus razonamientos y la violencia con que ataca a la sociedad.
Vivimos en una época de incertidumbre. En sociedades anteriores a la nuestra, los seres humanos han vivido con un futuro tal vez más sombrío, pero la estabilidad de sus condiciones vitales -por muy negativas que fueran- les permitía pensar que el porvenir no les iba a deparar demasiadas sorpresas. Podían pasar hambre y sufrir la opresión, pero no estaban perplejos. La perplejidad es una situación propia de sociedades en las que el horizonte de lo posible se ha abierto tanto que nuestros cálculos acerca del futuro son especialmente inciertos. El siglo xxi se estrenó con la convulsión de la crisis económica, que produjo oleadas de indignación pero no ocasionó una especial perplejidad; contribuyó incluso a reafirmar nuestras principales orientaciones: quiénes eran los malvados y quiénes éramos los buenos, por ejemplo. El mundo se volvió a categorizar con nitidez entre perdedores y ganadores, entre la gente y la casta, entre quién manda y quién padece a los que mandan, al tiempo que las responsabilidades eran asignadas con relativa seguridad. Pero el actual paisaje político se ha llenado de una decepción generalizada que ya no se refiere a algo concreto sino a una situación en general. Y ya sabemos que cuando el malestar se vuelve difuso provoca perplejidad. Nos irrita un estado de cosas que no puede contar con nuestra aprobación, pero todavía más no saber cómo identificar ese malestar, a quién hacerle culpable de ello y a quién confiar el cambio de dicha situación. Con este libro Daniel Innerarity continúa de alguna manera las reflexiones que hizo en La política en tiempos de indignación (Galaxia Gutenberg, 2015). Son reflexiones al hilo de los acontecimientos que vivimos y que nos han llevado de la indignación a la perplejidad, sin que por cierto deje de haber motivos para abandonar aquella.
En «Desobediencia civil» Arendt arroja luz sobre el carácter contingente de los órdenes constitucionales, al recordar a la sociedad civil estadounidense los principios que orientan el concepto de ley que vio nacer a esa nación, los cuales considera a todas luces discrepantes de la idea de obligación jurídica en Rousseau y Kant. El ensayo transmite un mensaje de indiscutible actualidad, por cuanto descarta que la calidad de los órdenes normativos que rigen las comunidades humanas deba cifrarse en su incapacidad para transformarse. Por el contrario, el texto defiende que precisamente la disposición al cambio en aras de la paz y de la convivencia constituye el rasgo diferencial de una noción madura del papel que la ley tiene que cumplir en el espacio público. Introducción de Nuria Sánchez Madrid.
En «La mentira en política» Arendt propone un brillante diagnóstico de las trampas epistémicas mediante las que un gobierno puede desentenderse de rendir cuentas de la realidad y los hechos, reduciendo el vínculo con la ciudadanía a mera manipulación y propaganda. El escrito encuentra en el contexto de la transformación contemporánea de la política un punto de inflexión esperanzador en la divulgación periodística de que fueron objeto en su día los Papeles del Pentágono, tan reveladores del sinsentido resultante de la obsesiva conversión de la imagen política de líderes y naciones en principal instrumento de gobierno. Con ello, Arendt denuncia «avant la lettre» fenómenos tan actuales como la «posverdad», previniendo a los Estados de los perniciosos efectos materiales que genera supeditar la agenda política al dictado de relatos falaces y técnicas demoscópicas. Introducción de Nuria Sánchez Madrid.
Dos de los pensadores más influyentes de la actualidad reflexionan en este fascinante diálogo sobre el valor de la igualdad en todos los ámbitos. Thomas Piketty y Michael J. Sandel abordan aquí temas que abarcan la economía, la filosofía y la historia, y valoran cuánto hemos avanzado en la lucha por lograr una mayor igualdad entre las personas de todo el mundo. Al mismo tiempo, afrontan las profundas divisiones que aún persisten a causa de la desigual riqueza, el mal uso del poder y el deseo de estatus y muestran tanto sus acuerdos como sus discrepancias. Este diálogo nos permite vislumbrar nuevas posibilidades para el cambio y la justicia sociales, pero también es un recordatorio de que el lento progreso hacia una mayor igualdad para todos nunca llega sin un profundo conflicto social y la lucha política.
Ante la crisis derivada del «Desastre del 98», Ortega procura vertebrar el proyecto común de regeneración de la vida española a través de la cultura, dando a conocer a la sociedad su circunstancia para su transformación, fruto de lo cual es su conferencia Vieja y nueva política, impartida en el Teatro de la Comedia de Madrid el 23 de marzo de 1914, año en que publica también su obra Meditaciones del Quijote. La acompaña el manifiesto fundacional de la Liga de Educación Política Española que redacta él mismo, con lo que inicia su intervención activa en la política, y se incluyen también algunos de los ensayos de contenido político más importantes escritos en esta primera época, entre 1906 y 1919. Los acontecimientos en España y Europa marcan añadidas dificultades al esfuerzo del intérprete activo de la circunstancia española y continental.
El príncipe es para muchos el primer tratado moderno sobre el arte de gobernar. Su autor, Nicolás Maquiavelo (1469-1527), pasó más de una década al frente de la diplomacia de la República de Florencia. Pero ni su ingenio ni sus dotes negociadoras lo libraron de las luchas políticas, y el regreso de los Medici a su ciudad lo abocó a la soledad del exilio. Nuestro autor sabía muy bien, pues, cómo se ejercía el poder real y desde esta perspectiva escribió su obra. Quería instruir sobre los mecanismos de gobierno y avisar contra las estrategias de los tiranos, aunque sus consejos fueron a menudo malinterpretados, como muestra el uso que todavía hoy damos al término «maquiavélico». Con todo, sigue siendo un texto de referencia que defiende ideas tan actuales como «pesa más lo que percibe el ciudadano que la realidad a la que se enfrenta». En tiempos de «posverdad», nada más útil que su lectura.
Realiza tu compra en Pacifiko y recibe tu envío en cualquier dirección de Guatemala.Proporciona un recuento de comentarios acerca de los grandes pensadores de la tradición occidental en materia de filosofía política desde la Antigüedad griega hasta nuestros días. La finalidad de los colaboradores de esta nueva edición es fomentar la comprensión de la obra de cada uno de los filósofos, así como del contexto en que la concibieron.
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Realiza tu compra en Pacifiko y recibe tu envío en cualquier dirección de Guatemala.Clásico de la ciencia política, hace una penetrante crítica de la Iglesia y de la política: para acabar con el reino de las tinieblas y la superstición, el nuevo Estado debería excluir con firmeza todos los defectos orgánicos del antiguo.
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Realiza tu compra en Pacifiko y recibe tu envío en cualquier dirección de Guatemala.“Aún hoy, los fascistas y los comunistas, los imperialistas y los partidarios del totalitarismo, los republicanos liberales y los defensores de las monarquías constitucionales no solo hablan el idioma de Burke sino el de Hegel”. Esta afirmación sintetiza la tesis principal que Isaiah Berlin plantea en este volumen: los conceptos políticos surgidos en las postrimerías del siglo XVIII y los albores del XIX siguen dando forma a los debates sociales, políticos, económicos y morales. En este libro se encuentran los primeros esbozos de las nociones centrales de la obra de Berlin, desde sus disertaciones sobre el concepto de libertad y la historia de las ideas, hasta su tesis de que la Ilustración fue un crisol del que surgieron múltiples corrientes de pensamiento. Este volumen es una introducción ideal a su obra.
«…los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la Tierra».
John Dunn sostiene que las técnicas con que los gobernantes actuales retienen el poder son más modernas que las utilizadas por Maquiavelo, pero se hallan concebidas en los mismos términos prepotentes de forzar un equilibrio mañoso con base en la represión y utilidad del poder mismo. Páginas 258 pp. ; 17 x 11 cm
Se ha dicho que la historia de la filosofía en Occidente no es más una serie de notas a pie de página a la obra de Platón, y la obra fundamental de Platón es La República. Esto da una idea de la importancia de esta obra filosófica, probablemente de las más influyentes jamás escritas. ¿Por qué los hombres se comportan con justicia? ¿Es porque temen el castigo social? ¿O por temor de Dios? ¿Es la ley la excusa para que los poderosos sometan a los débiles? ¿O acaso los hombres se comportan con justicia porque tal es su interés? ¿Es la Justicia, con independencia de sus recompensas y castigos, algo bueno en sí mismo? ¿Cómo la definimos? A todo esto y mucho más da respuesta Platón en esta obra germinal. La voluntad de Platón es demostrar que la Justicia es buena en sí misma. Para ello explora la idea de justicia social o política como armonía en un cuerpo político estructurado en productores, auxiliares y guardianes, donde cada persona cumple con el papel que la naturaleza lo ha acomodado y luego deriva de ella la idea je justicia individual.
Maquiavelo estuvo en primera línea de la política en la Republica florentina entre 1498 y 1512. Luego cayó en desgracia y fue en su exilio forzado cuando escribió sus textos más importantes, entre ellos el Príncipe. En ese alba del Renacimiento en que la sociedad moderna daba sus primeros pasos, este humanista florentino co metió la osadía de revelar que el rey estaba desnudo, que nada de lo escrito hasta entonces proporcionaba al príncipe formulas útiles para el ejercicio del poder y para orientar los fines de la acción política.
Publicados póstumamente, los "Discursos sobre la primera década de Tito Livio" no son sólo la obra de teoría política más ambiciosa de Nicolás Maquiavelo (1469-1527), sino también un libro combativo y militante que, escrito entre 1513 y 1520 en el ostracismo político, alienta el propósito de servir de instrumento para edificar el futuro inmediato, con la perspectiva de una república italiana con centro en Florencia. Sin entrar en contradicción con "El Príncipe", que se ocupa de la formación de los estados o de su reforma en situaciones de crisis, esta obra de madurez defiende la superioridad de la república en relación con valores tales como la libertad, el bien común, la igualdad, el respeto a la ley o el patriotismo.Prólogo y traducción y de Ana Martínez Arancón
Timothy Snyder ha sido calificado como 'el principal intérprete de nuestros tiempos oscuros'. Como historiador, nos ha ofrecido sorprendentes reinterpretaciones del colapso político y las matanzas masivas. Como intelectual, ha orientado ese conocimiento hacia el consejo y la predicción, trabajando contra los autoritarismos. Su libro Sobre la tiranía ha inspirado a millones de personas de todo el mundo a luchar por la libertad. La libertad es el gran compromiso democrático, pero, como argumenta Snyder, hemos perdido de vista lo que significa, y esto nos está llevando a la crisis. Demasiados de nosotros vemos la libertad como la ausencia de poder estatal.
Jean-Jacques Rousseau ha pasado a la posteridad como gran defensor de la bondad del hombre: el ser humano, viene a decirnos, es bueno por naturaleza y solo se corrompe cuando vive en sociedad. Los males, sin embargo, surgen de cierto tipo de sociedad: aquella en la que las personas no han podido elegir libremente su contrato social. Esta idea constituía un mensaje claro y directo en favor de la libertad y caló hondo en las mentes de los primeros revolucionarios franceses. Desde entonces ha avivado el debate sobre cómo gobernarnos y se ha erigido en una declaración fundamental para nuestras democracias.
En 1516 Erasmo de Róterdam publicaba una obra de su amigo Tomás Moro. Se trataba de un retrato mordaz de la Europa renacentista, al que acompañaba, por contraste, la descripción de un lugar ideal: Utopía, isla remota del Nuevo Mundo gobernada con mesura y en donde todos los habitantes vivían en armonía.Lo que el humanista inglés concibió como «librito entretenido» y fantasioso, sin embargo, acabó superando con creces su marco narrativo. Aquella crítica al orden social establecido se convirtió en una obra cumbre del pensamiento, que traspasó tiempos y fronteras hasta dar lugar incluso a un nuevo término: nuestra «utopía».
Este libro rehune dos ensayos acerca de la penacapital, escritos hace más de medio siglo, pero plenamente vigentes. Cuando fueron publicados en 1957, la guillotina aún funcionaba en Francia para los crímenes de derecho común y, con más frecuencia todavía, para los relacionados con laguerra de Argelia. Décadas después la abolición ha prevalecido en Europa y ha ganado terreno en todo el mundo, sin embargo el debate no se ha interrumpido: se ha desplazado y extendido internacionalmente, pues la pena de muerte se sigue aplicando en numerosos países, en ocasiones a gran escala.
Las consideraciones son el diario de Mann durante la Primera Guerra Mundial. Por primera vez, el escritor se compromete en el debate ideológico, exaltando los valores que creía amenazados. Defiende aquí una «cierta idea de Alemania», critica los tópicos virtuosos de la propaganda de los Aliados, paladines de la democracia, y afirma que existe una oposición irreductible entre la cultura y la «civilización» de sus adversarios. La cultura se ocupa del alma, es propia de un país y se dirige al individuo. La civilización, preocupada por el progreso técnico y material, es internacional y sólo se interesa por las masas. Nos conduce directamente al reino del termitero.
