Interpretación y Audición
FiltrarEl trabajo del actor sobre el papel continúa y cierra el ciclo iniciado con los otros dos libros de pedagogía teatral de Stanislavski. Los conceptos y argumentaciones expuestos de forma genérica en los volúmenes anteriores se concretan aquí en casos prácticos referidos a tres obras que dirigió el autor en el Teatro del Arte de Moscú: La desgracia de ser inteligente de Aleksandr Griboiédov, Otelo de William Shakespeare y El inspector de Nikolai V. Gógol. Puede decirse que, de la trilogía, este es el libro que de manera más concreta y práctica ayuda a los actores en su trabajo.
La voz y el actor contiene el método de aprendizaje y producción vocal que Cicely Berry utiliza en la mítica Royal Shakespeare Company; un auténtico referente de la formación vocal para directores y actores teatrales que desde hace décadas aporta ejercicios para el desarrollo de la relajación y el control de la respiración.
El sistema Stanislavski es la base pedagógica de la mayoría de las escuelas occidentales de teatro. En 1951 se editó El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la encarnación, un complemento al libro que el mismo autor, Konstantín Stanislavski, escribió bajo el título El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la vivencia (Alba Editorial, 2003). La influencia que ambos libros han tenido en el teatro y en el cine soviético, norteamericano y de muchos otros países ha sido enorme. Este segundo volumen que tardó más de 20 años en gestarse- representa la ardua publicación, en su momento, de un conjunto de borradores mecanografiados, otros escritos a mano, con anotaciones en los márgenes y con multitud de esbozos. La guerra y la posguerra hicieron aún más difícil la publicación pero finalmente los manuscritos vieron la luz, gracias también a la colaboración de Stanislavski que poco antes de su muerte apartó los manuscritos necesarios para concluir del libro. En El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la encarnación, actores, directores de escena y cualquier lector ávido de conocer de primera mano el germen de El Método hallará el entrenamiento físico-vocal que Stanislavski propone para poder abordar el personaje. Escrito con el didactismo que le caracteriza, este texto de auténtica referencia llega por fin al lector español en traducción directa de su lengua original, tal y como el maestro ruso lo concibió.
Si el personaje es el centro de cualquier historia, El arte de crear personajes. En narrativa, cine y televisión de David Corbett, constituye la mejor herramienta para crear y desarrollar personajes brillantes y distintos. Cuando se empieza a concebir un personaje, dice el autor, uno se da cuenta de hasta qué punto toda narración es un reflejo de la propia vida, un paso en la búsqueda de respuesta a las preguntas esenciales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Qué sentido tiene todo esto? Para crear un personaje que parezca vivo será necesario entender sus deseos, pero también sus frustraciones, secretos y debilidades, y en especial sus contradicciones. Se evitará así que el personaje actúe como mero instrumento de la historia, que carezca de la complejidad de las personas reales.
Muy pocos profesores de interpretación han logrado desarrollar un método detallado que forme actores verdaderamente creativos: Sanford Meisner, fallecido en 1997, fue uno de ellos. Su técnica toma al artista como materia prima y construye, partiendo de cero, las habilidades que necesita para despuntar en la interpretación. Discípulo y mano derecha de Meisner, William Esper ha transmitido y ampliado su técnica durante décadas, en las que ha sido maestro de intérpretes como John Malkovich, Kim Basinger, William Hurt y Kathy Bates. En Arte y oficio del actor, con la ayuda de Damon DiMarco, uno de sus discípulos, Esper nos sumerge en el aula y nos permite asistir, como un alumno más, a uno de sus fascinantes cursos.
El pedagogo ruso dividió su obra en dos partes: El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la vivencia , el texto que presentamos, dedicado a la preparación del actor previa a la construcción de personajes, y una segunda aprte, titulada El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la encarnación , que aborda la interpretación de papeles concretos. Por desgracia, este segundo volumen carece de una redacción final supervisada por el autor y ha sido publicado con el orden que a cada editor le ha parecido más conherente. En esta obra, Stanislavski aplica su profundo conocimiento de los mecanismos teatrales a responder a la pregunta fundamental que todo actor se plantea: ¿cómo hacer para que mi interpretación resulte increíble?
