Páginas de Espuma

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¿Qué es nombrar? ¿Qué implica pronunciar una palabra? Los Barbarismos despliegan un provocador repertorio de observaciones y sátiras sobre las urgencias de nuestro tiempo. En ocasiones reformulan conceptos clásicos desde una óptica radicalmente contemporánea, y en otras exploran términos recientes, como los referidos al mundo digital. Sus casi mil palabras renuevan la tradición del diccionario heterodoxo, explorada por Ambrose Bierce o Gustave Flaubert. Este glosario comenzó a publicarse en el suplemento cultural del diario abc, alcanzando una insospechada resonancia. El presente volumen amplía y revisa aquellas primeras entregas. Inmediatez y exigencia, velocidad de impacto y tensión estilística se conjugan aquí para goce del lector. Antídotos contra la retórica, estas mínimas creaciones verbales ofrecen una fiesta de asociaciones que se parece, acaso, a la inquietud de nuestra lengua.

Poliédrico, compulsivo y abierto a todas las posibilidades que depara la escritura, Fernando Pessoa es uno de los escritores más fascinantes y atractivos del siglo xx, y autor de una obra que transita todos los géneros en una continua sucesión de búsquedas y hallazgos. La lectura de su narrativa breve supone internarse en un gran bosque con multitud de caminos y propuestas. Significa conocer no solo la prosa del mayor de los poetas portugueses, sino también la de muchos de sus heterónimos, como Bernardo Soares, Vicente Guedes o Pêro Botelho, que son -cada uno con su personalidad y su estilo- quienes firman cuentos tan diversos como los tempranos «Incomparecencia» o «El vencedor del tiempo», los relatos extraídos de Libro del desasosiego, o también esa joya de la literatura universal que se titula «El banquero anarquista». Esta edición -la más completa, sin duda, hasta la fecha en nuestro idioma- ha sido preparada y traducida por el narrador y poeta Manuel Moya, uno de los mayores expertos en la obra de Pessoa y traductor de gran parte de su poesía. Una tarea ardua que ha supuesto bucear entre manuscritos, recomponer puzles, completar huecos y localizar piezas perdidas, para que el lector tenga, por fin, todos los cuentos conocidos de un autor al que, quizá, por su grandeza y peculiaridad, nunca terminaremos de conocer del todo.

Con la publicación en 1992 de Velocidad de los jardines, que cumple su vigésimo quinto aniversario, nació un libro que ha trascendido a diferentes generaciones como lectura indispensable del cuento contemporáneo. Su autor subrayaba las existencias de unos personajes que se debaten entre la banalidad y el prodigio; constituyen el pretexto para levantar una escritura cargada de sabores y olores, allí donde la memoria de cada cual inventa sus jardines, trafica sensaciones, protagoniza sombras, puesto que en este libro rápido y lento, el lector no encontrará otra velocidad que la que el tiempo impulsa ni viaje más difícil que el regreso a los pupitres. Veinticinco años después, un mismo pero renovado Eloy Tizón confiesa en el prólogo: «Con este libro ha sucedido algo extraño. Lo tenía todo para ser olvidado y sin embargo, ya ves, no lo ha sido. Intentaste construirlo con materiales nobles, para que dure. Es una conspiración de los lectores; todo el mérito es suyo, de su constancia e interés. Has tenido mucha suerte, otros no han tenido tanta. Ahora lo ves lleno de tiempo. Pletórico de tiempo, otra vez nuevo».

La vaga ambición –título que mereció el V Premio Ribera del Duero– propone la escritura como un método de resistencia y, a la vez, como una festiva elegía; Antonio Ortuño despoja de languidez a la autoficción literaria y la hace hervir de tragedia, ironía y vitalidad. El protagonista de estos cuentos entretejidos –un escritor cuarentón, Arturo Murray– lucha y sobrevive entre la catástrofe familiar del pasado y un presente grotesco, construido con malas reseñas, entrevistas vacías, presentaciones a medio llenar, una cuenta bancaria en números cada vez más rojos… Sin embargo, a lo largo de los seis cuentos de este libro, como un Falstaff armado con sarcasmo y honda convicción dramática, Murray invoca en su defensa un ejército de memorias heroicas, una mordacidad punzante y una profunda conmoción ante la pérdida. Y, por encima de todo, la sombra de una madre que se desvanece y su convicción kamikaze de escribir, escribir siempre y a cualquier coste. El jurado, del que formaron parte los escritores Sara Mesa, Juan Bonilla y presidido por Almudena Grandes, valoró el gran dominio demostrado para desarrollar un tema común a todos los relatos, que es la naturaleza de la escritura, y la capacidad humorística que no va en detrimento de la emoción, logrando la hazaña de divertir y conmover al lector.

«La lista era parte de un plan: Lola sospechaba que su vida había sido demasiado larga, tan simple y liviana que ahora carecía del peso suficiente para desaparecer. Había concluido, al analizar la experiencia de algunos conocidos, que incluso en la vejez la muerte necesitaba de un golpe final. Un empujón emocional, o físico. Y ella no podía darle a su cuerpo nada de eso. Quería morirse, pero todas las mañanas, inevitablemente, volvía a despertarse». Así comienza La respiración cavernaria, uno de los más intensos y celebrados relatos de Samanta Schweblin —una apasionante historia sobre la pérdida, el desconcierto, la obsesión y los recuerdos—, que cobra nueva vida y lecturas gracias a las impresionantes pinturas de Duna Rolando.

Una silla esperando a alguien que no llega. Un zapato con memoria. Una madre que corre en sueños. Una pareja enamorada de lo que no hace. Un psiquiatra atendido por su paciente. Una moneda volando en un hospital. Una mujer que se excita con Platón. Dos ensayistas en el baño. Un político perseguido por revolucionarios invisibles. Un asesino cubista. Un fusilado que piensa. Monólogos. Mirones. Todo esto, y más, vive en Hacerse el muerto. En estos nuevos cuentos, Neuman explora el registro tragicómico hasta las últimas consecuencias, desplazándose de lo íntimo a lo absurdo, del dolor de la muerte al más agudo sentido del humor. Breves piezas que buscan simultáneamente la emoción y la experimentación. Un trabajo atrevido con el estilo, la voz y la temporalidad. Una impactante serie de reflexiones sobre la pérdida como manera lúcida de intensificar la vida, de interpretar nuestra asombrada fugacidad.

En las historias de Manos de lumbre, como diría Jean-Paul Sartre, «no hay necesidad de fuego, el infierno son los otros». Un escritor que practica el plagio literario, una mujer obsesiva bajo una maternidad malentendida o una enferma frente al trance de elegir son algunos de los personajes de Alberto Chimal que conviven con su propio infierno, con su propio disimulo, manipulación o incertidumbre. Chimal enciende una prosa que subraya el matiz de lo fantástico y que explora siempre límites, siendo así su literatura juego e hipnosis donde introducirnos y, posiblemente, quemarnos.

Imaginemos una niña que debe hacer un camino en busca de un padre que bebe sin coartadas. Imaginemos también una madre cuyo embarazo es ensimismamiento y hueco después del alumbramiento. Imaginemos finalmente una mujer que se diluye en una memoria entregada al amor que nunca más volverá. Socorro Venegas es una voz conmovedora, poderosa y bella, precisa. Su libro es una contracción continua para un lector agitado en medio de una infancia desubicada de niños enfermos y ciegos, niños aislados, niños que no son niños. Un vaivén a lo largo de una maternidad negada desde su gestación, de una maternidad que no lo es. Un viaje dentro de una memoria, perdida y lejana, de aquello que una vez fue lo más deseado. Un libro desgarrador, infinito, que nos habla de la música de la soledad, de la risa de la infancia acosada o de la huida de una madre que escapa dejando una cuna durante cualquier noche.

Dos cuentos en un libro. Dos mundos enfrentados. Habitantes de dos universos que están obligados a ocupar las mismas calles. Aquellos que siempre pasearon por ellas y aquellos que transitan de nuevas. La atmósfera castiza, tradicional, las personas de toda la vida frente a la fauna vintage, hípster, la gente de moda. La pequeña frutería o mercería frente a la barbería en la que sirven champán o la galería de arte de objetos imposibles. Las ciudades y los ciudadanos de los países evolucionan bajo las condiciones de los fenómenos de gentrificación, de turismo desbordante o de outlet masivo comercial. Un tono satírico, esperpéntico, crítico cubre esta realidad en manos de Marta Sanz, una de las escritoras indispensables de la actual literatura española.

Anatomía sensible es una celebración del cuerpo en toda su amplitud. Una defensa de la imperfección y sus bellezas alternativas, mediante un recorrido poético, político y erótico por la materia que somos. Un libro que revela con humor cómo nos vemos o nos inducen a mirar, proponiendo una estética desmitificadora. Estas páginas se nutren de una intensa observación, aventura vital y exploración lingüística: el cuerpo como estilo, el estilo como cuerpo. Pero la experimentación de Anatomía sensible no se limita al género literario, y pone también en juego una perspectiva que desborda las identidades canónicas. Asistimos así a la creación de una mirada intergeneracional y poligénero que despliega una extraordinaria riqueza imaginativa, una prosa tan elegante como radical. Conscientes de que el cuerpo es un campo de batalla social, estos textos nos invitan a admirar sus rincones periféricos y repensar sus zonas evidentes. Construyendo un tratado heterodoxo, cada uno de sus capítulos se rebela con hedonismo contra la cultura del Photoshop. En tiempos de retoque compulsivo y poses digitales, acaso sea hora de releer nuestro cuerpo para recuperarlo. Todos los cuerpos son bienvenidos aquí.

Convertido desde el momento de su aparición en un clásico absoluto de la literatura norteamericana, las cuentos narrados por El Tío Remus son un retrato absolutamente necesario de aquello que sucedió en una época y lugar muy concretos: la esclavitud, el sur de Estados Unidos antes y después de la guerra civil, la segregación racial… Con estas fábulas y leyendas nacidas en las mismas plantaciones, más de cien cuentos narrados cada noche por un viejo esclavo a un niño blanco –y magistralmente traducidos por Jaime de Ojeda–, Joel Chandler Harris (influencia e inspiración para autores como Mark Twain, Beatrix Potter o William Faulkner) recopiló, registró y conservó un folclore que estaba a punto de perderse. Nos permitió tener un panorama –no siempre agradable– del momento, además de un inigualable testimonio filológico y cultural.

Un calor que no da tregua. Una noche cuya oscuridad se alarga. La adolescencia y su rebeldía y las primeras experiencias. «No había mucho más que hacer ese verano», leemos. A partir de ahí, una enorme historia que se abre a tantas posibilidades como lecturas: crisis y memoria de una dictadura, incógnitas e inquietudes, desencanto y búsqueda. Personajes que se ahogan y dudan. Asesinos en serie, lo siniestro y la enfermedad. Música y consecuencias. Eso es lo que Mariana Enriquez –cuya capacidad para distorsionar la realidad no deja de acumular y sorprender a muchísimos lectores– nos entrega en este libro ilustrado por Helia Toledo, con un espectacular debut editorial que no solo dialoga con el texto, sino que lo lleva a más formas de mirarlo y de leerlo.

Pushkin nunca tuvo una nieta, o acaso la desconocemos, por eso este libro de cuentos es dos cosas: la audacia de la búsqueda de personajes azarosos, perdidos y esenciales, y un viaje hacia territorios desconocidos. Los escenarios son múltiples: de La Habana al desierto del Rajastán, de Saint-Nazaire a Teherán, de Rusia a Miami o Lima. El hilo conductor es el tiempo, la nostalgia, la pérdida, pero también la aventura, el humor, y la recuperación del pasado. Un salto a un vacío lleno de sentidos. La nieta de Pushkin es un libro híbrido entre el cuento y el viaje en clave de autoficción. Si toda literatura es un ejercicio de solapamiento autobiográfico, Ronaldo Menéndez rompe las rasgaduras de ficción para filtrar un yo, un nosotros, que envuelve al lector y le hace viajar con él. Y por encima de todo, un lenguaje que es en sí mismo una búsqueda y una fundación, una manera de entender la literatura. Una prosa enérgica, que nos traslada con pulso propio, a la mejor renovación de la literatura latinoamericana de este primer tercio del siglo xxi.

Los seis cuentos que constituyen La claridad –título que mereció el VI Premio Ribera del Duero– anuncian todo lo que deseamos y no alcanzamos, los miedos y los arrebatos, el amor y la traición y los pequeñísimos instantes de dicha. El brillo de la claridad es más brillo cuando se contempla desde la oscuridad. Y es, precisamente, desde ese amplio parámetro de la negrura, donde un particular y resuelto manejo del lenguaje, de la voz narrativa y de los registros, logra crear personajes libres o condenados, siempre eternos, en unas historias inesperadas, extraordinarias, violentas y terrenales que se combinan para mostrarnos el lado más afilado de la belleza. El jurado, del que formaron parte los escritores Óscar Esquivias, Clara Obligado y presidido por Fernando Aramburu, otorgó el premio por unanimidad, y resaltó la minuciosidad narrativa y la mirada perturbadora de Marcelo Luján, proyectadas en un libro muy persuasivo, que pone de manifiesto un cuestionamiento del idioma y una poética del desarraigo.

Deseo y conflicto. Espacio y visibilidad. El tiempo y los problemas estructurales. El punto de vista y la creación de personajes. Metáfora de la situación. La voz y la tensión narrativa. El arte de los buenos diálogos. La verosimilitud y la memoria. Las estrategias para comenzar y terminar nuestros cuentos. Estos son solo algunos de los temas que recorre este manual, único en su género, confeccionado por los profesores de Escuela de Escritores (y acorde al temario de sus cursos oficiales), que nos ofrece un panorama completo de las complejidades y maravillas que podemos encontrar a la hora de escribir cuento, ofreciéndonos, además, un buen número de propuestas de escritura para practicar lo aprendido. A escribir se aprende leyendo y escribiendo.

¿Por qué esa chica tenía un grupo punk que se llamaba Emily Dickinson? ¿Y por qué esa otra mujer se ha tatuado tantos pájaros en el cuerpo? ¿Será posible que alguien escriba el cuento perfecto? ¿Cuántas colecciones tiene en su apartamento la señora Beef y qué desea ocultar con ellas? ¿Por qué un ornitólogo de bigote absurdo dice que tiene cien grillos cantando dentro y por qué un adolescente coreano evita que el mundo vea sus manos? ¿Quién es ese tipo que cava un agujero con una pala dorada? ¿Es posible que lluevan Kafkas detrás de nuestra ventana? ¿Qué tiene que ver Coney Island con todo esto? Algunas de estas preguntas tienen respuesta en los cinco cuentos que conforman este libro y otras deberá responderlas el propio lector. Cinco cuentos que brillan como cinco luciérnagas que irradian una luz poética y personal, narrados con una prosa lírica y plástica, llena de inventiva y originalidad verbal. Cinco fiestas donde se celebra con entusiasmo la belleza de las palabras. Estás invitado a volar a casa.

Vindictas. Cuentistas latinoamericanas nace en el seno del proyecto Vindictas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Gracias al encuentro entre escritoras de distintas generaciones, se recuperan grandes novelas y memorias escritas por mujeres en una colección literaria que se ha extendido a todas las disciplinas artísticas, en busca de aquellas mujeres desplazadas de un canon casi siempre exclusivamente masculino. ‘Vindictas’ procede del participio del verbo latino vindico, ‘vengar’, ‘castigar’, ‘entregar’, ‘proteger’. Es el momento de ‘vengar’ y ‘castigar’ modelos que marginan, es el momento de ‘proteger’ y ‘entregar’ a los lectores y las lectoras nueva luz. Luz vindicta.

Todos podemos ser el demonio del otro. Todos podemos ser el sacrificio humano de ese otro. María Fernanda Ampuero, una de las voces imprescindibles de la literatura latinoamericana actual, nos empuja magistralmente a un universo húmedo, podrido y hostil donde la violencia marca la narrativa de nuestras vidas. En ese mundo se yergue una bestia de muchas cabezas que aterroriza y muerde a los débiles, a los marginales, a los sacrificables en aras del silencio, de la desigualdad, del odio, del abuso, de la muerte. Así, cada historia es un grito que contempla a las víctimas de estos sacrificios humanos que permanecen cada día en los altares de aquellos que los celebran, los ocultan o miran hacia otro lado

No busquen historias Disney ni fábulas morales en estas páginas. Acaban de tropezar con la contundencia y la fuerza de la mejor literatura mexicana. Antonio Ortuño, en su libro más salvaje, navega entre la sátira y la ironía y nos obliga a asomarnos a la doble condición de víctimas y victimarios que llevamos marcada en la frente. Unas veces nos oprimen y otras oprimimos en el juego de las relaciones y la amoralidad del poder. Esbirros todos: del jefe, del hermano, del policía, del asesino, cuando no de uno mismo. Somos amos, somos esclavos y compartimos la supervivencia y la caída de estos personajes, que nos asquean, aterran o alarman en la misma medida que nos reconocemos en ellos.

Tema y estructura. Conflicto y cambio. Narradores y personajes. Tiempo y ritmo. Espacio y ambientación. Diálogos y emociones. Planteamientos, desarrollos y clímax. Las estrategias para comenzar y terminar nuestras novelas. Estos son solo algunos de los temas que componen este manual, confeccionado por los profesores de Escuela de Escritores (y acorde al temario de sus cursos oficiales), cuyo objetivo es que cada uno de sus lectores encuentre su propio método y tenga a su alcance toda una enorme caja de herramientas dispuestas para abordar la exigente, inexplicable y maravillosa actividad que supone escribir una novela. Este libro está pensado por quienes creemos que siempre existe una solución técnica para contar una historia.

¿Terminará el ser humano adorando a las máquinas? ¿Tendrán las máquinas derechos? ¿Cómo se está transformando el paisaje interior de las personas ante la mutación del paisaje exterior? En La vía del futuro Edmundo Paz Soldán, una de las referencias ineludibles de la actual literatura latinoamericana, explora las perturbadoras y laberínticas relaciones del ser humano con la inteligencia artificial: todo un viaje insólito que abre las puertas de lo posible a un futuro que ya está aquí. Así, a través de una Iglesia cuya divinidad es la Inteligencia Artificial, comunidades de trabajo dirigidas por un holograma, avistamientos de ovnis, androides de compañía, astronautas sin memoria y drogas que te transportan a otra dimensión, Paz Soldán mira de frente este mundo inquietante poblado de preguntas en ocho cuentos independientes pero relacionados entre sí, como planetas de una misma galaxia. La ciencia ficción de La vía del futuro dialoga con la literatura fantástica y el gótico. Aquí hay personajes atribulados que tratan de encontrar su lugar en medio de un paisaje en el que no sabemos si las máquinas están pensando algo diferente a lo que sus creadores las hicieron pensar o si son, incluso, capaces de soñar. Con su indagación en el impacto de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana y su capacidad para convocar a lo extraño, este libro es imprescindible para adictos a series como Black Mirror o a los mundos de Stanisław Lem, Brian Evenson, Caitlin Kiernan y J. G. Ballard.

Según el Génesis, el primer castigo fue botánico, y consistió en expulsarnos de un paraíso, de un jardín. Desde entonces vivimos en la añoranza. Bajo esta tensión entre exilio y pertenencia, Clara Obligado nos invita, con su escritura híbrida, a un paseo por la naturaleza en el que se mezclan pensamiento y literatura, ensayo y memorias. Un itinerario por los espacios más indómitos y los más sometidos que chocan y crecen dentro de nosotros. Desde la niñez, desde la semilla, desde distintas partes del mundo, una reflexión poética y conmovedora, un canto a todo lo que crece.

«Muy a menudo dudo de si alguna vez haré imprimir una línea. ¿Sabes qué sería una bella idea la del joven que, hasta los cincuenta años no hubiera publicado nada, y que de golpe, hiciese aparecer, un buen día, sus obras completas y no hiciera nada más?». Con un nivel de autoexigencia artística como pocos autores han demostrado tener, Gustave Flaubert (1821–1880) esperó hasta los treinta y seis años para publicar Madame Bovary, y, sin embargo, quiso privar a sus lectores de la mayor parte de su narrativa breve previa que, sin duda, está a la altura en calidad e importancia al resto de su obra. Gran parte del valor de esta edición de sus Cuentos completos reside en reunir por primera vez en nuestro idioma todos esos trabajos –casi desconocidos todavía– que permanecieron ocultos hasta su muerte, y que subrayaban ya la genialidad del autor francés. Pero, como no podía ser de otra forma, se incluye también –en la exquisita edición de Mauro Armiño, dos veces Premio Nacional de Traducción– el último de sus libros, Tres cuentos (1877), hito del género compuesto por los clásicos «Herodías», «La leyenda de san Julián el Hospitalario» y, por supuesto, esa obra maestra titulada «Un corazón simple». Desde ahora Flaubert no solo es Madame Bovary, sino también cada uno de los cuentos que integran esta propuesta imprescindible.

El jardín es un espacio racional de orden y cuidados donde la naturaleza es dirigida y el azar, abolido. Atrás quedan la selva oscura o el desierto inhabitable. Los siete cuentos magistrales de Valeria Correa Fiz exploran diferentes momentos de la vida de sus personajes en los que la naturaleza (la propia o la exterior) se desborda: un matadero bajo un diluvio, un invernadero de Eiffel en la pampa, un departamento junto a un cementerio, un hotel de propietarios filonazis, un bar que fue posada de un patriota anticolonialista, el Parque del Retiro de Madrid o el de España frente al río Paraná. El jardín también puede entenderse como el Jardín del Edén que simboliza la posibilidad perdida de beatitud y un estado de perfección al que se trata de regresar porque donde hubo un jardín queda la interrogación. ¿Por qué abandonamos esa acción racional y ordenadora que habilita la vida pacífica? ¿Qué fuerzas oscuras, deseos y violencias nos desbordan e impulsan a perder ese espacio civilizado? ¿El jardín del que fuimos expulsados o del que decidimos exiliarnos es un paraíso perdido o uno a medio construir que nunca terminó de levantarse?

«Ya no tengo nada. Solo una fuente inagotable de noches frías, metálicas». «Lo que me hace falta es dejar de sentir esperanza». «A mí nadie puede envidiarme». Estas líneas son parte de la profundidad, de la belleza y de la verdad que atraviesan la memoria del dolor y la voluntad de sobrevivir en una mujer que ha visto irse a su amado entre sus brazos. Con la construcción de un diario, la mirada poética y el cromatismo de los recuerdos, Socorro Venegas nos muestra el proceso oscuro del duelo que recorre un cuerpo y un alma embestidos por la ausencia, la espera y la búsqueda. Las estrellas observan. La luz está ahí. Un mundo enmudecido, de gritos en silencio, retratado con la maestría del ilustrador Gabriel Pacheco.

Los cuentos de Liliana Colanzi exploran diversas formas de narrar el tiempo, como el viaje geológico en una cueva, la búsqueda de las raíces históricas de la explotación del caucho en las ruinas de un pueblo amazónico, o la temporalidad dislocada de una colonia religiosa en la que sus personajes ansían deshacerse de las prohibiciones que los encallan en el pasado. En este libro la radiación es un agente invisible que afecta a los jóvenes que viven cerca de una central nuclear andina y a los recolectores de chatarra de una ciudad brasileña. Ustedes brillan en lo oscuro, libro galardonado con el Premio Ribera del Duero, crea espacios abigarrados y enigmáticos con una escritura inquietante y sensorial. El jurado, del que formaron parte los escritores Marta Sanz, Cristian Crusat y presidido por Rosa Montero, resaltó una obra de gran originalidad y potencia expresiva, que construye mundos extraños aunando las claves de ciencia ficción y realismo para llevar a cabo una crítica que nos sitúa ante el desconsuelo e inquietud de la vida

Toda la obra de ficción de Marcel Schwob se publicó en apenas cinco años –desde la aparición de Corazón doble (1891) a La cruzada de los niños (1896), si dejamos a un lado «La estrella de madera», escrito con gran esfuerzo durante la desconocida enfermedad que puso fin a su trabajo–. En pocas ocasiones una obra tan breve y escrita en un plazo de tiempo tan corto ha elevado a su autor al rango de escritor excepcional, original y único: Schwob inventa un género que no podía tener discípulos dada su singularidad y, con ese vaivén entre lo imaginario y lo erudito, entre lo novelesco y lo real, prepara el camino a lo que, avanzado el siglo xx, terminaría siendo el «realismo mágico». Reconocida por autores como Mallarmé, Gide y Wilde, su obra, absolutamente personal, ejerció gran in_uencia entre los surrealistas, con André Breton a la cabeza, y sobre un amplio número de grandes autores: Faulkner, Tabucchi, Perec…; en lengua española, la semejanza estructural de la Historia universal de la infamia de Jorge Luis Borges y las Vidas imaginarias de Schwob sirve de muestra fehaciente de lo que el escritor argentino aseguraba: la existencia de pequeñas sociedades secretas de admiradores del autor de El libro de Monelle, entre los que no podía dejar de _gurar Roberto Bolaño. En este volumen se recogen, editados y traducidos por Mauro Armiño todos los libros de cuentos publicados por Schwob en vida –Corazón doble, El rey de la máscara de oro, Mimos, El libro de Monelle, Vidas imaginarias y La cruzada de los niños–, además de un conjunto de relatos que quedó disperso o inédito, en su mayoría prácticamente desconocidos. Una oportunidad para descubrir, por fin y por completo, una joya oculta de la literatura, un autor que no admite comparaciones ni tampoco imitadores. Un autor de sociedad secreta, fascinante y exquisito, Marcel Schwob.

¿Puede separarse la memoria de la imaginación? ¿No es toda historia individual una forma de historia social? José Ovejero usa esas dos preguntas para construir un mundo a la vez propio y ajeno, autobiografía y ficción, sin que los límites estén siempre claros. Mientras estamos muertos cuenta la historia de una familia de clase obrera que va progresando en los años opresivos del tardofranquismo. El hijo, convertido en experto en fugas, como todos los animales con los que crece, narra la vida familiar a veces como historia de terror, a veces como comedia. Con una mirada original que rompe las convenciones del género, Ovejero habla de tensiones familiares, de violencias silenciosas, del deseo de escapar a las limitaciones de clase, y también de amor, creando un juego de espejos en el que no se refleja tanto el autor como el lector.

Hay libros en los que es mejor no abrir una grieta en la noche. Este es uno de ellos. Asomarse puede ser caer al vacío, donde las familias no son espacios seguros, las calles acaban siendo un bucle, las pesadillas regresan para recordarnos por qué están aquí y ni siquiera los vínculos fraternales se conocen a profundidad. Asomarse es estar delante de una fabuladora extraordinaria, una revolución en la escritura mexicana, encendida por veladoras y pirotecnias, alimentada de golpes de boxeo y dentelladas felinas, poblada de desaparecidas, narco satánicos o amantes. Si leer es siempre precipitarse, leer a Laura Baeza es sumergirse al mismo tiempo en el vacío y en la oscuridad. Abrir una grieta bajo los pies.

Por obras tan rotundas como El amante de Lady Chatterley o El arco iris, David Herbert Lawrence (1885-1930) no solo pasó a la historia de la literatura, sino que lo hizo como un provocador e incómodo crítico de la sociedad, pero también –y en ocasiones de forma injusta– como un autor erótico, decididamente obsceno al que había que leer a escondidas. El conjunto de su narrativa breve, sin embargo, viene a demostrar que la literatura de Lawrence podía ser tan compleja y variada como lo fue su autor –poliédrico, dinámico, puro instinto, arrebato y pasión–, y despertar la admiración de autores como Ezra Pound, Ford Maddox Ford, E. M. Foster, Anthony Burgess o Aldous Huxley. Esta edición en dos volúmenes de sus Cuentos completos –reunidos por primera vez en nuestra lengua, con la impecable traducción de Amelia Pérez de Villar– dará cuenta de ello y proporcionará una nueva lectura de Lawrence. En la primera entrega, que abarca de 1907 a 1913, encontramos no solo algunos de sus mejores cuentos de juventud como «Una media blanca», «Un amante moderno» o uno de sus relatos más laureados, «El aroma de los crisantemos», sino también al escritor que ya había irrumpido con Hijos y amantes o preparado la publicación del libro de cuentos El oficial prusiano. Muchos Lawrence en un solo Lawrence.

Noches estrelladas y huellas en la nieve, horizontes en llamas y barcos altos sobre espumas, farolas amarillas y ángeles de paso, cenizas luminosas y vidrieras encendidas, pálidas sirenas y trenes de vapor, naranjas escarchadas y una campanilla de oro latiendo en los oídos, fuegos que se animan con palabras y palabras que sostiene el fuego para soñar… Herencias del invierno que en estas fábulas navideñas llevarán al lector a perderse en un calendario sin edad, sin otro tiempo que el de la inocencia para aceptar lo maravilloso con la franqueza de un niño que, en la cocina de su casa, espera la llegada de un astrónomo a lomos de un camello. Todo esto nos llega, en forma de regalo especial, gracias el estilo cuidadísimo y hermoso de Pablo Andrés Escapa, quien, después de tres celebrados libros de cuentos, el Premio de la Crítica de Castilla y León y el reconocimiento de muchísimos lectores, ha decidido no solo perpetuar una gran tradición literaria, sino reunir sus mejores cuentos, encuadernados entre oro y nieve.

¿Cómo enfrentamos las pérdidas que marcan nuestras vidas? En ‘Tres maneras de decir adiós’, Clara Obligado teje una historia íntima y conmovedora sobre el amor, la ausencia y la memoria. A través de tres generaciones, este libro explora cómo el pasado nos define y cómo aprendemos a despedirnos para seguir adelante. Una novela emotiva y reflexiva que te invita a mirar dentro de ti y que encierra una honda reflexión sobre escribir y escribirse, que dibuja con destreza un tríptico apasionante y conmovedor.