Ensayos
PARA LLEVAR A CABO CUALQUIER TAREA, SIEMPRE HABRÁ UNA FORMA CORRECTA, UNA EQUIVOCADA Y UNA TAN COMPLEJA, EXCESIVA Y DESACONSEJABLE QUE A NADIE SE LE PASARÍA NUNCA POR LA CABEZA Instrucciones para es la guía ideal de este tercer tipo de enfoques. Y está repleta de sugerencias casi impracticables para resolver cualquier reto que se nos ocurra, desde hacer aterrizar un avión hasta cavar un agujero. Randall Munroe, autor bestseller y dibujante, nos explica en este libro cómo predecir qué tiempo va a hacer analizando los píxeles de nuestras fotos de Facebook. Nos enseña cómo saber a qué generación pertenecemos midiendo la radioactividad de nuestros dientes. Nos da consejos sobre cómo hacernos selfis con un telescopio, cómo hervir un río para poder atravesarlo o cómosuministrar energía a nuestra vivienda destruyendo el tejido espacio-temporal Y, en caso de que nos quisiéramos deshacer de este libro una vez que lo hayamos leído, incluso nos enseña cómo desecharlo adecuadamente, ya sea eliminándolo en el océano, convirtiéndolo en vapor, usando las placas tectónicas para fundirlo en el manto terrestre o lanzándolo contra el Sol. Pero Munroe no solo estudia las formas más complejas de realizar las tareas más sencillas para complicarnos la vida. Como ya hizo deun modo brillante en ¿Qué pasaría si ?, el autor nos invita a explorar los límites más absurdos de lo posible. Repleto de div ertidas ilustraciones, Instrucciones para es una manera alucinante de comprender mejor la ciencia y la tecnología que hay detrás denuestras acciones cotidianas.
«Es en el mundo social donde el pedo puede tener sus mejores desarrollos, ya sea para iniciar una conversación, para hacer callar a un contertulio fatigoso o como salida triunfal en una disputa dialéctica. El pedo es un acto de afirmación existencial solo al alcance de aquellos que han conquistado su libertad más allá de los prejuicios sociales.»
«Hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas. Desde que el hombre existe, ese sentimiento, ese temor, esas presencias lo han acompañado siempre. Traten otros los dos primeros. Yo me ocupo de las moscas.» Y, consecuentemente con este enunciado y con el incesante ir y venir de estos dípteros, Augusto Monterroso (1921-2003) toma a lo largo de esta obra como elemento recurrente la naturaleza y la propia imagen del insecto. Un finísimo humor, tanto más corrosivo cuanto más inocentes son las palabras que lo albergan, la sátira, el desvanecimiento de los límites entre cuento, ensayo y aforismo, caracterizanMovimiento perpetuo, una más del puñado de obras maestras que alumbró el escritor guatemalteco.
