GALAXIA GUTENBERG
2014. Rusia ha invadido la región ucrania del Donbás. En medio de la destrucción causada por la guerra, Pasha, un maestro de treinta y cinco años, busca a su sobrino de trece que ha quedado atrapado en un orfanato al otro lado del frente de guerra. Pasha se ve obligado a aventurarse en zonas de combate, atravesar fronteras cambiantes y forjar alianzas incómodas por el camino en un espacio donde la vida civil se ha derrumbado. Y se da cuenta de dónde están sus verdaderas lealtades en una lucha cada vez más desesperada por rescatar a su sobrino Sasha y llevarlo a casa. Si toda guerra necesita su magistral cronista, Ucrania tiene a Serhiy Zhadan, merecedor del Premio de la Paz de los Libreros Alemanes y considerado por Timothy Snyder como uno de los más importantes creadores culturales en activo de Europa. Siguiendo la estela del paisaje apocalíptico de La carretera y la narración bélica de Adiós a las armas, Orfanato es una novela inolvidable que muestra con crudeza y compasión los daños humanos provocados por el conflicto desatado por la agresión rusa. Escrita con una impresionante intensidad, Orfanato será recordada como la novela definitiva de la guerra en Ucrania.
La aparición de Libro del frío en 1992, hace justamente treinta años, fue un hito en la poesía española contemporánea. En sus páginas, la escritura a la vez memorable, hímnica y fragmentaria de Antonio Gamoneda ingresaba en un espacio de máxima intensidad y depuración expresivas, movida por una vivencia implacable del tiempo según la cual ‘ayer y hoy son ya el mismo día en mi co razón’. Recuperamos ahora este libro central en la obra de Gamoneda con una invitación a la lectura del poeta Tomás Sánchez Santiago.
La sombra exiliada es una novela psicológica e intelectual, un collage que entrecruza la vida de un superviviente del Holocausto, su existencia posterior en una dictadura comunista y el exilio en América, con sus obsesiones, las de un apasionado de la literatura. El discurso narrativo, desarrollado en varios niveles, está dominado por su pasión por los libros y la intensa intimidad con su hermanastra, con la que compartió el horror del campo. La amistad entre el protagonista -el Nómada Misántropo- y Günther, un rumano de etnia alemana, exiliado en Berlín, obsesionado por el Holocausto y la culpa alemana, marca una retrospectiva de los dramáticos acontecimientos del siglo XX, el nacionalismo, el fascismo, el comunismo y el exilio. La metáfora de la sombra como portadora de la identidad reaparece a lo largo de toda la trayectoria épica, un leitmotiv con variaciones, y expresa la confrontación del exiliado con el extrañamiento que atraviesa. La literatura como forma de vida y expresión de la identidad es, de hecho, el tema del relato, potenciado por continuas referencias al clásico alemán de Adelbert von Chamisso sobre el ‘Hombre que vendió su sombra’ y fragmentos del mismo. Un collage de citas significativas y notas de lectura sobre la identidad, el amor y la literatura. Al final de la lectura, el lector se sentirá, probablemente, compañero solidario del nómada melancólico e irónico que nos acompaña con humor, escepticismo y su tenaz empeño por sobrevivir.
En este brillante ensayo, que perfila los límites de la multitud y desvela los procesos crípticos que nos conforman, Agustín Fernández Mallo traza una genealogía de un capitalismo indefinidamente expansivo, partiendo de una idea del ser como una entidad incompleta, dispersa y difuminada desde la primera interacción del cuerpo con el entorno. Ya en la era premoderna, las religiones, las ideologías políticas, los sistemas filosóficos y las ciencias han tratado de analizar al ser humano, de recopilar la información cuantificable sobre la gente, para producir un conglomerado uniforme e indiferenciado, una forma de multitud cuyo comportamiento, tanto individual como colectivo, sea predecible. Este ensayo propone que los mismos mecanismos operan en la Red, un espacio que acoge todos los datos contables de los individuos en una masa anónima, y que genera, a través de los algoritmos y a una velocidad tan rápida que se nos escapa, una identidad fantasma para cada uno de nosotros, que ya no es la que teníamos (o creíamos que teníamos), sino una amalgama de la que surge nuestra identidad estadística, un conglomerado de datos estadísticos operados por bots que manejan nuestras emociones y determinan nuestras decisiones. Así, Agustín Fernández Mallo nos descubre que, en contra de lo que pudiera pensarse, el capitalismo está hoy lejos de ser depuesto o superado, y, a través de un análisis ameno, sorprendente y esclarecedor, reflexiona acerca de grandes cuestiones filosóficas como dónde queda la libertad en este contexto, qué ocurre con la relación con el otro, por qué, en un mundo ambivalente entre lo analógico y lo digital, aparece una soledad inédita, cuál es el territorio de la intimidad y de la creación en este hábitat en el que nos desarrollamos y vivimos como multitud.
Un hombre obsesionado por la invisibilidad realiza, a comienzos del siglo xxi, el mismo viaje en barco que hicieron sus abuelos a mediados del siglo pasado en su viaje de novios. En la Patagonia conocieron a una mujer singular, Graciela Pavic, cuya misteriosa historia encierra un doloroso secreto. Pero el origen de su historia se remonta a la gran aventura de otro viaje, no menos misterioso, habido en el siglo xvi y destinado a cumplir un plan secreto de Felipe II en aquel territorio. Narrada como una Mil y una noches moderna, esta novela abarca un periplo de quinientos años. En ella, los viajes que se encadenan son, en realidad, un único y ‘gran viaje’ hacia otro lugar y otro tiempo. Y también hacia la fábula. El miedo, el azar, el encuentro con el destino, los ingredientes inquietantes de lo desconocido, aparecen en esta novela heredera del mejor estilo de Conrad, de Stevenson o de Umberto Eco, donde una vuelta de tuerca narrativa lleva al lector al maravilloso final de este libro extraordinario. El gran viaje, novela que interrelaciona en una misma aventura las historias surgidas de la fabulación de su protagonista, narrador compulsivo, tuvo una versión precedente y distinta en 2006 bajo el título de Autómata. Esta versión renovada supone un paso más en la trayectoria de Adolfo García Ortega, uno de los escritores mejor valorados de la escena literaria actual.
Cuando la Historia de la ópera analice el final del siglo XX y el comienzo del siglo XXI, todos los nombres que aparecen en este libro tendrán un capítulo especial como representantes de cuatro generaciones entrecruzadas. Por un lado, la de Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Josep Carreras o Teresa Berganza; por otro, la de Renée Fleming, Barbara Hendricks y Roberto Alagna, junto a quienes también han marcado con fuerza las dos primeras décadas del nuevo milenio, como Cecilia Bartoli, Anna Netrebko, Sondra Radvanovsky, Carlos Álvarez, Jonas Kaufmann, Juan Diego Flórez, Javier Camarena, Rolando Villazón o, después, Philip Jaroussky y Jakub Jozef Orlinsky. En el escenario todos ellos se sienten, en su fortaleza y su fragilidad, auténticamente divos. Pero también, desde fuera, figuras como Peter Gelb o Gerard Mortier, verdaderos magos, han sido capaces de transformar, desde su audaz visión de la cultura, un espectáculo como la ópera, para que sobreviva en el futuro. A todos ellos los ha conocido de cerca y entrevistado a menudo Jesús Ruiz Mantilla, como cronista musical. Juntos conforman una visión apasionada, lúcida y polémica del mundo del arte y de la música. Todos abordan sus valores y filosofías de la vida, sus carreras, la política, el amor, ciertas manías, pasiones, excesos y locuras, sus glorias y ocasos Un retrato colectivo donde prima la dimensión humana de estos seres divinos que bordean la tragedia y saben también reírse de sí mismos y de lo que les rodea sin dejar indiferente a nadie.
A principios de los años veinte, el pintor Marc Chagall trabajó como profesor en un orfanato judío a las afueras de Moscú, donde tuvo ocasión de escuchar el relato aterrador de los niños que habían sobrevivido a los pogromos en Ucrania, los cuales, habiendo sido testigos del asesinato de sus padres, las violaciones de sus hermanas, el saqueo de sus casas, habían huido despavoridos hacia ninguna parte en busca de cobijo y comida. «Los huérfanos más desdichados», los llamó Chagall. El pintor no fue el único en llamar la atención sobre lo que ocurría. En la prensa americana, por ejemplo, incluido el New York Times, se publicaron artículos en 1919, cuyo titular se preguntaba: «¿Será una masacre de judíos el próximo horror en Europa?» Entre 1918 y 1921, en más de quinientas localidades de lo que, hoy en día, es Ucrania, se documentaron más de un millar de disturbios antisemitas, lo que se conocería con el término ruso «pogrom». En el corazón de la Europa civilizada, Jeffrey Veidlinger reconstruye, con maestría y meticulosidad, la amarga historia de los pogromos en la Europa del Este que causaron la muerte a más de cien mil judíos; de hecho, las masacres de los pogromos tras la Gran Guerra normalizaron la violencia contra los judíos. Basándose en materiales de archivo, testimonios de testigos, registros de juicios y órdenes oficiales recientemente descubiertos, Veidlinger escribe un libro apasionante que arroja luz sobre unos episodios que crearon, sin duda, las condiciones de lo que fue el Holocausto veinte años después.
Por idéntico argumento por el que el siglo XVIII mereció el calificativo de Siglo de las Luces, el XXI parece estar ganándose a pulso el de El Gran Apagón. Si lo característico del primero era su decidido empeño por examinar la totalidad de lo real a la luz de la razón, se podría afirmar que lo más propio del tiempo que nos está tocando vivir es, precisamente, el oscurecimiento de dicha luz, la sostenida tozudez con la que parece estar renunciándose al empleo de la misma como herramienta para esclarecer los más diversos ámbitos, tanto personales como colectivos, de nuestras vidas. El presente ensayo afronta la compleja y necesaria tarea de analizar la calidad democrática en la que vivimos, tratando de establecer cómo hemos llegado a la situación actual de polarización extrema, en la que el intercambio de opiniones razonadas ha perdido espacio y cobertura frente a una sociedad del espectáculo donde prima la ruidosa confrontación de puntos de vista irreconciliables. Para ello, el filósofo y político Manuel Cruz establece las causas de este déficit de racionalidad, reflexiona acerca de sus efectos y reconstruye el debate de las ideas, porque regenerar el diálogo y la controversia crítica es un primer paso imprescindible para hacer habitable la esfera pública, el ámbito en el que se forman las opiniones y las voluntades. A este respecto, la propuesta del texto no puede ser más clara y rotunda: ante el eclipse de la razón al que estamos asistiendo, inmersos como nos encontramos en una deriva de incertidumbre global, se torna necesario hallar instrumentos de pensamiento que nos sean útiles para formarnos una opinión crítica y matizada que nos permita tomar las decisiones con las que, entre todos, construimos el espacio compartido.
Pankaj Mishra regresa a la novela para contarnos la historia de Arun, nacido en una pequeña ciudad ferroviaria de la India de la que siempre soñó con escapar. Su aceptación en el prestigioso Instituto Tecnológico de la India, gracias al inmenso sacrificio económico de sus padres de casta baja, es en apariencia el billete para dejar atrás una vida llena de crueldades y privaciones. En el Instituto conoce a dos estudiantes de orígenes similares que, a diferencia de Arun, poseen la voluntad y la confianza para romper todas las barreras sociales. Mientras ellos, a base de esfuerzo, ambición y codicia, consiguen abrirse paso en los medios financieros de Londres y Nueva York y se adentran en el lujo económico y el elitismo social en Occidente, Arun decide seguir su carrera de traductor literario refugiándose en un pequeño pueblo del Himalaya con su anciana madre. Arrastrado por una relación amorosa al mundo sofisticado de la intelectualidad globalizada, Arun abandona a su madre, mientras asiste a la caída de sus amigos. Y tendrá que enfrentarse a la persona en la que él mismo se ha convertido. Corre a esconderte es el relato del coste moral y emocional que hay que pagar para romper con los orígenes y perseguir el progreso material. Y es a la vez la historia de tantos millones de seres humanos que se niegan a permanecer en una situación de humillación en los países del llamado tercer mundo, sacudidos entre la globalización y el nacionalismo más radical.
101 cuentos zen se publicó por primera vez en Londres en 1939. Se trata de experiencias reales de maestros chinos y japoneses de zen a través de más de cinco siglos. Fueron ranscritos al inglés a partir del libro Shaseki-shu (Colección de piedra y arena), escrito a fines del siglo xiii por el maestro zen japonés Muju (‘el que no mora’), así como de anécdotas de monjes zen tomadas de varios libros publicados en Japón hacia comienzos del siglo xx. El zen podría considerarse el arte interior y la concepción de Oriente. No es una secta sino una experiencia. El espíritu del zen ha llegado a significar no sólo paz y comprensión, sino también entrega al arte y al trabajo, el valioso despliegue del contentamiento, la apertura de la puerta de la intuición, la expresión de la belleza innata, el encanto intangible de lo incompleto. Para los orientales, más interesados en el ser que en la actividad, el hombre que se descubre a sí mismo ha sido el más digno de respeto. Estos relatos tratan de tales descubrimientos de uno mismo.
Nuestra verdadera vida todavía no ha comenzado. Estamos siempre esperando, preguntándonos llenos de angustia cuándo sucederá algo por fin. No conocemos todo nuestro potencial. Somos extraños para nosotros mismos, y ni siquiera imaginamos todo lo que somos y podríamos llegar a ser. La mayor parte de nuestra conciencia se halla en estado latente. Vivimos una existencia de miedo y desesperanza, desconectados de nosotros mismos, llenos de envidia e insatisfacción. Y sin embargo, tenemos la capacidad de despertar esa parte dormida de nuestra conciencia y de vivir en paz y plenitud. Construir un alma es un libro extraordinario porque se sitúa fuera de las categorías. Aunque escrito en un lenguaje tan poético y elocuente como exacto, no es una obra literaria. Tampoco es un ensayo ni un libro de ideas. Es un manual que pretende transmitir un conocimiento práctico. Es una invitación a cambiar de vida, a abrir los horizontes, a investigar y a experimentar. Fruto de una vida entera de práctica y enseñanza de la meditación y del yoga en todas sus formas, destilación de largos años en busca del conocimiento, Construir un alma quiere proponer un camino posible por el que podemos seguir avanzando. Es el camino de los que piensan que nuestra cultura, sin duda la más justa y compasiva que haya existido, debe seguir evolucionando. Nuestros verdaderos ojos todavía están cerrados. Debemos descubrir cómo abrirlos. Nuestra verdadera vida todavía no ha comenzado. Estamos siempre esperando, preguntándonos llenos de angustia cuándo sucederá algo por fin. No conocemos todo nuestro potencial. Somos extraños para nosotros mismos, y ni siquiera imaginamos todo lo que somos y podríamos llegar a ser. La mayor parte de nuestra conciencia se halla en estado latente. Vivimos una existencia de miedo y desesperanza, desconectados de nosotros mismos, llenos de envidia e insatisfacción. Y sin embargo, tenemos la capacidad de despertar esa parte dormida de nuestra conciencia y de vivir en paz y plenitud. Construir un alma es un libro extraordinario porque se sitúa fuera de las categorías. Aunque escrito en un lenguaje tan poético y elocuente como exacto, no es una obra literaria. Tampoco es un ensayo ni un libro de ideas. Es un manual que pretende transmitir un conocimiento práctico. Es una invitación a cambiar de vida, a abrir los horizontes, a investigar y a experimentar. Fruto de una vida entera de práctica y enseñanza de la meditación y del yoga en todas sus formas, destilación de largos años en busca del conocimiento, Construir un alma quiere proponer un camino posible por el que podemos seguir avanzando. Es el camino de los que piensan que nuestra cultura, sin duda la más justa y compasiva que haya existido, debe seguir evolucionando. Nuestros verdaderos ojos todavía están cerrados. Debemos descubrir cómo abrirlos.
Desde la publicación de Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, Stefano Mancuso se ha convertido en un referente ineludible en el conocimiento de la fascinante realidad de las plantas. Suponen el 99,7% de la vida del planeta y sobrevivirían sin los animales mientras que nosotros desapareceríamos inmediatamente en un mundo sin ellas. Si en sus libros anteriores Stefano Mancuso nos descubría que las plantas son sensibles, se comunican e intercambian información, duermen, tienen memoria, cuidan de sus hijos, toman decisiones, resuelven problemas y nos mostraba lo que las plantas nos enseñan para resolver los múltiples desafíos del futuro, en este su nuevo libro se centra en algo que la evidencia parece negar: que las plantas se mueven y viajan. En cualquier espacio abandonado por el hombre, al poco ya crecen las plantas. Cómo llegan, cómo navegan alrededor del mundo, cómo llevan la vida a islas en medio del océano, cómo consiguen crecer en lugares inaccesibles e inhóspitos, cómo logran introducir la vida en suelos estériles, cómo resistieron a la bomba atómica y al desastre de Chernóbil, cómo son capaces de viajar en el tiempo (¡la ciencia ha conseguido revivir plantas a partir de semillas que habían permanecido en el hielo durante 39.000 años!). A todas estas preguntas da respuesta Stefano Mancuso en El increíble viaje de las plantas. Y nos fascina con la narración del incontenible impulso de difusión de la vida que ha llevado a las plantas a colonizar todos los hábitats posibles de la Tierra.
¿El siglo XXI empezó con la caída de las Torres Gemelas de Nueva York o con la entrada de un virus en el cuerpo de un hombre en Wuhan? ¿Es el SARS-CoV-2 el primer patógeno cyborg? ¿Netflix, Zoom o Amazon son multinacionales pandémicas? ¿Cómo se puede representar la transformación de la ciencia ficción en realidad cotidiana? Lo viral es, al mismo tiempo, una reconstrucción histórica de los primeros meses del coronavirus, un ensayo fragmentario sobre la viralidad digital, la memoria de una biblioteca en cuarentena, un experimento de crítica cultural y un diario falso pero sincero.
En República mortal, el premiado historiador Edward J. Watts presenta una nueva historia de la caída de la República de Roma que explica por qué los ciudadanos romanos cambiaron la libertad por la dictadura. Durante siglos, al tiempo que Roma se convertía en la principal potencia militar y política del Mediterráneo, sus instituciones de gobierno, reglas parlamentarias y tradiciones políticas lograron fomentar la negociación y el compromiso. Sin embargo, a partir del año 130 a.C., dirigentes romanos como Sila, Pompeyo, Marco Antonio o Julio César empezaron a usar cada vez más las instituciones para buscar el lucro individual y obstaculizar a sus rivales, hasta que los enfrentamientos entre los políticos dieron paso a la violencia política en las calles. El terreno estaba abonado para unas guerras civiles destructivas y, al final, el reinado imperial de Augusto. Por encima de todo, la República romana enseña a los ciudadanos de nuestros días los peligros de consentir la obstrucción política y coquetear con la violencia. La historia de Roma demuestra con claridad que, cuando los ciudadanos miran hacia otro lado para no ver que sus dirigentes tienen comportamientos corrosivos, su república está en peligro de muerte.
En 1945, con apenas catorce años, Antonio Gamoneda entra a trabajar como meritorio en el Banco Mercantil de León. De la noche a la mañana deja atrás su infancia y sus estudios para ganarse el sustento y contribuir a la economía familiar. Su ingreso prematuro en la edad adulta le permite conocer de primera mano la realidad laboral de la posguerra en el ambiente rancio de una ciudad de provincias dominada por la policía del régimen, la iglesia y los sectores más reaccionarios de la vida local. Así arranca La pobreza, segundo volumen de las memorias del poeta, que es a la vez un autorretrato del artista como anciano y un fresco vivísimo de una sociedad atenazada por la miseria moral y material del primer franquismo y sus prolongaciones. Gracias a esta mirada retrospectiva sobre una etapa oscura de nuestra historia reciente, una mirada en la que siguen latiendo la pasión crítica y el deseo de justicia, somos testigos del aprendizaje vital y literario de su autor, así como de sus primeras amistades en el mundo del arte y la poesía, su activismo político y su firme voluntad de resistencia. Novela de aprendizaje a la vez que crónica de posguerra, La pobreza esconde también un diario en el que se incluyen reflexiones sobre poesía y poética, episodios oníricos y vislumbres -a veces humorísticos- del acontecer social, del trabajo y hasta de sus viajes… El resultado confirma a su autor como uno de nuestros grandes prosistas, capazde ensayar con igual maestría el autorretrato irónico, la viñeta costumbrista o el apunte reflexivo. La pobreza es la culminación de la obra de Antonio Gamoneda y está llamado a ser un clásico del género memorialístico. En 1945, con apenas catorce años, Antonio Gamoneda entra a trabajar como meritorio en el Banco Mercantil de León. De la noche a la mañana deja atrás su infancia y sus estudios para ganarse el sustento y contribuir a la economía familiar. Su ingreso prematuro en la edad adulta le permite conocer de primera mano la realidad laboral de la posguerra en el ambiente rancio de una ciudad de provincias dominada por la policía del régimen, la iglesia y los sectores más reaccionarios de la vida local. Así arranca La pobreza, segundo volumen de las memorias del poeta, que es a la vez un autorretrato del artista como anciano y un fresco vivísimo de una sociedad atenazada por la miseria moral y material del primer franquismo y sus prolongaciones. Gracias a esta mirada retrospectiva sobre una etapa oscura de nuestra historia reciente, una mirada en la que siguen latiendo la pasión crítica y el deseo de justicia, somos testigos del aprendizaje vital y literario de su autor, así como de sus primeras amistades en el mundo del arte y la poesía, su activismo político y su firme voluntad de resistencia. Novela de aprendizaje a la vez que crónica de posguerra, La pobreza esconde también un diario en el que se incluyen reflexiones sobre poesía y poética, episodios oníricos y vislumbres -a veces humorísticos- del acontecer social, del trabajo y hasta de sus viajes… El resultado confirma a su autor como uno de nuestros grandes prosistas, capazde ensayar con igual maestría el autorretrato irónico, la viñeta costumbrista o el apunte reflexivo. La pobreza es la culminación de la obra de Antonio Gamoneda y está llamado a ser un clásico del género memorialístico.
¿Entiende los mapas o interpreta las emociones? ¿Barbie o Lego? ¿Tiene un cerebro femenino o un cerebro masculino? ¿O esta es la pregunta equivocada? Vivimos en un mundo dividido en función del género, en el que constantemente recibimos mensajes sobre los dos sexos. Nos enfrentamos a diario a convicciones muy arraigadas de que nuestro género determina las aptitudes y las preferencias, desde los juguetes y los colores hasta los estudios y los salarios. Pero ¿qué significa todo esto para nuestras decisiones y nuestro comportamiento? ¿Y para nuestros cerebros? Basándose en su trabajo como catedrática de Neuroimagen Cognitiva, Gina Rippon desentraña los estereotipos que nos bombardean desde nuestros primeros días de vida y demuestra cómo esos mensajes moldean la idea que tenemos de nosotros mismos e incluso de nuestros cerebros. Con su exploración de la más vanguardista neurociencia, Rippon nos exhorta a superar una visión binaria de nuestros cerebros y a verlos como unos órganos complejos, muy individualizados, profundamente adaptables y llenos de un potencial ilimitado. Riguroso, oportuno y liberador, El género y nuestros cerebros tiene inmensas repercusiones para mujeres y hombres, padres e hijos, y para nuestra forma de identificarnos
Finalmente, La Nación de las Plantas, la nación más importante, extendida y poderosa de la Tierra, toma la palabra. ‘En nombre de mi relación durante décadas con las plantas, imaginé que estos queridos compañeros de viaje, como madres cariñosas, después de hacer posible la vida sobre la tierra, se disponen a ayudarnos al comprobar nuestra incapacidad para garantizarnos la supervivencia. ¿Cómo? Sugiriendo una constitución real sobre la cual construir nuestro futuro de seres respetuosos con la Tierra y el resto de seres vivos. La constitución consta de ocho artículos pues ocho son los pilares fundamentales en los que se basa la vida de las plantas y, por lo tanto, la vida de todos los seres vivos.’
Este libro nos descubre al Todorov más implicado con el presente, en la línea de El miedo a los bárbaros. Los enemigos íntimos de la democracia denuncia que los peligros que acechan a las democracias occidentales no son tanto externos, como se nos ha querido hacer creer invocando el terrorismo islamista, los extremismos religiosos o los regímenes dictatoriales, sino internos. Todorov argumenta que nadie pone tanto en peligro la democracia como tres tendencias crecientes en el mundo occidental, empezando por los Estados Unidos: el mesianismo (que dio lugar a la invasión de Irak y a otros intentos de imponer por la fuerza la democracia en el mundo), el ultraliberalismo (el imperio de la economía por encima de la política, el poder de los medios de comunicación, el desmantelamiento del estado del bienestar) y el populismo y la xenofobia (el miedo al extranjero, el aumento del nacionalismo excluyente). Así pues, el enemigo está en nosotros mismos. Todorov llama a resistir y propone la necesidad de una ‘primavera europea’ que ponga fin a estas derivas desde el convencimiento de que quien decide nuestro destino no es sino la suma de nuestras voluntades.
‘Una gran época pide grandes hombres. Hay héroes desconocidos y oscuros, privados de la fama y de la gloria históricas de un Napoleón. Hoy mismo podríais encontrar, por las calles de Praga, a un hombre desaliñado que no se da cuenta de la importancia que tiene para la historia de la magna época moderna. Si le preguntarais cómo se llama, os contestaría con sencillez y modestia: ‘Soy vejk…» Así empieza una de las novelas más hilarantes y subversivas de la literatura universal: Las aventuras del buen soldado vejk. Heredero de Cervantes, Rabelais, Fielding o Sterne, en la segunda década del siglo xx el escritor checo Jaroslav Haek dio vida al entrañable y humilde soldado vejk, enrolado en las filas del ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial. Las desternillantes y sorprendentes andanzas de este simpático pícaro moderno, estúpido y sabio a la vez, ninguneado por los estamentos militares -‘La comisión me declaró oficialmente idiota. ¡Soy un idiota oficial!’, llega a declarar el propio vejk-, constituyen un manifiesto antibelicista de primer orden, una proclama satírica e irreverente contra la futilidad y el sinsentido de la guerra narrada desde la óptica de un idiota genial.
Este libro ofrece una biografía política e intelectual de Hitler, desde su primera concepción de la historia de Alemania y su papel en el mundo a raíz de la derrota en la Primera Guerra Mundial, hasta el convencimiento de que el principal enemigo no era ni el comunismo ni la Unión Soviética, ni tampoco el judaísmo internacional, como se ha repetido hasta ahora, sino el capitalismo anglosajón y, principalmente, Estados Unidos. Mientras que la mayoría de los historiadores han argumentado que Hitler subestimó la amenaza estadounidense, Simms muestra que Hitler se embarcó en una guerra preventiva contra Estados Unidos precisamente porque lo consideraba el principal adversario y el único que podía destruir Alemania. El dominio nazi sobre la práctica totalidad de Europa, la guerra contra la URSS y la aniquilación de los judíos europeos eran capítulos de una carrera contrarreloj para convertir al III Reich en una potencia capaz de enfrentarse al liderazgo anglosajón y, si no vencerlo, llegar al menos a un mundo bipolar equilibrado entre el descarnado capitalismo financiero anglosajón y el Reich alemán enraizado en la tradición racial germánica. Hitler es una lectura poderosamente argumentada y definitiva que permite comprender la mente de un tirano asesino del que pensábamos que ya lo sabíamos todo.
‘Mientras dormía, me decía: habría que escribir sobre esto y nada más, ni sobre la gente ni sobre mí, ni sobre la ausencia ni sobre la presencia, ni sobre la vida ni sobre la muerte, ni sobre las cosas vistas u oídas, ni sobre el amor, ni sobre el tiempo. Además, todo tenía ya su forma.’ De 2007 a 2012, Jonathan Littell publicó los cuatro relatos que integran este volumen en la pequeña y arriesgada editorial francesa Fata Morgana y que ahora se traducen por primera vez al español. Fueron cuatro bellos libros breves casi clandestinos, de los que nunca apareció ninguna reseña: el laboratorio perfecto para un escritor que, como Kafka, piensa que ‘nunca puede hacerse el silencio alrededor de lo que uno escribe’. Este lento período de desarrollo finalmente llevó a la escritura y publicación, también en Galaxia Gutenberg, de Una vieja historia, una nueva versión salvajemente expandida de la última historia de este volumen.
Un virus no es humano, pero cómo se reacciona ante él es una forma de medir la humanidad. Estados Unidos no ha salido bien parado. Cientos de miles de sus ciudadanos han muerto sin necesidad. Se supone que Estados Unidos es el país de la libertad, pero la enfermedad y el miedo nos hacen menos libres. La libertad es imposible cuando estamos demasiado enfermos para pensar en la felicidad y demasiado débiles para perseguirla. Por ello, si un gobierno nos priva de la salud, también nos está quitando libertad. El 29 de diciembre de 2019, el historiador Timothy Snyder cayó gravemente enfermo. Mientras se aferraba a la vida reflexionó sobre la fragilidad de la salud, que en Estados Unidos no se reconoce como un derecho humano, pero sin la que los derechos y libertades no tienen sentido. Y eso fue poco antes de la pandemia. Desde entonces hemos visto cómo los hospitales, infradotados de personal y de equipamiento, se colapsaban bajo las oleadas de pacientes con coronavirus. El gobierno federal empeoró la situación con una mezcla de ignorancia deliberada, desinformación y especulación. Las lecciones que Snyder ofrece en este libro, basadas en las reflexiones y experiencias que anotó en su diario de hospital, están dirigidas a todos nosotros, estemos donde estemos. Solo si reconocemos la asistencia sanitaria como un derecho humano, realzamos la autoridad de los médicos y de la verdad, damos al conocimiento la importancia que merece y planificamos el futuro de nuestros hijos, podremos ser verdaderamente libres. La libertad pertenece a cada individuo. Pero para ser libres necesitamos estar sanos, y para estar sanos nos necesitamos unos a otros. Un virus no es humano, pero cómo se reacciona ante él es una forma de medir la humanidad. Estados Unidos no ha salido bien parado. Cientos de miles de sus ciudadanos han muerto sin necesidad. Se supone que Estados Unidos es el país de la libertad, pero la enfermedad y el miedo nos hacen menos libres. La libertad es imposible cuando estamos demasiado enfermos para pensar en la felicidad y demasiado débiles para perseguirla. Por ello, si un gobierno nos priva de la salud, también nos está quitando libertad. El 29 de diciembre de 2019, el historiador Timothy Snyder cayó gravemente enfermo. Mientras se aferraba a la vida reflexionó sobre la fragilidad de la salud, que en Estados Unidos no se reconoce como un derecho humano, pero sin la que los derechos y libertades no tienen sentido. Y eso fue poco antes de la pandemia. Desde entonces hemos visto cómo los hospitales, infradotados de personal y de equipamiento, se colapsaban bajo las oleadas de pacientes con coronavirus. El gobierno federal empeoró la situación con una mezcla de ignorancia deliberada, desinformación y especulación. Las lecciones que Snyder ofrece en este libro, basadas en las reflexiones y experiencias que anotó en su diario de hospital, están dirigidas a todos nosotros, estemos donde estemos. Solo si reconocemos la asistencia sanitaria como un derecho humano, realzamos la autoridad de los médicos y de la verdad, damos al conocimiento la importancia que merece y planificamos el futuro de nuestros hijos, podremos ser verdaderamente libres. La libertad pertenece a cada individuo. Pero para ser libres necesitamos estar sanos, y para estar sanos nos necesitamos unos a otros.
A finales de los años cincuenta, la región de Níjar en Almería era una de las más pobres de España. Las explotaciones mineras en manos de compañías españolas o extranjeras no habían dejado ningún poso de desarrollo económico ni social, la agricultura seguía anclada en técnicas pretéritas, la artesanía malvivía escasa de mercados y el turismo no había descubierto aún la extraordinaria belleza de la región. Juan Goytisolo viajó a los pueblos de los alrededores de Níjar y el Cabo de Gata para narrar con técnica novelística sus encuentros con un paisaje de soledades ásperas y sus habitantes, que se debatían entre la búsqueda de la supervivencia diaria y el sueño imposible de la emigración, bajo la omnipresente vigilancia de la guardia civil franquista. El resultado es un libro magistral que revive lo que era el sur de España no hace tantos años, a la vez que denuncia lo que desgraciadamente no deja de repetirse bajo nuevos ropajes. Como dice el narrador en un pasaje del libro, ‘son las minorías selectas, no el pueblo, quienes suelen echar el dinero por la ventana, y hay muchas maneras de echarlo. El pueblo no tiene más remedio que resignarse, y aun cuando secunde alegremente sus delirios, el hombre de buena fe sabe distinguir, más allá de la anécdota, quiénes son las víctimas y quiénes los culpables’.
La crisis social y económica generada por la COVID-19 ha puesto al descubierto muchas de las heridas de un pacto de convivencia en el que los hombres disfrutamos de una posición dominante. La pandemia no ha hecho sino prorrogar lo que la crisis de 2008 y la extensión de las políticas neoliberales ya estaban generando en un mundo cada vez más desigual. La experiencia física y emocional vivida durante el confinamiento que supuso el estado de alarma, y las medidas que en los meses posteriores han limitado nuestras libertades personales y nos han situado en un precipicio personal y político nos alertan de los principales retos a los que se enfrenta un mundo todavía regido por leyes patriarcales y por una cultura androcéntrica. De aquí que esta crisis, justo cuando el feminismo se ha convertido en la teoría y en el movimiento global con más capacidad de movilización transformadora, nos ofrezca a los hombres una magnífica oportunidad para superar los lastres de la masculinidad omnipotente y (re)construirnos desde la dimensión emancipadora de la igualdad. Una transformación que sin cambios estructurales en lo social y en lo político, en la misma definición de la vida que compartimos y en las prioridades de las instituciones que nos representan quedará reducida a una mística de las nuevas masculinidades. Porque el reto, personal y político, es construir un nuevo proyecto de humanidad más sostenible e igualitario, apoyado más en los bienes comunes que en los deseos individuales. Un nuevo contrato, en fin, basado en la vulnerabilidad compartida y en nuestra necesaria interdependencia.
Los ojos cerrados es una novela de un solo lugar, un pueblo que podría tener cualquier nombre y que por eso se llama Pueblo Chico. Pueblo Chico está anclado en una sierra agreste que a veces se cubre de niebla, otras de nieve, una sierra en la que a veces se pierden los animales, desaparecen las personas. En el pueblo vive Pedro, el anciano protagonista de esta novela, depositario de secretos que rodean a la violencia que ha atravesado el lugar durante décadas. Cuando Ariadna llega a Pueblo Chico por motivos al principio poco claros, Pedro la observa y vigila, mientras Ariadna va desvelando su propia vinculación con la historia silenciada del lugar. El encuentro entre pasado y presente, entre Pedro y Ariadna, da pie a una novela en la que Edurne Portela indaga sobre una violencia que si bien trastoca para siempre la vida de los personajes, genera la posibilidad de crear un espacio de convivencia y solidaridad.
La conciencia colectiva de nuestras sociedades y su universo simbólico van siempre acompañados de unas determinadas categorías de la sensibilidad que varían de una época a otra y de las que derivan otras tantas maneras de entender el mundo. Si he aceptado el reto de una reedición de este libro después de veinte años es porque sigue pareciéndome importante que podamos percatarnos de estas variaciones -que son, por otra parte, indisociables de las fluctuaciones sociales- y de cómo estas van surgiendo al par que los valores que adoptamos. Una educación de la sensibilidad es, ahora más que nunca indispensable. La política no la hacen los partidos ni las agrupaciones, sino los individuos. Y si quienes gobiernan -formen éstos parte del demos o de aquellos que detentan el poder económico o el poder a secas- no han aprendido a conocerse, mal podrán gobernar. Para gobernar es preciso saber qué somos o qué estamos siendo más allá de nuestro personaje. Toda moral bien construida requiere de un fundamento extra-moral y este tiene que ver con el conocimiento de uno mismo, algo que tan sólo puede iniciarse con la observación de la propia mente. La razón estética es sin duda una propuesta para tiempos difíciles. Que sea viable o no dependerá del interés que pongamos en que esta educación se lleve a cabo.
Entrelazadas con las escenas de una película a modo de contrapunto, Una vida tranquila recorre las trayectorias de tres artistas que eligieron la calma y la contemplación no solo como manera de entender su oficio, sino como forma de estar en el mundo. Aunque en sus páginas aparecen Fra Angelico, Ajmátova, Emily Dickinson, Falla, Britten, Thoreau, Etty Hillesum, los monjes de De dioses y hombres, Fray Luis de León, Josep Pla o Simone Weil, por su propia tendencia al recogimiento este libro híbrido parece buscar sobre todo algo semejante a lo que aspiraban las pinturas de Giorgio Morandi, los poemas de Jane Kenyon o las breves piezas para piano de Frederic Mompou. Además, a la vez que defiende una poética sencilla, luminosa y alejada del ruido, Una vida tranquila refleja el reverso de un testimonio confesional, una autobiografía implícita de la que está ausente cualquier tipo de yo. Coradino Vega terminó este libro justo antes de que estallara la pandemia, cuando cierto modo acelerado y excesivo de vivir hacía tiempo que se había convertido en el patrón de nuestros días. Ahora, sin embargo, su apuesta retraída por la austeridad ante el bullicio de la masificación y las modas, por el sosiego atento frente al deterioro de la naturaleza y las distracciones de la tecnología, ha cobrado involuntariamente una actualidad imperiosa y una doble pertinencia.
La mañana del 28 de junio de 1914, cuando el archiduque de Austria, Francisco Fernando, y su esposa, Sofía Chotek, llegaron a la estación de tren de Sarajevo, en Europa reinaba la paz. Treinta y siete días después, el continente estaba en guerra. La contienda tendría como resultado veinte millones de muertos, destruiría tres imperios y alteraría de forma permanente la historia mundial. Sonámbulos revela con todo detalle cómo se desató la crisis que condujo a la Primera Guerra Mundial. Basándose en fuentes primarias, traza los caminos que llevaron a la guerra con una narrativa llena de acción que cubre minuto a minuto todo lo que ocurrió en los centros clave de Viena, Berlín, San Petersburgo, París, Londres y Belgrado. Christopher Clark repasa las décadas de historia que conformaron los acontecimientos de 1914, y analiza los mutuos malentendidos y los gestos involuntarios que hicieron que se desatara la crisis en pocas semanas. Basado en una meticulosa investigación y brillantemente escrito, este libro es un análisis magistral de uno de los dramas más importantes de los tiempos modernos. Ofrece una nueva visión de la Primera Guerra Mundial en la que no se priman las batallas y las atrocidades de la propia contienda, sino los complejos acontecimientos y relaciones que llevaron a un grupo de líderes bienintencionados a un conflicto brutal y sangriento.
Una madre les cuenta historias a sus dos hijos cada noche. Son historias que ha ido escuchando a lo largo de sus viajes, ya que a pesar de su juventud ha recorrido gran parte del mundo. Historias donde las cosas soñadas conviven con naturalidad con las reales, hasta el punto de que no es fácil distinguirlas entre sí. En ellas se habla, por ejemplo, de una reina que visita a Salomón para que le ayude a completar un poema cuyo primer verso ha soñado su hermana poco antes de morir, de los eunucos que entretienen a las esposas del faraón en la Casa de la Vida, de héroes griegos que prefieren las delicadas ropas de las doncellas a las armaduras de los guerreros, de un libro perdido donde se explica cómo resucitar a los muertos, de una joven que se enamora del más cruel de los bandidos, de un ser deforme que acoge en su cabaña a una niña muerta, de muchachos que se transforman en ciervos, de ángeles que descienden a la tierra atraídos por la belleza de los seres humanos, de árboles misteriosos cuyos frutos tienen el poder de devolver a quien los prueba la memoria del cuerpo que tuvimos en el paraíso. En una de esas historias una mujer rica le pide a una anciana que le dé la nieta que cuida, pues vive fascinada por su belleza. La anciana se niega a hacerlo, y la mujer le reprocha enfurecida que esté engañando a la niña con sus fantasías. Solo le cuentas cosas que no son verdad, le dice. ¿Y qué si no son verdad? -contesta la anciana-. ¿Sabe acaso la verdad lo que quiere el amor? Esa apuesta por el amor, aun a costa de la verdad, es la apuesta de El árbol de los sueños, cuya estructura remite a ese libro de los libros que es Las mil y una noches. El libro que todos los narradores han soñado con escribir alguna vez.
Este libro no es una guía más llena de preceptos sobre cómo establecer la trama, desarrollar los personajes, crear empatía. Aquí no se dan reglas, ni se prometen atajos para escribir bien. Vanni Santoni es muy honesto con el lector, o más bien con el aspirante a escritor al que va dirigido este agudo y cariñoso panfleto: no se enseña a escribir. Y ‘la razón es una, simple y perentoria: la infinita inmensidad de las posibilidades de un texto narrativo implica que infinitas cosas se pueden escribir de infinitas formas’. No hay reglas absolutas. La gran literatura no es una secuencia de movimientos que se suceden de forma predeterminada para obtener un efecto, no es un algoritmo frío, sino un campo de posibilidades, tensiones e incluso contradicciones.
Desde épocas ancestrales el universo ha sido concebido en China como un sistema de resonancias en el que no existen cosas ni seres sino fuerzas activas en perpetua mutación. No hay nada en él que actúe por separado, nada que no dependa de todo lo demás. Considerar el medio desde esa perspectiva puede sin duda ayudarnos en la elaboración de la ecosofía y la ethopolítica que se precisan actualmente para transformar nuestras sociedades. Nunca como ahora ha sido tan acuciante la percepción de la necesidad de un cambio de parámetros y tan imperiosa, por tanto, la responsabilidad de educarnos en este sentido. Las enseñanzas iniciales de las tres corrientes de pensamiento de las que se ocupa este libro pueden ayudarnos en este empeño. El buen gobierno (confucionismo), la armonía con el entorno (taoísmo) y la profunda comprensión de nuestra propia naturaleza (budismo) se presentan como tres ingredientes imprescindibles para evitar la catástrofe que se avecina. Que estas propuestas lleguen alguna vez a ser conjuntamente algo más que una utopía es realmente poco probable, pero quizás valga la pena recuperarlas ahora desde otros lugares.
Un suceso real. Cuidadosamente ocultado desde la oscuridad de los años cincuenta hasta ahora. Un sacerdote al que una parte de la ciudad consideró un santo. Muchos lo tuvieron por un iluminado. Para otros no pasó de ser un depravado que utilizó la religión para cumplir los deseos más turbios. ¿El altar fue usado para su martirio o para una profanación sacrílega? Elevación espiritual, ceremonias sensuales, matrimonios eróticos, orgías. El secretismo, manejado por el régimen franquista y por la Iglesia, envolvió a este personaje, Hipólito Lucena. Un niño que ingresó en el seminario persiguiendo la sombra de san Bruno, el ascetismo, el silencio, y acabó envuelto en una leyenda de perversión. Esta es su historia.
