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Para nadie es un secreto que Asturias es un escritor que no concede respiro ni pausas al lector, dueño de un lenguaje tan reconocible como complejo, que es un reto para quien se adentra en su lenguaje y gramática preciosistas, pero que al final recompensa con un viaje ?tal vez sin retorno? a la satisfacción que sólo una lectura que nos permite crecer como seres humanos otorga.El árbol de la cruz, a pesar de su brevedad, en unos cuantos folios nos sumerge en un universo tiránico, que a primera vista creeremos reconocer: aquí existe un déspota casi omnipotente, que es Anti-todo, el más Anti de los Anti, con una consorte mezcla de animal y manta ?Animanta?, que en el devenir de la trama se convierte en mortaja protectora de cadáveres; con un arcángel mascota que tal vez desmerece a aquel otro que era bello y malo como satán; y con toda una serie de funcionarios resignados a obedecer los excéntricos caprichos del dictador surrealista que preside el universo propuesto en este texto.Al final, la historia nos conduce a un desenlace onírico, en el que Asturias, transfigurado en su propio personaje, se enfrenta a todos sus demonios, de sobra conocidos, personificados en un Cristo pulpo ?clavado en una cruz de ocho brazos?, pasaje que tal vez sea la representación literaria de su propio fin. Y en este escenario entre poético, caótico y delirante, Miguel Anti-Ángel Asturias, al constatar su imposibilidad de aferrarse al sueño de la vida, se niega a despertar en el sueño de la muerte y nos deja de herencia una pieza literaria que termina en una ?,?.Javier Mosquera Saravia

Mayro de León es un reconocido artista multidisciplinario, nació en Cuyotenango Suchitepéquez en 1957, su experiencia como actor, dramaturgo, escenógrafo, director teatral, guionista, escultor y pintor lo ha llevado a entrelazar estás disciplinas como parte de su expresión artística y de su trabajo.Las leyendas suelen definirse como relatos ?que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos?. Éstas, las de Guatemala, escritas por Miguel Ángel Asturias hace ya casi cien años, ¿qué son?Una primera y deslumbrante irrupción al universo de mito, poesía, contraposición y espejo que sería luego la literatura del Nobel guatemalteco.Un texto que suprime la separación entre lo real y lo aparente desde la dedicatoria: ?A mi madre, que me contaba cuentos?; y en el cual, con sutileza, Asturias nos abre la puerta a este mundo donde todo puede cambiar sin que nada cambie en esencia. Con personajes que cumplen roles extraños a los acostumbrados en el imaginario popular, pero aun así, continúan siendo ellos mismos. Que nos permite ser guerreros precolombinos un día, otro religiosos en tentación y el siguiente guacamayos de mil colores.Pero, sobre todo, unas leyendas en las que Miguel Ángel Asturias a través del surrealismo, la poesía y los decires de viejos con güegüecho, nos muestra el corazón de esta tierra de ruinas enterradas, heridas abiertas y mitos entrecruzados.Si se leen despacio y con cuidado, pueden descubrirse aquí muchas de las claves para entender la Guatemala de hoy.Javier Mosquera Saravia.

¿Por qué El Señor Presidente sigue siendo una novela actual?A lo mejor es por la condena implícita en sus puntos suspensivos. «...¡Alumbra lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre!», empieza Asturias, como diciéndonos que esta realidad que presenta en su novela, nos viene desde siempre. «Kyrie eleison...», termina, para insinuarnos que la tragedia nos sobrevivirá por los siglos de los siglos.O porque, independientemente de sus referencias históricas, nos muestra un imaginario en el cual reconocemos algunos de nuestros mitos más íntimos. Un dios que todo lo ve, un arcángel, su favorito, y una Virgen intercesora. Sin embargo, donde Dios es un Señor Presidente cruel y sanguinario, el arcángel, «bello y malo como Satán», se subleva, no por soberbia sino por amor, y por ello es desterrado al infierno de los calabozos. Y la intercesión de la Virgen, lejos de salvar, condena. Un mundo en apariencia al revés, pero que probablemente sea un retrato más fiel del lugar en donde vivimos.O pueda ser porque este libro tiene eso, tan difícil de explicar, que tienen las grandes obras: la particularidad que invita al lector, a pesar de los años, los territorios o las lenguas, a construir universos en los que se descubre a sí mismo.Sea como fuere, El Señor Presidente continúa siendo espejo y oráculo, invitación y reto. Una lectura imprescindible para Guatemala y necesaria para el mundo.Javier Mosquera Saravia

El lenguaje ?la palabra hablada y escrita? es la herramienta de Arias al servicio de la memoria y la imaginación. La palabra surge de aquel que posee voz, o de aquel que ha reclamado su voz en las pugnas de la historia... Arias se deleita claramente en acrobacias verbales, distorsiones nominales y bromas escandalosas ?todos aspectos de su concepto del arte... Después de las bombas es una contrahistoria que denuncia lo que aconteció y anhela lo que debió haber acontecido... Enfatiza la calidad lúdica de su trabajo... La atmósfera carnavalesca refuerza la irreverencia y la sátira... El autor logra entretener y hacer reír a sus lectores; pero se trata de una risa inquieta porque éstos saben que justo debajo de la superficie de hilaridad y retozo está la horrible e intolerable realidad de Guatemala. ?La palabra según Arturo Arias?.Linda J. Craft. North Park University and Theological Seminary, Chicago.Por su figura tanto como su obra, Arturo Arias ha generado atención e interés en la literatura guatemalteca y centroamericana como ningún otro escritor nacional contemporáneo. Su reconocimiento comienza con dos premios Casa de las Américas y su trabajo como co-escritor del guion de la película El Norte (1984)... ?Introspecciones (acerca) de Arturo Arias?.Elizabeth Coonrod Martínez.

Este pequeño libro pretende poner de manifiesto, 33 años después de la publicación de Guatemala: linaje y racismo, los aportes más importantes de otros autores, que partieron de las hipótesis y conclusiones de tal libro, y de las redes familiares como élites de poder de larga duración, con su capacidad histórica para concentrar altas cuotas de poder político y económico.Marta Elena Casaús Arzú hace un somero aná- lisis de aquellas investigaciones que, inspiradas en las hipótesis centrales de Guatemala: linaje y racismo, han ido avanzando en el conocimiento de la estructura de poder de Guatemala; así como en los progresos que en estas tres décadas han dado como resultado una comprobación o una refutación de los puntos de partida del libro y de otros muchos artículos que se derivan del mismo.El libro concluye con una reflexión sobre los intentos que se viven en Guatemala para pro- vocar una reversión autoritaria, que destruya los avances logrados en el país a partir de 2023.La autora es contundente en expresar que la defensa de lo conquistado y su consolidación dependen de la creación de un frente común li- derado por los pueblos indígenas y los sectores populares.

Mentiras, fuego y sangre: Arévalo, Arbenz y la Guerra Fría trasciende por su veracidad e ilustra sobre el periodo más importante de Guatemala en el siglo XX, al detallar el protagonismo y liderazgo de los presidentes Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz Guzmán (1944-1954) de una manera humana.En la novela, también aparecen sus principales detractores, como protagonistas macabros que van a conspirar contra ambos presidentes reformistas: entre ellos el dueño de la United Fruit Company, Samuel Zemurray, y el dirigente de la cia, Allen Dulles, que se unirán con los dictadores del Caribe, Anastasio Somoza y Leonidas Trujillo, coordinando acciones de propaganda, sabotaje y golpes militares hasta llegar a la intervención militar que con mentiras, fuego y sangre derribó el régimen revolucionario, nacionalista y popular de Arbenz.Los diez años de conflictiva felicidad que vivió Guatemala durante los gobiernos de Arévalo y Arbenz están en el inconsciente colectivo como la primavera de Guatemala que concluyó en una tragedia nacional orquestada por la infamia y el odio, que propiciaron el dolor de un pueblo cuando perdió los valores y programas de la revolución, por la traición y la intervención extranjera.Mentiras, fuego y sangre es un libro imprescindible y de lectura obligada para quienes desean entender y comprender plenamente ese periodo, que ha sido oscurecido por la lucha ideológica que prevaleció durante la Guerra Fría, y en que han primado las interpretaciones llenas de prejuicios de uno y otro signo ideológico, torciendo la verdad histórica.

Chipe es un libro que no se lee, se sobrevuela, una obra fragmentaria que traza un mapa emocional a través de escenas sueltas, sueños, fantasías y silencios en los que nada es completamente cierto ni del todo imaginado.En cada uno de los relatos, el tiempo se alarga, se suspende, se estira, se observa, se mide con calma casi obsesiva. No hay urgencia, solo presencia que nos lleva de la mano por historias de amor, retazos de terror y guiños de esclavitud cotidiana, contados sin dramatismo pero con profundidad. Hay en este libro una contemplación constante de lo humano y de cómo los miedos se camuflan en rutinas. Fantasía y realidad se mezclan en proporciones perfectas y se presentan como si fueran parte de una misma sustancia. Hay ternura en medio de las derrotas. Hay universos enteros en pocas líneas y cada página parece escrita con el cuerpo entero, con el alma abierta.Jeanny Ivanna Chapeta construye su narrativa con una mirada afilada y, al mismo tiempo, tierna. Su escritura es una ruta de heridas y preguntas sin respuesta. La voz de Chapeta es sólida, profundamente humana.

Indulgencia plenaria perpetua se sitúa en una Centroamérica distópica posterior a un estado de excepción que transformó la región en un territorio fragmentado y bajo control autoritario. Es en ese contexto en que surge el Infiernón, una megacárcel "inteligente" o algorítmica donde son recluidos decenas de miles de prisioneros mareros, delincuentes comunes y muchas personas inocentes como parte de una cruzada gubernamental por la "seguridad total".Es en medio de ese entorno que llega a la región Silencio, para investigar violaciones a los derechos humanos, y llega a enterarse, por medio de conversaciones con personas de los círculos de poder, de la existencia de un proyecto para usar a los presos como sujetos de pruebas biotecnológicas destinadas a desarrollar una red de control mental, una especie de internet biológico.En esta novela, Rodrigo Rey Rosa haciendo uso de una combinación de novela política, distopía y alegoría filosófica examina la corrupción, la violencia estructural y las formas contemporáneas del autoritarismo tecnológico. El Infiernón se convierte en una metáfora del país entero: un sistema que absorbe y degrada a todos, culpables o inocentes. La "indulgencia plenaria perpetua" del título alude irónicamente a la justificación moral del poder y a la búsqueda ilusoria de redención en medio del infierno.