ERRATA

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En el extremo de una escarpada península, en un paisaje marítimo de verdes arrozales y acantilados de sosegada belleza, lejos de Tokio, una mujer de mediana edad desencantada y abrumada por la gran ciudad emprende el redescubrimiento de sí misma en una apacible soledad. Humilde y pertinaz observadora, acompañada de su gato, aprenderá durante doce meses la sucesión de las veinticuatro estaciones del año japonés. Como un jardinero que respeta escrupulosamente su almanaque, desbroza y planta su jardín, se deja purificar por el viento, aprende a escuchar las criaturas del mar, hace mermelada de fresas silvestres, escribe haikus a la espera de las luciérnagas del verano y se adentra en el bosque, atenta a las presencias invisibles, observando la danza de la nieve. Pasan las semanas y, al ritmo de esta narración fulgurante, dos tiempos se contraponen: el de su protagonista, que se encamina hacia la madurez —la vida humana, concluye ella, es una estrella fugaz—, y el de la naturaleza, en la que las resurrecciones se suceden y la vida no cesa de germinar. Su nuevo vínculo con la naturaleza, por tanto, es consuelo y es refugio: en ella, la belleza siempre perdura. Pero en esta aldea en los confines del mundo, también la amistad y la ayuda mutua entre paisanos cobran todo su valor, como las brazadas de bambú colocadas frente a su puerta por su vecino, el señor Kurata, en época de cosecha o las cálidas visitas al taller de elaboración de miel de su amiga Kayoko. Con una prosa evocadora y exquisita, Mayumi nos brinda una conmovedora novela sobre un renacimiento que resuena en cada página con descubrimientos inesperados y desborda un sensual amor por la vida.

Al rasgar el forro de un estuche de violonchelo, Grégoire Coblence, ebanista, descubre una partitura antigua. Intrigado por ese ajado cuadernillo que alguien decidió guardar en secreto, se lo enseña a su socio, el lutier Giancarlo Albizon. En busca de respuestas, acuden juntos a visitar a la famosa clavecinista Manig Terzian, que al momento se embarca en la interpretación de esta compleja pieza, en la que cree reconocer, emocionada, el ritmo, el arte, la fulgurante belleza de las obras del maestro al que lleva más de cuarenta años dedicando su vida. ¿Será obra de Domenico Scarlatti, el más ilustre de los compositores de clavecín? ¿Y si el napolitano no hubiera compuesto 555 sonatas, sino 556? Podría encontrarse ante un documento excepcional, una pieza inédita… Atraídos por esta posibilidad, el coleccionista belga Joris de Jonghe y el musicólogo Rodolphe Luzin-Farge deciden implicarse en la investigación de la procedencia y autenticidad del manuscrito, que desaparece en un robo. Absortos en esta partida de ajedrez a la que les arrastra el destino, en un contexto donde la verdad y la mentira, la honestidad y la simulación se entrelazan y colisionan una y otra vez, estos cinco personajes se verán forzados a cuestionar sus vivencias, sus amores, sus duelos, sus deseos y sus errores. Les esperan grandes sorpresas, pues nada es lo que parecía ser: página a página, capítulo a capítulo, asistimos a una emocionante pesquisa sobre el pasado, las pasiones humanas y el mundo de la música clásica. Ni el más perspicaz de todos ellos imagina que la partitura robada cambiará sus vidas para siempre. Tras el éxito de «El olor del bosque», Hélène Gestern regresa con una novela apasionante, una deslumbrante travesía de gran potencia narrativa, con personajes inolvidables, las disquisiciones morales propias de los mejores thrillers y bellísimas páginas sobre la capacidad de consuelo y reconciliación de la música.

Un libro conciso, demoledor, brillante y, en última instancia, sanador. Una hazaña increíble condensada en este excepcional testimonio, reportaje literario o road trip. Dos mujeres cavando, miles de huesos sin nombre, una tierra inconsolable —Bosnia-Herzegovina— y una escritora valiente y lúcida. «Las sepultureras» recoge los restos del conflicto para construir un relato fulgurante, merecedor del prestigioso Premio Jan Michalski 2022. Senem es antropóloga forense y Darija, investigadora. En Bosnia-Herzegovina, un país traumatizado por las guerras de los Balcanes, una trabaja con los muertos, la otra con los vivos. Senem se ocupa de identificar huesos humanos encontrados en fosas comunes de décadas de antigüedad, mientras que Darija visita a familias de personas desaparecidas para escuchar sus historias y recolectar su ADN. Ambas se encargan de hacer hablar a los muertos para aportar justicia, reparación y consuelo a los vivos. Cuando Taina Tervonen las conoce, ignora el alcance de las tareas que ocupan sus días. A lo largo de diez años y varios viajes, nos adentra en su intimidad, nos hace partícipes de su vertiginosa responsabilidad y el peso de sus deberes, de su compromiso y su desfallecimiento, así como de sus arrebatos de alegría. Las acompaña en su búsqueda de la verdad, nos cuenta los obstáculos que se interponen en su camino, en medio de una población marcada por el conflicto armado. En primer lugar, las trabas técnicas: complicaciones para recoger los restos de fosas comunes que en su mayor parte han sido trasladados, así como las dificultades para identificarlos. Pero también los escollos humanos: el silencio, la mentira, el trauma. Ante nosotros queda el conmovedor retrato de dos mujeres fascinantes cuya profesión se convierte en pasión, dos seres humanos humildes y excepcionales.

«Yo nací contenta en Oraibi» cuenta la historia de una joven indígena de Arizona y, a través de ella, la del pueblo hopi: hombres y mujeres que durante siglos han habitado, en condiciones de extrema pobreza, una meseta árida y aparentemente baldía de la que han hecho un hogar que no cambiarían por ningún otro. Esta es, por tanto, una novela de aprendizaje, pero muy distinta de las ‘Bildungsroman’ que ya conoces, de «El lazarillo de Tormes» a «El guardián entre el centeno». Hay una joven, hay una búsqueda y hay un mundo, en las antípodas del nuestro, que revela su belleza devastadora, su insólita cosmogonía y unas creencias extraordinarias que reúnen la vida con la muerte, la luz con la noche y los espíritus con los animales y los seres humanos. Tal vez sea el relato más preciso, sutil y auténtico que hayas leído nunca sobre la ausencia y la carencia, sobre esa buena vida fundada en poco más que nada. Tal vez eso lo haga tan universal y necesario. Es sencillo y luminoso, mágico como un cuento, profundo como el conocimiento antropológico que lo inspira. Una auténtica novela hopi de la que emergemos con una extraña y maravillosa sensación: renovados y más fuertes, como si acabáramos de asistir a un rito de purificación.

Al fin se hace audible un coro de mujeres que habitualmente se pierde en el estruendo de la maquinaria estatal y la cultura oficial. Un retrato —feminista, poético, afectivo y lleno de rabia y humor— de la Rusia de Putin de la mano de un brillante nuevo talento de la literatura rusa, que durante años fue una de las «chicas» de este libro, hasta que tuvo que exiliarse por su activismo. Son cientos, miles, pero resultan casi invisibles. Apenas las miramos, nunca las escuchamos. Trabajan en organismos culturales del Estado ruso: un mundo particular, casi tenebroso, que impone sus turbias leyes a quienes forman parte de él. Por las páginas de esta incisiva y bella obra de Daria Serenko, desfilan las «chicas» que se encuentran en los eslabones más bajos de la jerarquía cultural. Son las mujeres que preparan las exposiciones, intentan cuadrar los presupuestos, falsifican las estadísticas de asistencia y pagan el pato cuando las cosas se tuercen. Sufren acoso sexual y laboral, normalizan sus míseros sueldos y se plantean qué será de su futuro si algún día deciden ser madres. «Chicas» que ven mermada su libertad política y de expresión; que esperan un apagón para confesarse que han sido llamadas a declarar por haber participado en una manifestación o por querer afiliarse a un sindicato o simplemente que se han divorciado, porque sospechan que un gran hermano con conexión directa con el Kremlin las vigila en sus puestos de trabajo; incluso las hay que exhalan su último aliento en una silla de vigilante de museo. «Un libro que rebosa vida, belleza y lucidez». Tatiana Shórojova, ‘Kimkibabaduk’ «Es sorprendente que de un material en apariencia insípido —el clima oficial de las instituciones estatales, su burocracia, la inercia maquinal de sus normas y disposiciones, su indiferencia hacia lo individual y su sexismo sistémico— Serenko consiga extraer poesía e incluso magia». Anna Glázova, ‘Polka Academy’

¿Es posible reírse a carcajadas mientras lees un libro que trata sobre el Amor, el Alcoholismo, la Depresión, el Matrimonio, la Maternidad y… Dios? Por supuesto. Iluminada es un buen ejemplo, el mejor ejemplo. Pocas memorias (con el ritmo de una gran novela) están a la altura de estas páginas. La joven que pasó su dura infancia en Texas, en el seno de una familia mucho más que «peculiar», vive durante su primera madurez un infierno del que quizá sólo puedan salvarla, además de la literatura y la fe, la ayuda de otros que pasaron antes por lo mismo que ella; sin olvidar el amor por su hijo, algo que la inunda al mismo tiempo que la confunde, como a tantísimas madres. Iluminada está escrito con la implacable honestidad de Mary Karr, que se analiza a sí misma sin escrúpulos y con un humor irreverente; y nos habla de ello sin pelos en la lengua, sin sentido del ridículo, y con una prosa visceral que tiene un grandísimo poder de seducción. Iluminada es un libro apasionante e inclasificable sobre cómo crecer y cómo encontrar nuestro lugar en el mundo. Hay en él pasajes divertidísimos y pasajes estremecedores, pura vida. Iluminada por la literatura, iluminada por lo espiritual, iluminada (es decir, intoxicada hasta perder la noción de realidad) por el alcohol… La pena y el sacrificio se convierten en humor y promesa de futuro; Karr demuestra en cada página que está en verdad comprometida con la literatura como una forma de arte no sólo conmovedora, sino también motivadora, liberadora. Si hay un libro que pueda ayudarnos a comprender qué fuimos, qué somos y qué seremos antes y después de atravesar algún desierto es éste, emocionante como una resurrección.

En las cumbres de los Cárpatos Blancos, en la comunidad de Žítková, se encuentran agazapadas unas pocas casas. Todo queda muy lejos. Allí, dicen, desde tiempos inmemoriales un linaje de mujeres con unas facultades excepcionales ha logrado preservar un conocimiento y una intuición que han pasado de generación en generación durante siglos. Sanadoras, sabias y videntes, transmiten su arte de madre a hija, y se las llama «diosas». Si se dice que ven el futuro, ¿por qué no han sabido protegerse del suyo? Dora Idesová, la última de esta estirpe, siempre se ha mostrado reacia a compartir las creencias de sus predecesoras. O eso parece hasta que un drama familiar la separa de sus seres queridos y despierta en ella la necesidad de conocer sus raíces, de comprender a las enigmáticas diosas. Su vida cambia abruptamente cuando, a finales de 1990, en los archivos del Ministerio del Interior, encuentra un expediente sobre su tía, Terézie Surmenová, supuesta enemiga del régimen que fue sometida a una estricta vigilancia hasta el final de sus días. A partir de ese momento, su investigación se convierte en un fascinante viaje hacia las sombras y secretos del pasado que nos arrastra en la intriga y la exaltación del descubrimiento. Dora logra reconstruir el trágico destino de su familia, vinculado a una antigua maldición, pero entrelazado también con los acontecimientos históricos que marcaron su país y que pusieron los poderes de las diosas en el centro de los intereses primero de los nazis y más tarde de los comunistas. Una novela apasionante sobre el poder, la corrupción y la traición en los regímenes totalitarios, sobre la racionalidad y la magia, pero también, y de forma fundamental, sobre el destino de las mujeres durante el siglo xx.

Escritora secreta de una gran literatura secreta —la portuguesa—, Maria Judite de Carvalho ha sido calificada de «fiebre lúcida» y de «flor discreta». Observadora infatigable de la vida cotidiana, que relata principalmente a través de la desesperación y la soledad femeninas, es autora de una de las obras literarias más complejas y estimulantes de la segunda mitad del siglo xx. La publicación de «Tanta gente, Mariana» en 1959 causó sensación. Los relatos que lo componen, tan absorbentes como toda su obra, pertenecen a un país y a una época, pero los trascienden; su escritura es atemporal, magistral, y exhibe un sentido del humor sublime que narra el amor, el desamor, el deseo, la espera y la ruina privada sumergiéndose en las profundidades de sus protagonistas, personajes a la deriva en el día a día de la ciudad (de sus ciudades: Lisboa o París, que tan bien conoció). Por su admirable contención, por su deslumbrante belleza y por su pertinaz exactitud, su prosa sugiere, penetra, consume, define, hiere Es imposible atravesarla y salir indemne. ¿Qué otra cosa podemos pedirle a la gran literatura?

Durante décadas, el antropólogo Jeremy Narby ha colaborado con las poblaciones indígenas de la Amazonia para que obtengan los títulos de propiedad de sus tierras. Pero, desde sus primeras estancias en lo más recóndito de la selva peruana, Narby también fue tomando conciencia del extraordinario y amplísimo conocimiento que los chamanes tienen no solo de las plantas, sino también de sus interacciones bioquímicas y moleculares. ¿Cómo era esto posible? Sin duda ese conocimiento era real, hasta el punto de que las principales multinacionales farmacéuticas se han apropiado de él y han reconocido que lo usaron, por ejemplo, para la creación de las primeras anestesias de uso quirúrgico. Narby quiso averiguar cómo estos hombres, ajenos a toda herramienta científica, habían podido conocer una información biológica a la que ni siquiera los químicos occidentales habían tenido acceso previamente. La respuesta que recibió de los chamanes resultó ser tan simple como inesperada: fue la ayahuasca, planta alucinógena sagrada, quien se la transmitió. A pesar de su lógico escepticismo inicial (los occidentales no creemos que las plantas se comuniquen con los humanos), poco a poco fue obsesionándose con este misterio: ¿era posible que, gracias al estado alterado de conciencia que facilita la ayahuasca, los chamanes llevaran milenios accediendo al conocimiento bioquímico atesorado en el ADN (ese mismo ADN que la ciencia descubrió en 1953)? ¿Cabía la posibilidad de que chamanes y científicos estuvieran contando con distintas palabras una misma historia sobre el origen de la vida y del conocimiento? Narrada en primera persona a la manera de una novela detectivesca, tan brillante y provocadora como extremadamente rigurosa y documentada, comienza así una investigación en la que el autor nos guía por los límites del conocimiento científico y por las preguntas que la ciencia prefiere no responder. Un libro de culto, traducido a una decena de lenguas, y para leer con precaución: podría dislocar tu concepto de eso que tan perezosamente llamamos «la realidad».

«Ya no soy Modersohn y tampoco soy ya Paula Becker. Soy Yo, y espero ser cada vez más Yo», escribió la pintora Paula Modersohn-Becker al poeta Rainer Maria Rilke en una carta en febrero de 1906. En el umbral del siglo XX, la artista lo apostó todo para ser «alguien». Y se convirtió en la más audaz innovadora, desafiando siglos de representación del cuerpo femenino y de la vida doméstica en el arte. Antes de ella, ninguna pintora se había retratado desnuda, ni embarazada, ni había representado a madres desnudas con sus bebés, dando el pecho. A medida que su arte evoluciona, Paula se debate entre París y su hogar en la colonia de artistas de Worpswede, en el norte de Alemania. En París puede concentrarse en su trabajo, ir a exposiciones y conocer a artistas como Rodin y Monet. Pero Alemania es su hogar, donde vive su marido, el pintor Otto Modersohn. Exigente, obstinada y certera en lo que respecta a su arte, también era alegre, divertida y sensual; estaba llena de vida y, por tanto, igualmente de dudas e incoherencias, de intrépidos saltos hacia adelante o de inesperados pasos atrás. Le encantaban el arroz con leche, la compota de manzana, pasear por la landa, Cézanne, bañarse en el mar, estar desnuda al sol, prefería leer a ganarse la vida y adoraba París. No acababa de gustarle estar casada. Tal vez quería ser madre; sobre este punto, sus diarios y cartas son ambiguos. A pesar de que murió a los treinta y un años, unos días después de dar a luz, su vida fue una celebración, una breve e intensa celebración. «Estar aquí es espléndido» es un hermoso y conmovedor relato de la vida de esta gran pintora. Marie Darrieussecq muestra, con vivacidad y empatía, la lucha de Paula M. Becker entre los hombres y artistas de su tiempo, sus amistades, su intenso deseo de expresión e independencia. Y arroja luz sobre la extrema dificultad a la que se han enfrentado las mujeres para proseguir carreras artísticas y alcanzar el reconocimiento.

Galla tiene catorce años, adora a su madre, a su hermana pequeña Antonnella y a su perra Daisy, y su mayor anhelo es salvarlas de la vida. ¿Sería más preciso decir: salvarlas de la vida en esa granja encenagada en el corazón de las marismas donde cosechas, animales y personas se echan a perder? ¿Salvarlas de su padre, un hombre que no habla, que no ve, que sólo golpea y trabaja, que es fuerza bruta y nada más? Ésta es la única vida que conocen, así que desea salvarlas de la vida y ya está. Galla adora a esos tres seres y detesta casi todo lo demás. Ha soportado la carga de criar a sus innumerables hermanas, de cuidar a las vacas, de los eternos días de lluvia sin descanso en la labor. En su imaginación vive aventuras temerarias e incontrolables, donde la aspereza del mundo se torna a veces una tierra soleada y generosa. Con frecuencia, la verdad es escurridiza, sus pensamientos trascienden la esfera de las horas, sus inquietudes apuntan a otro lugar… Y, sin duda, el primer paso es el instituto: para salvarse de su destino ha de estudiar. Niña salvaje enamorada del sol, Galla, sin embargo, no encaja en el civilizado mundo de sus compañeras. Por suerte, encuentra la amistad en la bella y esplendorosa Fanny, consuelo feliz que ilumina algunos días. Con todo, el desaliento y la soledad del internado a menudo la abruman. Un sábado de diciembre, el deseo irrefrenable de ver a su madre la empuja a regresar a casa. Decidida, recorre en su vieja bicicleta los treinta y cinco kilómetros que la separan de la granja. Durante el viaje, su flujo de pensamiento la arrastra, la acuna, la espolea. Cuando finalmente llega, todo está sumido en una inusitada oscuridad, sólo Daisy y su cachorro salen a recibirla y su padre no le permite entrar… Con una sabiduría implacable y una sensibilidad exquisita hacia el amor y la tristeza, después de la admirable «Génie la loca», Cagnati vuelve a ofrecernos una novela prodigiosa sobre la suerte de las mujeres en el mundo rural.

Nuestros bosques están repletos de maravillas: árboles milenarios que se extienden hasta lo más alto del cielo, animales acróbatas que apenas pisan el suelo, innumerables especies todavía desconocidas… Además, purifican el aire que respiramos y nos proveen de alimento y medicinas. Sin embargo, son muchos los peligros que los amenazan… ¡La buena noticia es que podemos protegerlos! Embárcate en este gran viaje en el que recorrerás los diez ecosistemas boscosos más increíbles del planeta, de la selva amazónica a la cuenca del Congo, de las grandes secuoyas de California al valle de Jiuzhaigou en China… Aprenderás datos curiosos, conocerás a los seres vivos más asombrosos y descubrirás que protegerlos es mucho más fácil de lo que creías. Un libro para leer y aprender sobre los bosques y sus habitantes. ¡Y para cuidarlos!

Jo y Lena se conocieron en una casa de acogida: Jo era una cachorrita que había pasado sus primeros días en la calle y Lena una ilustradora que siempre había querido tener un perro. A través de unas preciosas y coloridas ilustraciones, Lena nos cuenta su historia, cómo se conocieron y se hicieron mejores amigas, y a la vez nos lleva de viaje por el apasionante mundo de los perros. Adónde ir a buscarlo, cómo elegirlo, cómo educarle de forma respetuosa, saber entenderle (¡pero de verdad!), etc. Eso sí, lo más importante es que, gracias a este libro, aprenderás a cuidar, pero cuidar de verdad bien, de tu perro. Porque compartir tu vida con ellos es, sin duda, una vida mejor.

Tras décadas de conflicto armado, la información que llega a Occidente sobre la verdadera vida cotidiana y política del pueblo palestino sigue siendo escasa, comandada casi siempre por los grandes «eventos» mediáticos. Con descripciones vívidas y entrevistas profundas, Eric Hazan nos lleva a través de los Territorios Palestinos, revelando la realidad cotidiana bajo la ocupación. Un viaje revelador, para Hazan y para sus lectores, que da cuenta de todo aquello que el brillo y la vertiginosidad de nuestras pantallas no puede hacer presente. Un testimonio revelador de la lucha diaria y la resiliencia del pueblo palestino.