ERRATA
¿Es posible reírse a carcajadas mientras lees un libro que trata sobre el Amor, el Alcoholismo, la Depresión, el Matrimonio, la Maternidad y… Dios? Por supuesto. Iluminada es un buen ejemplo, el mejor ejemplo. Pocas memorias (con el ritmo de una gran novela) están a la altura de estas páginas. La joven que pasó su dura infancia en Texas, en el seno de una familia mucho más que «peculiar», vive durante su primera madurez un infierno del que quizá sólo puedan salvarla, además de la literatura y la fe, la ayuda de otros que pasaron antes por lo mismo que ella; sin olvidar el amor por su hijo, algo que la inunda al mismo tiempo que la confunde, como a tantísimas madres. Iluminada está escrito con la implacable honestidad de Mary Karr, que se analiza a sí misma sin escrúpulos y con un humor irreverente; y nos habla de ello sin pelos en la lengua, sin sentido del ridículo, y con una prosa visceral que tiene un grandísimo poder de seducción. Iluminada es un libro apasionante e inclasificable sobre cómo crecer y cómo encontrar nuestro lugar en el mundo. Hay en él pasajes divertidísimos y pasajes estremecedores, pura vida. Iluminada por la literatura, iluminada por lo espiritual, iluminada (es decir, intoxicada hasta perder la noción de realidad) por el alcohol… La pena y el sacrificio se convierten en humor y promesa de futuro; Karr demuestra en cada página que está en verdad comprometida con la literatura como una forma de arte no sólo conmovedora, sino también motivadora, liberadora. Si hay un libro que pueda ayudarnos a comprender qué fuimos, qué somos y qué seremos antes y después de atravesar algún desierto es éste, emocionante como una resurrección.
Edward O. Wilson es el biólogo más importante e influyente de nuestro tiempo. Pero «Biofilia» no es un libro sobre biología. O no sólo. También son unas memorias heterodoxas, hiladas con apasionantes observaciones e inesperadas anécdotas. Así como una necesaria declaración de posiciones filosóficas y éticas en un mundo dominado por el vértigo de la extinción masiva de especies y el cambio climático. Wilson define la biofilia en estas páginas como «el impulso de asociación que sentimos hacia otras formas de vida». Y nos cuenta cómo los millones de años durante los cuales el Homo sapiens se relacionó de una manera tan estrecha con su entorno crearon una necesidad emocional profunda de estar en contacto íntimo y constante con el resto de los seres vivos, ya sean plantas o animales. La satisfacción de ese deseo vital, afirma Wilson, tiene la misma importancia para el ser humano que el hecho de entablar relaciones con otras personas. Al igual que nos sentimos bien al socializar, encontramos paz y refugio cuando caminamos por el bosque, nos acercamos al mar, contemplamos un muro devorado por las enredaderas o pasamos la tarde con nuestro perro. Wilson conecta hábilmente los hechos, la historia, la filosofía, la biología evolutiva y sus propias vivencias profesionales o cotidianas para demostrar la existencia de ese vínculo y la importancia fundamental de conservarlo. Y también nos propone diferentes formas para avivarlo, pues tanto nuestra existencia como la del resto de los seres vivos que nos acompañan en este planeta dependen en última instancia de la pervivencia de esta conexión ancestral.
En las cumbres de los Cárpatos Blancos, en la comunidad de ítková, se encuentran agazapadas unas pocas casas. Todo queda muy lejos. Allí, dicen, desde tiempos inmemoriales un linaje de mujeres con unas facultades excepcionales ha logrado preservar un conocimiento y una intuición que han pasado de generación en generación durante siglos. Sanadoras, sabias y videntes, transmiten su arte de madre a hija, y se las llama «diosas». Si se dice que ven el futuro, ¿por qué no han sabido protegerse del suyo? Dora Idesová, la última de esta estirpe, siempre se ha mostrado reacia a compartir las creencias de sus predecesoras. O eso parece hasta que un drama familiar la separa de sus seres queridos y despierta en ella la necesidad de conocer sus raíces, de comprender a las enigmáticas diosas. Su vida cambia abruptamente cuando, a finales de 1990, en los archivos del Ministerio del Interior, encuentra un expediente sobre su tía, Terézie Surmenová, supuesta enemiga del régimen que fue sometida a una estricta vigilancia hasta el final de sus días. A partir de ese momento, su investigación se convierte en un fascinante viaje hacia las sombras y secretos del pasado que nos arrastra en la intriga y la exaltación del descubrimiento. Dora logra reconstruir el trágico destino de su familia, vinculado a una antigua maldición, pero entrelazado también con los acontecimientos históricos que marcaron su país y que pusieron los poderes de las diosas en el centro de los intereses primero de los nazis y más tarde de los comunistas. Una novela apasionante sobre el poder, la corrupción y la traición en los regímenes totalitarios, sobre la racionalidad y la magia, pero también, y de forma fundamental, sobre el destino de las mujeres durante el siglo xx.
Escritora secreta de una gran literatura secreta la portuguesa, Maria Judite de Carvalho ha sido calificada de «fiebre lúcida» y de «flor discreta». Observadora infatigable de la vida cotidiana, que relata principalmente a través de la desesperación y la soledad femeninas, es autora de una de las obras literarias más complejas y estimulantes de la segunda mitad del siglo xx. La publicación de «Tanta gente, Mariana» en 1959 causó sensación. Los relatos que lo componen, tan absorbentes como toda su obra, pertenecen a un país y a una época, pero los trascienden; su escritura es atemporal, magistral, y exhibe un sentido del humor sublime que narra el amor, el desamor, el deseo, la espera y la ruina privada sumergiéndose en las profundidades de sus protagonistas, personajes a la deriva en el día a día de la ciudad (de sus ciudades: Lisboa o París, que tan bien conoció). Por su admirable contención, por su deslumbrante belleza y por su pertinaz exactitud, su prosa sugiere, penetra, consume, define, hiere Es imposible atravesarla y salir indemne. ¿Qué otra cosa podemos pedirle a la gran literatura?
Tras años en el frente luchando contra el ISIS, Roy Scranton pensó que había dejado atrás ese mundo vertebrado por la lucha y la supervivencia. Se equivocaba. La actual pandemia y las que se prevén, las condiciones meteorológicas extremas, la subida del nivel de los mares o el aumento de las temperaturas pondrán en peligro nuestras infraestructuras, cultivos y suministros. El cambio climático provocado por el ser humano supone un riesgo no sólo para la estabilidad política y económica, sino para la propia civilización tal como la entendemos hoy. Así, el Antropoceno exige una visión radicalmente nueva de la vida humana. Roy Scranton combina memorias, investigación periodística y reflexión filosófica para explorar lo que significa ser humanos en este mundo, un viaje a través de protestas callejeras, nuevos descubrimientos científicos, milenios de historia geológica o la persistente vitalidad de la literatura antigua, de la «Bhagavad-g?t?» a Marco Aurelio o Montaigne, para tratar de responder a esa pregunta inaplazable: ¿cómo aprender a vivir como individuos en una civilización que parece atisbar su hundimiento? Sí, da miedo pensarlo, parece incluso impensable, pero lo cierto es que no hemos podido evitar el calentamiento global y, como consecuencia, la civilización capitalista, propulsada por carbono, está virtualmente finiquitada. Y no existe ninguna opción alternativa para mantener los mismos niveles de producción y consumo. Sin embargo, la humanidad puede sobrevivir y adaptarse al nuevo mundo del Antropoceno si aceptamos los límites que establece la naturaleza y el carácter transitorio de todo lo humano. Aprender a morir como individuos implica desprendernos de nuestro yo y nuestros miedos. Aprender a morir como civilización implica desprendernos de esta forma concreta de vida y de sus conceptos de dominio, éxito y progreso. ¿Seremos capaces?
Durante décadas, el antropólogo Jeremy Narby ha colaborado con las poblaciones indígenas de la Amazonia para que obtengan los títulos de propiedad de sus tierras. Pero, desde sus primeras estancias en lo más recóndito de la selva peruana, Narby también fue tomando conciencia del extraordinario y amplísimo conocimiento que los chamanes tienen no solo de las plantas, sino también de sus interacciones bioquímicas y moleculares. ¿Cómo era esto posible? Sin duda ese conocimiento era real, hasta el punto de que las principales multinacionales farmacéuticas se han apropiado de él y han reconocido que lo usaron, por ejemplo, para la creación de las primeras anestesias de uso quirúrgico. Narby quiso averiguar cómo estos hombres, ajenos a toda herramienta científica, habían podido conocer una información biológica a la que ni siquiera los químicos occidentales habían tenido acceso previamente. La respuesta que recibió de los chamanes resultó ser tan simple como inesperada: fue la ayahuasca, planta alucinógena sagrada, quien se la transmitió. A pesar de su lógico escepticismo inicial (los occidentales no creemos que las plantas se comuniquen con los humanos), poco a poco fue obsesionándose con este misterio: ¿era posible que, gracias al estado alterado de conciencia que facilita la ayahuasca, los chamanes llevaran milenios accediendo al conocimiento bioquímico atesorado en el ADN (ese mismo ADN que la ciencia descubrió en 1953)? ¿Cabía la posibilidad de que chamanes y científicos estuvieran contando con distintas palabras una misma historia sobre el origen de la vida y del conocimiento? Narrada en primera persona a la manera de una novela detectivesca, tan brillante y provocadora como extremadamente rigurosa y documentada, comienza así una investigación en la que el autor nos guía por los límites del conocimiento científico y por las preguntas que la ciencia prefiere no responder. Un libro de culto, traducido a una decena de lenguas, y para leer con precaución: podría dislocar tu concepto de eso que tan perezosamente llamamos «la realidad».
«Ya no soy Modersohn y tampoco soy ya Paula Becker. Soy Yo, y espero ser cada vez más Yo», escribió la pintora Paula Modersohn-Becker al poeta Rainer Maria Rilke en una carta en febrero de 1906. En el umbral del siglo XX, la artista lo apostó todo para ser «alguien». Y se convirtió en la más audaz innovadora, desafiando siglos de representación del cuerpo femenino y de la vida doméstica en el arte. Antes de ella, ninguna pintora se había retratado desnuda, ni embarazada, ni había representado a madres desnudas con sus bebés, dando el pecho. A medida que su arte evoluciona, Paula se debate entre París y su hogar en la colonia de artistas de Worpswede, en el norte de Alemania. En París puede concentrarse en su trabajo, ir a exposiciones y conocer a artistas como Rodin y Monet. Pero Alemania es su hogar, donde vive su marido, el pintor Otto Modersohn. Exigente, obstinada y certera en lo que respecta a su arte, también era alegre, divertida y sensual; estaba llena de vida y, por tanto, igualmente de dudas e incoherencias, de intrépidos saltos hacia adelante o de inesperados pasos atrás. Le encantaban el arroz con leche, la compota de manzana, pasear por la landa, Cézanne, bañarse en el mar, estar desnuda al sol, prefería leer a ganarse la vida y adoraba París. No acababa de gustarle estar casada. Tal vez quería ser madre; sobre este punto, sus diarios y cartas son ambiguos. A pesar de que murió a los treinta y un años, unos días después de dar a luz, su vida fue una celebración, una breve e intensa celebración. «Estar aquí es espléndido» es un hermoso y conmovedor relato de la vida de esta gran pintora. Marie Darrieussecq muestra, con vivacidad y empatía, la lucha de Paula M. Becker entre los hombres y artistas de su tiempo, sus amistades, su intenso deseo de expresión e independencia. Y arroja luz sobre la extrema dificultad a la que se han enfrentado las mujeres para proseguir carreras artísticas y alcanzar el reconocimiento.
Galla tiene catorce años, adora a su madre, a su hermana pequeña Antonnella y a su perra Daisy, y su mayor anhelo es salvarlas de la vida. ¿Sería más preciso decir: salvarlas de la vida en esa granja encenagada en el corazón de las marismas donde cosechas, animales y personas se echan a perder? ¿Salvarlas de su padre, un hombre que no habla, que no ve, que sólo golpea y trabaja, que es fuerza bruta y nada más? Ésta es la única vida que conocen, así que desea salvarlas de la vida y ya está. Galla adora a esos tres seres y detesta casi todo lo demás. Ha soportado la carga de criar a sus innumerables hermanas, de cuidar a las vacas, de los eternos días de lluvia sin descanso en la labor. En su imaginación vive aventuras temerarias e incontrolables, donde la aspereza del mundo se torna a veces una tierra soleada y generosa. Con frecuencia, la verdad es escurridiza, sus pensamientos trascienden la esfera de las horas, sus inquietudes apuntan a otro lugar… Y, sin duda, el primer paso es el instituto: para salvarse de su destino ha de estudiar. Niña salvaje enamorada del sol, Galla, sin embargo, no encaja en el civilizado mundo de sus compañeras. Por suerte, encuentra la amistad en la bella y esplendorosa Fanny, consuelo feliz que ilumina algunos días. Con todo, el desaliento y la soledad del internado a menudo la abruman. Un sábado de diciembre, el deseo irrefrenable de ver a su madre la empuja a regresar a casa. Decidida, recorre en su vieja bicicleta los treinta y cinco kilómetros que la separan de la granja. Durante el viaje, su flujo de pensamiento la arrastra, la acuna, la espolea. Cuando finalmente llega, todo está sumido en una inusitada oscuridad, sólo Daisy y su cachorro salen a recibirla y su padre no le permite entrar… Con una sabiduría implacable y una sensibilidad exquisita hacia el amor y la tristeza, después de la admirable «Génie la loca», Cagnati vuelve a ofrecernos una novela prodigiosa sobre la suerte de las mujeres en el mundo rural.
Hace mucho tiempo surgió una especie que decidió separarse de los otros diez millones de especies que habitaban la Tierra: aunque todas eran necesariamente sus parientes, optó por llamarlas «la naturaleza», y así empezó a verlas como cosas, meros recursos a su disposición. Este relato es nuestra herencia, y su inimaginable violencia ha dado lugar a la actual y devastadora crisis ecológica. El presente libro pretende dar un golpe de timón frente a esta situación: armar (en el doble sentido de la palabra) una filosofía de los seres vivos que sea tanto una política como una praxis. Para ello Morizot se aleja de toda creación convencional de pensamiento, pues su filosofía surge de la práctica sobre el terreno y de la experiencia del rastreo. Morizot no es un naturalista al uso. Ni siquiera un biólogo. Es un filósofo que reflexiona sobre lo vivo como ningún otro que hayas leído, un perseguidor que puede pasar largas jornadas rastreando a una manada de lobos o noches enteras esperando a que un oso aparezca en la pantalla de una cámara térmica. Entre el thriller etológico y la filosofía salvaje, con las botas perdidas de barro, oliendo a sudor y a bosque, Morizot trata de ofrecer respuesta a las preguntas que hoy de verdad nos importan: ¿cómo reconectar con los seres vivos mediante una ecosofía sencilla, resiliente y alegre? ¿Cómo oponer al tecnocapitalismo una reactivación de nuestras propias fuerzas vitales anestesiadas? ¿Cómo sustituir la pulsión de control y domesticación por un ethos del encuentro y la acogida? ¿Cómo comportarse de un modo adecuado con todo aquello que vive y, sin embargo, difiere de nosotros? ¿Cómo construir colectivamente un planteamiento político que aúne la imprescindible convivencia con los otros seres vivos y la lucha sin cuartel contra aquellos que destruyen el tejido de la vida?
El cambio climático es una realidad inapelable. Sin embargo, tras décadas de campañas de peticiones, protestas y manifestaciones, la industria fósil sigue creciendo, al igual que las temperaturas, el nivel de los mares y otros fenómenos climáticos extremos. Si nos lo estamos jugando absolutamente todo, nuestra vida y nuestro futuro, ¿por qué no hemos ido más allá de la protesta pacífica? Andreas Malm (experto mundial en cambio climático, además de militante comprometido con el sabotaje de minas de carbón y vehículos hipercontaminantes) lanza una ardiente llamada para que el movimiento climático intensifique y diversifique sus tácticas con el objetivo de evitar el colapso ecológico. Así, Malm nos ofrece una breve historia de nuestros derechos fundamentales (de la abolición de la esclavitud a la Primavera Árabe, pasando por la revuelta de las sufragistas, las luchas obreras y el Movimiento por los derechos civiles) y concluye de forma irrefutable que, en todos estos casos, la destrucción de la propiedad y la violencia fueron imprescindibles para obtener los privilegios que hoy disfrutamos muchos y dan sentido a nuestras existencias. Consecuentemente, ahora que está en riesgo el derecho a la vida, necesitamos detener de inmediato la extracción de combustibles fósiles destinada a seguir enriqueciendo a unos pocos. ¿Cómo? Vinculando la militancia climática a una corriente anticapitalista amplia. Recordando que la lucha por llegar a fin de mes y por evitar el fin del mundo son la misma. Atreviéndonos a poner rostro a nuestro enemigo: «Más capas de hielo, menos jets privados». Asumiendo que nos jugamos demasiado como para que el movimiento climático siga siendo el primo educado de la gran familia de la agitación social. Aprendiendo a perturbar la normalidad del capital fósil y de sus inversiones con nuestras acciones y nuestros cuerpos. Necesitamos, en definitiva, empezar a dinamitar algunos oleoductos.
Nuestros bosques están repletos de maravillas: árboles milenarios que se extienden hasta lo más alto del cielo, animales acróbatas que apenas pisan el suelo, innumerables especies todavía desconocidas… Además, purifican el aire que respiramos y nos proveen de alimento y medicinas. Sin embargo, son muchos los peligros que los amenazan… ¡La buena noticia es que podemos protegerlos! Embárcate en este gran viaje en el que recorrerás los diez ecosistemas boscosos más increíbles del planeta, de la selva amazónica a la cuenca del Congo, de las grandes secuoyas de California al valle de Jiuzhaigou en China… Aprenderás datos curiosos, conocerás a los seres vivos más asombrosos y descubrirás que protegerlos es mucho más fácil de lo que creías. Un libro para leer y aprender sobre los bosques y sus habitantes. ¡Y para cuidarlos!
Jo y Lena se conocieron en una casa de acogida: Jo era una cachorrita que había pasado sus primeros días en la calle y Lena una ilustradora que siempre había querido tener un perro. A través de unas preciosas y coloridas ilustraciones, Lena nos cuenta su historia, cómo se conocieron y se hicieron mejores amigas, y a la vez nos lleva de viaje por el apasionante mundo de los perros. Adónde ir a buscarlo, cómo elegirlo, cómo educarle de forma respetuosa, saber entenderle (¡pero de verdad!), etc. Eso sí, lo más importante es que, gracias a este libro, aprenderás a cuidar, pero cuidar de verdad bien, de tu perro. Porque compartir tu vida con ellos es, sin duda, una vida mejor.
