ERRATA
Edward O. Wilson es el biólogo más importante e influyente de nuestro tiempo. Pero «Biofilia» no es un libro sobre biología. O no sólo. También son unas memorias heterodoxas, hiladas con apasionantes observaciones e inesperadas anécdotas. Así como una necesaria declaración de posiciones filosóficas y éticas en un mundo dominado por el vértigo de la extinción masiva de especies y el cambio climático. Wilson define la biofilia en estas páginas como «el impulso de asociación que sentimos hacia otras formas de vida». Y nos cuenta cómo los millones de años durante los cuales el Homo sapiens se relacionó de una manera tan estrecha con su entorno crearon una necesidad emocional profunda de estar en contacto íntimo y constante con el resto de los seres vivos, ya sean plantas o animales. La satisfacción de ese deseo vital, afirma Wilson, tiene la misma importancia para el ser humano que el hecho de entablar relaciones con otras personas. Al igual que nos sentimos bien al socializar, encontramos paz y refugio cuando caminamos por el bosque, nos acercamos al mar, contemplamos un muro devorado por las enredaderas o pasamos la tarde con nuestro perro. Wilson conecta hábilmente los hechos, la historia, la filosofía, la biología evolutiva y sus propias vivencias profesionales o cotidianas para demostrar la existencia de ese vínculo y la importancia fundamental de conservarlo. Y también nos propone diferentes formas para avivarlo, pues tanto nuestra existencia como la del resto de los seres vivos que nos acompañan en este planeta dependen en última instancia de la pervivencia de esta conexión ancestral.
Ante nuestros ojos, más o menos abiertos, se está desplegando una batalla geopolítica a nivel planetario que pronto dará lugar a un nuevo paradigma energético. Ya hay un número cada vez mayor de vehículos eléctricos en nuestras carreteras, de ordenadores portátiles que funcionan todo el día con una sola carga y de paneles solares que nos ofrecen electricidad desde nuestros tejados, y todo ello depende de un único objeto: las baterías de litio. Aunque aún sea incipiente, esta revolución se está produciendo a una velocidad vertiginosa, con el potencial de redirigir todas las industrias clave de nuestra sociedad y la realidad cotidiana de nuestras existencias. Pero ¿hacia dónde? Tal como demuestra este libro, el negocio del litio está lleno de claroscuros: así, nos encontramos con el yerno de Pinochet manejando entre bambalinas una de las mayores empresas productoras de este material, y descubrimos que el reciente golpe de Estado contra Evo Morales ha sido renombrado el «golpe del litio» (lo adivinaste: Bolivia ostenta la mayor reserva mundial de este mineral). Por otro lado, incontables informes y activistas medioambientales están demostrando cómo las minas de litio contaminan gravemente los acuíferos y hasta qué punto se ha generalizado la falsificación de los informes de emisiones que hacen las grandes marcas de automóviles en relación con sus vehículos eléctricos. Desde los lagos salados de la meseta tibetana (bajo la despótica ocupación china), hasta los salares de Latinoamérica (el tradicional patio trasero de Estados Unidos); a lo largo de los pasadizos de las minas del Congo y de los oscuros pasillos de los contratistas japoneses, coreanos y norteamericanos hasta el despacho del presidente Xi Jinping, este libro se infiltra en la lucha de las gran- des superpotencias por asegurarse los suministros estratégicos con los que controlar el mundo que viene, advirtiéndonos a un tiempo del impacto medioambiental de esta revolución y de los límites objetivos de la electrificación y del reciclaje.
En la cima helada del mundo, la bahía de Hudson parece la huella de una enorme pata en el torso del continente. Aquí, por el frágil corazón del Ártico, camina cada día Nanuq, una osa polar de entre los seis mil ejemplares que aún recorren este territorio de hielo y nieve. Durante milenios, sus antepasados han vagado por este mundo, que ahora está cambiando demasiado rápido: por un lado, se ha extraído y vertido petróleo; por otro, con el aumento de las temperaturas globales, el hielo marino que Nanuq y sus crías necesitan para cazar desaparece cada vez más rápido. Éste es el gélido e inestable paisaje que se describe en este libro. Su autor, James Raffan, comenzó su carrera como biólogo investigando con osos polares en cautividad (a los que iba viendo perder poco a poco la razón…), pero muy pronto decidió renunciar a todo trabajo de laboratorio y ha pasado las últimas cuatro décadas conviviendo con las comunidades nativas del Ártico y con osos salvajes, convencido de que la investigación científica debe complementarse con el saber ancestral de la humanidad. Y desde esta perspectiva ha escrito Ice Walker: con una prosa exacta y bella, casi propia de un equilibrista, con la que consigue trasladar sus inmensos conocimientos sobre el Ártico a una historia fascinante. Gracias a su relato interiorizamos este lugar extremo a través de la experiencia de una osa (las sensaciones precisas que se registran en el interior de una osera, las percepciones implacables que se afrontan en la caza, el vínculo que une a una madre y sus crías…), pero sin antropomorfizar nunca a su protagonista y respetando siempre su propia naturaleza salvaje. Magistral desde un punto de vista narrativo, vívido en cada párrafo y por momentos inquietante, Ice Walker es una obra única en el ámbito de la no ficción creativa y una llamada a la acción absolutamente necesaria para garantizar un futuro compartido por osos y humanos.
Galileo Galilei creía que la naturaleza era «un libro abierto», pero por desgracia sólo supo leer en él patrones matemáticos que nos han legado una visión estrechamente materialista y antropocéntrica, dominante hasta hoy. Por el contrario, este libro te enseñará a leer la naturaleza de un modo radicalmente distinto, mediante el cual el observador, de hecho, termina por hacerse uno con aquello que observa, desafiando el modelo occidental del conocimiento. Para ello viajamos a Yellowstone, donde, entre bosques y géiseres, Baptiste Morizot convive en armonía con osos que apenas unas semanas antes han devorado a un médico de urgencias. De allí saltamos a las altiplanicies nevadas y los valles glaciares de Kirguizistán, donde el autor persigue la pista de un leopardo de las nieves, o a las estepas del Haut-Var, donde a rebufo de una manada de lobos se encuentra con lo insospechado. Pero ¿cómo se establece esa otra manera de convivir con los animales que tantos de nosotros deseamos? ¿Con qué método se restablecen esas antiguas relaciones, ese contacto íntimo y espiritual que tenían con ellos nuestros ancestros? Rastreándolos. ¿Rastreándolos? Sí, porque rastrear —nos explica Morizot desde la teoría y la práctica— es el arte de conocer cómo habitan el mundo los demás seres vivos. Rastrear es reencontrar una realidad preñada de signos y sentido, donde sentirse «en casa» no nos convierte en avaros propietarios, dueños de la naturaleza, sino en cohabitantes maravillados. Rastrear es transformarse, metamorfosear el propio yo. Allí donde el cazador sólo pretende descubrir el lugar de la emboscada, el auténtico rastreador lee en las huellas del oso, el leopardo y el lobo aquello que Galileo se perdía: la historia de sus pensamientos y sus emociones, de sus inquietudes y sus esperanzas. Así nos desprendemos poco a poco de las restricciones de la mirada humana, activamos las capacidades de un cuerpo distinto y, a veces, contra toda lógica, «llegamos a sentir que nos hemos convertido en el animal».
Johanna acaba de cumplir trece años y lo que más le gusta en el mundo es leer, las sesiones de cine con sus padres y escaparse al bosque con Sandra, su mejor amiga. Pero, cuando empieza el instituto, las cosas no son como esperaba: de repente, Sandra se muere por formar parte del grupo de las guais, que solo piensan en chicos, en ropa y en salir de fiesta, y ya no quiere saber nada de ella. Al menos, le queda su cabaña en el bosque, su refugio perfecto. Allí, rodeada de criaturas salvajes, siempre se siente acompañada. Comenzando por la pareja de alces que se acerca al lago todos los atardeceres para beber agua y atiborrarse de… ¡palomitas! Defensores de los animales, cazadores de alces y un chico misterioso se convertirán en los protagonistas de la que será la aventura más increíble de su vida. Porque, claro, cuando creces, las cosas cambian, pero tal vez descubras que lo hacen para mejor.
: Con el paso de los siglos y los milenios, buena parte de la filosofía se ha ido convirtiendo en un conjunto de «tratados intratables»: reflexiones enrevesadas, especulaciones oscuras, fórmulas abstractas y alejadas de la vida… Sin embargo, la filosofía antigua no era otra cosa que un arte de vivir: una guía para que cada individuo realizara su propia elección vital y conformara una existencia plena y dichosa. En esto consiste el Manual de Epicteto. Este volumen es por tanto una exhortación a la vida buena. O si lo prefieren, un aviso que lanza el maestro a sus posibles discípulos: «Párate un instante, por todos los dioses. Piensa. ¿Cómo es en realidad tu vida? ¿Cómo querrías que fuera? ¿Qué es lo que de verdad te importa? ¿Qué es lo que te haría verdaderamente feliz? ¿Actúas para conseguirlo? ¿O te alejas cada día más de ello?». Desde el primer capítulo de este libro, Epicteto se dirige al lector con un tú tan cercano y directo que no podemos dejar de sentirnos interpelados. Las reflexiones y máximas que se van desgranando se mantienen siempre pegadas a la realidad de la existencia, para conformar un modelo filosófico de conducta cotidiana en pos de una vida feliz y serena: cómo actuar en el día a día, cómo juzgar lo que nos ocurre, cómo y qué desear, cómo hablar, cómo reír, cómo asistir a fiestas, banquetes y espectáculos, cómo cuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación, cómo ocuparse del amor y de los placeres, cómo tratar con los amigos, la sociedad y los poderosos, cómo enfrentarse a las desgracias y a los accidentes; en resumen: cómo mantener una mirada filosófica y gozosa ante aquello que la vida nos depare. El Manual se acompaña, además, de un revelador ensayo de Pierre Hadot una de las máximas autoridades internacionales en el ámbito de la filosofía antigua que nos permite profundizar, con una simplicidad y lucidez comunes a las del propio Epicteto, en esta obra fundamental en la historia universal del pensamiento.
Pocos escritores o pensadores han tenido la puntería y el pulso de Henry David Thoreau. Pero a Thoreau no le gustaba la caza, así que usaremos otra metáfora: digamos mejor que pocos escritores o pensadores han sabido extraer la miel del mundo a partir de una sola flor, pocos han estado tan dotados para ese aforismo, esa frase o ese breve fragmento tras cuya lectura sentimos que algo destella, que algo en nuestra vida puede cambiar, que se despliega un conjunto inédito de posibilidades existenciales. Los libros de Thoreau, sus ensayos, sus diarios, sus poemas, sus cartas y sus manuscritos inéditos son una fuente inagotable del pensamiento más luminoso e inmediato, aquel que nos golpea en la cara como una ráfaga inesperada de aire fresco y vivificador. Desde esta premisa, hemos recorrido toda su obra y hemos recogido en este volumen una amplia antología de los mejores pensamientos de Thoreau: aquí se trata sobre la belleza y el azar, la aurora y el crepúsculo, la amistad y la imaginación, la moda y la dieta, la libertad y la insumisión, la música y el silencio, los indios y la sabiduría, la simplicidad y el dinero, los viajes y la soledad, los árboles y los pájaros, el trabajo y el amor, la muerte y lo que nos salva, lo salvaje en la naturaleza y en nosotros mismos, los libros y el inextinguible deseo de leer, lo sagrado en el cielo y en la tierra, la felicidad de las marmotas y de los humanos, los paseos por el bosque y también por la ciudad, la estaciones y el ciclo interminable de la vida… Un verdadero regalo para todos aquellos que, tal como dijo Thoreau, saben que todo lo bueno es libre y salvaje.
Tras años en el frente luchando contra el ISIS, Roy Scranton pensó que había dejado atrás ese mundo vertebrado por la lucha y la supervivencia. Se equivocaba. La actual pandemia y las que se prevén, las condiciones meteorológicas extremas, la subida del nivel de los mares o el aumento de las temperaturas pondrán en peligro nuestras infraestructuras, cultivos y suministros. El cambio climático provocado por el ser humano supone un riesgo no sólo para la estabilidad política y económica, sino para la propia civilización tal como la entendemos hoy. Así, el Antropoceno exige una visión radicalmente nueva de la vida humana. Roy Scranton combina memorias, investigación periodística y reflexión filosófica para explorar lo que significa ser humanos en este mundo, un viaje a través de protestas callejeras, nuevos descubrimientos científicos, milenios de historia geológica o la persistente vitalidad de la literatura antigua, de la «Bhagavad-g?t?» a Marco Aurelio o Montaigne, para tratar de responder a esa pregunta inaplazable: ¿cómo aprender a vivir como individuos en una civilización que parece atisbar su hundimiento? Sí, da miedo pensarlo, parece incluso impensable, pero lo cierto es que no hemos podido evitar el calentamiento global y, como consecuencia, la civilización capitalista, propulsada por carbono, está virtualmente finiquitada. Y no existe ninguna opción alternativa para mantener los mismos niveles de producción y consumo. Sin embargo, la humanidad puede sobrevivir y adaptarse al nuevo mundo del Antropoceno si aceptamos los límites que establece la naturaleza y el carácter transitorio de todo lo humano. Aprender a morir como individuos implica desprendernos de nuestro yo y nuestros miedos. Aprender a morir como civilización implica desprendernos de esta forma concreta de vida y de sus conceptos de dominio, éxito y progreso. ¿Seremos capaces?
Hace mucho tiempo surgió una especie que decidió separarse de los otros diez millones de especies que habitaban la Tierra: aunque todas eran necesariamente sus parientes, optó por llamarlas «la naturaleza», y así empezó a verlas como cosas, meros recursos a su disposición. Este relato es nuestra herencia, y su inimaginable violencia ha dado lugar a la actual y devastadora crisis ecológica. El presente libro pretende dar un golpe de timón frente a esta situación: armar (en el doble sentido de la palabra) una filosofía de los seres vivos que sea tanto una política como una praxis. Para ello Morizot se aleja de toda creación convencional de pensamiento, pues su filosofía surge de la práctica sobre el terreno y de la experiencia del rastreo. Morizot no es un naturalista al uso. Ni siquiera un biólogo. Es un filósofo que reflexiona sobre lo vivo como ningún otro que hayas leído, un perseguidor que puede pasar largas jornadas rastreando a una manada de lobos o noches enteras esperando a que un oso aparezca en la pantalla de una cámara térmica. Entre el thriller etológico y la filosofía salvaje, con las botas perdidas de barro, oliendo a sudor y a bosque, Morizot trata de ofrecer respuesta a las preguntas que hoy de verdad nos importan: ¿cómo reconectar con los seres vivos mediante una ecosofía sencilla, resiliente y alegre? ¿Cómo oponer al tecnocapitalismo una reactivación de nuestras propias fuerzas vitales anestesiadas? ¿Cómo sustituir la pulsión de control y domesticación por un ethos del encuentro y la acogida? ¿Cómo comportarse de un modo adecuado con todo aquello que vive y, sin embargo, difiere de nosotros? ¿Cómo construir colectivamente un planteamiento político que aúne la imprescindible convivencia con los otros seres vivos y la lucha sin cuartel contra aquellos que destruyen el tejido de la vida?
El cambio climático es una realidad inapelable. Sin embargo, tras décadas de campañas de peticiones, protestas y manifestaciones, la industria fósil sigue creciendo, al igual que las temperaturas, el nivel de los mares y otros fenómenos climáticos extremos. Si nos lo estamos jugando absolutamente todo, nuestra vida y nuestro futuro, ¿por qué no hemos ido más allá de la protesta pacífica? Andreas Malm (experto mundial en cambio climático, además de militante comprometido con el sabotaje de minas de carbón y vehículos hipercontaminantes) lanza una ardiente llamada para que el movimiento climático intensifique y diversifique sus tácticas con el objetivo de evitar el colapso ecológico. Así, Malm nos ofrece una breve historia de nuestros derechos fundamentales (de la abolición de la esclavitud a la Primavera Árabe, pasando por la revuelta de las sufragistas, las luchas obreras y el Movimiento por los derechos civiles) y concluye de forma irrefutable que, en todos estos casos, la destrucción de la propiedad y la violencia fueron imprescindibles para obtener los privilegios que hoy disfrutamos muchos y dan sentido a nuestras existencias. Consecuentemente, ahora que está en riesgo el derecho a la vida, necesitamos detener de inmediato la extracción de combustibles fósiles destinada a seguir enriqueciendo a unos pocos. ¿Cómo? Vinculando la militancia climática a una corriente anticapitalista amplia. Recordando que la lucha por llegar a fin de mes y por evitar el fin del mundo son la misma. Atreviéndonos a poner rostro a nuestro enemigo: «Más capas de hielo, menos jets privados». Asumiendo que nos jugamos demasiado como para que el movimiento climático siga siendo el primo educado de la gran familia de la agitación social. Aprendiendo a perturbar la normalidad del capital fósil y de sus inversiones con nuestras acciones y nuestros cuerpos. Necesitamos, en definitiva, empezar a dinamitar algunos oleoductos.
¿Y si la historia pudiera contarse desde otro punto de vista, no necesariamente humano? Éste es un libro singular y bello. Un volumen de botánica política. O un breviario de política vegetal. Es un recorrido por la historia de Palestina y Oriente Próximo, con relatos que nos hablan de la ocupación, la guerra y la resistencia, así como del compromiso inextinguible con la vida aún bajo las bombas o ante los muros. Pero con una particularidad: sitúa a los árboles en el centro del discurso, permitiéndonos entender su papel en el desarrollo de la historia humana. Así, Paola Caridi, historiadora y corresponsal en Oriente Próximo, nos cuenta las increíbles circunstancias políticas que hay detrás de la morera de Jerusalén, los pinos del Monte Nebo, los olivos de Belén o los sicomoros de Gaza. O nos describe cómo las autoridades israelíes prohíben a los palestinos la recogida de ciertas plantas de uso milenario, para borrar así su cultura y sus tradiciones; o cómo cubren con cientos de miles de árboles las aldeas palestinas bombardeadas, para hacerlas desaparecer por siempre de los mapas. De esta forma, los árboles se convierten en el espejo no humano que nos cuenta otra historia, o bien, otra versión de la Historia, ajena a nuestra cronología y nuestros paradigmas. Porque nosotros hablamos de las guerras en Gaza de 1948, 1967 o 2023-2025, pero la perspectiva de los árboles es mucho más amplia: son seres centenarios o milenarios que nos recuerdan cómo los humanos hemos instrumentalizado a largo plazo la naturaleza con fines políticos y colonialistas. De este modo, este ensayo entrelaza cultura y experiencia, política e intimidad, hechos históricos y testimonios anónimos, dando vida a las narraciones en torno a las cuales han arraigado estos árboles. Ahora se trataría de apoyarse en su sabiduría y su inteligencia, como altos testigos silenciosos de nuestra barbarie. Es hora de escuchar otra versión, y de hacerlo en silencio. De aprender de los árboles y pedir perdón.
En 1845 Thoreau abandona la casa familiar de Concord y se instala en la cabaña que ha construido junto a la laguna de Walden. Pero no se marcha a los bosques para «jugar a la vida», sino para «vivirla intensamente de principio a fin». A partir de esa experiencia escribe uno de los clásicos fundamentales del ensayo moderno. «Walden» es tanto un experimento literario sin precedentes como un manual para la buena vida: un libro escrito contra toda servidumbre y a favor de la felicidad como única riqueza del ser humano. «Walden» es una defensa de la vida libre y salvaje, así como una crítica feroz de la sociedad y sus imposiciones, que apenas han variado desde aquella fecha. «Walden» es un cuestionamiento radical y directo de la institución del trabajo como adocenamiento y del mercado como único dios, así como una lúcida defensa de la simplificación de la vida y del camino que nos lleva a perseguir su esencia y sus placeres cotidianos. «Walden» es una reflexión sobre la necesidad de preservar tanto la naturaleza y el planeta como el meollo de nuestra propia existencia individual e irreductible. «Walden» habla de lagunas salvajes y hombres sabios, alces y shakespeares, esclavos huidos y trabajadores sonámbulos, las montañas de Nueva Inglaterra y el «Bhagavad Gita», la belleza del fuego hogareño y la Gran Nevada, el silbido devastador del ferrocarril y el recóndito ulular del búho, la erudición de los indios Massasoit y la banalidad de los eruditos de Harvard, la belleza absoluta de la soledad y la importancia inconmensurable de la amistad, el bienestar que exhiben las marmotas y el malestar que aqueja a la mayoría de los seres humanos. Según el propio Thoreau, «»Walden» es un libro escrito para esa mayoría de hombres que está descontenta con su vida y con los tiempos que le ha tocado vivir, pero que podría mejorarlos. Y también para aquellos en apariencia ricos, pero que en realidad han acumulado cosas inútiles y no saben muy bien qué hacer con ellas».
Hasta hace muy poco, la Iglesia católica, actuando de acuerdo con el Estado irlandés, dirigía una red de instituciones para ocultar, castigar y explotar a las «mujeres descarriadas». En las lavanderías de la Magdalena se recluía a niñas y mujeres y se las condenaba a la servidumbre. Y en los hogares para madres y bebés se escondía la incómoda existencia de las miles de mujeres que se quedaban embarazadas fuera del matrimonio —el aborto era ilegal— para, en la mayoría de los casos, dar a sus hijos en adopción, a menudo sin consentimiento y sorteando la ley. Las tasas de mortalidad en aquellos lugares eran abrumadoramente altas. En 2014, el descubrimiento de una fosa infantil masiva en el hogar de Tuam que fue noticia en todo el mundo obligó al Estado a poner en marcha varias comisiones de investigación. Sin embargo, el funcionamiento de los propios centros y el tejido de la cultura que los sustentaba —un entramado industrial ignominioso— han estado, y aún están, envueltos en el secretismo y el silencio. Para innumerables personas, la búsqueda de respuestas continúa. Caelainn Hogan ha visitado los emplazamientos de los conventos y residencias y estudiado documentos de la Iglesia y del Estado. Ha hablado con supervivientes, con miembros de las órdenes religiosas que los dirigían y con sacerdotes y obispos que predicaron el evangelio de la vergüenza femenina. Con gran tenacidad y perspicacia, ha construido un relato prodigioso y a menudo conmovedor de cómo una sociedad entera se confabuló con este sistema represivo y del daño causado a los afectados y sus familias.
Por mucha propaganda negruzca y viscosa que las compañías petrolíferas quieran verter sobre nosotros, la crisis climática no es un problema de «huellas de carbono» individuales ni de grandes soluciones tecnocientíficas: en realidad, la responsabilidad del calentamiento global arraiga en una ínfima minoría capitalista. De hecho, el último gran estudio al respecto demuestra que solo 100 empresas son responsables del 70 % de las emisiones globales desde 1988. Inaudito, ¿verdad? Pero real. Esas empresas están poniendo en gravísimo riesgo la vida de toda la humanidad y del planeta: han expropiado nuestra atmósfera, nuestros medios de supervivencia y nuestro futuro común. Por supuesto, son ellas quienes poseen, controlan y se benefician en gran medida de la producción material que da lugar a dichas emisiones, pues no nos engañemos más: el poder de la economía no está disperso entre los consumidores, es la producción (estratégicamente deslocalizada y oculta a nuestros ojos) la que en secreto limita y dicta el consumo. Y la única forma de cambiar ese modelo y sus devastadoras consecuencias será mediante una lucha. Así, en este innovador análisis, Matthew T. Huber sostiene que hay que enfrentarse a esta clase capitalista que es responsable del cambio climático y de su espectacular aceleración. Sin embargo, la imagen impopular que tienen hoy las políticas climáticas entre buena parte de la población debilita enormemente las posibilidades de construir un movimiento a la altura de este desafío. Es necesario conformar, por tanto, una nueva política climática que apele a la gran mayoría de la sociedad: la clase trabajadora, esa que soporta salarios bajos, empleos alienantes y condiciones laborales inseguras. Al igual que ocurrió durante las determinantes luchas populares del pasado, ganar la batalla climática dependerá de la creación de un movimiento de masas que fuerce a los Estados a actuar, el cual deberá basarse en la solidaridad planetaria entre las diversas clases actuales de proletariado y garantizar para todos ellos un cambio transformador en sus existencias.
En 1920, el gran vate del siglo xx, Rainer Maria Rilke, recibe la carta de una jovencísima aspirante a poeta llamada Anita Forrer. Sus versos no le gustan, y así se lo hace saber, pero en su misiva intuye una personalidad singular dotada de un coraje y un hambre vital poco comunes. Comienza así una correspondencia que duró seis años, interrumpida sólo por la prematura muerte de Rilke. A lo largo de ese tiempo, el poeta se convierte para Anita en un auténtico maestro de vida, abriendo horizontes espirituales insospechados, ofreciéndole iluminadoras lecciones sobre el amor y la libertad, el deseo y la creación, la literatura y la filosofía, la lucha por ser una misma y el necesario compromiso con el combate de su tiempo, es decir, otorgándole un nuevo sentido para su existencia. Sin duda, la intensidad excepcional de esta correspondencia tiene su origen en un hecho fundamental que cambió para siempre la vida de Anita. Al poco de empezar a escribirse, ella le relata a Rilke la angustia que vive tras haber cometido «una inmensa transgresión»: un acto de amor apasionado con otra mujer. Por ello su familia la obliga a acudir a un psiquiatra que intenta convencerla de su bajeza. Rilke, sin embargo, desautoriza a aquel médico y defiende ante Anita la naturaleza perfecta de todo amor, incluido con las personas del mismo género. Así, gracias al respaldo de su nuevo maestro —un hombre que ostenta una inusual apertura mental y una concepción sagrada de la libertad—, Anita fue capaz, por un lado, de aceptar su atracción hacia otras mujeres, y poco después se enamoró locamente de la escritora de culto Anne-Marie Schwartzenbach, icono aún hoy del inconformismo y la provocación, convirtiéndose tras la prematura muerte de ésta en su albacea testamentaria y en responsable de su obra. Y, por otro lado, decidió colaborar con los servicios secretos estadounidenses en varias misiones de alto riesgo para ayudar a derrotar al régimen nazi.
Vivimos un tiempo de aceleración generalizada. Creímos que la paralización global que supuso la pandemia permitiría una pausa, una reflexión y un cambio de ritmo. Pero no fue así. La inercia era demasiado fuerte. Al fin y al cabo, la aceleración es un patrón rítmico que se asentó en Occidente en los inicios de la Modernidad: entonces el discurso religioso asoció la lentitud al pecado capital de la pereza, mientras el discurso económico encumbró la rapidez en la producción y en los intercambios comerciales como símbolo de progreso y eficacia social. Así, la historia de la Modernidad es la historia de una discriminación: al erigir la velocidad como modelo latente pero absoluto de las virtudes sociales, las sociedades modernas inventaron un «vicio», la lentitud, es decir, la supuesta incapacidad de algunos individuos para «seguir el ritmo de los tiempos». A partir de esta idea, este ensayo lleva a cabo un estudio fascinante de la violencia simbólica que el sistema ejerce sobre todos nosotros. Laurent Vidal rastrea así la génesis de los lentos —esos individuos marginados por la maquinaria del progreso—, pero además desvela el modo en que estos han ido apropiándose de distintas estrategias vinculadas a la lentitud para subvertir la apisonadora de la Modernidad, resistiéndose a adecuar su propio ritmo orgánico, emocional e intelectual a las exigencias productivistas del sistema capitalista, yendo en contra del tempo impuesto primero por los relojes y los cronómetros y más tarde por otras tantas herramientas de control social. Así, al inventar nuevos modos de acción basados en las rupturas del ritmo dominante, los lentos nos ofrecen una visión diferente, y cada día más necesaria, de la emancipación. Combinando el rigor erudito de un gran historiador con la sensibilidad de un magnífico escritor, este ensayo abre nuevos horizontes para repensar nuestra relación con la libertad en un mundo donde la existencia ordinaria queda tantas veces asfixiada por el ritmo impuesto por todo tipo de ‘gadgets’ y ‘apps’.
¿Alguna vez te has preguntado qué sucede dentro del capullo de una oruga? ¿Qué misterios encierra una de las metamorfosis más alucinantes del mundo natural? Pues ha llegado el momento de averiguarlo: con este libro conocerás por fin el asombroso ciclo de la vida de las mariposas y las polillas. Descubrirás cómo nacen, cómo crecen y se transforman, cómo se alimentan y se defienden (¡ser una apetecible oruga es peligroso!)… y muchos más datos curiosos e increíbles. Acompaña a Rachel Ignotofsky en esta mágica celebración de los insectos más majestuosos que revolotean bajo la luz del sol, la luna y las estrellas.
1890. Un coronel francés entra en Segú, ciudad de África Occidental, y se apodera de un tesoro compuesto por joyas y un sable que se lleva de regreso a la metrópolis. Junto a ellos, también viajaron dos jóvenes: un niño y una niña separados a la fuerza de su entorno y «trasplantados» en Francia. A él, valeroso ya a su edad, el coronel lo encuentra blandiendo el sable para defender a su madre del ataque de las tropas; a ella la «acoge» como compañía para sus sobrinas. Tanto los objetos como los jóvenes se utilizaron para demostrar la supuesta supremacía de la civilización occidental. Siguiendo los pasos de este botín, Taina Tervonen descubre una truculenta historia colonial de la que los objetos son testigos silenciosos. Mientras Senegal exige desde hace décadas la devolución del sable, Francia lucha por dar respuesta a esa demanda, atrapada en una camisa de fuerza ideológica y jurídica. Es un patrimonio tangible, pero también intangible: generaciones y generaciones de senegaleses han crecido sin acceso a su imaginario cultural. Con el saqueo de aquellos objetos, se secuestró también parte de su identidad. Finlandesa criada en Senegal y asentada en Francia, la autora conoce bien los estratos, pliegues y duplicidades de esta historia que une, y separa, África y Europa. Y en este extraordinario libro lleva a cabo una investigación sobre esos objetos y su recorrido con tenacidad, precisión, humildad, delicadeza y rigor… Además, gracias a sus viajes, reúne también multitud de personajes y conversaciones inolvidables. No hay una única verdad en esta historia. Hay hechos y muchas formas diferentes de incluirlos en el relato. Cada versión aporta matices, y esta diversidad engrandece el libro: estremecedor, incisivo, al mismo tiempo erudito y trepidante, deslumbra y deja huella.
Tras la extraordinaria «Bastarda» —aclamada de inmediato como obra maestra—, Dorothy Allison regresa como una de las escritoras más apasionadas y talentosas de su generación. Y lo consigue con una obra que enlaza, unas tras otras, ritmadas, líricas, crueles y sublimes, engarzadas en una hermosa joya, una cadena de verdades como puños: dirige su mirada inquisitiva a la historia de las mujeres de su familia —madre, hermana, tías, primas y sobrinas—, rindiendo homenaje a su fuerza, su humor, su belleza y, sobre todo, su obstinado arrojo ante una vida cotidiana que las abruma. También enfoca a los hombres que las amaron, que a menudo hasta abusaron de ellas, y que, sin embargo, no dejaron de compartir sus destinos. Cada pocas páginas, Allison nos dice «voy a contaros una historia», sentémonos, escuchémosla, la recompensa llega enseguida, inquebrantable. Ilustrado con fotografías de su colección personal, este libro nos demuestra que las pequeñas historias de una generación pueden adquirir el estatus de leyenda para las siguientes. Sin escrúpulos y con un humor irreverente, nos habla también de su infancia como ‘white trash’ en el sur de Estados Unidos, de su activismo, de su sexualidad, de los colectivos feministas y hasta de sus ocho años estudiando kárate (nunca pasó de cinturón blanco: era tan mala que la gente acudía sólo para verla perder); y lo hace con una prosa visceral, implacable e impregnada de sabiduría que tiene un inmenso poder de seducción. Un libro que querrás leer más de una vez.
«Aquel día el bosque había cambiado…». Esta es la historia de Artemis, guardiana de la Naturaleza, y su cuervo Kutkh, guardián de la Luz y la Creación. Ellos, los guardianes del bosque, te guiarán en un viaje fascinante alrededor de la Tierra para mostrarte cómo vivimos los seres que la habitamos. Una fábula sobre la empatía y el amor a nuestro planeta en la que tú eres protagonista. Acompáñalos… ¡Sin miedo!
Cuando Simon Hureau y su familia se mudan a su nueva casa, el jardín es un triste trozo de césped rodeado de setos lóbregos y árboles cansados, un lugar donde los insectos y los pájaros brillan por su ausencia. Con el objetivo de restituir al planeta una parte de lo que este nos ofrece día tras día, el autor se propone devolver la vida a este pedazo de tierra. Sin formación específica, a través de intentos de todo tipo, con sus aciertos y sus errores, pero, sobre todo, con mucho humor y bien armado de paciencia, Simon nos hace testigos de una verdad universal que, sin embargo, a veces olvidamos: cuando el ser humano y la naturaleza cooperan, la biodiversidad y la belleza surgen en cada rincón, y son imparables. «El oasis» es, por tanto, una demostración palpable del resultado maravilloso al que da lugar la complicidad entre una familia y un pequeño enclave natural, cuya lectura se convierte en una fuente de inspiración, tanto teórica como práctica, para todos los que ansiamos co-crear un pequeño espacio salvaje lleno de vida.
Monos que se fugan de las jaulas de los laboratorios, cerdos que se niegan a bajar la rampa del matadero, vacas que arriesgan su vida y se enfrentan a quienes les roban sus hijos, cabras que escapan de subastas ganaderas y regresan para liberar a sus compañeras, gorilas que desactivan trampas de cazadores y avisan a otras especies de la amenaza, caballos que rechazan correr en los circuitos hípicos, elefantes que atacan a quienes los torturan en circos, orcas que hunden yates ultracontaminantes… Aunque se supone que los animales no tienen voz, todas estas acciones hablan por sí mismas. Así, las historias de rebelión y resistencia de los animales insisten en que los escuchemos y los reconozcamos como prójimos en la lucha por la justicia social. En este sentido, no podemos olvidar que todas las estructuras urbanas, comerciales e industriales del capitalismo han dependido históricamente (y siguen haciéndolo) de la explotación animal. La insurrección de los animales es por tanto un fenómeno social y político que, sin embargo, no solemos ver. Al recopilar y ensamblar las historias de los animales que se han rebelado y se rebelan cada día contra esta situación, este libro evidencia que todos ellos son seres sintientes dotados de intereses y deseos propios, y que, como tales, son sujetos de la lucha por su vida, su libertad y su bienestar. En este poderoso ensayo, Sarat Colling aborda la insurrección animal en su dimensión histórica, política y económica. Pero lo hace siempre a partir de los relatos y los testimonios (muchas veces obtenidos de primera mano en múltiples viajes y pesquisas) que provienen de los lugares donde los animales se rebelaron, de donde escaparon o en los que se refugiaron. Nos han enseñado a alejarnos de los animales oprimidos, a obviar su lucha y lo que ésta implica. Sin embargo, ya es hora de acercarnos a ellos. Todos son individuos. Todos tienen una historia que contar.
«Me caía muchas veces, pero me levantaba enseguida». Sonia, una entrenadora de caballos de carreras del Medio Oeste americano, relata su vida. Su voz es auténtica y su historia transporta con exactitud y viveza al reducido y casi insular círculo hípico de los ranchos, las pistas, los establos y los premios. Quien la escucha de cerca, quien la entrevista durante años, anota cada detalle y extrae lo esencial, es Kathryn Scanlan, autora de este libro. Con gran destreza, como si empuñara un bisturí, la escritora se acerca al núcleo emocional de cada secuencia, le restituye su tono y su verdad y nos la ofrece en una prosa brillante, condensada, pura. Y es esa prosa destilada la que nos impacta: un destello y de pronto Sonia está aquí, sentada a nuestro lado, cercana, imperfecta y generosa, luchadora y tenaz. Nos habla de su infancia dura y humilde, de su vínculo mágico con los caballos, de las caídas y de las noches en caravanas cochambrosas para poder asistir a una carrera. Narra lo difícil, lo violento que resulta para una mujer hacerse un hueco en el hipódromo: las disputas, el abuso, el ingenio, la perseverancia; la enfermedad, las trampas y los golpes, pero también el compañerismo y la exultante felicidad del triunfo. Una novela que se lee a toda brida y que nos revela un mundo despiadado y fascinante, a la vez que el viaje de una mujer que toma las riendas y se enfrenta a todos los obstáculos: una vida cotidiana que, narrada con una frescura y una belleza inusitadas, se convierte, simplemente, en extraordinaria.
«Creo que ya no quiero a mi marido». Con esta contundente y antológica frase se abre el diario secreto de Jeanne Bornand, protagonista de esta mítica nouvelle y mecanógrafa, una mujer que ha amado y ha sido amada, todavía joven pero próxima a dejar de serlo, que se encuentra cara a cara con la extrañeza de la vida a la que la han conducido sus elecciones. Implacablemente, con una audacia subversiva y deliciosos toques de humor, dirige una potente lupa a las conversaciones con sus compañeras del trabajo o con una amiga de juventud, a la actual naturaleza prosaica de su matrimonio, a la compleja relación de las mujeres con la belleza y la moda y a su vínculo con el espacio doméstico o a su miedo cerval a envejecer… Toda la sociedad cae bajo su despiadada crítica, tanto más feroz cuanto que está teñida de la más perspicaz ironía. En esta obra pionera sobre la condición de la mujer que conmocionó profundamente a crítica y lectores cuando se publicó en 1947 (o sea, dos años antes de «El segundo sexo» de Simone de Beauvoir, como bien señala el emocionante prólogo de Mona Chollet), en este alegato de rara lucidez, absolutamente rompedor y muy actual, Alice Rivaz cuestiona la relación entre los géneros y denuncia la dominación masculina, sin dogmatismos ni discursos ideológicos.
Tan talentosa como ingenua, con apenas veinte años y recién casada, Alison vive en el tranquilo pueblo costero de Bridport, en Dorset, al sur de Inglaterra, donde es moderadamente feliz y también está moderadamente insatisfecha. Un día, en la biblioteca pública, un encuentro casual con un pintor maduro y afamado le hace replantearse su lugar en el mundo y finalmente abandonar las convenciones y sus raíces de clase trabajadora por la trepidante y exclusiva escena artística del Londres de finales de los ochenta. Al tiempo que la emoción del romance bohemio se diluye sin remedio en la decepción, Alison va descubriéndose y abriéndose camino gracias al arte, la belleza y la amistad. Exquisito en cada una de sus páginas, «Alison» es un testimonio sobre el derecho a elegir tu vida, una reflexión delicada y desgarradora acerca de los vínculos entre mujeres, el fulgor de la gran ciudad y la sosegada luz de lo rural, la lucha constante que conlleva ser artista y mujer dentro de los límites del patriarcado, y el deseo de cambiar y dejar huella. Una fascinante e íntima novela gráfica de formación, cuyo guión bien podrían haber firmado Edna O’Brien o Rosamond Lehmann, con trazos que derrochan sensualidad y frescura.
En 1857, Tolstói asiste por casualidad en París a una ejecución pública. Aquel hecho, trivial en la época, supuso para el escritor la caída de un velo. Ese mismo día escribe a un amigo, le relata el terrible espectáculo y concluye: «La verdad es que el Estado es una conspiración diseñada no sólo para explotar, sino sobre todo para corromper a sus ciudadanos. De ahora en adelante, nunca serviré a ningún gobierno en ninguna parte». Había nacido un nuevo Tolstói. Pero el camino será largo. Cuatro años después, visita al gran pensador anarquista Pierre-Joseph Proudhon, exiliado en Bélgica. Ambos pasan noches enteras hablando. Bajo su influencia, Tolstói regresa a Rusia y decide asentarse en el campo, donde acaba de abolirse la servidumbre, en busca de una vida más honesta y con un mayor compromiso social. Sin embargo, un día regresa a Moscú. Y lo que encuentra allí supera to do lo imaginable. Es un viaje al otro lado de la realidad. Es el viaje que se cuenta en este libro y que convirtió al gran literato que había sido hasta entonces en el intelectual revolucionario que fue hasta su muerte. Un libro-bisagra. Un libro-dinamita. Como un fantasma incrédulo, Tolstói nos cuenta su recorrido por los barrios más pobres de la ciudad, las viviendas obreras, los hospicios, los asilos y los arrabales. Su conciencia social toma por primera vez forma: el dolor, el sufrimiento y la injusticia innombrables que contempla hacen masa con su propia carne. Al principio, nos relata, el despertar de esa nueva conciencia le llevó a torturar a sus amigos para obtener de ellos dinero para los más desfavorecidos. Pero poco a poco fue interiorizando un análisis mucho más radical: su aportación no podía centrarse en obtener limosnas, sino en ofrecer una teoría perfectamente sólida y capaz de avalar una transformación completa de la sociedad que hiciera auténtica justicia para todos los seres humanos. Así la dejó escrita en este libro y hoy sigue siendo tan válida o más que entonces.
En el momento en que enviamos este libro a imprenta, el Ejército israelí prepara su ataque terrestre sobre la Franja de Gaza, que ha prometido devastador como represalia contra la ofensiva de las milicias de Hamás sobre su territorio. Sabemos que Israel no encontrará en Gaza un ejército, sino un sistema de guerrilla que se apoya en su inmejorable conocimiento del terreno y en una extensa red de túneles. Se desconoce, sin embargo, si en esta ocasión las tropas israelíes replicarán la insólita estrategia militar a la que recurrieron en el pasado, durante cerca de una década, coincidiendo con la Segunda Intifada. Por entonces, los ataques contra ciudades palestinas se orquestaron mediante el desarrollo de una táctica absolutamente inédita: en lugar de progresar por las tortuosas vías de los distintos barrios o campamentos de refugiados, los soldados avanzaban pasando de casa en casa, atravesando muros, suelos, techos, salones, habitaciones y cuartos de baño, sin pisar nunca las calles. Así, transformando por completo el concepto de espacio (transfigurando el interior en exterior y viceversa), se protegían del punto de mira de los combatientes palestinos y convertían los hogares de los civiles, de forma traumática y humillante, en el verdadero campo de batalla. Pero ¿cómo concibió el alto mando militar israelí una idea semejante? La táctica militar de la «geometría inversa», complementada con conceptos como el de «inteligencia de enjambre», «ataque desjerarquizado» o «redes policéntricas», fue creada por una serie de generales israelíes que trataron de apropiarse de las propuestas de pensadores críticos y libertarios radicales como Gilles Deleuze, Félix Guattari o Guy Debord, dando lugar a un espeluznante giro posmoderno que pretendía reinventar la guerra urbana haciendo de sus tropas una suerte de «guerrilla invertida». Este ensayo saca por tanto a la luz uno de los programas de investigación militar más extraños del Ejército israelí, así como sus catastróficas consecuencias.
Ya sea en tu sofá o en TikTok, seguro que has visto a un perro que mientras duerme mueve las patas, gruñe u olfatea. Habrás pensado que está soñando, pues, ¿por qué íbamos a ser los humanos los únicos soñadores sobre la Tierra? Sin embargo, y aunque cueste creerlo, el primer artículo científico sobre el sueño de los animales se publicó en 2020 y el primer libro sobre el tema lo tienes en las manos. ¿Cómo es posible? La razón es sencilla: a la manera de un autoengaño colectivo, el grueso de la comunidad científica sigue negando dogmáticamente que los animales sueñen porque ese hecho atentaría contra la divisoria tradicional entre humanidad y animalidad. Y es que soñar no es algo banal: implica el uso de unas facultades que durante milenios hemos considerado propias tan solo de los humanos, y de las cuales se deriva el estatuto ético y los derechos inalienables que nos asignamos en exclusividad. Si reconocemos que los animales sueñan, ya no podremos verlos como simples masas de materia orgánica, sino como seres conscientes y arquitectos de sus propias realidades, plenos e inviolables. El rechazo de la interioridad animal (incluida la onírica) se convierte así fácilmente en desinterés por el bienestar animal. Centrando su indagación en seres tan distintos como perros, gatos, aves, pulpos, chimpancés o ballenas, David M. Peña-Guzmán, especialista en el ámbito de la zoología y en la teoría de la consciencia, nos guía en un viaje alucinante —que reúne con maestría el rigor investigador, el dinamismo narrativo y la agudeza poética— por la interioridad psíquica de los animales y por los debates científicos, filosóficos y éticos que esta convoca. Es muy probable que después de leer este libro no te preguntes ya más si los animales sueñan o no, sino para qué sirven sus sueños dentro de la gran aventura de la evolución. Y, en cualquier caso, nunca volverás a ver a los animales de la misma manera.
¿Cómo empezar de nuevo después de una pérdida? ¿Y del desengaño? ¿Cómo recomponer la identidad quebrada, las esperanzas y los anhelos sofocados, prescritos, ligados a otro, a otra existencia? En su vida, Dora Rosário ha de enfrentarse de forma radical a estas preguntas en dos ocasiones. Ésta es su historia, pero no sólo: gracias al deslumbrante virtuosismo de Maria Judite de Carvalho, a su gran precisión, sencillez y contención, accedemos a una intimidad universal, a la conciencia atemporal de tantas y tantas mujeres, familiares, cercanas, pero casi desvaídas y desdeñadas. Una historia que nos llega tras la recuperación de esta imponente escritora cuya reciente publicación en inglés ha provocado una oleada de reconocimiento en Estados Unidos. Durante diez años, Dora llora la muerte de su marido. Dora, la viuda de eterno duelo; Dora, cuyo tiempo transcurre entre sombras; Dora, devota guardiana de la memoria de su esposo. Y también: Dora, en el umbral de la pobreza, pues cuando Duarte murió las dejó a ella y a Lisa, la hija de ambos, en la indigencia, obligadas a depender de los amigos y de doña Ana —la indomable y excéntrica suegra que nos procurará más de una risa—, hasta que por fin, desorientada y sin experiencia alguna, encuentra su primer trabajo. En este entorno, por suerte, Lisa parece convertirse en una adolescente elegante, ingeniosa y completamente despreocupada. En la noche de la fiesta de su decimoséptimo cumpleaños, sin embargo, doña Ana revelará a su nuera un secreto devastador sobre Duarte que trasformará para siempre sus vidas.
Con las tijeras de podar en la cintura, adentrémonos unos pasos en el jardín. Una ramita que desmochar aquí, un tomate que amarrar allá. Jugosas moras maduras, el tacto aterciopelado del melocotón, el aroma embriagador de alguna flor. Salir de casa y sumergirse cuerpo a cuerpo en la naturaleza nos ayuda a desprendernos un poco de nosotros mismos, de aquello que nos había dejado entumecidos, apáticos y deprimidos. Afuera nos espera todo un mundo que necesita de nuestra atención y nuestros cuidados: un descampado en el que plantar un puñado de semillas, un alféizar donde se alinean preciosas macetas de barro, un seto en el que se hospedan los pájaros o un huerto del que alimentarse. La magia consiste en crear algo bello y justo sabiendo limitarse, escuchando, abriendo el diálogo entre el ser humano y la naturaleza para descubrir satisfacciones inesperadas que nos armonizan con las estaciones y los ciclos no sólo del jardín, sino de nuestra propia vida. Pasión y paciencia unidas, enraizadas en la tierra, para apurar cada día plenamente en un acto de comunidad y hermandad con la naturaleza. Acerquémonos a la sabiduría, reflexiones y consejos de una escritora que trajinando al aire libre ha encontrado serenidad y conocimiento, deseo y realización, espiritualidad y concreción. Y la más poderosa inspiración para su sencilla y elegante producción literaria.
Cuando el marido de Abigail Thomas, Rich, fue arrollado por un coche, su cerebro se hizo añicos. Desde entonces, a menudo no recuerda lo que hizo el año, el mes, la hora anterior. Su día a día se convierte en una sucesión de arrebatos, terrores y alucinaciones que le condena a vivir en una residencia. Esta tragedia, sin embargo, será el punto de partida de una nueva vida y la búsqueda de otra felicidad para Abigail. Rebosantes del ingenio, el humor y la mordacidad característicos de Thomas, estas esplendorosas memorias nos brindan una historia de una enorme valentía y grandes cambios: la mudanza desde Manhattan al remoto pueblo cercano al nuevo hogar de su marido; el consuelo de su familia de tres perros y de las amistades que nacen; y originales formas de enfrentarse a los cuidados, la culpa y de descubrir la gratitud. También tratan de su relación con Rich, un hombre que vive en un eterno presente, y de la sobrecogedora poesía de sus insólitas percepciones. Piezas dispares que, sin embargo, la maestría de Thomas y su arrojo frente a lo inesperado consiguen encajar de una manera exquisita, luminosa y profunda. Honestidad brutal, confesiones sin alardes, una vida desordenada, perros, risas y tristezas con vívidos toques de esperanza y amor. Un libro sabio, bello y generoso, una fascinante y divertida historia de superación que nos acerca a la verdad que Abigail descubrió en los años que siguieron al accidente: es probable que no encontremos sentido en el desastre, pero, con esfuerzo, es posible labrar algo radicalmente hermoso y útil a partir de él.
Acelerada por la pandemia y los sucesivos confinamientos (ese gran experimento a escala global de un mundo sin contacto), la digitalización de nuestras sociedades avanza cada vez más rápido. ¿Realmente es posible que las nuevas tecnologías digitales ayuden a reducir nuestra huella de carbono y el colapso de los ecosistemas? Nada es menos probable. No podemos olvidar que el capitalismo funciona sobre la conocida y contradictoria base del crecimiento infinito en un planeta con recursos finitos. Por ello, los reyes de Silicon Valley intentan presentarnos la ficción de una desmaterialización tecnológica que, según ellos, permitiría limitar el saqueo apocalíptico de la naturaleza al tiempo que sería capaz de satisfacer el apetito insaciable de los ciudadanos consumidores por el último modelo de smartphone y las nuevas actividades de ocio. Con una obra a medio camino entre el ensayo gráfico, la investigación periodística de urgencia y el relato autobiográfico, Squarzoni demuestra que esta ficción «ecologista» a favor de las innovaciones digitales (tal como nos la proponen a modo de solución milagrosa para el problema del calentamiento global las llamadas GAFAM: Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) es en realidad un discurso ideológico orientado a aumentar los beneficios económicos de las grandes empresas, así como su cuota global de poder y su dominio sobre nuestros datos personales. ¿Y por qué se trata de una ficción? Ante todo —nos expone el autor combinando a la perfección ritmo narrativo, lucidez argumental y datos implacables— porque el consumo energético de las nuevas tecnologías digitales crece exponencialmente, al igual que la adquisición por parte de los usuarios de nuevos dispositivos, que además se ven incitados a reemplazar con frecuencia por modelos más recientes a causa de la obsolescencia programada y la omnipresente publicidad. Por otro lado, estos aparatos miniaturizados requieren enormes cantidades de materiales esencialmente no reciclables, y dependen de servidores informáticos, centros de datos y cables submarinos que también son muy contaminantes y consumen mucha energía. Una investigación demoledora que desvela la cara más oscura de esa supuesta desmaterialización de nuestras sociedades, alertándonos sobre sus consecuencias y lanzando una llamada final e inaplazable hacia la sobriedad feliz y elegida que nos permita formular nuevos modelos de existencia y nuevas formas de lucha para defender un futuro posible y para todos.
