Literatura y Ficción

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El argentino Adolfo Bioy Casares, nacido en 1914, tiene en su haber una larga y consistente labor literaria finalmente reconocida al concedérsele el Premio Cervantes en 1990. En el presente volumen se ofrecen dos de sus obras más características, la novela «La invención de Morel» y la colección de cuentos cortos «El gran Serafín». En ellas se pueden apreciar los ejes sobre los que se mueve su producción literaria: como temas, lo fantástico y el sentimiento amoroso; como forma, el rigor intelectual y el humorismo, todo ello dominado por el intento de captar la realidad del mundo y las circunstancias humanas, aunque sea para subrayar paradójicamente su irrealidad.

La peregrinación al santuario de Canterbury para visitar la tumba de Santo Tomás Beckett es el marco en el que se desarrolla esta colección de cuentos. Sus personajes son peregrinos que representan a las distintas categorías sociales. Junto a una sutil ironía, mezcla de sátira y humor, aparecen interesantes aseveraciones astronómicas, médicas y de alquimia que han sido estudiadas seriamente por especialistas en estas materias.

Sarmiento, proscrito por la tiranía rosista y exiliado por dos veces en Chile, fue periodista brillante, político y polemista literario. «Facundo» es una biografía concebida como historia, historia de las guerras civiles de su patria centradas en la figura de Juan Facundo Quiroga, el más famoso, cruel, violento y despiadado caudillo de las guerras civiles argentinas. El desarrollo de los acontecimientos impulsó a Sarmiento a unir el tema biográfico a la realidad presente, denunciando a su enemigo Rosas.

La elección y el desarrollo del personaje-narrador de «La vorágime» han sido la base del éxito de la novela. La literatura hispanoamericana del siglo XX se ha distinguido por el frecuente uso de primeras personas en las que el autor se escuda y excusa para siempre.

Henrik Ibsen (1828-1906) nació en Noruega, en un medio en el que imperaba una moral estrecha de miras, una vigencia desesperante de la superstición y del miedo. Todo a su alrededor era considerado pecado, todo merecía un reproche, una advertencia sobre el posible mal que podría acarrear cualquier acción que se emprendiera. Por eso sus personajes no se contentan con vivir la vida cotidiana, necesitan un proyecto que realizar aunque éste sobrepase sus fuerzas y les haga sentirse solos, incomprendidos e incluso derrotados, pero orgullosos por haberse aventurado a conseguirlo. En «Casa de muñecas» y «El pato salvaje» plantea Ibsen la tragedia de la mentira vital. Nora Helmer, en «Casa de muñecas», es una joven que ha sido educada para llevar una venda en los ojos y servir de juguete primero a su padre y luego a su marido. Cuando la venda cae, Nora comienza a ser «alguien». Gregorio Werle, en «El pato salvaje», concibe un proyecto para poner al descubierto a unos seres hipócritas, egoístas e indignos, aunque entre ellos se encuentre su propio padre.

«Tres tristes tigres» es la novela más audaz del llamado «boom» hispanoamericano de los años sesenta, un hito esencial en la narrativa hispánica y una de sus mayores muestras en la tradición moderna y posmoderna. Publicada en 1967, año clave en la historia del «boom», coincide con «Cien años de soledad», representa dentro de ese cuerpo de por sí experimental un experimento mayor con el lenguaje, con las estructuras narrativas y con la imaginación literaria. El texto escrito, según Cabrera Infante, «en cubano», que no en español, se caracteriza por sus abundantes juegos de palabras que parten del relajo o humor típico del pueblo cubano. «Tres tristes tigres» es, en palabras de su autor, «una galería de voces, casi un museo del habla cubana, en la que generaciones por venir podrían oír hablar a sus ancestros». Una recreación nostálgica de La Habana de 1958, y en especial de su vida nocturna. Un canto a la ciudad, que recrea y mitifica, rescribiendo la «historia» de la cultura habanera.

«La última tentación» es una novela poliédrica y ambigua, cuya naturaleza resulta difícil delimitar. Se trata, sin duda, de una ficción simbólica, pero no queda claro si además es una ficción teológica, una alegoría política, una recreación evangélica, una confesión personal, un manifiesto espiritual e ideológico contra la Iglesia oficial, una búsqueda metafísica o un drama humano. Esta atrevidísima y personalísima interpretación de la andadura y del mensaje de Cristo levantó una tremenda polémica tanto en Grecia como en el extranjero, al presentar un Jesús demasiado humano para el gusto de los elementos más conservadores de los diferentes dogmas cristianos.

Tomando como punto de partida un insignificante episodio de la guerra civil española, «Soldados de Salamina» es una novela sobre la vocación literaria, sobre el sentido y el valor de las ficciones narrativas y también sobre el heroísmo moral. Novela metaficcional (sobre la gestación de un «relato real») evoluciona ante nuestros ojos y cambia de piel hacia una novela comprometida: desde la neurosis de un escritor en el dique seco, hacia una toma de conciencia de la responsabilidad que el presente contrae con la memoria traumática del pasado. Desde su publicación, ha sido el mayor fenómeno literario, por sus cifras de ventas, por su repercusión social y mediática, por su recepción crítica, de la narrativa española en lo que llevamos de siglo XXI. Esta edición, con introducción y notas, recoge, además, las variantes de la edición de 2015 respecto de la primera edición y ofrece un apéndice con distintos materiales que contextualizan la génesis de la novela.

El gallo de oro es la segunda novela de Juan Rulfo y el tercero de los libros cuya edición autorizó en vida. Cronológicamente, tiene sus orígenes en los años posteriores a la aparición de «El Llano en llamas» (1953) y «Pedro Páramo» (1955), cuando Rulfo se encontraba más expuesto ante la opinión pública y comenzó a escribir un relato pensado para adaptarse al cine. La novela, sin embargo, no apareció como tal hasta mucho después, en 1980, en un volumen que reunía también «otros relatos para cine», lo cual ha contribuido al desacertado empeño de la crítica en considerarla, a pesar de su claro carácter novelístico, como guion o argumento cinematográfico. El presente volumen ofrece «El gallo de oro» junto con otros relatos breves de decidida importancia para el universo narrativo de Juan Rulfo, y, muy en particular, para las dos grandes obras con que se dio a conocer.

Obra escrita por el irlandés Jonathan Swift (1667-1745) publicada en 1726, en ella se recogen, en especial, los dos primeros viajes que pasaron a formar parte de la mitología infantil y juvenil. La obra completa es una profunda lectura que constituye una de las antiutopías más caústicas, pionera de las del siglo XX. Se erige pues, como una crítica feroz de la sociedad, en especial, de la británica. Gulliver no halla consuelo en la casta ideal que ha montado una superhumanidad y ésta le desprecia.

Franz Kafka (1883-1924), novelista checo, nacido en Praga y muerto en Viena, es uno de los autores más originales de nuestro tiempo. Su estilo es denso, apretado, lleno de alusiones. Sus personajes aparecen rodeados de un clima de misterio y alucinación. Sus obras más famosas sonAmérica, El castillo, El proceso, La metamorfosis, así como infinidad de cuentos, género en el que fue un maestro. Entre los papeles de Kafka fueron encontrados ocho pequeños cuadernos con anotaciones, reflexiones… Estos breves escritos están incluídos en la presente edición de Consideraciones acerca del pecado.

Los cuentos de Robert Louis Stevenson (1850-1894) se tienen como relatos complementarios de su gran novela relativamente corta El Dr. Jekyll y Mr. Hyde. En El diablo de la botella el autor hace de su irónico humor su gusto por la fantasía y la aventura, espoleado por el recuerdo de su neblinosa tierra natal (a la que dedica uno de sus cuentos) en contraste con los luminosos escenarios a los que se fue a vivir por necesidad, en su última etapa (y a los que también se ocupa en sus relatos). Sus cuentos indagan el lado oscuro de la condición humana en competencia con los del maestro de maestros, Edgar Allan Poe.

Romancero gitano. Escrito entre 1924 y 1927 y publicado al año siguiente, es la obra que catapultó a Lorca al cenit del Parnaso literario. La clave de su éxito es el descubrimiento de la zona pintoresca, casi exótica del gitanismo andaluz. Pero sus personajes son de carne y hueso, los escenarios donde desenvuelven la acción, localizados, reconocibles, casi costumbristas.

Yerma. El tema de Yerma, escrita en 1933 y estrenada al año siguiente, gira en torno a la infertilidad de la protagonista. También es un drama rural como lo había sido Bodas de sangre y lo será La casa de Bernarda Alba. El anhelo de maternidad de Yerma se mezcla con el rígido concepto del honorante, un marido que hace poco para complacerla, angustiado por idéntico problema que impele a Yerma tomar una trágica solución. Doña Rosita la soltera. Escrita entre 1934 y 1935 y estrenada en Barcelona ese último año. Se trata de una comedia trágica de salón y jardín que trata de una incumplida promesa de matrimonio. La protagonista consciente de la traición del amado la sufrirá en silencio hasta su muerte.

Joseph Sheridan Le Fanu (1814-1873), prolífico autor irlandés de historias fantásticas, comenzó su carrera como periodista, desarrollando así un estilo «moderno» que lo aproxima a M. R. James y los modernos cultores del horror. En Carmilla el autor ofrece un argumento muy audaz para la época, como el de las jóvenes vampiras y sus estilizadas relaciones lésbicas, sorprendentes en una sociedad victoriana. Sin embargo, el aporte fundamental de Carmillaes su refinado tratamiento del tema y el relato en primera persona de la víctima, que le otorga un enorme grado de verosimilitud.

Desde su primera aparición en un idioma occiden tal (la versión francesa de Galland, a principios del siglo XVIII), Las mil y una noches se convirtió en uno de los libros más leídos, fuente constante de deleite e interés para todos los apasionados por el encanto y la magia de Oriente. Presuntamente estructurados sobre cuentos de origen indio, persa y árabe -producto sin duda de la tradición oral la apasionante historia de la paciente Sherezada y de su rey y amante, el cruel Schahriar, ha conocido multitud de traducciones, sobre todas las cuales reclaman una mayor fidelidad al texto original. En esta ocasión, hemos extraído una de las historias más populares de Las mil y una noches, la que Sherezada comienza a relatar en la noche 394: Aladino y la lámpara mágica.

Desde su primera aparición en un idioma occidental (la versión francesa de Galland, a principios del siglo XVIII), La mil y una noches se convirtió en uno de los libros más leídos, fuente constante de deleite e interés para todos los apasionados por el encanto y la magia de Oriente. Presuntamente estructurados sobre cuentos de origen indio, persa y árabe -producto sin duda de la tradición oral-, la apasionante historia de la paciente Sherezada y de su rey y amante, el cruel Schahriar, ha conocido multitud de traducciones, sobre todas las cuales reclaman una mayor fidelidad al texto original. En esta ocasión, hemos extraído dos de las historias más populares de Las mil y una noches, la que Sherezada comienza a relatar en la noche 214: Simbad y el marino y la que comienza a relatar en la noche 672: Alí Baba y los cuarenta ladrones.

Fernando de Rojas La Puebla de Montalán herrian jaio zen, Toledon, 1470 urte inguruan judu kristautuen familia batean. Inkisizioaren jazarpena jasan zuen, ezkutuka judaismoa praktikatzen zuelako salakuntzaren pean, eta dokumentu horietako batean esaten da, hain zuzen, Melibearen autorea dela. Legeak ikasi zituen Salamancako Unibertsitatean

William Shakespeare (1564-1616), el poeta de Stratford-on-Avon, es quizás el dramaturgo más importante de todos los tiempos. Las notas sobresalientes de su teatro son: su magistral dominio de la técnica teatral, la fuerza de sus personajes y una probada objetividad, desligada de todo sentimentalismo. El rey Lear (1606) es una de las obras dramáticas más populares de Shakespeare. El argumento es complejo: el rey Lear ya anciano, delega la corona en sus hijas -Goneril y Regan, verdaderos prototipos de maldad femenina- y yernos, entre quienes divide su reino. A partir de ese momento la historia se precipita, con la delegación del rey, hasta desembocar en un trágico e inesperado final.

Un chapín es un tipo de sandalia española con alzas, y «chapines» es como se conoce a los guatemaltecos en buena parte de América. Un apelativo de doble uso, a veces arrojado con desprecio, otras esgrimido con orgullo, que nos da una de las claves de este rompecabezas obtenido por decantación. No otra cosa es la literatura en Eduardo Halfon: fragmentos a su imán, el cuento entendido como una forma de biografía íntima y fragmentada. El resto de las claves se halla en cada uno de los títulos de este tríptico esencial: su doble identidad de judío y latinoamericano (triple o cuádruple si contamos EE.UU. y España como patrias de adopción) es el vórtice sobre el que giran todos sus relatos; tradición y otredad, lenguajes inventados; el dibujo como forma de representación, reflejo de la mudez de la infancia. Y la violencia, el espectro de la violencia, la fiesta de la violencia y la destrucción como un valle ignoto y feliz.

‘Una gran época pide grandes hombres. Hay héroes desconocidos y oscuros, privados de la fama y de la gloria históricas de un Napoleón. Hoy mismo podríais encontrar, por las calles de Praga, a un hombre desaliñado que no se da cuenta de la importancia que tiene para la historia de la magna época moderna. Si le preguntarais cómo se llama, os contestaría con sencillez y modestia: ‘Soy Švejk…» Así empieza una de las novelas más hilarantes y subversivas de la literatura universal: Las aventuras del buen soldado Švejk. Heredero de Cervantes, Rabelais, Fielding o Sterne, en la segunda década del siglo xx el escritor checo Jaroslav Hašek dio vida al entrañable y humilde soldado Švejk, enrolado en las filas del ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial. Las desternillantes y sorprendentes andanzas de este simpático pícaro moderno, estúpido y sabio a la vez, ninguneado por los estamentos militares -‘La comisión me declaró oficialmente idiota. ¡Soy un idiota oficial!’, llega a declarar el propio Švejk-, constituyen un manifiesto antibelicista de primer orden, una proclama satírica e irreverente contra la futilidad y el sinsentido de la guerra narrada desde la óptica de un idiota genial.

‘Mientras dormía, me decía: habría que escribir sobre esto y nada más, ni sobre la gente ni sobre mí, ni sobre la ausencia ni sobre la presencia, ni sobre la vida ni sobre la muerte, ni sobre las cosas vistas u oídas, ni sobre el amor, ni sobre el tiempo. Además, todo tenía ya su forma.’ De 2007 a 2012, Jonathan Littell publicó los cuatro relatos que integran este volumen en la pequeña y arriesgada editorial francesa Fata Morgana y que ahora se traducen por primera vez al español. Fueron cuatro bellos libros breves casi clandestinos, de los que nunca apareció ninguna reseña: el laboratorio perfecto para un escritor que, como Kafka, piensa que ‘nunca puede hacerse el silencio alrededor de lo que uno escribe’. Este lento período de desarrollo finalmente llevó a la escritura y publicación, también en Galaxia Gutenberg, de Una vieja historia, una nueva versión salvajemente expandida de la última historia de este volumen.

A finales de los años cincuenta, la región de Níjar en Almería era una de las más pobres de España. Las explotaciones mineras en manos de compañías españolas o extranjeras no habían dejado ningún poso de desarrollo económico ni social, la agricultura seguía anclada en técnicas pretéritas, la artesanía malvivía escasa de mercados y el turismo no había descubierto aún la extraordinaria belleza de la región. Juan Goytisolo viajó a los pueblos de los alrededores de Níjar y el Cabo de Gata para narrar con técnica novelística sus encuentros con un paisaje de soledades ásperas y sus habitantes, que se debatían entre la búsqueda de la supervivencia diaria y el sueño imposible de la emigración, bajo la omnipresente vigilancia de la guardia civil franquista. El resultado es un libro magistral que revive lo que era el sur de España no hace tantos años, a la vez que denuncia lo que desgraciadamente no deja de repetirse bajo nuevos ropajes. Como dice el narrador en un pasaje del libro, ‘son las minorías selectas, no el pueblo, quienes suelen echar el dinero por la ventana, y hay muchas maneras de echarlo. El pueblo no tiene más remedio que resignarse, y aun cuando secunde alegremente sus delirios, el hombre de buena fe sabe distinguir, más allá de la anécdota, quiénes son las víctimas y quiénes los culpables’.

Los ojos cerrados es una novela de un solo lugar, un pueblo que podría tener cualquier nombre y que por eso se llama Pueblo Chico. Pueblo Chico está anclado en una sierra agreste que a veces se cubre de niebla, otras de nieve, una sierra en la que a veces se pierden los animales, desaparecen las personas. En el pueblo vive Pedro, el anciano protagonista de esta novela, depositario de secretos que rodean a la violencia que ha atravesado el lugar durante décadas. Cuando Ariadna llega a Pueblo Chico por motivos al principio poco claros, Pedro la observa y vigila, mientras Ariadna va desvelando su propia vinculación con la historia silenciada del lugar. El encuentro entre pasado y presente, entre Pedro y Ariadna, da pie a una novela en la que Edurne Portela indaga sobre una violencia que si bien trastoca para siempre la vida de los personajes, genera la posibilidad de crear un espacio de convivencia y solidaridad.

La conciencia colectiva de nuestras sociedades y su universo simbólico van siempre acompañados de unas determinadas categorías de la sensibilidad que varían de una época a otra y de las que derivan otras tantas maneras de entender el mundo. Si he aceptado el reto de una reedición de este libro después de veinte años es porque sigue pareciéndome importante que podamos percatarnos de estas variaciones -que son, por otra parte, indisociables de las fluctuaciones sociales- y de cómo estas van surgiendo al par que los valores que adoptamos. Una educación de la sensibilidad es, ahora más que nunca indispensable. La política no la hacen los partidos ni las agrupaciones, sino los individuos. Y si quienes gobiernan -formen éstos parte del demos o de aquellos que detentan el poder económico o el poder a secas- no han aprendido a conocerse, mal podrán gobernar. Para gobernar es preciso saber qué somos o qué estamos siendo más allá de nuestro personaje. Toda moral bien construida requiere de un fundamento extra-moral y este tiene que ver con el conocimiento de uno mismo, algo que tan sólo puede iniciarse con la observación de la propia mente. La razón estética es sin duda una propuesta para tiempos difíciles. Que sea viable o no dependerá del interés que pongamos en que esta educación se lleve a cabo.

Entrelazadas con las escenas de una película a modo de contrapunto, Una vida tranquila recorre las trayectorias de tres artistas que eligieron la calma y la contemplación no solo como manera de entender su oficio, sino como forma de estar en el mundo. Aunque en sus páginas aparecen Fra Angelico, Ajmátova, Emily Dickinson, Falla, Britten, Thoreau, Etty Hillesum, los monjes de De dioses y hombres, Fray Luis de León, Josep Pla o Simone Weil, por su propia tendencia al recogimiento este libro híbrido parece buscar sobre todo algo semejante a lo que aspiraban las pinturas de Giorgio Morandi, los poemas de Jane Kenyon o las breves piezas para piano de Frederic Mompou. Además, a la vez que defiende una poética sencilla, luminosa y alejada del ruido, Una vida tranquila refleja el reverso de un testimonio confesional, una autobiografía implícita de la que está ausente cualquier tipo de yo. Coradino Vega terminó este libro justo antes de que estallara la pandemia, cuando cierto modo acelerado y excesivo de vivir hacía tiempo que se había convertido en el patrón de nuestros días. Ahora, sin embargo, su apuesta retraída por la austeridad ante el bullicio de la masificación y las modas, por el sosiego atento frente al deterioro de la naturaleza y las distracciones de la tecnología, ha cobrado involuntariamente una actualidad imperiosa y una doble pertinencia.

Una madre les cuenta historias a sus dos hijos cada noche. Son historias que ha ido escuchando a lo largo de sus viajes, ya que a pesar de su juventud ha recorrido gran parte del mundo. Historias donde las cosas soñadas conviven con naturalidad con las reales, hasta el punto de que no es fácil distinguirlas entre sí. En ellas se habla, por ejemplo, de una reina que visita a Salomón para que le ayude a completar un poema cuyo primer verso ha soñado su hermana poco antes de morir, de los eunucos que entretienen a las esposas del faraón en la Casa de la Vida, de héroes griegos que prefieren las delicadas ropas de las doncellas a las armaduras de los guerreros, de un libro perdido donde se explica cómo resucitar a los muertos, de una joven que se enamora del más cruel de los bandidos, de un ser deforme que acoge en su cabaña a una niña muerta, de muchachos que se transforman en ciervos, de ángeles que descienden a la tierra atraídos por la belleza de los seres humanos, de árboles misteriosos cuyos frutos tienen el poder de devolver a quien los prueba la memoria del cuerpo que tuvimos en el paraíso. En una de esas historias una mujer rica le pide a una anciana que le dé la nieta que cuida, pues vive fascinada por su belleza. La anciana se niega a hacerlo, y la mujer le reprocha enfurecida que esté engañando a la niña con sus fantasías. Solo le cuentas cosas que no son verdad, le dice. ¿Y qué si no son verdad? -contesta la anciana-. ¿Sabe acaso la verdad lo que quiere el amor? Esa apuesta por el amor, aun a costa de la verdad, es la apuesta de El árbol de los sueños, cuya estructura remite a ese libro de los libros que es Las mil y una noches. El libro que todos los narradores han soñado con escribir alguna vez.

Este libro no es una guía más llena de preceptos sobre cómo establecer la trama, desarrollar los personajes, crear empatía. Aquí no se dan reglas, ni se prometen atajos para escribir bien. Vanni Santoni es muy honesto con el lector, o más bien con el aspirante a escritor al que va dirigido este agudo y cariñoso panfleto: no se enseña a escribir. Y ‘la razón es una, simple y perentoria: la infinita inmensidad de las posibilidades de un texto narrativo implica que infinitas cosas se pueden escribir de infinitas formas’. No hay reglas absolutas. La gran literatura no es una secuencia de movimientos que se suceden de forma predeterminada para obtener un efecto, no es un algoritmo frío, sino un campo de posibilidades, tensiones e incluso contradicciones.

Un suceso real. Cuidadosamente ocultado desde la oscuridad de los años cincuenta hasta ahora. Un sacerdote al que una parte de la ciudad consideró un santo. Muchos lo tuvieron por un iluminado. Para otros no pasó de ser un depravado que utilizó la religión para cumplir los deseos más turbios. ¿El altar fue usado para su martirio o para una profanación sacrílega? Elevación espiritual, ceremonias sensuales, matrimonios eróticos, orgías. El secretismo, manejado por el régimen franquista y por la Iglesia, envolvió a este personaje, Hipólito Lucena. Un niño que ingresó en el seminario persiguiendo la sombra de san Bruno, el ascetismo, el silencio, y acabó envuelto en una leyenda de perversión. Esta es su historia.

Jordi Esteva es sin duda uno de los escritores de viajes más destacados de la literatura española. Con El impulso nómada nos ofrece las claves para entender las razones íntimas del viaje, del movimiento, de la necesidad ineludible de partir. Libro de cariz memorialístico, El impulso nómada narra la infancia y la adolescencia del autor durante las que, impelidas por la aridez de los años del franquismo, se despiertan en él la curiosidad por lo diferente y la fascinación por lo lejano. ‘Un día me iré y no me veréis más’, pronunciaba de niño una y otra vez, mientras se enfrascaba en los libros de geografía, los atlas y los mapas. Más adelante, el libro se detiene en el descubrimiento de la homosexualidad y la descripción de la Barcelona underground de los años setenta, un tiempo de una gran creatividad y a la vez marcado por la capacidad destructiva de la droga. Se narran los primeros viajes a Sudán y la India, y principalmente la estancia de cinco años en Egipto, país en el que Jordi Esteva llegó a integrarse en los círculos intelectuales y artísticos, con la inevitable implicación en política, hasta que las amenazas de la policía secreta egipcia, con períodos de prisión incluidos, le obligaron a marchar. Se había roto el sueño del nómada, la posibilidad de vivir en Egipto y formar parte de un mundo distinto. Y la Barcelona a la que Esteva regresó era ya presa del desencanto a medida que la ciudad se encaminaba a la especulación postolímpica y a la banalización turística, mientras el sida iba haciendo estragos entre los amigos. Todo ello conforma, en palabras de Jacinto Antón en El País, ‘unas memorias emocionantes y conmovedoras en las que Jordi Esteva pasa revista sin tapujos a su vida, sus extraordinarios viajes, su sexualidad y sus sueños’.

Daniel hace tiempo que se extravió en su adicción a los medicamentos y en el desánimo. Claude aún cree que trabajando duro se puede llegar a algo. Los dos viven en Bruselas y se dedican a vaciar casas de personas fallecidas, la mayoría sin familiares o de hogares tan pobres que nadie quiere hacerse cargo de la mudanza. Kasongo fue alguien en su país, pero aquí está cojo, es pobre y ha perdido su amuleto de la suerte. Chantal es una madre soltera agotada, cargada de responsabilidades, harta de su vida precaria y de carecer de futuro, también para su niña. Hasta que Daniel encuentra en una casa que les toca vaciar, por una vez la casa de un rico, unas fotos comprometedoras relacionadas con el pasado colonial de Bélgica. Empieza entonces un intento de chantaje necesariamente chapucero en el que los participantes son unos aficionados y tienen que ir aprendiendo todo sobre la marcha; por ejemplo, ¿dónde se compra una pistola? Los chantajeados -el banquero Lebeaux y su factótum Degand-, en cambio, saben desenvolverse perfectamente en el mundo de las finanzas y en el del crimen, que, al fin y al cabo, no suelen estar tan alejados. Una novela que narra el encuentro de dos mundos que por lo general nunca se tocan e indaga en el pasado -y el presente- violento sobre el que se asienta nuestro precario bienestar.