Autores Premiados, CABARETV
Anne es una adolescente que, como las demás, intenta comunicarse y comprender el mundo que la rodea. Pero es en vano, porque ni las palabras de sus padres, ni las de Mathieu ?el estudiante al que conoce durante las vacaciones de verano?, ni tan siquiera las bellas y arrebatadas palabras de los libros que lee parecen reflejar la realidad que ella vive, y cada vez se siente más sola. «Para qué quiero que me venga la regla. Mi tía dijo se te ha comido la lengua el gato, Anne, antes eras más habladora. Es más bien su lengua la que ya no hablo. Todo en mí es como un caos, no pega nada con lo que ellos dicen.»
Annie Ernaux se esfuerza aquí por reencontrar los diferentes rostros y la vida de su madre, muerta el 7 de abril de 1986, al término de una enfermedad que había destruido su memoria y su integridad intelectual y física. Ella, tan activa, tan abierta al mundo. Búsqueda de la existencia de una mujer, obrera, luego comerciante ansiosa por mantener su nuevo estatus y por aprender. Puesta al día, también, de la evolución y la ambivalencia Ya no volveré a oír su voz Perdí el último nexo con el mundo del que salí. Con este libro Annie ganó el Premio Gregor von Rezzori 2019.
Durante un año, Annie Ernaux llevó un diario de sus visitas al hipermercado Alcampo del centro comercial de Les Trois-Fontaines, en la región parisina. En él, anotó sus observaciones, esforzándose por dirigir una mirada nueva, por captar lo imperceptible. «Ver para escribir, es ver de otra manera», afirma. A ratos divertida, o enternecida, a ratos indignada, Annie va descifrando las estrategias comerciales, se rebela contra los estereotipos que descubre en cada sección, y describe el ballet ininterrumpido de empleados y clientes. El hipermercado, lejos de reducirse al lugar donde se hacen las compras, adopta aquí un rostro distinto: se convierte en un gran espacio de citas, en un auténtico espectáculo humano. Una captura impresionista del mundo de la gran distribución donde lo cotidiano se eleva a rango de sujeto literario.
Annie Ernaux descubre a los 10 años la existencia de Ginette, su hermana muerta antes de que ella naciera, un secreto familiar guardado en silencio. Esta conmovedora carta-literaria explora el peso de lo no dicho, el duelo por alguien que nunca conoció y cómo esa ausencia marcó su vida. Con su prosa íntima y desgarradora, Ernaux teje un relato sobre memoria, identidad y los fantasmas que habitan en las familias. Una obra magistral sobre las verdades que nos definen sin haberlas vivido.
Un domingo de julio, Ambrose Guise, escritor de novelas policíacas, regresa a París tras veinte años de ausencia para encontrarse con su editor japonés. Pronto surgen el París de su memoria, los misterios de su pasado y su verdadera identidad: Jean Dekker. Barrio perdido nos adentra en una ciudad crepuscular, llena de lugares y personajes extraños: el apartamento de Carmen Blin frente a la Place de lAlma, los archivos que dejó Daniel de Rocroy, las codificadas conversaciones con Ghita Wattier Barrio perdido es el Dekker que desapareció después de un crimen sin resolver.
Al llegar a la Place du Châtelet insistió en coger el metro. Era hora punta. Estábamos apretujados contra la puerta. En cada parada, los que bajaban nos sacaban a empujones al andén. Luego, volvíamos al vagón con los nuevos viajeros. Ella apoyaba la cabeza contra mi hombro y me dijo sonriendo que nadie podría encontrarnos entre aquella multitud. En Gare-du-Nord nos vimos arrastrados por el aluvión de pasajeros que afluía hacia los trenes de cercanías. Cruzamos el hall de la estación. En la sala de consignas automáticas abrió una taquilla y sacó una maleta de cuero negro. Le cogí la maleta, bastante pesada por cierto. Pensé que debía contener algo más que ropa.
En Memoria de chica, Annie Ernaux se sumerge en el verano de 1958, el de su primera noche con un hombre, en la colonia de S, en el Orne. Una noche que le iba a dejar una marca indeleble, que iba a perseguirla durante años. Hasta la valiente decisión de reconstruirla escribiéndola, ayudada por fotografías y cartas recuperadas, sumida en una búsqueda: la de sus antiguos amigos y amigas, la de Él, ese primer hombre, pero sobre todo la de sí misma, aquella Annie que tanto le cuesta entender a la Annie actual, en un vaivén implacable entre el ayer y el hoy.
Catorce fotografías tomadas con su amante, Marc Marie, articulan esta historia de amor marcada por el cáncer de mama padecido por Annie Ernaux. «A menudo, desde el principio de nuestra relación, me había quedado fascinada descubriendo al despertarme la mesa con los restos de la cena, las sillas desplazadas, nuestra ropa mezclada, tirada por el suelo en cualquier lado la víspera por la noche al hacer el amor. Era un paisaje diferente cada vez. Me pregunto por qué la idea de fotografiarlo no se me ocurrió antes. Ni por qué nunca se lo propuse a ningún hombre. Quizá creyera que había en ello algo vagamente vergonzante, o indigno. A lo mejor, también, es porque solo podía hacerlo con aquel hombre en aquel periodo de mi vida.»
«Se desvanecerán todas de golpe como ha sucedido con los millones de imágenes que estaban tras las frentes de los abuelos muertos hace medio siglo, de los padres, muertos también ellos. Imágenes donde aparecíamos como niñas en medio de otros seres ya desaparecidos antes de que naciéramos, igual que en nuestra memoria están presentes nuestros hijos pequeños junto a nuestros padres y nuestras compañeras de colegio. Y un día estaremos en el recuerdo de nuestros hijos entre nietos y personas que aún no han nacido. Como el deseo sexual, la memoria no se detiene nunca. Empareja a muertos y vivos, a seres reales e imaginarios, el sueño y la historia.» A través de fotos y recuerdos dejados por los acontecimientos, las palabras y las cosas, Annie Ernaux nos hace sentir el paso de los años, desde la posguerra hasta hoy. Al mismo tiempo, inscribe la existencia en una nueva forma de autobiografía, impersonal y colectiva.
